Disclaimer: Oda no se encuentra por el momento, solamente estoy yo creando una infinidad de historias que Oda no haría. Lo hago sin fines de lucro. Deje su mensaje después del tono.
I DON'T WANT YOU TO WATCH ME
Capítulo 2:
Usopp regresaba al Sunny derrotado mientras sus amigos lo esperaban ansiosos en la cubierta.
—No está por ningún lado.
—Ese idiota y su sentido de orientación. —Nami estaba furiosa. Por culpa de Zoro, tendrían que esperar un día más en la isla, lo cual no era necesario, el log se había adaptado y ya habían comprado los víveres necesarios.
Luffy soltó una carcajada. —Nos quedaremos un día más, es hora de buscar aventuras. —Y salió dando saltos seguido por Chopper.
—Por lo menos podré ponerme a trabajar en mi mapa. —Nami se dirigió hacia el cuarto de cartografía y allí se encerró sin antes advertir. —El que me interrumpa, me deberá 50.000 Berries.
Robin se sentó en su posadera dispuesta a leer un libro mientras Sanji corría a la cocina para prepararle un batido de las frutas que había conseguido en el mercado.
Brook no tardó en tocar la melodía que sabía que sus nakama disfrutaban.
—Hey, Usopp, vamos a experimentar con pólvora y cola, seguramente será algo "Suuuuuper" estupendo.
Pero Usopp estaba distante, después de pensarlo un poco, accedió.
…
Fue despertado al poco tiempo por el que parecía ser el dueño del local.
—Ese bastardo —Gruñó observando al hombre que descansaba junto al heno. Estuvo a punto de aplicarle un puntapié, pero Zoro lo detuvo. Se arregló la ropa que apenas y se había movido de su sitio mientras que dejaba junto al cuerpo desnudo y rendido de su amante de paso, un fajo de billetes lo suficientemente grueso para pagar lo suyo y de otros dos hombres más, a lo cual, el dueño sonrió complacido y dejó dormir al trabajador, después de todo, ya tenía lo que hubiera ganado en toda la noche.
Salió del lugar, y muy al contrario de lo que esperaba sentir, se vio deprimido, vacío y mucho más furioso, estuvo tentado a regresar al lugar y tirarse a todos y cada uno de los que se encontraban allá adentro, incluido clientes, mas respiró profundo y caminó unas cuadras más hacia lo que él pensaba estaba el norte y encontró un bar en donde se sentó a beber cerveza tras cerveza, recuerdo tras recuerdo, rabia contenida y una pasión que no se extinguía a pesar de haber casi violado al tipo.
Iba ya por su cuarto jarro de cerveza y estaba listo para pedir algo mucho más fuerte, pero algo llamó su atención. A lo lejos pudo escuchar los sonidos de unos cañones siendo disparados. No sabía a ciencia cierta lo que sucedía, así que decidió ir al puerto y comprobar que no fuera por sus compañeros todo el alboroto que se había ocasionado, pero era mucho pedir, lo sabía.
Corrió perdiéndose entre los laberintos de las calles de la maldita ciudad en donde los antros y prostíbulos estaban a la vista y en cambio el puerto parecía estar oculto entre los callejones, o al menos eso pensaba. Solamente Zoro podía encontrar los callejones más macabros y oscuros de cualquier pueblo, pero no podía llegar al centro o al puerto o a los sitios más comunes.
De todas formas, Zoro seguía corriendo, esquivando marines, civiles, caza recompensas y demás mientras con el mango de su espada aturdía a los más débiles. Solamente a su tripulación se le ocurría armar escándalo en una isla donde la marina estaba muy presente. Resopló dispuesto a seguir su camino.
Por otro lado, Luffy escapaba de una armada completa mientras se dirigía al barco, en la cubierta, todos estaban en sus posiciones, bajando velas, colocando el timón, atacando a los otros barcos que se aproximaban.
—Maldición Luffy— Gritó Nami —Muévete que no tenemos todo el tiempo del mundo.
Pero aún si Luffy se apresurara, faltaba Zoro y no podían irse dejando a uno de sus nakama en la isla.
—Yo iré por él — Usopp saltó hacia el mar sin que nadie tuviera tiempo de reaccionar. Nadó hasta esconderse tras unas rocas y se agarró firmemente a la orilla.
Un barco alcanzó al Sunny, y en cuestión de minutos, toda la cubierta estaba poblada de un humo fucsia que resplandecía, despejada la nube, los marines empezaron a abordar, algo definitivamente no estaba bien.
Usopp miraba atento al tiempo que se escondía por entre las rocas. Debía encontrar a Zoro lo más pronto posible o sería demasiado tarde para todos. No sabía lo que sucedería de ese momento en adelante, así que decidió ir a probar suerte y buscarlo en el último lugar en el cual lo había visto.
Empezó a correr por la ciudad, escondiéndose entre los basureros y costales viejos de las tiendas, en los rincones con sombras y tras las puertas hasta que llegó al lugar. En verdad se veía más horripilante en la noche, pero ahora que lo veía, solamente le entró un sentimiento de pena. Se escabulló por debajo de unos maderos y alcanzó el marco de una ventana. Se asomó.
Un marine interrogaba a un hombre robusto.
—¿Has visto a alguno de estos tipos? —Le decía mientras sacudía frente a sus ojos los carteles de se busca de los Mugiwara.
—No los he visto. —Respondió.
—Míralos bien, ¿Ninguno te parece conocido? Tú sabes bien lo que puedo hacer si no dices la verdad.
Y al parecer, le entró miedo.
—El de cabello verde, estuvo aquí en la noche, de hecho, fue mi cliente, pagó muy bien.
El marine sonrió complacido mientras que Usopp solamente se limitó a afrontar esa verdad que desde hace mucho tiempo venía tratando de negarse a sí mismo.
Recordó todas las veces que pudo ver a Zoro entrando en esa especie de lugares, y él, como su amigo y confidente no consentido, debía guardarle el secreto. Pero en ese instante, no estaba para debatirse en asuntos morales, debía encontrarlo a como dé lugar para rescatar a sus compañeros y escapar lo antes posible de esa isla.
—¿Dónde está?
—No lo sé, cuando desperté, él ya no estaba. —Respondía el tipo robusto de la noche anterior.
El den den mushi del marine empezó a sonar, y tras decir una serie de códigos y frases, colgó.
—Al parecer, ya no necesitaremos más de su ayuda. —Acto seguido, abandonó el lugar mientras reía a carcajadas.
Usopp, en su escondite, rezaba por encontrar a Zoro y que se encontrara a salvo. Aquel humo violeta no había sido normal, no estaba del todo seguro acerca de lo que les había sucedido. Se levantó sigilosamente, y cuando estuvo seguro de que nadie lo estaba viendo, corrió tratando de pensar en donde podría encontrarse.
Mientras tanto en el Sunny, todos hacían su mejor esfuerzo por luchar y aguantar hasta que sus nakamas lograran llegar al barco, pero era imposible, el humo fucsia que se había dispersado en más de una ocasión era un potente sedante, pero como era de esperarse de esa tripulación, todos estaban aguantando, aunque sabían que muy pronto se terminaría su resistencia y quedarían a merced de los marines que tenían máscaras de gas sobre sus caras. Franky tomó una decisión abrupta y dio la señal para que sus nakama se preparasen, los marines a bordo quedaron confundidos al ver que los Mugiwara se aferraban con todas sus fuerzas a lo que estaba al alcance, y sin darles tiempo de reaccionar se escuchó un "Coup de Burst" seguido de una explosión que los dejó atontados, provocando así que la gran mayoría cayera el agua en seguida, los demás, al verse en semejante situación, prefirieron botarse al vacío. Era preferible caer al agua que quedarse con ellos que habían aguantado dos dosis de sedantes cuando a tripulaciones más grandes las habían derrotado con tan sólo una de ellas.
Luffy sintió que su mundo se desmoronaba y estuvo a punto de pegarle un puñetazo a Franky por haber actuado de esa manera sin consultarle, Sanji y Chopper tuvieron que apresarle los brazos mientras que Brook se botó a sostener sus piernas para que no cometiera ninguna locura. Un grito de Nami lo hizo volver en sí.
—No teníamos opción, con esto podremos escapar y regresar a la isla para recogerlos, Zoro y Usopp juntos son lo suficientemente fuertes e inteligentes y estoy segura de que estarán bien, sólo deben esperar por nosotros, estoy segura de que sabrán que hacer. — Lo que decía Nami tenía lógica, no podían darse el lujo de caer de esa manera, debían luchar por la supervivencia tal como lo habían hecho en el Archipiélago Sabaody. Tuvieron que abandonar a dos de los suyos, pero regresarían, seguramente no se dieran cuenta que dos de ellos se quedaron en la isla y dieran por perdida esa cacería, Nami contaba con eso, aunque no podía ocultar una pequeña inseguridad, sólo podía esperar a que Usopp pudiera encontrar al cabezotas de Zoro.
CONTINUARÁ
Ok, soy culpable. Últimamente tengo la manía de inventarme enemigos por el bien de la trama, o como dirían por allí, por pura conveniencia. Espero algún día volver a escribir situaciones que no me obliguen a crear villanos o quizás poner a un enemigo del canon en mis fics.
Nos vemos en el siguiente capítulo.
Suerte!
