Hola, sí, Eren va a putear MUCHO a partir de ahora, ¿OK? OK.
Canción: Sabbra Cadabra, de una de las mejores bandas del heavy metal de todos los tiempos, Black Sabbath.
Listo, pueden seguir con sus vidas.
Sabbra Cadabra
...
Mystifying eyes
Lovely lady
She don't tell me no lies
I know I'll never leave ya
I'm never gonna leave ya
Anymore no more
…
No entiendo. No entiendo qué hace Levi viviendo justo en ese departamento. ¿Será que Mikasa siempre tuvo razón en decir que era un reverendo hijo de puta? Viniendo de alguien que practica yoga tiene que ser cierto, ¿no? ¿Lo habrá hecho a propósito Levi? ¡Ahhh! ¡Qué bronca!
—No puedo hacer más que pensar en cómo me vino a cagar la vida. No puedo pensar en otra cosa. Encima ese forro tuvo el tupé de verse OFENDIDO él. O sea… ÉL. Es un caradura.
—Vos sabés que yo siempre estuve de tu lado, Eren, pero creo que ustedes se deben una charla.
—Armin, ¿qué boludez estás diciendo?— ya a estas alturas me cuesta contener la ira que me sale de adentro, y no mido el nivel de violencia con el que apoyo la cerveza en la barra. La gente mirándonos me hace dar cuenta y bajo un poco la voz. Un poco— Levi me fue infiel, ya conocés la historia. No le debo nada. En todo caso él me debe una disculpa a mí.
—Sí, y no te estoy contradiciendo, pero pasaron cinco años, y evidentemente te sigue afectando lo que pasó. Además, van a vivir uno al lado del otro ahora. Es decisión tuya si te querés hacer mala sangre o estar en paz con vos mismo. ¿No aprendiste nada viviendo con Mika?
Me río. Si supiera que Señorita Paz y Armonía putea como un sindicalista... Y más si se trata del enano de Levi.
—Nada me va a sacar las ganas que tengo de cagarlo bien a piñas.
—¡Eren!
—No lo voy a hacer. Dije que tengo ganas, nada más. Dejame soñar.
Armin niega y le da un trago a su cerveza.
Cuando llego a casa, algo entonado por las cinco o seis cervezas que me tomé, no puedo evitar mirar la puerta de Levi. Ese se suponía que iba a ser mi departamento, y el muy hijo de puta lo compró. ¿Cómo no lo voy a odiar? Él sabía que yo quería vivir ahí, y me cagó eso también.
Me río, porque nada puede salir peor que esto.
Cruzo la puerta y voy directo a la habitación. Todavía hay cosas por acomodar, pero me desalentó tanto haberme enterado de que Levi es mi vecino, que de inmediato consideré mudarme de nuevo. Claro que sería muy difícil, ya que firmé contrato de alquiler por dos años, y no puedo darme el lujo de romperlo. Ni me quiero imaginar toda la burocracia de mierda por la que tengo que pasar si quiero hacerlo, y seguramente deba pagar alguna multa o algo. Además, con mi trabajo no puedo tomarme tanto tiempo para mudanzas nuevas.
Mikasa todavía no sabe, y aunque tengo dudas de si contarle o no, si no lo hago, eventualmente se va a enterar, y Dios sabe que eso sería malo. Aunque, por otro lado, si le cuento, algún quilombo va a venir a hacer. Nunca le pudo perdonar a Levi que me engañara, y soy consciente de que ella se fumó toda mi mierda cuando eso pasó, pero de verdad me gustaría vivir en paz, y aunque me da bronca que esto haya resultado así, es mi oportunidad para independizarme, y no quiero desaprovecharla. Por eso, le mando un mensaje a Armin.
Llegué vivo. Te tengo q pedir unfavor, no le cuentes nada a mijasa de esto. No quiero q se entere q levi es mi vecino, seria para + quilombo.
Armin me contesta enseguida, bendito sea. Me dice que él también llegó bien, aunque su estado de ebriedad era muchísimo menor que el mío, y me asegura que no le va a contar nada a mi hermana. Él conoce bien a Mikasa, y sabe lo jodida que puede ser cuando quiere. Por un lado me molesta tener que esconderle esto a la persona que me cuidó por tantos años, pero a la vez sé que es lo mejor. Si en algún momento todo mejora, se lo pienso decir, pero por ahora no. Además, conociendo su agenda, no va a tener tiempo para venir a visitarme muy seguido.
Miro la cama sin hacer, sólo con el colchón apoyado, y me tiro encima. No tengo energía para ponerle sábanas ni nada. Me es inevitable seguir pensando Levi. En nuestro pasado. En cómo yo pensaba que todo iba muy bien entre nosotros. En cómo de un día al otro todo cambió. Suspiro y miro el ventanal que da a parte del balcón. ¿En qué estará pensando él? ¿Por qué mierda parecía tan ofendido conmigo? Siempre fue un orgulloso de mierda, pero en esto es indefendible, así que no entiendo.
Cierro los ojos y trato de dormir, aunque me es muy difícil.
-x-
Es el quinto día que paso acá, y aunque el problema de que mi vecino sea mi ex sigue presente, el edificio se encargó de alegrarme la semana. El resto de los vecinos son muy amables. Si bien no tuve mucha interacción con ellos, la poca que sí tuve fue buena. La piscina también ayudó. Es enorme y no suelen ir muchos inquilinos. Calculo que como soy el nuevo le estoy sacando provecho a lo bruto. Le pregunté a Manuel, el portero, si suele ser así de tranquilo, y me dijo que sí, ya que la mayoría de la gente que vive en este edificio son empresarios que se la pasan de viaje, o personas mayores. Y la verdad es que no vi a nadie más joven que yo.
Recorrí todos los lugares, y a excepción del SUM, todos suelen estar vacíos. Es algo aburrido no tener con quién hablar, pero no me quejo.
También me di cuenta de otra cosa. Levi parece no salir de su departamento. Siempre sale música clásica de ahí. No me molesta, nunca está fuerte, pero sí se escucha. No es que lo haya estado vigilando, pero como con mi trabajo paso mucho tiempo en casa, me doy cuenta de estas cosas.
Ya acomodé la habitación para las sesiones de fotos, así que estoy reprogramando las sesiones que tenía para este mes. Hoy tienen que venir dos chicas. Por suerte puedo usar la piscina, el jacuzzi, y demás lugares para mis fotos. Pensé que iba a haber problemas, pero tuve el permiso. Esto es algo que también me alegra bastante.
Amo mi trabajo. Empecé a sacar fotos como hobbie para distraerme cuando pasó lo de… Levi, y se terminó convirtiendo en mi pasión. Ahora vivo de esto, y es algo que disfruto mucho. Por lo menos le debo eso al malparido de mi ex.
Trabajo solamente con mujeres, pero tengo clientas constantemente. Les gusta lo que hago y siempre vuelven o terminan recomendándome. Un tiempo, más al principio, probé también hacer sesiones con hombres, pero me resultó muy incómodo, más cuando se daban cuenta de que era gay. La parte hetero pensaba que me los quería coger, y los gays creían tener el pase libre por el simple hecho de que me gusta la verga. Por eso es que decidí trabajar únicamente con mujeres. Ellas se sienten en confianza, y yo no tengo que darle explicaciones a ninguna. Que se me note lo puto para este laburo es una bendición.
Lo bueno de trabajar la mayor parte del tiempo en casa, es que puedo organizarme los horarios domésticos a mi manera. Si bien casi nadie usa la piscina o el jacuzzi, lo que sí usan mucho es el lavadero. No es muy grande, tiene apenas 6 lavarropas, por lo que me aseguré de saber los horarios en que más son usados, y así ir cuando no haya nadie.
Ahora mismo estoy yendo a poner un lavado de toda la ropa que estuve usando mientras ordenaba el departamento. Todavía me falta hacer algunas cosas, pero adelanté bastante.
El lavadero queda abajo del todo, en el piso de la cochera, y a medida que bajo las escaleras, el silencio se vuelve más sepulcral. Ya cuando llego no escucho nada, y por lo general, cuando hay gente lavando ropa, hay gente hablando. Abro la puerta y me sorprende ver a alguien agachado, estoy por saludar, hasta que se da vuelta y me doy cuenta de quién es.
Levi me mira, por su cara tenía la misma intención que saludar que yo, pero no dice nada. Sólo pone cara de haber olido un sorete. Me molesta, pero lo que más bronca me da es escucharlo chistar fastidiado. PERDÓN POR LAVAR MI ROPA EN EL MISMO MOMENTO QUE VOS, HIJO DE RE MIL PUTA. Siento ganas de volver por donde entré y bajar más tarde, cuando este forro se haya ido, pero sería muy de cagón de mi parte y le estaría dando el gusto, así que me quedo.
Le doy la espalda y lo escucho caminar. Trato de no mirarlo, pero desde mi vista periférica noto que se va. Además, escucho la puerta abrir y cerrarse. Me doy vuelta y su canasto está vacío, y el lavarropas abierto y lleno de ropa. Me acerco para ver mejor. Es ropa blanca. Ropa que sería una pena que alguien manchara con una remera azul de algodón justo como la que tengo en la mano.
El corazón me late fuerte, y cuando escucho pasos de afuera, vuelvo a concentrarme en mi ropa. Levi entra y yo termino de programar mi lavado para dentro de 40 minutos. Trato de no reírme cuando veo que el muy idiota se fue para buscar sus auriculares. ¿Pensó que le iba a hablar?, qué pelotudo.
Me aseguro de que el lavado arranque, y salgo.
Me pongo a armar todo para las sesiones con las chicas. Una se llama Cinthia, y es cosplayer. Trabajé varias veces con ella, y aunque en los primeros encuentros se la veía tímida, con el tiempo cambió y ahora trabajamos mucho mejor. Para ella acomodo unos peluches oficiales de Pokémon que me regaló Mikasa, ya que viene para una sesión de Jessie. Siempre que puedo me gusta aportar algo. Parece una pavada, pero los detalles garpan un montón, y con el tiempo fui acumulando varios props. Algunos me los regalaron, otro los hice para sumar al armado.
Después viene Christa. Ella hace desnudos eróticos, y aunque ese tipo de fotos no son de mi preferencia, siempre terminan saliendo unas sesiones muy hermosas.
Me pongo a cocinar para comer algo antes de arrancar con el laburo, pero unos golpes a la puerta me interrumpen. Miro la hora en el celu, todavía faltan dos horas para que llegue Cinthia. Además, dudo que alguien le haya abierto abajo. Voy hasta la puerta y me fijo por el rabillo. Es Levi, y parece enojado.
—Te puedo oír. Abrime si no querés que te tire la puerta abajo.
Le abro con mi mejor cara de boludo. Está sosteniendo mi remera, y trato de no reírme. Sé que Levi me puede hacer puré si quiere. Cuando lo conocí, justo había rendido el examen para el 9° kahn, eso es uno de los niveles más grosos de Muay Thai, así que se puede decir que si me agarra, no la cuento. Y por el físico que tiene el muy forro, se nota que nunca dejó de entrenar. Enano de mierda, se ve mejor que nunca.
—Esto estaba en mi ropa blanca— dice levantando la remera.
—Gracias, la habré mezclado por error.
Yo sé que no debería porque mi vida es lo que está en juego, pero le saco la remera de la mano y le cierro la puerta en la cara. Para mi sorpresa, no escucho los golpes que imaginé iba a escuchar. De hecho, creo que eso es lo que me da más miedo.
Tiro la remera en la pileta del baño y sigo preparándome el almuerzo. Me hago algo rápido, una pechuga de pollo con ensalada de tomate y huevo. Busco algo interesante para ver en Netflix, y como no tengo tal suerte, recurro a Rick And Morty.
Después de ver un segundo capítulo, ya con el estómago lleno, me acuerdo del lavado. Me hago una nota mental de poner una alarma para la próxima vez y bajo. Pero hay un problema, cuando llego, mi ropa no está.
Me fijo si está por algún lugar, por si alguien la sacó para usar el lavarropas, pero nada. Llamo a Manuel entonces, preguntándole si hay alguna forma de saber qué pasó, si hay cámaras, pero me dice que no, que como jamás hubo un problema de seguridad en el edificio, no vieron la necesidad de poner cámaras en el lavadero, sólo en la entrada del lobby. Es entonces cuando se me pone en marcha la mononeurona. Levi.
—Voy a comentarlo esto, porque aunque nunca pasó antes, no podemos permitir que se vuelva algo normal— me dice con cara de preocupado, pero lo freno.
—¿Sabe qué?, ahora que me acuerdo, yo le pedí a mi vecino que la viniera a sacar por mí. Perdón, Manuel, pero me olvidé por completo.
—Ahhh, qué bueno, qué suerte. Sí, ya decía yo que era raro. Nunca nadie reclamó por algo como un robo.
Le sonrío y vuelvo a mi piso, pero no encaro a mi departamento, sino al del enano del mal. Golpeo la puerta de la misma manera que él golpeó la mía, y cuando abre, siento unas ganas muy violentas de noquearlo. El muy forro está usando mi remera gris de Black Sabbath.
—Devolveme mi ropa— le digo viendo fijo mi remera—, sé que te la llevaste vos.
—Probalo— me dice levantando un hombro y con la arrogancia digna de un puto gato egipcio, y sin darme tiempo a responder, sonríe y me cierra la puerta en la cara.
Siento una furia tremenda. De verdad lo quiero matar. ¿Se cree que porque vive acá desde antes que yo tiene más derechos? Ya vas a ver lo equivocado que estás, Levi.
Esto es guerra.
