CAP II
4 de Diciembre 20XX
Las semanas pasaban, el frío se apoderaba completamente de la ciudad con la llegada de Diciembre y las cosas parecían suceder con normalidad dentro de la sede. Jager seguía insistiendo casi todas las noches para llevar a Sherry a casa, y cenar juntos cada vez que lo hacía ya se había convertido en costumbre.
Se dirigió a su laboratorio, era un poco más tarde de lo habitual y no sabía si la científica ya se habría marchado a casa. Se paró delante de la puerta, que estaba entre abierta, y pocos milímetros antes de que picase escuchó un ruido acompañado de un grito procedente del interior. Se apartó de la puerta y observó por el hueco que demonios estaba pasando dentro de la habitación.
-"No me hagas perder el tiempo niñata. Ya has escuchado lo que te pedido." Había un hombre corpulento delante de Sherry, no podía verle la cara pero intuía que debía de tratarse de alguien muy importante. Todas las cosas que previamente estaban encima de su mesa ahora estaban esparcidas por el suelo. ¿Qué secretos escondía esa chica?
¡Zas!
Le había abofeteado. Ella se quedó mirando el suelo sin mover un solo musculo.-"Perdona señor."- El hombre se acercó a ella y la agarro de la cintura con una mano acercándola a su cuerpo y con la otra comenzó a acariciarle la mejilla. Sherry se puso a temblar.
-"Gin no puede protegerte siempre."- Notó que sus palabras salían con una sonrisa.
¿Gin?
La soltó y se dirigió a la puerta. Kudo se escondió antes de que el hombre saliera y esperó un par de minutos antes de entrar al laboratorio. Cuando entró se la encontró apilonando un fajo de papeles entre el desorden, sus manos temblaban levemente y parecía que no se había dado cuenta de que el chico había entrado.
-"Hey ¿Estás bien?¿Te ha pasado algo? He venido a buscarte."- Puso una mano en su hombro y ella levantó la cabeza poco a poco.
-"Estoy bien."- Su voz fría le puso los pelos de punta. Sus ojos estaban completamente secos pero reflejaban una tristeza muy profunda. Él podía verlo. Notó que su ceño se fruncía mostrando una inquietud en ella.
Levantó la mano y apoyó su dedo en la arruga.-"Vamos, deja de preocuparte tanto, yo estoy aquí para ayudarte."- Ella soltó una sonrisa triste y se dio media vuelta para quitarse la bata, cogió su bolso y salió del laboratorio con pasos ligeros. Jager la seguía callado. Bajaron al parquin y subieron al coche.
-"¿Quieres cenar algo?"-
-"No. Quiero ir a casa. "- Aunque intentase parecer tranquila notaba el ligero temblor de su voz y de sus manos.
Condujo en silencio y aparcó en su portal, se giró para avisarle pero notó que empezaban a resbalarle lágrimas por sus mejillas. Salió del coche y le abrió la puerta ofreciéndole la mano para salir.
-"¿Qué te parece si andamos un poco primero?"-
Ella aceptó su mano y asentó con la cabeza mientras se secaba las mejillas. Fueron a un parque cerca de su casa. Agradecía los buenos gestos del chico pero la presión a veces le sobrepasaba. Se sentía impotente hacía la situación que vivía. ¿Por qué había nacido ahí?
Anduvieron unos minutos en silencio por un parque cercano, él se limitaba a andar a su lado y ella intentaba camuflar el ruido de sus pensamientos con el que hacían las ramas al crujir con la fuerza del viento.
-"¿Cuánto tiempo llevas dentro de la organización?"- Ella empezó a hablar por fin, pero no levantaba la cabeza.-"No me suena haberte visto por los pasillos."-
Kudo la miró y respondió.-"Dos años, llegué hace seis meses a Tokio."-
-"Entonces, tu que has palpado la libertad, ¿Qué se siente?"-
Se sorprendió ante la pregunta pero no dudó en responderle.-"La libertad es sentir que nada te define ni te sujeta."- Paró de andar.-" Es sentir lo que quieras sentir, cuando quieras sentirlo."- Le cogió la mano y corrió hacía un puente que tenía al cruzar la calle.
Se quedó parado en el centro, mientras la corriente de agua pasaba bajo sus pies. Posó su mano y la de ella encima de la baranda y le apartó el mechón que invadía su cara.-"Pero lo mejor de ese sentimiento es que no necesitas estar solo para sentirlo."-
Ella le miró fijamente unos segundos. Tenía unos ojos muy bonitos y no podía dejar de mirar la curva que hacía su boca al sonreír.
Sin pensarlo le cogió la cara con ambas manos y le besó. La corriente de agua bajo sus pies dejó de escucharse en sus oídos, se le erizó el bello y su cuerpo se congeló. Él se quedó petrificado pero la sobrecarga que sintió al contacto hizo que no pudiese separar los labios, la agarró de la cintura y profundizó el beso hasta que les falto aire. Se apoyaron frente a frente sin romper el contacto visual.
Ella empezó a sonrojarse.-"Perdona, yo.., no se…, yo."- Estaba nerviosa y no era capaz de decir nada con claridad pero no le hizo falta porque él volvió a cerrar sus labios con los de ella.
Para él era muy diferente a besar a su prometida. Cuando la besaba a ella sentía calma y comodidad. Pero esta vez al besar a Sherry había sentido un rayo recorrer su cuerpo. Sabía que aunque fuese por trabajo, lo que estaba haciendo no estaba nada bien ¿Qué sensación estaba sintiendo?
Se quedaron abrazados un par de minutos mientras él intentaba pensar en como llevar la situación a partir de ahora. Sentirse atraído por Shiho no entraba en sus planes y no sabía que le provocaba en la cabeza todo eso.
-"¿Volvemos?"-
-"Si, mejor."-
Empezaron a cruzar el puente y él notó como ese calor agradable disminuía poco a poco de sus labios. La miró de reojo. Era muy guapa, una belleza diferente a la de Ran. Tenía el pelo y los ojos claros, era mestiza, su cuerpo tenía curvas y la personalidad fuerte y fría que las hacía diferenciarse tanto.
Él sabía que quería a Ran. Llevaban juntos toda la vida y era una chica muy bondadosa y de familia. Se habían prometido hacía cuatro meses, después de nueve años de relación, era el siguiente paso que tenía que dar. Sus padres ya se habían encargado de recordarle constantemente lo rápido que pasaba el tiempo. Pero él lo hacía más por ella que por él.
Estos dos meses con Sherry habían sido muy diferentes comparados a su vida normal. Se habían dedicado a recorrer todos los restaurantes de la ciudad que quedaban abiertos cuando salían de trabajar. Pasaban horas en miradores hablando de todo y de nada antes de que la dejase en el portal de su casa. Pero lo que más le gustaba a él, era la manera en la que parecía que su sonrisa era más presente en su cara des de que él soltaba sus bromas tontas.
Anduvieron pocos metros antes de que ella le parase cogiéndole de la muñeca.-"Un momento."- Se quedó mirando el suelo un momento antes de mirarle. Pararon el paso.
-"¿Qué significa esto?"- Shiho le soltó y le miró para buscar una respuesta.
-"Sherry, te mentiría si dijese que no me has hecho sentir nada. Y te mentiría también si dijese que no quiero besarte más. "- Se acercó a ella sin entender porqué no frenaba estos sentimientos. La besó otra vez pero se detuvo antes de profundizar el beso.
-"Sabes en que condiciones vivimos. Tengo secretos que no puedo contarte y no puedo prometerte mas que intentar hacerte sonreír. Pero podemos dejar que la marea nos lleve y disfrutar del paseo."- Le sonrió y le ofreció la mano.-"Poco a poco."- Ya no podía dar marcha atrás, ni quería. Sabía que ella se enteraría sobre Ran y el FBI pero ahora solo quería protegerla y sacarla de ahí.
Sherry le cogió la mano con una sonrisa y fueron hasta su portal riendo por las bromas que soltaba el moreno. Se despidió con un beso en la frente por si estuviesen vigilados y se marcharon cada uno por un lado.
7 de enero 20XX
-"Yo también te quiero, adiós."- Kudo colgó el teléfono sintiendo una punzada de culpa en el pecho por mentir a su chica. Le había dicho que no podía ir a pasar este fin de semana con ella por el trabajo, y aquí se encontraba, con otra mujer en un pueblo alejado de Tokio. Se sentía despreciable por ello.
Guardó el móvil y comenzó a caminar lentamente hacía la preciosa cala que tenía en frente. Estaba anocheciendo y el cielo anaranjado reflejaba su calidez por todas las superficies, el sol y su radiante luz roja creaba arreboles alrededor de las nubes. Ella estaba descalza delante del rompeolas, su pelo cobrizo parecía que bailaba en llamas con la brisa del mar. ¿Cómo podía querer a dos mujeres al mismo tiempo?
Shiho cerró los ojos mientras escuchaba el romper de las olas y el salitre invadía sus fosas nasales. Una sonrisa surgió de su boca, llevaba semanas sin un día de fiesta y ahora tenía la oportunidad de relajarse dos días y apartarse del trabajo todo lo posible. Abrió los ojos ante la sorpresa de notar dos brazos firmes abrazarla por la espalda.
-"Perdona por tardar, no encontraba aparcamiento."- Le besó el cuello suavemente y ella se giró para cruzar sus brazos detrás de su cuello.
-"Nada que un buen vino no pueda arreglar esta noche."- Se besaron y caminaron descalzos por la costa hasta llegar al pequeño hotel a línea de playa en el que se hospedaban esa noche.
Después de cenar se dirigieron a la habitación que habían reservado. Kudo ya se había quedado a dormir en casa de Shiho alguna vez pero no había llegado a nada más que una larga sesión de besos y caricias. Se sentía como un adolescente en ese momento, nervioso por tener a su amante bajo sus sábanas.
-"¿Kane?"-
Se giró a mirarla al percatarse de que la joven estaba llamándole, le había dicho que su nombre real era Kane Hikaru. Sherry estaba apoyada en la puerta de la terraza balanceando una copa de cava. Se había puesto para cenar un precioso body de color turquesa con escote americano combinado con una falda con forma de tulipán de color negro. Le sentaba genial.
-"Estás preciosa."-
-"Y tú estas borracho."- Se sonrojó y le cogió la mano para acercarlo a la terraza. Le ofreció una copa del champán que le habían dejado en la habitación y se acercaron a ver el paisaje que les ofrecía la preciosa noche estrellada. Shiho saboreó el líquido dorado y le tendió una dulce sonrisa mientras pasaba su mano por su brazo, acercándose a su cara.
-"¿Sabes? Creo que ya se cómo definirnos."-
Jager se quedó mirándola sorprendido. El alcohol le había empezado a afectar un poco a la cabeza y se quedó mudo absorbiendo las palabras que decía mientras contemplaba sus rasgos únicos.
-"Ramé."- le había comenzado a susurrar muy cerca de él.-"Somos Ramé. Algo caótico y hermoso a la vez."-
Él le rozó el labio inferior con el pulgar suavemente mientras la miraba con dulzura.
-"Creo que te quiero Shiho."- Se acercó y la besó dulcemente.
-"Yo creo que también te quiero Kane."- No se acostumbraba a su nombre falso. Quería escuchar su verdadero nombre de sus labios. Dejó la copa a un lado y comenzó a besarla desesperadamente.
Sherry sentía que se electrocutaba con su contacto. Era tan diferente a todas las veces que ha estado forzada a estar con alguien…Esta vez si que quería ser besada y tocada. No quería pensar en el momento en el que su amante apartase sus manos y labios. Le devolvía los besos con frenesí sin apenas separarse, y si lo hacían, era para respirar o desprenderse de su ropa.
Ella no se quedó dormida hasta conocer cada rincón de él y él tampoco iba a ceder hasta escucharle recitar todos los sonidos placenteros que conocía.
23 de Enero 20XX
Sus encuentros clandestinos fuera y dentro de la organización se estaban convirtiendo en costumbre. Pero no podía apartar sus manos de ella. Esta misión le estaba volviendo loco.
Era bastante tarde, se dirigió al laboratorio, esta vez necesitaba conseguir un molde de su llave maestra, sabía que sólo la llevaba encima dentro de la sede. Ya había conseguido recopilar bastantes documentos gracias a su relación improvisada. Entró y se la encontró en un rincón del cuarto buscando un cuaderno de una de las estanterías altas. Se acercó sigilosamente y la agarró de la cintura dándole la vuelta para que le viese y así también poder comprobar si sus bolsillos emitían algún sonido de llaves. No había sonido ninguno y su bata volaba muy ligeramente como para contener ningún objeto dentro.
-"Jager, me has asustado."- El libro que tenía entre sus dedos ahora estaba medio abierto en el suelo.
-"¿Qué haces aquí? Esta noche no tenías que pasar a recogerme. Tengo que hacer unas pruebas importantes."- La comprobó de arriba abajo y ahí la vio, tenía la llave con una cadena al cuello. Esa chica era muy precavida. Pero él tenía sus encantos.
-"He venido a verte"- La besa.-" Te he echado de menos."- La besa más apasionadamente.
Ella al principio le siguió el beso pero al recordar donde estaba y la hora que era se separó.
-"Jager…Nos vimos ayer."- Se intentó separar un poco y calmar su respiración.-"En realidad no tengo mucho tiempo para distraerme así que, ¿Necesitas algo?"-
No le dio tiempo a moverse, en un momento estaba subida a su mesa de laboratorio con las manos de Jager recorriendo todo su cuerpo.
-"A ti."-
Notó como su bata iba cayéndose y sus dedos se enredaban con su pelo. Ella arqueó la espalda al notar que le besaba el cuello.
Pip...pip…pip. El sonido de uno de los temporizadores que tenía programados le sacó de ese trance de pasión. Le apartó asustada y recogió su bata que tendía en el suelo. Él no debía estar a estas horas rondando por aquí y menos haciendo estas cosas con ella.
-"Jager. Vete."- Él se quedó mirándola confundido mientras ella empezaba a ponerse nerviosa –"Perdona pero no es el mejor momento, debes irte."- Se arregló el pelo y al tocarse el cuello se percató que su llave no se encontraba.
-"¿Buscas esto? Estaba en el suelo."- Cogió rápidamente la llave para volver a colocársela en el cuello. Se acercó a él y le dio un beso en la mejilla. –"Nos vemos mañana."-.
Ella se quedó comprobando sus pruebas mientras que Jager se iba con una sonrisa triunfal. Ya tenía lo que venía a buscar.
Sherry se intentó apurar, a primera hora de la mañana debía tener unos resultados listos y debía empezar otro experimento en cuanto antes. Estuvo buscando por el cuaderno unos resultados anteriores de sus padres para compararlos con los suyos obtenidos de la hidra cuando una melena platina entró por la puerta sin que ella se percatase.
-"Parece que tenemos una lobita muy suelta por aquí."- Sherry se congeló al acto. Notaba su aliento frío muy cerca suyo.
-"Creo que has olvidado que manos son las únicas que pueden tocarte."- Unas manos frías comenzaron a acariciar su cintura lentamente.
-"Gin."-
Se giró intentando disimular el temblor que le causaba. Él le apartó el pelo de sus hombros y empezó a besarle por todas partes. El frío recorría su cuerpo.
-"No es lo que piensas Gin."- Intentó sonar lo mas convincente que podía pero no podía dejar de sentir pánico ante la situación que sabía que no podía frenar.
Notó cómo la mano que tenía en el hombro empezaba a apretarle justamente en un punto que le hacía retorcerse de dolor.-"¡¿Te crees que soy imbécil, zorra?!"- La empujó contra la pared haciendo que se diese un buen golpe en la cabeza.
Se acercó y le cogió de la muñeca para obligarle a levantarse.-"Tranquila Sherry."- Le agarró la cara y le mordió el labio inferior agresivamente. –" Vamos a hacer que no se te vaya a olvidar nunca."-
El pánico inundó sus ojos, no pudo hacer otra cosa que cerrar los ojos y chillar interiormente que acabase rápido.
Pero esa noche fue peor.
Al día siguiente.
Escuchó el ruido de un gran trueno, acto seguido se incorporó y abrió los ojos. Estaba sudando y el temblor de su cuerpo no hacía otra cosa que recordarle las pesadillas que no se iban ni al despertar. Notaba todo el cuerpo entumecido y dolorido, sentía como si le hubiesen metido una paliza y le dolía la cabeza del golpe del día anterior.
Se había quedado dormida en el sofá, había veces que ya no le salía llorar, por más ganas que tuviese. Se sentía sucia, sabía que no podría escapar nunca de las manos de Gin.
Se levantó y se dispuso a ducharse nuevamente para intentar quitarse esa sensación del cuerpo, pero no le sirvió de nada. Se preparó un café y volvió al sofá para leer un rato y así al menos despejar su mente. O al menos intentarlo.
Había salido al alba y al haber trabajado dieciséis horas hoy su jornada era simplemente de cuatro horas por la tarde. Dormir no era su fuerte así que tenía tiempo para distraerse.
No quería encontrarse con Kane hoy, no sabía si podría mirarle a la cara. Al igual que él, ella también tenía secretos y este no sabía si podría compartirlo nunca. Tenía cosas que proteger.
Un par de horas después se preparó y se dispuso a salir justo cuando picaron el timbre. No se esperaba encontrarse al chico moreno en ese momento.
-"Kane. ¿Qué haces aquí?"-
-"No te he visto por la sede. Como lleva un par de días lloviendo y ayer estabas extraña, no sabía si te habías puesto enferma."-Kudo observó que sus ojeras eran mucho más prolongadas que otros días, su piel estaba ligeramente más pálida también. No tenía cara de enferma pero tampoco la veía nada bien. –" ¿Te encuentras bien?"-
Ella cogió su abrigo y salió cerrando la puerta con llave.-"Llevo un par de días durmiendo mal, no es nada."- Le ofreció una pequeña sonrisa.-" Tengo que ir a la sede ahora, ¿Tu no deberías estar trabajando?"-
-"Si pero he ido a dejar a Gin ahora, tengo que volver a la sede a revisar y organizar unas cosas. Te acerco entonces."- Abrió su coche para que ella subiese.
-"No."- Él se quedó sorprendido.
-"¿No?"-
-"He salido con tiempo para poder ir paseando."- Llovía bastante pero las nubes dejaban pasar los rayos amarillentos.
Comenzó a caminar pero se volteó hacía él antes de irse.-"Estoy bien, ¿vale?"- curvó una leve sonrisa.-"Pásatelo bien estos días en tu pueblo y no te preocupes tanto."- Se volteó y continuó su camino.-" Las damas hace tiempo que hemos aprendido a salvarnos."-.
29 de Enero del 20XX
Contempló por la ventana como el trafico denso de la mañana invadía las calles de Nagoya. Su mano seguía removiendo la oscura bebida que con el rato que llevaba ignorándola ya se había enfriado. Aunque des de el exterior parecía que reinaba la normalidad el moreno no conseguía poder bajar la sensación de guardia las veinticuatro horas. Ser un cuervo tenía demasiados inconvenientes. Pero también tenía una buena virtud, con nombre y apellido.
-"¿Entonces, te parece bien?"-
Notó como le cogían las manos para entrelazarlas, eran muy suaves y cálidas.
-"Claro Ran, como tú lo prefieras."-
-"Es importante que nuestros invitados estén cómodos con el menú del restaurante."- Su prometida no dejaba de sonreírle.-"Ya tengo el vestido y todo lo importante ya está preparado. Sólo tienen que pasar los meses para que acabes esta misión y nuestras vidas se unirán para seguir avanzando."- La miró a los ojos y le mandó una dulce sonrisa. Sus ojos mostraban la preocupación que tenía al verle marchar tantas veces sin poder saber en que peligro se enfrenta siquiera. No se la merecería nunca.
-"Estoy contento de verte cariño, yo también quiero verte más a menudo pero esto podría frenar muchas cosas que están pasando en Japón actualmente y aunque no pueda explicarte nada todo lo que me fuerza a hacer mi trabajo es para protegerte y hacer un país mejor."- Ella le miró extrañada pero le sonrió igual.
-"Lo sé, se que les vas a ganar."-
Pagó la cuenta de los cafés y salieron a pasear por las tiendas. Había tenido cuatro días de descanso y Ran no lo había soltado ni un segundo. Reía al ver a su prometida ilusionada enseñándole todas las cosas que le llamaban la atención y la besaba ocasionalmente cada vez que la pillaba mirándole fijamente los labios. La conocía completamente y sabía anticiparse a cualquiera de sus movimientos.
Acabaron la tarde volviendo a casa paseando por el camino largo, caminando tranquilos y hablando de cosas aleatorias.
-"Voy a echarte de menos Shinichi, nunca se cuanto tiempo estarás fuera."-
-"Bajaré siempre que pueda, se pasará rápido."-Le apretó la mano transmitiéndole calma.-"Y no te pongas triste que aún no me he ido."-
-"Es que tengo miedo."-
-"Vamos Ran, no me van a hacer daño ni a descubrir."- Alzó la cabeza en alto –" Soy duro de roer."-
-"No me refiero a eso, se que eres más inteligente que cualquier criminal."- Ran le miró con los ojos brillantes.-"Tengo miedo de que sufras cambios, shocks o algún impacto severo en tu vida por tu profesión. Eres fuerte, eso ya lo sé, pero eres muy bueno y protector también y no quiero que acabes con desvelos, pánicos y pastillas a lo largo de los años. O lo que és peor, que intenten cambiar quien eres. "- Sus lágrimas de preocupación ya se deslizaban por sus mejillas sonrojadas.-"Te quiero."-
Shinichi se quedó quieto sorprendido ante tal declaración, no pudo evitar apartar la mirada al acordarse de su amada aventura que ya empezaba a causarle sus primeros impactos fuera del mundo de los cuervos.
-"Ran te quiero, no me van a cambiar."-
-"He estado un mes y medio sin verte y la anterior vez también estuviste varias semanas fuera. Cuando estás aquí no acabas de apartar del todo los pensamientos del trabajo de tu mente."-
Su pelo rubio fresa y el aroma que despendía volvieron a invadir su mente.
-"Simplemente es un caso complicado, todo esto acabará."-
Sí, acabaría, pero no sabía cómo.
14 de Abril del 20XX.
-"Bip…bip…bip…¿Hola?"-
-"¿Akai? Soy Kudo."- El moreno se encontraba en una cabina telefónica a las afueras de la ciudad.
-"Hey, ¿Cómo estas? Me he enterado que has bajado este fin de semana a hacerle una sorpresa a tu chica. Espero que te haya ayudado a despejarte este pequeño descanso."-
-"Todo bien, no puedo verla todas las semanas pero intento compensárselo."- No se sentía muy cómodo hablando de Ran con su compañero des de que estaba infiltrado. No le había llegado a explicar la extraña relación que tenía con Sherry, sabía que no le parecería bien, al fin y al cabo Akai llevaba años en una relación con Akemi. Pero no tenía valor de dejar de querer besarla, lo había intentado, pero siempre volvía a catar la adrenalina.
-"Esta semana creo que voy a poder conseguir los documentos."- Intentó sacarla de su cabeza un momento.
-"¡Vaya! Estamos sorprendidos de la rapidez de tus labores. Déjame preguntarte, ¿Cómo has derribado el muro de la chica de hielo tan rápido como para poder acceder a su laboratorio de esta manera? Estoy impresionado Kudo."- Escuchó una risa desde el altavoz.
No iba a decirle que pasaban las noches juntos, que creía quererla y que por ello había conseguido hacer copias de todas sus llaves. Empezó a darse cuenta que sus emociones se le empezaban a ir de las manos, si seguía así no podría esconderlo y no quería hacerle daño a su prometida por un error del trabajo. La quería, se lo repetía siempre.
Está misma noche debía ir a hablar con Shiho para finiquitar esta relación que tenían. Con las llaves ya podía acceder a lo que le faltaba.
-"Si bueno, he tenido suerte, se podría decir que somos buenos amigos aquí dentro."- Se percató que su voz sonó un poco melancólica.
-"Bueno...Me alegro entonces. ¿Lo tienes todo controlado?"-
-"Si, los otros documentos y pruebas ya los he sacado anteriormente, mañana lo tendré todo en principio. Aún así sólo es la información a la cual ella tiene acceso, lo difícil será conseguir la de los rangos superiores."- Miró por el cristal para captar los últimos rallos de luz del día.
-"Perfecto, de lo demás no podemos encargarnos hasta que ella salga de ahí, la necesitamos también para eso. Tendrá que trabajar con nosotros y ayudarnos."-
-"Cuando se entere que Jager pertenece al FBI, va a odiarme, no creo que quiera trabajar conmigo."- Aunque era cierto no le gustaba esa idea, sentía que las cosas estaban fuera de control.
-"Vamos Kudo, si has conseguido entablar una amistad con ella entenderá que todo esto es para liberarle."-
Kudo se estaba poniendo nervioso.-"¿Pero con que modos va a tener la libertad?¿Utilizándola de esa manera?"-
El todo de Akai se volvió más serio.-"Kudo el MI6 los quiere ejecutar a todos, está considerada una terrorista a ojos de la fiscalía. Estamos haciendo esto para poder demostrar su inocencia."- Kudo se quedó de piedra.-"El MI6 ha conseguido la custodia preventiva de Shiho y otros miembros una vez capturados para los interrogatorios. Durante ese periodo solo podremos reunirlo todo para el último ataque."-
-"¿MI6?¿Que quieren hacerles?"- Los interrogatorios de los considerados terroristas pasaban las barreras de las palabras. Seguridad podría torturarla con el simple fin de hacerla hablar.
-"Solucionaremos ese tema más adelante, estoy intentando mover hilos."-
-"¿Akemi lo sabe?,¿Has hablado con ella?"-
-"No se lo he explicado todo pero después llevar toda la vida a la sombra de un cuervo, creo que debe de saber mejor que nadie que no hay una vía fácil para salir de ahí."- Hubo una leve pause en el interfono.-"Es consiente del poder y capacidades de su hermana"-
Shinichi se quedó analizando toda la información que estaba recibiendo cuando Akai volvió a hablarle.
-" Entonces empezaremos con la evacuación de Akemi en un par de semanas, que va a ser la más sencilla pero la que lo desencadene todo. En cuanto salga irán a por Shiho. Deberás estar muy atento. Ya sabes que tienes que hacer en ese momento."-
-"Claro."- Su voz sonó más triste de lo que hubiese querido.
-"No volveremos a comunicarnos por seguridad."-
Kudo permaneció callado.
-"¿Hay algo que quieras compartir conmigo antes de colgar Kudo?"-
Permaneció callado unos segundos debatiendo si debería explicarle donde se había metido con esa mujer.
-"No hay nada de que preocuparse Akai."-
