Aceptar

"Lo verdadero es siempre sencillo, pero solemos llegar a ello por el camino más complicado."

George San(1804-1876)


Naruto lo sabía desde hace dos semanas y Kakashi hace un mes. La carta de Sasuke llegó a Konoha hace un mes. Escribía, con escuetas oraciones que regresaría a más tardar en un mes.

"Retorno en 30 días a más tardar" escribió. Con su caligrafía irregular, seguramente por la falta del brazo derecho.

Lo escuchó de los labios de Kakashi y Naruto no tardó en pedir otra orden de ramen para seguir celebrando. Su mejor amigo no paraba de parlotear lo mucho que extrañaba a Sasuke y como lo golpearía cuando llegara. Según Naruto, él jamás debió irse para expiar sus culpas, pero ella no pensó igual.

Sakura creía firmemente en que ni cien años serían suficientes para que el Uchiha limpiara el daño que provocó.

—¡Le diré que ahora estoy entrenado para ser Hokage!—exclamó con la boca llena de fideos.

El tiempo pasaba y Naruto seguía teniendo malos modales a la hora de la comida. Pero eso quedó en segundo plano cuando volvió a pensar en el "traidor".

Quizá exageraba y el Uchiha merecía perdón. Pero cada vez que recordaba esos momentos amargos que pasaron, su poca compasión se desvanecía. No soportaba la idea de tenerlo de regreso y menos aceptarlo como parte de su vida.

Deseaba escapar de ese ambiente así que empezó a comer con rapidez, casi se atraganta en el proceso, pero no soportaba que el rubio alabara a Sasuke. Sus comentarios provocaron una culpa creciente.

Su sensei le preguntó si estaba bien, ella afirmó sin dejar de comer del bol de ramen. Seguramente se veía mal educada, comiendo sin prestar atención, pero eso era un pequeño precio por alejarse de esa noticia. Cuando terminó, se excusó con alguna estupidez, alegando que debía lavar su cabello y que seguramente tardaría mucho. Agradeció a ambos y salió disparada hacia la calle, no sin antes dejar unas monedas en la barra.

Ambos shinobis no creyeron nada de la excusa, pero el rubio no le dio importancia y continuó su algarabía.

— ¿Notaste que Sakura esta algo rara?—preguntó Kakashi.

—Sakura-chan debe estar nerviosa porque el Teme volverá. Seguramente quiere darle una sorpresa.

El sexto suspiró. Naruto no entendía las señales. La kunoichi no estaba emocionada, apostaría su cabeza que Haruno estaba al borde de la ansiedad.


Caminó por las calles, ignorando los saludos de las personas, y se escabulló al hospital, buscando específicamente un consultorio en particular.

"Dr. Hotaru Kazuki"

Abrió la puerta de par en par, provocando un estruendo que resonó en la habitación, se tropezó un par de veces con la alfombra. En otra ocasión se hubiera sonrojado, pedido disculpas. Ahora no tenía tiempo para nimiedades.

—¡Volverá!—bramo Sakura. El pobre hombre casi se desmaya del susto. Su pelirosa amiga era una chica escandalosa cuando se lo proponía.

— Algo me dice que no tienes buenas noticias—ironizó intentando bajar la tensión de su paciente. Se acomodó en el asiento y esperó la respuesta.

—No es momento de juegos, Hotaru. Necesito que me digas qué hacer.

Hotaru frunció el entrecejo, se tocó el pelo rojizo con una mano, deslizando los dedos por las hebras de cabello. Viró la cabeza hacia ella y entonces, sólo entonces, supo que su paciente estaba desesperada.

Cuando Haruno llegó hace aproximadamente dos años, él nunca creyó que sería tan difícil tratar con la personalidad especial de ella. Debía tener paciencia con Sakura, explicarle que su trabajo no era ese.

—Soy terapeuta, Sakura. Solo puedo guiarte a tomar decisiones, no tomo las decisiones.

Le explicó con toda la calma del mundo. Sin embargo la pelirosa empezó a respirar con dificultad. Él se apresuró a tomarla por los hombros y llevarla al mullido sillón. Estaba pálida como un fantasma, y parecía que envejeció unos años.

Haruno sabía que Hotaru no tendría todas las respuestas, y entonces...

¿Qué haría?

Su terapeuta se negaba a darle una solución, y ella estaba al borde de la locura.

—Llevo 3 años con este problema y aún no puedo ver un final. Si me dices que debo tomar decisiones por mi misma, lo haré, pero como dices, necesito tu guía— se mordió los labios para controlar la ansiedad.

—Aún tienes un tramo largo que recorrer, Sakura. Pero creo que un buen comienzo para la recuperación es la confrontación. —Hotaru sostuvo sus manos con las propias cuando se sentó cerca de ella y la miró con convicción—No puedes evitar a Sasuke el resto de tu vida, no puedes vivir con miedo. Un día deberás entender que lo que sientes por él, ya no se asemeja a un sentimiento de afecto. Es más como...

La frase quedó al aire, y Sakura solo pudo pensar en una palabra.

Odio.

¿Odiaba a Sasuke? Si bien hace mucho,el chico dejó de ser su interés romántico ¿algo debió quedar, no? Un amor no se desvanece tan fácilmente. Sin embargo una voz en su interior le refutó lo contrario.

"Te quiso matar querida" susurró con una voz irritante" Tu príncipe azul, quiso matar a todos ¿cómo puedes negar que lo odias?"

¡No!

—¡No es odio! Nunca he odiado a nadie. Ni siquiera a los Akatsuki, o a otros enemigos. —se alejó de Hotaru abruptamente mientras negaba con la cabeza—¡Yo no puedo odiar a Sasuke!

—No he mencionado la palabra odio. Pero es la primera palabra que vino a tu mente cuando mencioné a Sasuke.

Seguramente estaba loco. Odiar a Sasuke sería odiar a un ser querido. Era tan irreal, como que Naruto odiara el ramen, o que Sai pudiera demostrar emociones sin necesidad de un libro. Ella no odiaba, menos a un miembro del equipo 7. Ella adoraba a cada uno.

Naruto

Kakashi

Sai

Yamato

Sas...

Cerró los ojos con fuerza. Sus manos se tornaron más blancas de lo habitual. Podía sentir como el temblor de sus manos se extendía por su cuerpo hasta la columna vertebral. Se negaba rotundamente a odiarlo, lo haría hasta el fin de los tiempos. Porque eso significa que decepcionara a Naruto, sería escupir en su rostro, diciendo que ya no quería a Sasuke de regreso, gritarle que lo deseaba lejos, muy lejos de ella y de los suyos. Había anhelado tanto estar con él, se lo pidió a Naruto hasta el cansancio, luchó por ello, lloró por ese propósito y ahora decir que odiaba a Sasuke era ser una desagradecida.

El rubio perdió años de su vida buscando la manera que traerlo de regreso, sudor, lágrimas y un brazo. Y si ella le decía "Lo siento, pero lo quiero lejos porque lo odio"

—¡Hotaru, dime que hay otra forma!

El joven suspiró por milésima vez esa mañana.

Sakura no quería aceptar su problema y no era ético que la obligara. Si bien podía ayudar a sus pacientes con consejos y escucharlos, solo ellos podían avanzar, dar el primer paso a la mejoría.

—Te dije, no puedo decirte que...

—¡Simplemente dime cómo hacer para que Naruto no lo sepa!

Era una persona amable, no se consideraba un santo, no obstante era empático y raras veces gritaba, pero Sakura estaba siendo irracional y se comportaba como una niña caprichosa exigiendo respuestas.

—Miente—dijo Hotaru— miente como lo has hecho estos tres años. Mira a los ojos a Naruto y dile que eres feliz. Que adoras a Sasuke, que estas encantada.

Los siempre amables ojos de Hotaru se volvieron fríos e inexpresivos. Se levantó de su silla y caminó hacia la ventana más próxima, al lado de su estante. Supo que no se portó como el profesional que era, sin embargo debía decirlo.

Algo se rompió dentro de ella. Las crudas palabras de Hotaru calaron en su interior. Se abrió una apertura en su mente. Quedó pasmada, cerró la boca y bajó la mirada hasta ver el piso de madera. Era cierto, mintió a su mejor amigo todos estos años porque tenía miedo a su reacción, a su decepción. Fue estúpida al pensar que sería lo mejor. Él seguro quería la verdad por más cruda que fuera y ella le daba una dulce mentira.

La primera lágrima se deslizó por la mejilla hasta el mentón y cayó hasta romperse con el piso. Al sentir la calidad gota deslizándose, ella subió la mano hasta el pómulo y con sus finos dedos tocó la mojada piel.

Lloraba, siempre era su método, llorar y esperar lo mejor.

No era fuerte como sus compañeros, era débil en comparación. No solo por su habilidad como ninja, sino su habilidad para enfrentar problemas. Mientras que Naruto lidió con su soledad y el constante maltrato de pequeño, ella lloraba porque casi la matan. A todos los ninjas los intentan matar. No era la única ni sería la última. Tal vez fuera porque el individuo que lo intentó fue su primer amor. También porque no podía concebir que el Uchiha tuviera tan dañado el corazón para hacerlo.

—Debo irme—dijo Sakura en un susurro.

Hotaru tuvo el impulso de abrazarla y decirle que todo estaría bien. Pero eso era fomentar su necesidad de recibir consuelo.

—No fue profesional decir eso, lo siento.

—No se preocupe dr Kazuki, tiene toda la razón—la mujer salió del consultorio minutos después.


Llegó a tiempo para su turno de la tarde, y decidió enfocarse en el trabajo. Había mucho que hacer y poco tiempo para hacerlo. Pasó tres días desde que Naruto le dijo la "feliz noticia" y necesitaba ocupar su mente.

—¿Dónde está Shizune-san? — preguntó Sakura, leyendo los documentos en su mano.

Había tanto que leer, firmar y verificar que entendía porqué Tsunade pidió vacaciones.

¡Vacaciones! Ja! Seguro está en un lugar de apuestas.

Admiraba a su maestra pero a veces la dejaba plantada por sus malos hábitos. Suspiró resignada y continuó su labor.

— Shizune-san está con el Hokage, usted sabe que debe enviar un informe cada mes— contestó la enfermera antes de retirarse con una reverencia torpe.

Esperaba que Shizune volviera pronto, estaba volviéndose loca con tanto qué revisar. Frotó sus ojos para mejorar su vista, y visualizar mejor las letras escritas. Nada funcionó, estaba cansada, y el no dormir empeoraba todo.Con apremio buscó su taza de café por el desordenado escritorio, y al encontrarlo bebió el líquido como si de ello dependiera su vida.

— Tsunade-sama era amante del licor, y tú de la cafeína. No me extraña que seas su discípula —se mofó Shizune, entró con un montón más de archivos y Sakura casi gritó de frustración —No te preocupes, esto lo haré yo.

— Menos mal, porque a penas puedo con lo mío —al comprobar que ya no tenía café, se dispuso a buscarlo pero Shizune la detuvo, poniéndose en frente.

— Me olvidé. El hokage quiere verte, me dijo que era importante.

Asintió desganada. Dio media vuelta dentro de la oficina para buscar su pequeño espejo. Seguro estaba horrible, y no deseaba preocupar a su sensei. Cubrió las ojeras con más maquillaje, Shizune bufó cuando la vio, se acercó a ella y le quitó el espejo de las manos.

— Entonces duerme mejor, y no necesitarás maquillaje —regañó.

No estaba para regaños. Demasiado tenía con la presión, ser buena medic-nin, dirigir bien el hospital con Shizune, sabiendo que Tsunade no volvería en un largo tiempo y sus estúpidos desvelos.

Evadió los regaños de Shizune y corrió hacia la torre del Hokage. Si bien su humor no era el mejor, ver a su antiguo sensei le alegraba el día. Le llenaba de orgullo que uno de los integrantes del equipo 7 obtuviera un cargo importante, y seguro Naruto sería el siguiente.

Tardó unos minutos en arribar. La imponente estructura se manifestaba ante ella. Respiró ondo y entró al recinto, saludó a todo ninja que veía, y se sorprendió de ver a Sai e Ino caminar juntos (demasiado) hacia la salida. No sé hizo notar, ya era raro verlos tan cariñosos, no quería empeorarlo.

—Haruno-san — saludó un Anbu con máscara de gato, que custodiaba la puerta del Hokage— Seguro esta buscando al sexto. La está esperando.

— ¿No sabes para qué me mandó a llamar? —dijo Sakura.

— El sexto es reservado, así que no lo sé Haruno-san —respondió educadamente.

La chica asintió, y sin perder tiempo abrió la puerta. Encontró todo en perfecto orden, muy distinto a su consultorio, aunque habían pilas de hojas. Kakashi la observó desde su asiento. Parecía cansado, pero las leves ojeras no eran pronunciadas, ni siquiera tenía arrugas, Kakashi era un suertudo.

— Hola, sensei — saludó. Kakashi respondió animado y la invitó a sentarse.

—Sakura, no tengo mucho tiempo para atenderte así que vayamos al grano —Kakashi se recargo su peso en la silla y suspiró— me pediste no enviate a misiones porque estabas ocupada con el hospital, y el hospital psiquiátrico. Pero esta vez...

—Esta bien— interrumpió ella. Si se iba, no vería a Sasuke, y eso retrasaría su inminente encuentro— Lo haré.

— Sakura...

— ¿Necesira que me vaya hoy mismo? Puedo decirle a Shizune-san, estaría lista en menos de dos horas — agregó atropelladamente.

— No —dijo Kakashi. Y las esperanzas de Sakura se desvanecieron — tu compañero de misión aún no llega. Esta misión es importante así que necesito dos ninjas.

Se mordió el labio inferior. Necesitaba irse a más tardar en tres días, y esa misión la ayudaría a escapar. Pero al parecer su querido sensei le había truncado esa posibilidad.

—Pero vendrá en menos de dos días ¿no? — preguntó esperanzada.

— Vendrá en tres días.

Y ahí se fue la última esperanza que tenía. Antes de replicar, se dio cuenta de algo muy importante y a penas lo notaba.

"Debes esperar... tres días"

Dígame que no es...

— Sasuke —confirmó — no ha hecho misiones en dos años, y aunque ya no tiene rango como shinobi, aún es un ninja formidable. Por eso los necesito a ambos.

Sintió que le echaban un balde de agua fría. Cada noticia de aquella semana, la aniquilada emocionalmente. Si bien, podía evitar al Uchiha en Konoha, no podía hacerlo en una misión. Tenía que convivir con él los días de viaje, soportar su presencia.

— Yo no... —titubeó

— Me dijiste que Shizune podía ocuparse del hospital, así que creo que no hay nada de qué preocuparse — dijo Kakashi, sonrió bajo el cubre bocas y desvió la vista hacia la computadora — eso es todo Sakura, puedes retirarte.

—¡No! — gritó, y puso ambas manos en el escritorio con fuerza asustando al peliblanco — Yo no puedo, tengo mucho que hacer...

Kakashi otra vez la miró..Estaba pálida, aún más que Sai, hablaba incoherencias y casi pudo divisar una lágrima en su ojo derecho. Parecía asustada, como si le dijera que mañana la ejecutaban. Nunca la vio así de temerosa, ni cuando era una genin.

— Sakura... — intentó hablar, pero ella volvió a decir sus razones.

— Tengo pacientes que me necesitan y...

Sus blancas manos se apretujaron en un puño y bajo la vista hacia un punto indeterminado en la ventana. Estaba perdiendo el control y eso era lo que menos deseaba mostrar.

—¡Sakura! —gritó — escúchame — agregó con una voz más tranquila. Rodeó el mueble y la tomó por los hombros.

Le recordó a Hotaru, en su consultorio intentando calmarla porque estaba experimentando un ataque de pánico.

— ¿Qué sucede?

La voz preocupada de Kakashi, le dio una punzada de culpabilidad. Otra persona a quien preocupaba, otra persona quien le pediría que le dijera su problema. Era su segunda figura paterna, era demasiado importante para ella, lo menos que deseaba era ser un estorbo como antes.

— Nada —contestó, esta vez mirándolo a sus ojos — estoy bien.

Kakashi negó con la cabeza y la obligó a sentarse de nuevo. Rodeó su escritorio otra vez y se sentó. Su semblante cambió, parecía molesto y también preocupado. Sus cejas estaban fruncidas, Sakura sabía que no descansaría hasta saber todo.

— Soy tu sensei, Sakura. Si bien no he sido parte de tu desarrollo completo como ninja desde los 14, te conozco.

— Yo...

— Sabré si me mientes, y también si omites algo. Así que espero que digas la verdad — aseguró severo.

Era como un padre para ella, y en ese momento se comportaba como tal. Preocupado y abierto a sus explicaciones. Quiso sonreír y agradecer, pero aún no podía calmar su alocado corazón y menos sus temblores.

— Usted estuvo en las dos ocasiones, sabe perfectamente qué pasó, sin embargo no le dije la repercusión que provocó —la suave voz de Sakura se volvió cada vez más sombría — En aquel lugar, donde Danzo murió, fui a matar Sasuke.

¡Que ridículo sonaba todo ahora! Ella nunca hubiera matado al Uchiha, que ilusa fue. Pero continuó el relato.

— Vio cómo quiso matarme —una sonrisa amarga surgió de sus labios — antes que yo lo notara. Después cuando me tomó del cuello y quiso atacarme con mi propio kunai. Usted lo vio —agregó intentando que la voz se quebrara— Me puso en un genjutsu. Senti como su mano atravesaba mi pecho.

Kakashi suavizó su mirada. Esa niña que ahora era una mujer, estaba rompiéndose ante sus ojos y lo peor es que no podía evitarlo.

— No duermo sin que él me visite en sueños, ahorcandome — Sakura se abrazó a si misma mientras se acurrucada en la silla— Matando a Naruto, y a usted.

Con Hotaru se reservaba algunas cosas, como llorar, o romperse completamente pero con Kakashi no dudó en hacerlo. Callar sus emociones era tan difícil y tan triste. Que por fin dejó escapar las lágrimas.

— No entiendo nada, lo perdoné pero al parecer mi subconsciente no. Siento que hago mal.

Entonces pudo sentir como unos brazos la envolvían con suavidad. Y Sakura lo sintió como su salvavidas y se aferró a él.

— ¿Qué haces mal, Sakura? ¿No eres acaso humana?, puedes sentir eso como los demás.—Kakashi la separó de su cuerpo, y la miró con severidad — ¿No eres acaso mi alumna, aquella que estudió con Tsunade, y luchó en la cuarta guerra ninja? Mírame Sakura — la kunoichi obedeció — Acepta lo que sientes, porque el negarlo te está destrozando. No haces ningún bien a nadie.

La pelirosa asintió. Sin embargo la culpa seguía ahí. Carcomiendo su alma y dañando su vida.

— Naruto.

— Él entenderá, no te preocupes por nadie más que tú. Recuerda: siempre hay sucesos que duelen pero solo tú decides cuánto y hasta cuándo te afectan — posó ambas manos en sus hombros de ella y los apretó — Acepta lo que sientes, y sigue siendo la kunoichi que toda Konoha reconoce.

— Aún si digo que ... — cerró los ojos un momento para darse valor pero al final lo dijo — odio a Sasuke.

No iba a decir que escucharlo fue grato para Kakashi. Es más, hubiera deseado perder uno de sus preciados libros que escuchar que Sakura odiaba a Sasuke. Pero no había vuelta atrás, ocultarlo no iba a desaparecer el odio y rencor que veía en sus ojos.

Sakura había aparentando tanto tiempo que para Kakashi no fue evidente su repentino cambio hacia el Uchiha. Su miedo a verlo, y ni hablar de la vez que tuvo que despedirse de él.

— Te voy a apoyar en lo que decidas, Sakura. Pero no voy a aprobar que ocultes lo que sientes solo por no dañar a Naruto o a mi.

La voz de su sensei la calmó. Si bien él no era afectuoso, le dio el abrazo que necesitaba. Creyó que el consuelo estaba mal, y quizá era el caso, sin embargo necesitaba apoyo de alguien para no sentir que se ahogaba.

— Gracias, Kakashi- sensei —hizo el amago de abrazarlo, pero el hombre ya estaría abrumado con tanto afecto — muchas gracias.

— Sé que puedes con esto y más, Sakura. Siempre fuiste más inteligente que esos dos y sé que lo sigues siendo.

La pelirosa asintió, y quitó los rastros de lágrimas de sus ojos con prisa. Estaba decidida a superar todo y avanzar al futuro. Y si su sensei lo creía así, le daba valor para conseguirlo.

Después de unos minutos, Sakura salió de la oficina del Hokage, sin miedo a decir que odiaba a Sasuke Uchiha.


El Hokage aún estaba en su oficina, eran las 2 a.m. pero no tenía sueño. Recordaba las palabras de Sakura, tan dolorosamente contadas. Lo que él creyó que sería pasado, había afectado a su alumna por tres años. Creyó que todo estaba subsanado, que los tres serían compañeros como antes, apoyándose, pero no tomó en cuenta que algunas heridas no sanan con un perdón.

— Me convencí tanto de mi sueño utópico, y me olvidé que Sakura había tenido experiencias desagradables con Sasuke.

Naruto tenía un corazón fuerte, y siempre creía en la segundas oportunidades, y no dudó en darle cuantas quisiera a Sasuke. Pero Sakura, quién también dio todo de ella, fue dañada por el amor de su infancia en dos ocasiones, Sasuke la rompió, y ella poseía un corazón frágil y él como sensei/amigo no hizo nada para ayudarla.

— Tres años, Sakura ¿Es suficiente no crees? — hablo a la nada mientras suspiraba con pesar.