Promesa de niños
Sumary: A Chloe le gustaba jugar a que era una princesa, Adrien era su compañero de juegos predilecto.
A Chloe le gustaban los cuentos, los de princesas eran sus favoritos. Todas las noches solía pedirle a Jean que le leyera uno y durante los días solía jugar a que ella era parte de uno. Pese a que sus padres no solían acompañarla durante esos juegos se habían asegurado de que nada le faltara. Todas las semanas le obsequiaban diferentes disfraces y hermosos vestidos que podía usar.
El castillo había sido idea de Jean. Chloe había dicho que el príncipe que la rescatara debería pasar por varias pruebas para llegar a ella y Jean había sugerido recrear en el jardín uno de los juegos que solía usarse en los parques infantiles. Chloe, pese a no haber visitado uno de esos lugares, se sintió más que fascinada al ver los toboganes, columpios, cuerdas y demás juegos que fueron colocados en su castillo.
Adrien era su compañero de juegos favorito. A Chloe le gustaba verlo vestir una brillante armadura y luchar contra el dragón, que en realidad era Jean disfrazado, antes de que subiera a su castillo, hecho principalmente de cartón y le pidiera a Chloe que lo acompañara. Después de eso se dedicaban a cabalgar por horas en pony de ambos hasta que los padres de Adrien decidieran que era hora de volver a casa.
No era nada extraño que Adrien pasara tiempo en casa de Chloe, o Chloe en casa de Adrien. Sus padres solían trabajar juntos por lo que solían reunirse con frecuencia y ellos jugaban mientras esperaban. Solía pasar con tanta frecuencia que ambos niños guardaban sus juguetes en la casa del otro, incluyendo al pony en el que Adrien cabalgaba cada vez que visitaba a su amiga.
Tampoco era extraño que se quedaran a dormir en casa del otro. Esto último no ocurría con tanta frecuencia, pero en ocasiones las reuniones se alargaban y ellos aprovechaban para hacer una pijamada.
—Príncipe Adrien —le preguntó en una de las muchas pijamadas que solían organizar —. Siempre estaremos juntos ¿cierto?
—Sí, princesa Chloe, eres mi mejor amiga.
—¿Y también nos vamos a casar? —Chloe no sabía qué era casarse, pero sabía que sus padres estaban casados y que los padres de Adrien también lo estaban por lo que asumió que todas las personas que se amaban lo estaban y ella quería muchísimo a Adrien.
—Cuando seamos grandes —respondió Adrien, recordando lo que su madre le había dicho poco antes cuando le preguntó sobre el matrimonio —, y también tendremos un hámster.
—¿Un hámster? —preguntó Chloe un tanto insegura. No le gustaba del todo la idea, pero se dijo que podría aceptar si eso hacía feliz a Adrien —. ¿Es una promesa?
Adrien estiró su dedo meñique y ella lo entrelazó con el suyo, sellando de ese modo una promesa.
