– ¡Voy subiendo! –hablaba por el móvil.
Ha seis kilómetros de donde se encontró con el chico de los gatos se hallaba un edificio de cinco pisos al cual Pheles entró y ascendió hasta el cuarto piso donde un alto hombre de largo cabello plateado le dedicó una dura mirada de reproche. Todo el cuarto piso era sede de una de las tantas agencias de héroes con las que Mitsu mantenía estrechas relaciones. La reunión que había empezado hacia una hora duró otro par, y al término Mitsu y Pheles se dirigieron al casino para hablar.
– Entonces, debo suponer que eres lo suficientemente idiota como para no saber usar un GPS – regañaba el platinado mientras bebía té.
– No lo digas así –estaba cabizbaja a la vez que lucía incómoda–. Como sea, ¿por qué tenemos que aceptar trabajo de una agencia de héroes?
– Porque los contactos son buenos –continuaba con una actitud serena.
– Aaah~ Si, claro. Entonces la razón… –dejó la frase al aire mientras movía la mano indicando que continuara.
– Vamos a poder visitar a su excelencia Katsuragi.
– ¡Que bueno eres Mitsu! Nunca me arrepiento de seguir tus pasos –mientras hablaba sonreía y balanceaba enérgicamente las piernas.
– Solo me sigues porque el maestro te dijo que lo hicieras, eso y el hecho de que tengo un techo que compartimos. Puedes irte cuando gustes –pellizcó la mejilla de la chica.
– Bueno, bueno ¿quién dijo algo de dejar al otro? – se soltó y formó una muy amplia sonrisa poco natural– Me gusta estar contigo ¿Hay algo de malo en eso?
– A veces en verdad me causas escalofríos.
La chica rio.
– Entonces ¿qué era lo que debíamos hacer…?
La industria de químicos MyChemical S.A. trabaja para distintas farmacéuticas reconocidas. Está ubicada en Yokosuka, al costado de uno de los ríos. El edificio de producción abarca una amplia extensión enrejada junto con seguridad privada a toda hora debido a los productos que se fabrican en dicho lugar y sus materias primas.
– No entiendo, finalmente ¿atacamos o defendemos? – preguntó Aliza con su traje de combate, aun sin colocarse la máscara blanca que cubriría todo su rostro.
– Defenderemos el ataque –respondió Mitsu con su propio traje tradicional japonés.
– No suena tan interesante como me lo habías explicado.
Amparados en las penumbras de la noche el dúo se encontraba en lo alto del edificio de una industria aledaña a unos quinientos metros de MyChemical S.A., se mantenían observando como el pequeño grupo de saqueadores ingresaban en el edificio sorteando los guardias con un quirk de sigilo. Varios minutos transcurrieron hasta que el móvil de Mitsu sonó con un mensaje que señalaba "La salamandra cayó de pie".
– ¿Así que será así? Es nuestro turno Aliza, vamos.
Con un gesto de entusiasmo Pheles se colocó la máscara y emprendieron el camino al edificio de MyChemical S.A. Dentro de poco los ladrones debían salir del edificio, pero ante cualquier eventualidad Mitsu entraría mientras Pheles se mantendría vigilante en la salida asignada. Al otro lado del edificio, en la entrada principal, apareció un vehículo 4x4 del que descendieron varios personajes en trajes de combate, destacando uno de gran corporalidad que desprendía llamas, el que con una sola frase ordenó que activaran la alarma, entrando todo el complejo en esta de alerta.
Mientras tanto la chica continuaba resguardando la entrada trasera que daba a un patio enrejado con barrotes de acero, y tras estos a unos pocos metros el ancho rio. Mitsu continuaba dentro del edificio despejando el camino con su quirk, dejando fuera de combate a todos los guardias a menos de cincuenta metros que comenzaban a gritar y sostener sus cabezas agónicos. Finalmente, apareció el grupo en la salida con los bolsos repletos, sin demora abrieron un agujero entre los densos barrotes de acero, alistaron una balsa inflable y emprendieron el escape por el río.
El dúo encargado de los inconvenientes permaneció en el patio del edificio, aun los saqueadores seguían cerca, cualquier héroe podría llegar y arruinar el trabajo. Apenas la balsa zarpó apareció un grupo de héroe rodeando el edificio encabezado por el corpulento llameante. Pheles pudo distinguir entre el grupo al chico peliblanco-carmesí que había conocido hace unos días. En seguida Mitsu activó su quirk, dejando a todo el grupo de héroes conmocionados, unos sosteniéndose las sienes y tapando sus ojos, otros apoyados en manos y rodillas; todos excepto al sujeto en llamas estaban apresados por ilusiones. Con un rápido movimiento de su mano Endeavour expulsó una furiosa llamarada directo a Mitsu, súbitamente Pheles se colocó frente a su compañero y recibió las llamas con ambas palmas que reflejaron las lenguas de fuego, retornando al grupo de héroes conde chocaron contra un repentino muro de hielo que se evaporó en el acto.
–Aun sigues siendo igual de enérgico Endeavour –comentó Mitsu sudando.
–No esperaba encontrarte entre la basura, Lier. No suelo esperar mucho de ti, pero esto es una sorpresa –respondió el héroe.
El platinado hizo un gesto con las manos de desinterés ante el comentario, molestando aun más al héroe. De los pocos compañeros del flamígero estaba el chico peliblanco-carmesí que había creado el muro de hielo, sostenía con una mano parte de su rostro mientras parecía en extremo fatigado. En la cabeza de Pheles unos cabos se ataron ¡El chico gato era hijo de Endeavour! Entendió de donde venía el sentimiento de familiaridad cuando lo vio con los felinos.
El héroe volvió a lanzar un ataque llameante contra el platinado que aprovechó para dirigirse al agujero de la valla, pero antes de llegar fue interceptado por la chica enmascarada que no cayó en la finta ni desvió el ataque flameante. Con el gran puño envuelto en llamas el héroe arremetió contra Pheles.
– ¡Lo siento niña!
En la misma fracción de segundo se escuchó una risa tras la máscara en tanto el golpe llameante era recibido por la chica con ambas manos, y al ser reflejada toda la energía del ataque el corpulento héroe salió expelido velozmente contra el edificio y dejando un cráter en el muro. Mitsu, que había logrado esquivar el ataque, se acercó a su compañera y rodeándola con un brazo por los hombros le dijo a Endeavour:
–¿No te parece eficiente? Si eficiente significa arriesgar a tu propio compañero a ser carbonizado mientras proteges un agujero en la valla.
–Ya veo –comentaba el héroe mientras se colocaba en pie–, así que tu quirk refleja otros quirks, niña.
– ¡Tonto~! Si te golpean la primera vez es mi culpa, si te golpean la segunda es tu culpa –colocó énfasis en la última frase–. Ni que fuera una llama que no pudieras esquivar.
–Chica irreverente, muy diferente a tus aprendices ¿Verdad? Para nada deben ser así de irrespetuosos –observó el cuerpo del chico peliblanco-carmesí que yacía en el piso semiconsciente– Seguro les tienes mucha estima ¿No? En-dea-vour.
Entendiendo el entrelineas del platinado el héroe analizó su situación. Inesperadamente un fuerte sentimiento abrumador le recorrió la espina, una sombra tras de sí lo acechaba y en el momento que se volteó supo que había caído en el engaño. Había sido una ilusión, lo que no fue una ilusión era la desaparición de sus oponentes en aquellos segundos. A lo lejos en el río solo se observaba penumbra. Sus compañeros héroes parecían estar inconsciente, pero ya no lucían agónicos. Endeavour se quedó observando a su hijo antes de sacar el móvil.
