Todo a mi alrededor se torno frío, hasta hace unos minutos todos en mi casa estaban vivos. Hasta hace unas horas el chico que me gusta confesó que corresponde mis sentimientos. Hasta hace unos días mi hermana fue a visitarme. ¿Por qué siento que es el final? ¿Por qué ese hombre tuvo que venir y matar a todos sin razón?... ¿Por qué Senku no me dijo nada?

Quería llorar de impotencia, no era justo. No hice nada para salvarlos, mi padre estaba muerto, mi casa está en llamas y Senku tiene una herida en el abdomen. El camino a la aldea más cercana era largo, tal vez a 30 minutos si seguía corriendo. Pero ya no me queda tiempo, Senku se pone más frío con cada segundo que pasa.

—¡Resiste! ¡Quédate despier...— una sacudida me hizo tropezar y caer. Gire desesperada, el tropezón pudo haber agrandado la herida. Me acerque a él y toque su rostro mientras levantaba su cabeza. Su piel recupero color, pero su temperatura seguía baja, mire su herida y estaba sanada.

No pude decir nada cuando él se lanzó encima de mi, logré separarme de una patada lo que me hizo ponerme de pie y poder desenfundar el tânto que tenía. Esos pocos segundos solo valieron para que Senku se lanzará otra vez pero pude detenerlo con mi arma, logré que él lo mordiera mientras cada uno empujaba hacia adelante. Pude ver como su aspecto había cambiado, su cabello alborotado se había vuelto lacio, sus ojos se tornaron en un rojo sangre, tenía colmillos en lugar de dientes y sus uñas eran puntiagudas.

—¡Despierta idiota!— las lágrimas salieron, seguía sin creer que mi amigo se había convertido en un mounstro. Lo tenía frente a mi, intentando morderme, solo mi arma impedía que me atacara. Comprendí que no era él, de un momento a otro su fuerza empezó a superar la mía. —Este no eres tú, por favor reacciona ¡Tú puedes! ¡No te rindas!— Seguí gritando y sentí como mi fuerza se acababa, eso provocó que cayera al suelo. Senku termino encima mío y solo cerré los ojos. Por lo menos el seguiría con vida.

Sus manos se apoyaron en mis hombros, y sentí gotas caer sobre mi rostro. La poca luz no impidió que viera su rostro horrorizado, se alejo de mi y fijo su mirada al piso buscando una respuesta. —Soy yo... — no pude terminar de hablar cuando ví que a lo lejos alguien se acercaba a gran velocidad. Me lance encima de Senku tratando de cubrirlo con mi cuerpo, fue cuando sentí un corte en mi cabello.

—¿Por qué proteges a un demonio?— fueron las palabras de aquel extraño, no, no era ningún extraño. Levanté mi vista y lo ví, era Kinro.

—¡Kinro!— mi sorpresa fue grande, no lo había visto desde la boda de mi hermana. Sin embargo, él no parecía contento. Su rostro estaba serio como de costumbre, pero sus ojos reflejaban tristeza. Fue cuando sentí a Senku mostrarle sus colmillos dispuesto a atacarlo, sujete con fuerza sus brazos para mantenerlo alejado —No tienes idea por lo que pasamos— seguí hablando en todo de súplica. —Un sujeto enternado vino y destruyó todo, no quedo nadie...— aguanté las ganas de llorar mientras que mi contrincante no cambiaba la expresión de su rostro —¿Por qué no hablas Kinro? ¿Por qué quieres matar a quien fue tu amigo?—

Él sujeto con fuerza su katana y señaló a Senku —Él...— su tono de voz empezó a temblar —Esa cosa que tienes ahí no es mi amigo, mientras los seguía le inyecte una cura. Pero al parecer no funcionó— sus palabras me dejaron extrañada. No lo ví en todo el camino, solo hasta que casi nos mata. Observé la nuca de Senku y efectivamente, había una especie de inyectable pequeño clavada en su nuca. —Se suponía que la cura hacia efecto instantáneamente, él ya debería ser un humano completo— hablo con un tono más grueso —Mi deber es asesinar a los demonios que comieron humanos y a los que no tienen cura. Esas son las reglas— Se abalanzó sobre nosotros lo que me hizo soltar a Senku, ví como Kinro se lanzó sobre él. Reaccione a darle una patada, eso hizo que su atención se fijará en mi, pero note como aquel demonio que protegía se escapaba.

Empezó la carrera entre nosotros para ver quién lo atrapaba primero, pero Kinro fue más rápido y lo alcanzó. En un forcejeo lo abrazo, apunto su katana al cuello de Senku y antes de que lo cortara le lance piedras. Kinro logro esquivarlas con facilidad, pero no vio cuando logré alcanzarle y pude darle un golpe en la cara. Soltó a Senku pero sentí un golpe en mi cuello y todo se volvió negro.

Escuché un susurro a lo lejos—Si tu me cuidas— parecía la voz de un niño —yo...— abrí mis ojos de golpe. Me encontraba en una habitación de colores pastel, y un aroma a lavanda, parecía mi cuarto. Toque mi cabeza y solté un suspiro, al parecer todo resultó ser un sueño, o una pesadilla. Quise salir a comprobar pero un dolor en mi pierna no me dejó pararme. Ambas rodillas estaban con ventas, al igual que mis brazos.

La puerta del cuarto se abrió junto con el sonido de un plato romperse, gire mi vista y ahí estaba mi hermana con los ojos llorosos —Kohaku...— corrió a abrazarme y empezó a hablar entre jadeos—¡Me tenías asustada! ¿Por qué no despertabas?— tomo mi rostro mientras media mi temperatura. Una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro —Debes tener hambre, no te muevas...— no pude seguir escuchando y la interrumpí

—¿Dónde está Senku?— quería creer que todo lo de la noche anterior era un sueño, que estás heridas eran de otro accidente —¿A qué te refieres con que no despertaba? ¿Cuántos días pasaron?— mi hermana no borró su sonrisa, me acaricio el rostro y respondió —Necesitas comer, cuando te pongas mejor te diré lo que paso— se puso de pie y empezó a recoger los trozos del plato roto que se encontraba en la puerta —Ruri-nee...— No quería molestarla, además de no saber que decir, la vi terminar su labor y salir de la habitación, sin voltear a verme.

Me reproché, no era ninguna invalida, solo tenía golpes. Me puse de pie y salí al pasillo, efectivamente está era la casa de mi hermana. Sentía que la cabeza me daba vueltas pero no lo suficiente como para hacerme volver a la cama. Camine hasta llegar al patio, el paisaje se torno verde, por la cantidad de luz deduje que estábamos cerca al medio día. Busque con mi vista algo que me indicara que había pasado ayer, o hace días. —No están aquí— la voz de Ruri me congeló —Kohaku necesitas descansar y comer si quieres saber lo que pasó— su rostro se puso como la de nuestra madre cuando me regañaba por alguna travesura, unas lágrimas brotaron de mis ojos. Recordé lo que habíamos perdido, tal vez ella esté cargando más dolor al creer que casi me pierde a mi también. Nos sentamos bajo la sombra de un árbol y empecé a comer. Ruri-nee no era una experta cocinera, pero su sopa era idéntica a las que nos hacía nuestro padre cuando estábamos tristes. Suena gracioso, era el único platillo que él sabía cocinar.

—Llegaste con un poco de fiebre y esos golpes hace menos de 30 horas aproximadamente— La voz de Ruri siempre fue tan calmada, a pesar de estar en situaciones difíciles —Supuse que te repondrias pronto, siempre estuviste llena de energía. Pero al parecer todo lo que has visto no te dejo despertar— sus palabras me dejaron en duda, ¿Por qué reaccione de esa forma? Pero recordé cuando mamá murió. Esos días me puse débil, dormía mucho y una mañana mientras caminaba todo se volvió negro. No recuerdo los detalles, solo que mi hermana estaba durmiendo junto a mi lado mientras susurraba una oración.

—Perdoname Ruri-nee, siempre te causo problemas— le respondí con una sonrisa triste. Ella tocó mi hombro y siguió hablando —Claro que no, no me pidas perdón. Lo que sucedió no fue tu culpa— me abrazo —Lo importante es que estás aquí con vida— correspondí su abrazo, quería pedirle que se desahogara. Nos quedamos así unos segundos hasta que no pude evitar preguntar. —¿Dónde está? ¿Qué paso antes de quedar inconsciente?— ella miró triste al piso y respondió —Kinro con otro joven los trajeron aquí en la madrugada. Tu estabas en la espalda de aquel extraño mientras que Kinro cargaba a Senku— no podía recordaba nada de eso, así que seguí escuchando —Chrome se apresuro a guiar a Kinro hasta un almacén, ahí dejaron a Senku y desde entonces parece estar dormido, no sabemos con exactitud a que se debe. Pero Chrome lo a estado examinando, espero llegué a una conclusión pronto.— soltó un suspiro —Si quieres podemos ir a verlo ahora, ya que te encuentras en mejores condiciones— asentí con la cabeza, ella tomo mi mano y empezamos a caminar.

—Ruri-nee ¿Por qué no lo pusieron en una habitación de la casa?— ví como se tenso un poco y siguió caminando.

Mis preguntas tuvieron que esperar hasta a que llegamos a nuestro destino, era una construcción de madera equivalente a dos cuartos, se veía algo desgastado y con rastros de algún incendio. Entramos pero todo estaba vacío, al parecer el techo interior tenía una especie de ático, me atrevería a decir que incluso las aves hicieron sus nidos en ese pequeño espacio. Mi hermana se asomo por la esquina derecha junto a la puerta, tomo una cuerda del piso y la jalo sin mucho esfuerzo, me asome y note como unas gradas bajaban hasta llegar a una puerta de madera. Las dudas se empezaron a formas en mi cabeza, al parecer Ruri noto eso. —Se que tienes muchas dudas y te las responderé todas, pero, por ahora necesitamos que entiendas el riesgo que corremos si lo dejamos con vida— un gesto de entrada acompañaron sus palabras, solo pude tragar y entrar. Con cada paso sentía como el miedo recorría mi piel. Entramos a la habitación y resultó ser bastante amplio para estar bajo tierra, al parecer el almacén de arriba era solo una fachada para no levantar sospechas. Note como había algunos estantes con varios libros apilados o abiertos pero todo en desorden. Había imágenes de demonios con diferentes formas y descripciones diferentes.

—Nuestra investigación es desde antes del asesinato se Byakuya— Dijo Chrome saliendo de la parte más profunda del cuarto —Encontramos restos de demonios por toda la zona, testigos, viajeros perdidos y sobre todo a los cazadores de demonios— se acercó a mi con un libro y me lo entrego, le heche un vistazo. En ella se encontraba la historia de los cazadores, como es que funciona la organización, técnicas de respiración y la cura para volver humanos a los demonios.

—Ellos ya habían hallado una cura, pero quienes ya habían probado carne humana caían en la locura y terminaban suicidándose— su voz se empezó a apagar, eso no tenía sentido.

—Pero Senku no mató a nadie— cerré el libro de golpe —Entonces ¿Por qué la medicina no funcionó?— los rostro de mi hermana y su esposo esquivaron la mía. Un silencio invadió la habitación, hasta que Chrome volvió a hablar.

—No lo sabemos, hasta hace unas semanas nos aliamos con esa asociación de cazadores. Estábamos buscando crear medicina a base de la sangre de los demonios y al mismo tiempo encontrar una forma para no convertirse en uno...—

Agarre con fuerza el libro entre mis manos, Sus palabras no me molestaron, me pareció una idea genial el poder crear medicina que te permitiera regenerar algún órgano del cuerpo. Pero lo de dijo después no tenía perdón de nadie.

—Desafortunadamente tuvimos que usar un demonio vivo para entender el funcionamiento de su cuerpo— 'Usar un demonio vivo'... 'Usar', utiliza esa palabra como su fuera algún objeto que uno rompe y repara con facilidad. Gire mi vista hacia todos los papeles regados en aquellos armarios mientras Chrome seguía hablando —Toda la información que ves no es a causa de los cazadores. Nosotros tuvimos que ir a buscarla, todo esto no solo nos llevó a entenderlos, también nos guío a la fuente—

Tenía ganas de golpearlo, no me importaba quien era el infeliz que arruinó la vida de todas esas personas, que incluso arruinó la nuestra. Ellos jugaron con la vida de un inocente, de otra víctima. —¿Y eso te convierte en alguien mejor que ese demonio?— respondí

—Claro que no, pero no me arrepiento, logramos crear un veneno lo suficientemente potente para matarlo— sus palabras carecían de valor, pero no pude evitar preguntar —Y según tú, ¿Quién es la fuente?

Saco unas fotografías de su bolsillo y dijo —Tanjiro Kamado—