.

.

La presentación

.

.

Entró en suspensión por dos días, o bien, era lo que le indicaba su sistema, los datos mostrándose una vez volvió a sus actividades. Había sido un tanto abrupto, pero necesario, según mostraba la información, el creador había instalado más cosas en su sistema, probablemente para mejorarlo y 'dar los toques finales'. Aunque tenía secciones en las cuales no podía ingresar, el creador había puesto bloqueos en los mismos, pero desconocía la razón. Su memoria estaba intacta, pues aun recordaba el proceso de sensibilización al cual había sido sometido. No había sido placentero, más bien podría llamarle tortura según la información, pero le arrojó datos al creador que eran de ayuda.

El científico y creador, Kenneth McCormick, si bien no le había dicho su nombre (lo encontró de casualidad en uno de sus cuadernillos de notas sin que este se diera cuenta), mencionó que iría donde los Marsh al final del día y que se preparase para comenzar a vivir como un humano entre esa sociedad futurista. Stan desconocía de lo que hablaba con tanto desdén, pero le ¿emocionaba? saber que conviviría con otros humanos, sería capaz de procesar más emociones y expresarlas de una mejor manera que en laboratorio, pues de alguna manera, el creador no era muy expresivo, más que una serie de sonrisas que siempre eran diferentes la una de la otra, sonreía por motivos distintos, pero el sistema no le daba la respuesta de cuáles eran, nuevamente referente al creador había un bloqueo que no permitía un análisis completo, solo este sabía todo lo que estaba en su interior.

.

.

Cuando llegó a casa de los Marsh, lo primero que observó fue la enorme mansión, el lugar era casi un palacio. Y debería de ser hermoso a ojos humanos, según había resultado en su búsqueda de información.

Había algo parecido a una celebración, flores, listones y colores adornaban el lugar de arriba-abajo, probablemente por la llegada del androide. El nuevo miembro de la familia.

—Stanley —le recibió una mujer al bajar del auto que le había buscado en el taller del creador.

Era de complexión delgada, de cabellos castaños y mirada cansada, la mujer mostraba señales de deterioro y los sensores de Stan lograron detectar un par de enfermedades, nada graves, pero que estaban ahí sin realmente ser tratadas. Ella era la señora Marsh, Madre.

Esta le sonrió ampliamente antes de pasar a abrazarle, provocando que se tensara, no había recibido mucho contacto humano durante las rutinas en el taller así que era algo nuevo. Era un toque delicado, lleno de emoción y cálido por parte de la otra persona, así que recopiló dicha información rápidamente.

—Soy Stanley Marsh —se presentó, ahora dejando de sonar tan mecanizado, un poco más humano y la mujer tocó sus mejillas con suavidad antes de depositar un pequeño beso sobre su frente. Al parecer, en señal de un cariño.

—Bienvenido a tu nueva casa —otra voz le recibió, masculina y grave. El señor Marsh, Padre. El hombre de bigote frondoso y sonrisa tranquila, se acercó a colocar su mano sobre su hombro derecho. Tanto contacto amistoso parecía comenzar a abrumarle sin más.

—Gracias —contestó con suavidad y ambos sonrieron nuevamente, más amplio.

Sus sonrisas eran diferentes a las de su creador, pero estas le gustaban más que las del científico.

Le mostraron el lugar, guiándole por el enorme sitio, hasta mostrarle su habitación, presentándole entre tanto a quienes trabajaban para ellos ¿los sirvientes? Quienes parecían muy amables.

Y le mencionaron acerca de otras dos personas que vivían con ellos, pero que no se encontraban por el momento. Aunque por la manera en que los describían no parecía que los extrañaran demasiado. Sus nombres eran Shelly Marsh, la hija mayor, y Eric Cartman, su esposo. Ignoraba la razón por la que parecían molestos ante la pequeña explicación, pero le restó importancia.

Si sus sensores y alarmas no se activaban, entonces todo estaba bien.

.

.

—Ese es Stanley —murmuró Madre en el salón, donde el androide se detuvo a apreciar una fotografía familiar enmarcada en la pared. Estaban dos niños y ambos padres. —Pensamos que se veía justo así como tú cuando creciera —le explicó y el azabache simplemente le observó muto. El hijo verdadero de los Marsh, Stanley, había fallecido a una corta edad por una enfermedad, de ahí había surgido la necesidad de tener a STAN en su hogar, al menos podían sujetarse a la fantasía de que seguía con vida. No cabía duda de que estaban cansados y afligidos pero la presencia del androide mejoraba las cosas en el hogar.

.

.

Una vez estuvo solo en su habitación, 'para ponerse cómodo' únicamente decidió quedarse cerca del ventanal. La luz exterior era como magia, le daba esa sensación de ser completamente real, una persona cualquiera. Con sus manos estiradas hacia el exterior, aspiró con fuerza del oxígeno, su sistema procesándolo pertinentemente, volviéndolo más limpio y energético.

Se suponía que eso mantenía con vida a las personas.

Exhaló levemente, quedándose en sitio por largo tiempo hasta el tenue sol comenzó a ocultarse y el astro lunar apareció en su lugar, brillante e intensamente blanco. A partir del día siguiente, después de su recarga, sería un hombre.

Ahí era donde comenzaba su nueva vida, su vida humana.

.

.

.

.

—Te esmeraste mucho en el nuevo juguete de los Marsh —mencionó la voz femenina, siendo la respuesta una risa grave y armoniosa. La rubia limaba perezosamente sus uñas en la habitación parcialmente iluminada por la lámpara, sosteniendo el móvil cerca de su rostro para que el otro pudiese escucharle.

—¿Tu crees? Me tomó un tiempo instalar todo lo que voy a necesitar —contestó por el interlocutor, Kenneth.

—¿Y? ¿Qué vas a hacer con él? Es muy raro que aceptes ofertas de esta índole —murmuró, estirando los dedos, soplando levemente antes de apreciar sus uñas a contra luz. El rubio al otro lado volvió a reír.

—Para el androide tengo un plan especial, solo esperaremos para el momento adecuado —dijo con seriedad. La mujer hizo un sonido gutural.

—Suerte con eso.

—STAN está lleno de secretos, por eso necesito que seas mi confidente y lo tengas vigilado, te va a gustar —mencionó seguro de sus palabras, haciendo que eso llamase la atención de la mujer, quien alzó una ceja.

—¿Obtengo algo a cambio?

—Claro que sí, preciosa.

—Hecho. Ah, me llaman, tengo que irme —y colgó, dejando la línea muerta del otro lado.

Kenneth rio por lo bajo, la avaricia de las personas era bastante fácil de ver. Desvió la mirada hacia la pantalla donde los planos del androide se mostraban y sonrió ampliamente sin que la sonrisa llegase a sus orbes.

—Definitivamente mi creación más ambiciosa, el modelo perfecto.

Letras rojas se extendían a lo largo del marco de la pantalla, en alerta, pero el hombre se dedicó a sonreír nuevamente, tecleando más cosas fuera de los planos en las notas del escritorio.

Los Marsh habían sido bastante descuidados en dejar que STAN fuese creado en tan precarias condiciones personales. No podías realmente confiar en nadie de los bajos suburbios, por más amable que pareciese.


Woop, sorpresa, Kenny es malo en este AU. ¿Se puede dar una idea de lo que puede hacer para usar a Stan en su favor? u u

Y Clyde aparecerá más adelante y será un punto focal importante para Stan en su proceso de conocimiento u u