Capitulo 2-

En la noche de su entrega, no pasó nada fuera de lo regular, sus 37 hermanos fueron a despedirse de ella, mientras las más pequeñas la abrazaron y lloraron porque perderían a su hermana mayor sin embargo Isabella las consoló con una sonrisa diciéndoles que todo estaría bien, que obedecieran a mamá y que ella regresaría

-Es tiempo- dijo mamá mientras abría la puerta para darle paso a la joven quien ese día cumplía 12 años, en ese mundo la edad de sentencia de muerte. Mientras caminaban la mujer tomó su mano, Isabella no podía pronunciar palabra alguna, lo único que quebraba el silencio eran sus pasos sobre el pasto alejándose cada vez más de la casa. Al fin llegaron a la puerta que conducía al exterior- ya estamos aquí- dijo la madre mientras la reja era abierta a lo lejos pudo ver un camión y a unos metros de él un ser horrible, un monstruo corpulento y alto como nunca había imaginado, un demonio que estaba listo para cosecharla, la niña sintió terror "No quiero morir" pensó mientras un calosfrío recorría su cuerpo, entre la sombra del demonio una mujer salió, una anciana que le extendió la mano

-Es momento de elegir Isabella- escuchó la voz de la abuela. La niña sin dudarlo tomó la mano de la abuela "No quiero morir así" pensó, debía resistir, vivir por aquellos que murieron, por sus hermanos que fueron devorados y también por Leslie. Debía y tenía que vivir- tu madre dio excelentes recomendaciones sobre ti, Isabella, si eres lo suficientemente buena serás madre de una planta, quizá de la misma Green Field.

Llegó a una puerta donde estaba la central, se dio cuenta que su vida había cambiado por completo y no tenía opciones. Las instalaciones eran enormes, tan grandes o aún más que el "orfanato" donde creció, al momento de ingresar fue registrada por una de las hermanas mientras la abuela se alejaba de ella

-73584, aquí te llamaremos por tu número de identificación y rara vez lo haremos por tu nombre ¿entendido?- dijo la hermana mientras conducía a Isabella a una habitación donde se encontraba a solas, la mujer no debía tener más de 30 años, era de cabellos castaños y ojos verdes, la tez pálida como si llevara años sin salir de ahí su rostro no inspiraba ternura ni confianza, sino miedo y ansiedad, la mirada era dura y en ningún momento expresaba emoción alguna- te cambiaras aquí, le dio un uniforme completamente gris y le hizo entrar a cambiarse, al quitarse la muda de ropa elegante y dejarla en su maleta la niña también se quitó la mirada temerosa, también se quitó la inocencia, estaba ahí para sobrevivir y lo haría a cualquier costo, no importaba que tendría que hacer o sobre quien debía pasar, ella viviría

-Estoy lista- dijo la niña con decisión-¿Qué sigue ahora?- la hermana hizo que la acompañase por los pasillos para integrarla a una clase

-Competirás con otras niñas de tu edad, siempre estarás en competencia se te darán opciones 73584, tú escogerás que es lo que quieras hacer cada una esas opciones tendrán valor para ser madre; pero debes saber que puedes ser cosechada si fallas en cualquier momento…Iniciaras en esta clase introductoria…si quieres sobrevivir 73584 debes tener en cuenta que en cualquier momento puedes morir

-Yo quiero vivir- declaró decidida antes de entrar al salón lleno de niñas de su edad que compartían el mismo deseo

Las niñas mayores ayudaban a mamá, Ray se dio cuenta después de una semana cuando mamá las dirigía, él las miraba detenidamente viendo cómo iban de aquí para allá con los otros bebés

-Hola Ray, mi nombre es Gina- dijo la niña mientras le sonreía, era morena de ojos verde oscuro y el cabello negro y largo atado en una cola de caballo, él solo la miro con cierta desconfianza- eres un poco reservado ¿No es así?...nunca vi un bebé como tú; bueno- dijo mientras lo cargaba- mamá no puede vernos a todos así que nos llama a las mayores para ayudarla, bien, es momento del baño pequeño Ray- Gina lo baño mientras hablaba con él, le dijo que estaba cerca de cumplir 10 años, en realidad faltaban 6 meses, le gustaba mucho ayudar con los bebés y que le gustaba los descansos porque ahí podía correr todo lo que quisiera, mientras lo secaba y le colocaba el mameluco continua hablando con él- también me gusta leer- le confesó y agregó en voz baja-desde que llegó mamá Isabella las cosas son un poco más estrictas con las pruebas pero es muy buena- lo recostó en su cuna y le sonrió- ahora debes dormir Ray, aprovecha que aun eres bebé, puedes dormir todo lo que quieras-y rio divertida mientras él por primera vez sonreía a otra persona que no fuera Isabella

Al día siguiente, el pequeño fue levantando por la mañana

-Buenos días, Ray- era Isabella quien le tenía preparado la leche- sé que prefieres tomar leche por la mañana temprano, eso me dijeron de ti- le ofreció el biberón de leche que él tomó sin miramientos y comenzó a beber tranquilamente mientras la miraba, apenas amanecía, los primeros rayos de luz entraban al cuarto e Isabella se sentó en una silla mecedora que tenía en el cuarto de los bebés, sin saber porque lo hacía la mujer acerco su rostro a la cabeza del niño y lo acaricio mientras él soltaba el biberón siendo consciente que lo que ella hacía no lo hizo con ningún otro al menos no durante esa primera semana ¿Lo recordaba como él a ella?- Ray ¿no terminaras de tomar tu leche? le preguntó al pequeño mientras lo miraba detenidamente- el pequeño de ojos verdes comenzó a beber de nuevo mientras Isabella lo sostenía más fuerte, ni siquiera ella sabía porque- daremos lo mejor ¿verdad? Tú eres el primer niño que crecerá completamente a mi cargo, Ray- esperaba escucharla cantar; pero no lo hizo se preguntó si Isabella era realmente la mujer que lo llevo dentro…tenía que ser ella, su aroma, su voz, los latidos de su corazón, todo eso era igual excepto por la canción de cuna ya no la cantaba más.

Conforme pasaron las semanas Gina se acercaba más a él, un día llevo un libro consigo; como siempre lo baño y le cambio, finalmente lo llevó a su cuna y se dio cuenta que la mirada del pequeño era directa al libro

-Mira este es un libro- lo abrió- me gusta porque hay muchas imágenes de artistas de todo el mundo y sus obras, Da Vinci, Miguel Angel, Boticheli, Caravaggio y muchos otros- movió las páginas hasta una en particular- mira a esta dama, Ray, es la Mona Lisa ¿ves su sonrisa? Nadie sabe porque sonríe, así como si fuera tu cómplice en una travesura- Ray la miro detenidamente

- ¿Por qué le hablas tanto a Ray, Gina? Es un bebé, no puede entenderte- dijo una de las mayores, una niña rubia de aspecto pretensioso

-Yo sé que si puede- contestó segura mientras sonreía, Ray puso su pequeña mano encima de la foto y pronunció "Mona Lisa"- Bien ¿Lo ves? Apenas tiene un año y es muy inteligente

-Bueno, no importa- dijo la joven- en unos días me iré, espero poder regresar a visitarlos y me dirás si Ray es tan inteligente- comentó con cierto tono despectivo

-Claro que sí- dijo Gina, haciendo la señal de victoria- te lo vamos a demostrar ¿verdad Ray?

-Si- pronunció con claridad ante la sorpresa de las dos niñas.

El día que la mayor de las niñas fue adoptada llegó y todos los hermanos estaban ahí para despedirla, Gina abrazaba a Ray mientras le daban el último adiós, el pequeño se preguntó si vería a esos seres horribles de los que nadie parecía hablar ¿No los conocían? No, tal vez no era eso ellos no los recordaban; pero él sí y todo, recordaba todo… ya comprendía que era la carne, era el alimento que tenían consumir para vivir. Aun no podía comprender como encajaba todo; pero las cosas no quedaban ahí, meses después de que la mayor se fue llegó otro niño en su lugar, un niño de cabello blancos y ojos azul profundo, Norman, advirtió que su madre también le tuvo la misma dedicación la primera semana como la tuvo con él, lo bañaba, le cambiaba la ropa y lo alimentaba; pero tampoco le cantaba.

El pequeño pelinegro estaba sentado en su cuna aun después de que una de sus hermanas lo había acostado, justo cuando se preparaba para dormir, mamá llegó con un camisón blanco abrazando a Norman quien ya estaba dormido en los brazos de Isabella

-Ray, pensé que ya estabas dormido, espera- acostó a Norman que se encontraba en la cuna justo a la suya, lo tapó con la colcha y después pasó con Ray, tomándolo entre sus brazos- es tu hermano pequeño- el niño lo miró con atención- es tu familia también, tus hermanos mayores se irán y llegaran otros pequeños como tú y Norman, todos ellos serán tu familia- la mujer miro a Norman y luego tomó la mano de Ray mirándola detenidamente- son tan pequeños ahora…ven, vamos a dormir- lo adormeció con una canción de cuna completamente desconocida para él; pero la voz era la misma, la recordaba y estaba seguro que la recordaría por siempre, finalmente se quedó dormido. Un par de meses después se fue otro de los mayores y en un par de semanas llegó una hermana pequeña y pelirroja

-Saluden a Emma- dijo Isabella mientras todos estaban reunidos a la entrada de la casa- es su nueva hermana

-¡Es adorable!...¿quieres conocerla, Ray?-le pregunto Gina emocionada mientras lo tenía en brazos

-No- Gina llevó una mano a su frente en señal de consternación- tienes que llevarte con los demás, somos familia, no puedes aislarte solo conmigo- le dijo Gina- vamos a ver a Emma- el pequeño frunció el entrecejo mientras miraba a la pequeña sonriente con el cabello alborotado por la brisa

….

Isabella tenía 19 años y era la mejor en todas las aspirantes de madre, tenía las mejores calificaciones académicas, ganaba en superioridad física a cualquiera de las otras candidatas, así como las habilidades artísticas y solo faltaba un gran paso para completar todas las acciones que necesitaba para ser madre y era eso: ser madre, una madre biológica que daría material para la granja, no era una obligación pero se perdían muchos puntos de no hacerlo y aun tratándose de ella, considera la mejor de todas ya no sería considera para ser madre y sus posibilidades de supervivencia bajarían por mucho y eso era un lujo que no podía darse si ella quería sobrevivir y no solo ser madre, sino también llegar a ser abuela.

El embarazo era por inseminación artificial, todo estaba controlado, pero aun así había la posibilidad de morir por alguna complicación en el parto, sabía de aspirantes que habían fallecido dando a luz y de otras que se deprimieron tanto por dejar a sus hijos como "Niños ganado" que ellas mismas se entregaban voluntariamente para morir; pero ella no…ella sobreviviría.

Cuando la abuela la mando a llamar y le preguntó si estaba dispuesta a dar el siguiente paso, ella contestó que sí sin dudarlo.

Para los 20 años ya estaba a un mes de dar a luz, Isabella fue llevada a otra parte del complejo donde se encontraban las futuras madres, ella era la más próxima su bebé nacería en enero, faltaba un mes e intentaba que eso no le afectara, sentía al bebé moverse y casi no la dejaba descansar, no quería apegarse al bebé, sabía que eso la perjudicaría mucho y no quería terminar muerta. Estaba cansada, la espalda le molestaba más y el bebé no dejaba de moverse por las noches, ya no podía dormir completamente acostada por el embarazo. Entonces se recostaba sobre la pared porque solo así podía descansar, aunque el bebé se movía mucho particularmente esa noche cuando no pudo ignorarlo más

-¿Qué tienes?- preguntó posando una mano en su vientre mientras con la otra lo acariciaba-debes descansar también…últimamente te duermes solo de día y la noche estas demasiado activo- en un mes o menos todo regresaría a la normalidad; pero algo dentro de ella estaba cambiando se sentía infeliz, se sentía asustada ante el hecho de que su bebé sería un niño ganado y moriría devorado, ese bebé era suyo; pero no tenía opción, viviera o muriera su hijo sería entregado a una granja, su muerte no tendría ningún cambio por el futuro de su pequeño. En medio de la impotencia recordó la canción que Leslie compusiera años atrás y que solo ella conocía-Si dejas de moverte, te cantare una melodía que solo yo sé y no compartiré con nadie más, solo tu podrás conocerla- y comenzó a entonarla a la perfección una y otra vez, recordando una infancia dichosa con su mejor amigo, aquello de alguna forma le daba fuerza para seguir, se percató que mientras la cantaba su bebé dejo de moverse o lo hacía muy mínimamente y por fin ambos pudieron dormir. Cada noche durante diciembre Isabella cantaba esa canción mientras acariciaba su vientre, era un consuelo para ella y para el bebé, a ambos los tranquilizaba y así pasaron los días hasta llegar a enero cuando los malestares comenzaron y una mañana entró en labor de parto, aquello lo sintió eterno hasta que escuchó el llanto del bebé supo que todo regresaría a la normalidad y que su vida estaba asegurada por lo pronto, una de las mujeres que lo envolvió se lo llevó

- ¿quieres conocerlo? -Isabella asintió, se lo dieron en sus brazos

-Hola- el pequeño dejo de llorar, se esforzaba por abrir los ojos pero apenas lo lograba, le dio una caricia en su rostro y se dio cuenta que en realidad no quería dejarlo ir- Adiós- presionó la palma de su mano y este en reflejo la cerró sobre su dedo índice, Isabella lo entregó a la mujer y vio como era llevado a otro cuarto y escuchó que nuevamente lloraba desesperadamente, un llanto que tuvo que ignorar aun cuando quería ir corriendo a consolarlo; pero debía olvidarlo.

Al día siguiente al regresar a su habitación lloró en silencio por perder al segundo ser que amaba y aquello era más amargo aun porque ella lo entregó por voluntad propia; se escudaba en la idea de que sería un niño con una mamá que lo amaría, que sería feliz que tendría una infancia dichosa y una familia. Ella debía seguir con su propia meta sobrevivir más que cualquiera.

Unos ocho meses después estaba completamente recuperada, sus objetivos estaban claros, el embarazo solo era un recuerdo y su hijo biológico ya no era un pensamiento recurrente, tan solo se concentraba en su meta. Fue asignada a la planta número tres y al mismo tiempo la madre Sarah se convertía en la abuela. Todo iba bien, era la madre más joven jamás asignada a una planta y ella estaba decidida a ser la mejor.

Ray tenía dos años siete meses y casi siempre estaba al cuidado de Gina, Isabella se ocupaba de todos con amor y paciencia; pero el pequeño comenzaba a embonar todas las piezas, los niños que se iban y no regresaban, los bebé que llegaban en su lugar y que procedían del mismo lugar que él. Se dio cuenta que a diferencia de los demás él parecía recordar todo, el tatuaje que los identificaba, el rastreador y los demonios, también recordaba a las hermanas encargados de cuidarlos siendo muy pequeños. Se percató de que su mamá no lo recordaba en lo absoluto o por lo menos no parecía dar muestras de ello, era la mamá de todos, no solo suya; pero estaba casi seguro, si la escuchara cantando de nuevo sus sospechas se desvanecerían pues esa canción jamás la escuchó en nadie.

Esa mañana Gina se encontraba jugando con Emma y Norman, mientras otra de las niñas lo llamó y le dijo si no quería jugar, las dos niñas mayores se acercaron y se sentaron con Norman, Emma y Ray quien los miraba seriamente, tenían una pelota amarilla que los niños se pasaban divertidos jugando, mientras las mayores platicaban el pelinegro ponía atención

-Se llevaron a Jim- dijo Gina- tiene seis años, espero que este bien y su nueva familia lo quiera mucho

-Tenía unas calificaciones regulares; pero era un niño muy lindo- seguro la pasara muy bien con su familia ¿Cómo te fue en tus calificaciones Gina?

-Muy bien, no estoy entre los tres primeros, pero me esforzare más, sigo leyendo a diario, me estoy concentrando más en matemáticas- la plática se mantuvo mientras Norman y Emma jugaban despreocupadamente, Ray comenzaba a armar el rompecabezas, los niños que se llevaban antes a los seis años eran aquellos que no sacaban buenas calificaciones en esos exámenes, después se llevaban ocasionalmente a los niños de 12 años, dependiendo de cómo eran sus resultados de los exámenes pero casi todos en su cumpleaños, él no quería volver a ver a los demonios. Entonces tuvo una idea para ser como Gina y los niños mayores para no tener el constante temor de volver a verlos. Cuando la amiga de Gina se llevó de las manos a Emma y Norman, Ray aprovechó el que estuvieran solos

-Gina- le llamó

-¿Qué pasa Ray?

-Quiero aprender a leer… ¿me ayudas?

-Eres muy pequeño- contestó sorprendida

-Pero puedo…

-Se que puedes; pero eres muy pequeñito

-No importa ¿me enseñas?

-Esto…-lo pensó un momento hasta que finalmente respondió- Claro Ray- dijo entusiasmada- ¿quieres empezar de una vez? - el asintió.

Ese día en particular Gina estaba libre de deberes, así que en lugar de ir a jugar con los demás o preguntar en que podía ayudar a los otros, cosa que era su costumbre en sus ratos libres, la chica de ojos verdes llevó a Ray a la biblioteca la cual miro sorprendido, para él era enorme había tantos libros que no sabía por dónde comenzar a mirar, caminaba siguiendo muy de cerca a Gina quien se puso en cuclillas buscando un libro en particular, uno donde enseñaran a leer y escribir

-La antigua mamá, Sarah me enseñó a leer con este libro- declaró Gina mientras le mostraba el libro de pasta azul y con dibujos de unos animales que parecían estar en una granja- ven vamos a sentarnos- tomó un asiento para Ray y otro para ella se sentó a su lado y abrió el libro-mira estas son importantes…se llaman vocales

-Si- asintió el pequeño poniendo toda la atención posible

-La primera se llama A- la señalo-luego la E- hizo lo mismo con el resto de las vocales, ahora vamos a buscar una hoja en blanco y comenzaras a escribir- La chica se levantó, tomó una de las libretas que estaban cerca de la mesa y la acercó a Ray mientras cerraba el libro muy bien voy a escribir "murciélago" ahora identifica las vocales

-las otras que son? - preguntó curioso mirándolas

-Se llaman consonantes; pero no les pongas atención, busca las vocales, enciérralas en un círculo- el pequeño asintió, miraba con atención la palabra y encerró todas y cada una de las vocales

-No están en orden

-Es muy raro encontrar una palabra que tenga en orden las vocales, de hecho, murciélago es las muy pocas palabras que tienen todas las vocales…lo hiciste muy bien Ray

-¿Qué sucede aquí?- Gina dejo salir un chillido al escuchar la voz de Isabella, tan concentrada estaba en enseñarle a su hermanito que no se percató de ella

-Perdón, mamá- Ray me pidió que le enseñara a leer

-Ray ¿eres muy pequeño? Usualmente empezamos a los tres años

-Eso le dije; pero no hizo caso- dijo la chica mirando al niño- ya sabes cómo es Ray cuando se empeña en algo; pero lo está haciendo muy bien- le mostró la hoja donde había identificado las vocales

-Vaya que sí, Ray- Isabella revolvió su cabello solo obteniendo una sonrisa tímida y con los ojos desviados a los libros- en ese caso sigue aprendiendo Ray- mamá se retiró de la biblioteca no sin antes decirles que estuvieran atentos pues la cena estaría lista pronto.

En ese momento se dio cuenta de algo, definitivamente mamá no lo recordaba y no tenía mucho caso recordárselo, tuvo que olvidarse de él por una razón, en su recuerdo no estuvo mucho tiempo en sus brazos, además era un bebé recién nacido, si en un año había cambiado mucho desde entonces ¿Cómo podría reconocerlo? Además, todavía estaba hilvanando los recuerdos con los sucesos que ocurrían con las memorias de su tiempo en la central, nadie parecía recordar a los demonios, además todos eran tan felices que no preguntaban quiénes eran sus padres. Una vez hizo una prueba con Norman preguntándole si recordaba cuando nació y él le dijo "no" sin mayor interés para voltearse e ir a buscar la pelota ¿Por qué él si recordaba todo?

…..

Isabella hizo su primera entrega dos meses atrás, esa noche contacto a la central para hacer su reporte y le informaron que por la mañana a las 10 en punto estuviera en la puerta de la planta número tres ya que le sería entregado su primer producto, un pequeño que ese día cumplía un año y tenía el número 81194, un varón. De acuerdo con el protocolo debía buscarle un nombre; pero no esa noche no pudo pensar en ninguno en concreto, en ese momento decidió que se lo pondría al verlo.

Al día siguiente, después de dejar a los mayores a cargo de los más pequeños Isabella fue a la puerta, llego puntual y en un par de minutos escuchó el ruido del camión llegando, vio bajar a la abuela con un bebé en sus brazos, actuaron de acuerdo con el protocolo Isabella recibió al pequeño, asegurándose que se tratara del 81194 la cual coincidía con su tatuaje de identificación, así mismo busco en la oreja izquierda el transmisor. La abuela le pidió que le informara del nombre que le asignó y de cualquier eventualidad en su reporte de la noche.

El pequeño la miraba impresionado, tenía una mata de cabello negro un poco desarreglado y los ojos verde oscuro, se dio cuenta de que balbuceo con esfuerzo algo que no pudo identificar, Isabella enternecida le acarició la mejilla, el bebé no dejaba de mirarla para finalmente acurrucar su rostro sobre el hombro derecho de la madre, en ese instante sin que pudiera explicar porque tuvo la sensación de que en la garganta se formó un nudo que desapareció rápidamente, la embargo una sensación de ternura que nunca antes tuvo con otro niño ni nunca más tendría con alguno, pensó que quizá se debía a que este era el primer niño que estaría bajo su cuidado desde el principio.

Le quito el cobertor ocre y extendió al bebé hacia arriba para observarlo mejor, sonrió y él también- Debo ponerte un nombre…ya se, aun no lo tenía, pero creo que te gustará…Ray, ese será tu nombre- en respuesta sonrió y ella nuevamente lo llevó a su regazo, tenía tantas ganas de entornarle la canción de Leslie; pero eso era algo reservado aun para ella únicamente- ¿Vamos a casa, Ray?

Al llegar fue presentado al resto de los hermanos quienes le dieron la bienvenida al pequeño Ray, Isabella se dio cuenta de lo extrañado que estaba mirando a todos, asumió que era por no estar acostumbrado a ver a tantos niños y de diferentes edades, si no mal recordaba su grupo de bebés debía ser de cinco.

Esa noche, de acuerdo al protocolo Isabella se encargó en persona de bañarlo, ponerle el mameluco y buscar que no tuviera ningún problema, aparentemente todo estaba bien, mientras ella peinaba el escaso cabello del infante le recordó vagamente a su propio hijo, un pensamiento que desechó de inmediato ya que era algo que no debía pensar siquiera, solo fue un requisito para estar en la posición en la que se encontraba y no tenía por qué pensar en él, tenía 38 niños a su cargo y debía volverlos a todos productos "premium", con una calidad inigualable porque eso le permitiría sobrevivir y mientras más tiempo sobreviviera haría valer la pena la vida de esos niños, tendrían la mejor infancia, se sentirían amados, en una verdadera familia hasta que llegase su final, lo haría por la memoria de sus hermanos y en especial de Leslie. Antes de irse a dar su reporte lo arrulló para acostarlo a dormir, se quedó rápidamente dormido en sus brazos, aunque durante todo ese tiempo no dejo de mirarla hasta que finalmente se durmió

-Buenas noches, Ray- lo recostó en su cuna mientras lo tapaba con la sabana, se quedó unos instantes mirándolo tiernamente, quizá era por la emoción de que este niño empezaría con ella, marcaba un antes y un después.

-Aquí 73584, todo en orden con el producto 81149, su nombre es Ray, del resto no reportó ninguna eventualidad

-Recibido 73584, para que inicies su expediente, el espécimen tiene la fecha de nacimiento 14 de enero de 2034

-Entiendo, lo anotare y comenzare su expediente

-Cambio y fuera

Esa noche soñó que era una niña y que Leslie estaba a su lado con la mandolina entonando la canción que solo ellos sabían, la melodía más hermosa que jamás escuchó y que nunca escucharía de ningún otro, aun no estaba lista para compartirla, al cerrar los ojos ya no escuchó más la música la mandolina estaba tirada en el campo y lo único que vio fue un rastro de sangre que desesperada siguió hasta la puerta con las rejas abiertas. Se sorprendió al no encontrar a Leslie sino a Ray, yacía muerto, pálido con los ojos bien abiertos y con las flores vampiro teñidas de rojo saliendo de su pecho, ya no era una niña, era la joven que vestía su uniforme de madre, tomó al niño muerto en sus brazos

-Es un bebé- susurró espantada- solo es un bebé ¡Aun no es tiempo!

-Eso no importa, al final moriría como todos- escuchó la voz de un demonio-morirá como tus hermanos, como Leslie y como tú

Despertó aterrada, lo primero que hizo fue ver a Ray quien dormía profundamente, sin que se diera cuenta lo tomó entre sus brazos y sentó en la mecedora, hacía tanto que no tenía una pesadilla

-Tienes que llegar a los 12 años- le dijo mientras lo tomaba de la mano. Era pequeño, tan pequeño…

…..

Ray tenía tres años cuando aprendió a leer y escribir, Gina estaba sorprendida de lo rápido que avanzaban, en una semana había terminado de leer por completo el libro con que Gina comenzó a enseñarle las vocales y después todo el abecedario para posteriormente comenzar a identificarlas y unirlas en las vocales y aprender, parecía estar muy empeñado en ello, ahora leía otros libros donde podía identificar no solo dibujos sino también las palabras, no le gustaba mucho pero quería evitar ver a los demonios el mayor tiempo posible

Ese día Gina fue en busca de Ray en la biblioteca donde usualmente la esperaba

-Hoy no nos quedaremos aquí- dijo cerrando el libro

- ¿Por qué no? -pregunto él pequeño algo molesto

-Porque son mis últimos días en casa, me adoptaran y me iré el día de mi cumpleaños, así que antes de eso prefiero pasar mis últimos días jugando con los demás, además has hecho muchos avances…necesitas amigos, Norman y Emma siempre preguntan por ti…ven vamos a jugar-Ray sonrió a la niña mientras esta le extendía la mano. Esa tarde jugaron pelota, corrían de aquí para allá, Ray los miraba sentado debajo de un árbol, cuando de repente sintió que tiraban de su cabello el tirón era producido por la pequeña Emma quien a escondidas se acercó a él

- ¿Por qué no juegas, Ray?

-No quiero- contestó simplemente mientras la miraba con extrañeza, la pequeña le sonrió de oreja a oreja, intempestivamente le tomó de la mano y lo hizo correr- vamos Ray- gritó la pequeña divertida- Gina nos buscara si no nos escondemos- en su torpe carrera cayeron entre las risas de Emma, en ese momento Isabella los miraba jugar mientras cargaba a uno de los nuevos bebés que habían llegado- se dio cuenta que la única que realizó la hazaña de hacer a Ray participar en un juego además de Gina, era Emma, esa niña pelirroja que tenía toda la pinta de ser una líder nata-Corre Ray- le dijo mientras se levantaba Ray corrió y se encondió entre los arbustos llevando a Emma consigo- aquí no nos va a encontrar

-Tonta, si sigues gritando así, lo hará- la niña enseguida se tapó la boca con ambas manos.

Esa noche después del baño durmió de inmediato, estaba demasiado cansado para no hacerlo.

A la mañana siguiente Ray desayuno junto con los otros, mientras que después del desayuno fue anunciado por su madre que Gina ese día se iría de casa pues fue adoptada. Escucho felicidades por parte de todos, con algunos sollozos por aquí y por allá; pero él no hizo nada más que mirarla asustado, si iba a la puerta seguramente se encontraría con los demonios, seria carne y cerebro, entonces miro su plato de comida y en ese instante cayó en la cuenta…ellos eran comida, Gina sería comida, la carne era alimento entonces el cerebro también lo era, mientras todos se reunían alrededor de Gina, Ray aprovechó que no era visto para correr a la biblioteca, al llegar busco un libro para niños pequeños del cuerpo humano, ahí debía haber una respuesta de que era el cerebro y al abrirlo busco rápidamente la palabra hasta que la encontró, era algo dentro de la cabeza que te hacía pensar, que te hacia ser tú, que dependiendo de ti era si eras más listo o no, al menos eso decía el libro, no ofrecía mayores detalles. Aterrorizado por comprender todo dejo caer el libro de sus pequeñas manos y comenzó a llorar, un llanto que intentó ahogar

-Ray- Isabella lo tomó entre sus brazos mientras él se aferraba a su cuello- ¿Qué sucede? - él no podía hablar, y aunque pudiese algo le decía que no debía hacerlo- Gina estará bien, ira con una familia que la amara tanto como nosotros, deberías estar contento- La mujer se dio cuenta del libro tirando en el suelo, pensó que talvez Ray quería escapar de la realidad a través de los libros así que no le dio mucha importancia.

Gina apareció de pronto, vio al pequeño en brazos de mamá

-Eh, Ray…

-…No te vayas- dijo pudiendo por fin articular sus pensamientos en palabras- por favor, no te vayas-Isabella bajo a Ray quien limpió sus lágrimas con la manga de su camisa

-Estaré bien, tendré padres y quizá hermanos ¿verdad, mamá? - ella asintió con una sonrisa- además te escribiré Ray, cuando te adopten seremos amigos, iremos a ver la Mona Lisa ¿la recuerdas?

-Si- dijo entre sollozos

-Emma y Norman serán tus amigos ahora, mamá se quedará a tu lado-Gina le dio un tierno abrazo tras arrodillarse junto a él para quedar a su altura- siempre serás mi hermano ¿entiendes?

-Si

-Debes llevarte más con los demás, no tienes que estar solo todo el tiempo, cuando me vaya quiero que estés ahí para despedirte ¿Me lo prometes?

-Si- dijo más tranquilo mientras que su mente aun le gritaba que no se fuera, que la comerían, que afuera no había nadie esperándola más que un horrible demonio y que se la entregarían a alguien para alimentarse con su carne y su cerebro

-Todo estará bien, Ray- te enviare una postal, estoy segura que sabrás leerla muy bien

Esa noche, vestida con un elegante traje y un sombrero Ray la miro irse, sin poder advertirle, todas los recuerdos y conjeturas cayeron en su lugar, si nadie recordaba nada era porque tal vez eso era la realidad que nadie debía recordar sus primeros años. Cayó en la cuenta que todos los hermanos ahí reunidos incluyendo Emma y Norman morirían también comidos por los demonios al igual que él, ese no era un orfanato, era una granja y la dueña de la voz que cantaba la canción de cuna que tanto lo tranquilizaba era su criadora y después los llevaba al matadero, esa era la razón de la existencia de todos ellos, eso debía significar ser ganado, nació para ser devorado al igual que sus hermanos, los que estuvieron antes y los que estaban por venir.

Esa noche solo pudo dormir recordando la canción de cuna que su madre le cantaba desde el vientre, las suaves notas de su voz a lo lejos, lo recordaba todo muy bien; pero su madre a él no, talvez no era su madre aunque todo apuntaba a que sí, lo único que podría confirmarlo era escuchar la canción de cuna de su voz o que ella le confirmara de alguna forma que en verdad era su madre; pero talvez era mejor así ¿Qué cambio habría en ella? ¿Por qué lo tuvo si tendría tan horrible destino?

Se esforzaría no quería ser comido, al menos no aun, leería todos los libros al igual que Gina, tendría las mejores calificaciones, llevaría esa vida normal y después se vengaría, apenas tenía tres años cuando llegó a esa conclusión.

Para Isabella era preocupante la salud de Norman, era un pequeño muy enfermizo, cada mes se enfermaba de gripe desde el último año, esta última vez fue después de una nevada en la que todos los niños jugaron a lanzarse bolas de nieve. Siguiendo el protocolo, Norman fue puesto en aislamiento en la enfermería a pesar de que los hermanos, en especial Emma la pequeña pelirroja, le suplicaron que no lo aislara "Debe ser así, si no puede contagiar a los demás"

Emma no quería dejar a Norman solo, así que fue la única que no se rindió y pidió ayuda del único niño listo que podría ayudarle

-Por favor, Ray- suplico mientras tiraba de su camisa, casualmente leía un libro de fantasía que hablaba de como un par de hermanos que atravesaban una serie de aventuras y en una de ellas decía "Los idiotas no se contagian de enfermedades"

-Así que tú estarás bien- le dijo Ray, sin especificar porque estaría bien pero solo eso basto para que la niña tuviera una buena excusa para entrar

-acompáñame, Ray- suplicó de nuevo la niña, ayúdame a entrar, la puerta está cerrada con llave. Después de un suspiro, cerró su libro y accedió tomando del escritorio un clip que tenía escondido en uno de los libros que recién terminaba de leer. Al llegar a la enfermería Ray desenrolló el clip y hábilmente abrió la puerta, lo había realizado antes como prueba con la puerta de la biblioteca entendiendo básicamente el funcionamiento de las cerraduras

-Ve, rápido, mamá vendrá a verlo- Emma entró y comenzó a platicar con Norman a pesar de la renuencia de este, Ray se quedó cerca para estar al pendiente de los dos y la reacción de Isabella

-¡Emma! ¿Qué haces aquí? - escuchó el grito de su madre, Ray rápidamente se asomó y abrió el libro

-Está bien, mamá a mí no me pasara nada- dijo la niña con alegría

-pero ¿De dónde sacaste eso?

-Aquí dice que los idiotas no se contagian- apuntó Ray a la página de su libro. Isabella se llevó una mano al rostro en señal de consternación, tomó a la niña y de nuevo volvió a cerrar la puerta con llave

-Ustedes dos- dijo Isabella en tono regañón- no pueden acercarse a él, debe descansar, está enfermo y tú no la alientes Ray, vayan a sus habitaciones, se acerca la hora de dormir "si, mamá, contestaron al unisono"

-Ray, ayúdame a entrar- le dijo la pequeña testadura mientras él la miraba desafiante

-Mamá nos regañara

-ayúdame, Ray, solo tú puedes ayudarme- el pequeño la acompaño de nuevo- Se que no me contagiare

-Este libro dice que si él te contagia a ti se aliviara del resfriado

-Entonces está solucionado, yo soy fuerte y a mí no me hará nada el resfriado- contesto la pequeña con decisión

-Tengo una idea, consigue dos vasos de unicel y te veré aquí cuando los consigas, Emma fue corriendo a la cocina, mientras Ray tomó un cordel que recordaba ver en la habitación donde guardaban las sabanas, una vez juntos Ray hizo un pequeño agujero en ambos vasos y metió el cordel amarrando cada extremo en un nudo, primero lo probó con Emma y se sintió satisfecho al ver que en efecto funcionaba

-Si te atrapan de nuevo- le dijo Ray- déjale uno a Norman y quédate uno tú, así podrás hablar con él sin tener que entrar a la habitación- abrió la puerta con ayuda del clip y Emma entró de nuevo para sorpresa de Norman

-Todo estará bien- le tranquilizo Emma- si me contagias se te quitara el resfriado- de forma inesperada llegó Isabella a quien le dio la misma respuesta que a Norman diciendo que Ray se lo dijo, la mujer de ojos purpura volteo de inmediato a ver al pequeño quien señalo su libro

-Basta, Emma- la tomó de nuevo para sacarla mientras que Emma le lanzaba uno de los vasos a Norman "Tómalo para que podamos hablar, ponlo en tu oído" y al cerrar la puerta, Emma de inmediato habló a su amigo y parecía funcionar bien, Ray se mostraba satisfecho sentado con la espalda recostaba sobre la pared y aun con su libro abierto en las manos, los hermanos pudieron hablar con Norman hasta la hora de dormir. Eso lo hizo feliz sin duda, ese par de niños que siempre se entrometían con él mientras leía, que lo hacían salir de su ensimismamiento y los recuerdos en especial Emma quien le decía que ellos eran sus mejores amigos, poco a poco comenzó a tomarles cariño y cuando veía a uno de los niños irse, Ray no podía evitar pensar en ellos dos, que serían comida para demonio…no podía permitirlo, ellos dos no, tendría que haber una forma de escapar.

….

En una mañana de enero volverían a unir sus vidas más allá de una criadora y un niño ganado, Ray quien recientemente había cumplido cinco años buscaba mantenerse solo

-Mamá ¿No has visto a Ray? - preguntó Norman- no lo veo desde el examen de la mañana

-No, no lo he visto; pero no te preocupes, Norman- dijo Isabella acariciando su rostro- lo buscare y lo traeré de vuelta- Al abrir su radar se dio cuenta de un solo niño que estaba cerca de la puerta, mientras los demás permanecían en el jardín, otro punto verde cerca de ella que debía pertenecer a Norman.

Isabella salió de la casa y se dirigió al bosque rodeando el muro cerca de la puerta mientras tocaba las paredes frías del muro de concreto, se detuvo un momento para cerciorarse de que Ray aún estaba ahí, y si en efecto él se encontraba ahí, el circulo solitario verde brillaba intensamente, volvió a cerrar el radar y continuo caminando tocando el muro recordando su infancia y a Leslie cuando, repentinamente escuchó su melodía, la misma que tenía años sin entonar, cinco años para más exactitud, una voz infantil la entonaba, comenzó a negar con la cabeza al reconocer la voz, no podía ser él ¿Cómo conocía esa canción? ¿Era imposible? A medida que se acercaba al niño la melodía era más fuerte y definida, se llenó de pánico, "es imposible" se repetía en negación, sintió que su corazón explotaría mientras trataba de contener el terror que sentía al escuchar al niño tarareando esa canción, sus pasos rompieron el silencio en que Ray se concentraba entre su melodía y su lectura, de inmediato el niño enmudeció para voltear a mirarla con seriedad

-Ray… ¿Dónde oíste esa canción? - él la miro a la expectativa, mientras ella en un acto reflejo se llevó ambas manos al vientre que alguna vez lo albergó, al ver su rostro desencajado y el reconocer la canción, Ray por fin pudo comprobar sus sospechas, entonces le sonrió, Isabella en verdad era su madre

-Oye, mamá…¿Por qué me tuviste?- le preguntó mientras ella aún estaba en negación, este no podía ser su hijo, este niño no podía estar a su cuidado, no podía ser que fuera ella quien un día tendría que llevarlo a sacrificarlo, si en verdad era su hijo y recordaba la melodía de Leslie quería decir que sabía que el orfanato era una granja, sabía su destino; lo negaba con un simple movimiento de la cabeza y apretando los dientes aterrada ante tal revelación, Ray era su hijo biológico. Tomó un fuerte respiro, recuperó la compostura, tomó una actitud relajada y fue sincera, pensó que al menos le debía eso

-Verás, Ray…lo hice para sobrevivir, sobrevivir más tiempo que nadie- él la miro sin decirle nada

- ¿Me mataras? - preguntó sin ningún tipo de emoción en su voz, asumiendo que ella tendría en cuenta que él sabía la verdad

-No- le contestó mientras se sentaba a su lado - ¿Cómo puedes recordar esa melodía? - se encogió de hombros mientras regresaba a su lectura o al menos eso intentaba

-Recuerdo tu voz cantándola, como si viniera de lejos, estaba en un líquido tibio o algo así, pero esa melodía siempre estaba ahí, podía escucharte pero no entender que decías y cuando llegue aquí supe que eras tú, reconocí tu voz, tu aroma y el latido de tu corazón- recuerdo desde que era un recién nacido, vi a los demonios, vi la central- confesó sin expresar ninguna emoción, sin ni siquiera verla, sé que pasara conmigo y lo demás

-Ray- Isabella comenzó a aceptar aquella bizarra realidad- siempre supiste que yo era tu madre biológica y no dijiste nada ¿Por qué?

-supongo que quería sobrevivir- dijo mirándola desafiante- pero si me matas ahora ya no importa mucho

.No te matare, Ray- acarició su rostro mientras el niño la miraba atentamente- aun debes guardar el secreto, nadie debe saber que en verdad eres mi hijo ¿comprendes eso?

-Si- dijo él niño tras un suspiro- ¿De que serviría que sepan que tú eres mi madre? No hay nada que podamos hacer, tú un día deberás entregarme…pero quiero proponerte un trato

-Está bien- dijo ella- ve por la noche a mi oficina cuando tus hermanos se hayan dormido…ahora regresemos a casa, Norman te está buscando- Ray se levantó sacudiendo su pantalón

-No era mi intención que me escucharas- declaró mientras cerraba el libro- siempre cantó esta melodía, pero trató de que nadie me escuche, no quería que me escucharas-Isabella le tomó de la mano mientras comenzaban a caminar en dirección a la casa

-Ray, no se supone que esto suceda- el niño suspiró de nuevo sin saber que contestarle

-No le diré a nadie, no lo hice hasta hoy y no quiero hacerlo realmente, mamá- en ese momento se detuvo en medio del bosque y lo tomó entre sus brazos, quería decirle que lo sentía, que no quería llevarlo a él ni a ningún otro niño para que fueran alimento de otros demonios; pero tan solo lo abrazó, no podía decirle nada de eso, ni siquiera debió hacer caso de ese impulso tonto que la hizo detenerse y tomarlo entre sus brazos-Tú en verdad eres mío- se limitó a decir, mientras Ray sorprendido acercó su oído a su pecho, tratando de escuchar los latidos de su corazón y los escuchó de nuevo sintiendo alivio a pesar de saber su destino.

Por la noche, cuando todos sus hermanos dormían, Ray se levantó y se dirigió a la oficina de su madre. Isabella había terminado de dar su informe diario y esperaba a Ray, vestía aun su uniforme cuando escuchó que tocaron a la puerta, al abrir vio al niño mirando al suelo con las manos en los bolsillos de su pantalón

-Estoy aquí

-Pasa- Isabella lo dejo entrar mientras le señalaba la silla, cerró la puerta tras él- dijiste que tenías un trato

-Así es

-Quiero escucharlo- Ray se sentó mientras la mujer hacía lo mismo tras su escritorio

-Una vez leí un libro de una granja, en ese libro había un perro que cuidaba las ovejas, creo que puedo hacer eso, puedo ser tu perro guardián, yo te diré si algo anda mal con los demás, podrás tener el control completo conmigo desde dentro, cuando alguno de ellos intuya algo te lo diré, buscare la forma- Isabella lo pensó detenidamente

- ¿Qué quieres a cambio? - él la miro a la defensiva mientras se producía un tenso silencio hasta que finalmente respondió

-Dos cosas- señaló con la mano- Si te pido alguna cosa del exterior que me la puedas traer y la segunda que me puedas asegurar que viviré hasta los 12 años- Isabella sonrió ante tales peticiones

-Muy bien, la primera cosa tratare de hacer lo posible para traer lo que me pidas aunque a veces no se podrá, hay cosas que no estoy segura si existen o no, en cuanto a lo segundo podrás sobrevivir; pero tienes que tener buenas calificaciones para poder ayudarte

-Hare lo mejor que pueda- dijo él niño con seguridad

-Hasta ahora lo has hecho bien, estas en los primeros lugares con Norman y Emma, si sigues así tú solo sobrevivirás a los 12 años

-Al menos espero tener la seguridad de que por si algún motivo llegara fallar tú me ayudaras a llegar a la edad máxima que tenemos permitido

-Está bien-contestó la mujer de ojos purpura mirándolo fijamente y le extendió la mano- tenemos un trató

-Bien, creó que tenemos un trato, mamá- el niño se levantó de la silla y se encaminó a la puerta seguido por la mirada de Isabella, justo cuando abría la puerta sintió una mano en su hombro, era cálida volteo a su derecha y contempló el rostro enternecido de su madre

-Ray- lo abrazó de nuevo y lo cargó- espera- puso seguro a la puerta- lo abrazó aún más fuerte

- ¿Qué sucede, mamá? - preguntó el pequeño extrañado, la mujer suspiro mientras lo miraba a los ojos

-Este es el último momento que tenemos juntos, Ray ¿puedes comprenderlo? - él abrazo más fuerte, mientras ella comenzó a entonar la melodía de Leslie en su oído, Ray se acomodó en su hombro sintiéndose tranquilo al escucharla por primera vez en su madre y ya no como un recuerdo- ¿te molestaría que la cante a los demás?

-No- respondió- si lo haces podre entonarla libremente, ya no tendría que esconderme- la mujer la volvió a entonar- oye, mamá ¿me quisiste desde el principio? Cuando llegue a la casa

-Si, Ray, te ame desde el primer momento que te vi, desde que te pusieron en mis brazos…naciste porque quería sobrevivir, naciste para que yo pudiera vivir…perdóname por eso

-Está bien, mamá…no tienes que decirme nada- nuevamente Ray se acomodó en el hombro de su madre y ella comenzó a entonar la melodía de Leslie mientras acariciaba el cabello de su pequeño, él que tenía su sangre, él que debía ser criado y entregado por otra mujer a los demonios; pero la maquinaría de las granjas había conspirado para unirlos, a la mejor criadora con su hijo, el resultado de aquello debía ser un producto "Premium" único; pero ese momento, el último entre los dos, ya no quería pensar en eso.

Sintió el cuerpo de Ray, cálido, su hijo, ya estaba dormido, mientras ella aun cantaba en su oído.

-Te ame, desde el principio- le dijo al niño dormido- te ame desde que te conocí, cuando escuche tu llanto por primera vez y te pusieron en mis brazos, te ame desde ese momento; pero tuve que fingir que no me importabas y así debe de seguir, lo siento Ray.

Siguió, sentada con él un rato más, ya era muy noche y decidió llevarlo a su cama, lo acostó y lo arropó, acarició su rostro y le dio un último vistazo antes de cerrar la puerta. Su relación jamás sería la misma.