Muchas gracias por todo el apoyo que está recibiendo este triste intento de historia.

Como siempre los personajes no me pertenecen yo solo los ocupo sin fines de lucro.

Capítulo II. Sorpresa.

-.-.-.- Elsa -.-.-.-

Me siento morir, no puedo creer que no pueda siquiera durar en mi primer empleo más de dos días, mañana de seguro me dirán que recoja mis cosas, que ni siquiera e dejado, y me largue.

Lo único que quiero es acostarme y dormir.

Pero supongo que el destino no me dejará hacerlo, pues apenas abro la puerta de mi casa, veo a mi padre sentado en la sala de estar, frente a el hay dos vasos y una botella de licor.

- Y bien. - Dice extrañamente feliz, mientras sirve el licor en los vasos. - ¿Como te fue en tu primer día?

Siento como mi labio comienza a temblar, y sé que en cualquier momento las lágrimas correrán de mis ojos, pero en vez de romperme a llorar, siento como los brazos de mi padre me guían al sillón para sentarme junto a el.

- ¿Que sucedió? - siento la preocupación en su voz, y creo que es lo más que a mostrado en mucho tiempo.

Trato de respirar lo más lento posible para tranquilizarme.

- Yo, creo que seré despedida mañana. - Digo, tratándome de hacer a la idea yo también.

Su brazo me mis hombros me dan un suave apretón. - Solo es un empleo, no es la gran cosa, estoy seguro que puedes conseguir uno igual o mejor en poco tiempo, confía en mí.

Volteo la mirada hacia el, y me está sonriendo, siento mis propios labios tirar en una sonrisa, tomo uno de los vasos y le doy un trago.

- Pero... ¿por qué lo dices?

Dejo el vaso sobre mi pierna derecha, y lo golpeó con mi uña pensado como explicar la situación.

- Me dieron una tarea, con un par de demandas, hacer como sería el juicio.

- Ajam.

- Bueno, me concentré en ello y se me pasó el tiempo volando, antes de darme cuenta ya eran las diez, tome mis cosas para irme, y en la puerta estaba una mujer viéndome, me pregunto si ya había acabado, y yo... bueno... puede que haya sido un poco grosera con ella.

- Elsa. - Escucho como trata de no reírse. - Esa no es razón suficiente para que te despidan, puede que solo sean las cosas un poco incómodas con el abogado, pero nada más, si a caso, mañana discúlpate y regálale un dulce o algo.

- Es que... la mujer era Anna Månen.

Siento que el silencio me asfixia, y aunque se que solo han pasado unos segundos, lo siento como una eternidad.

- No dulces, un chocolate, pero no creo que se lo tome personal, ella no es ese tipo de personas.

- ¿La conoces?

- Si, yo también fui pasante en su despacho.

Pero eso significa... que ella es más grande que el, pero es imposible, la mujer que vi hoy no se veía de esa edad.

- Entonces...

Pero antes de que pueda seguir hablando, mi padre se levanta, y me da un apretón en el hombro. - No te hagas ideas que no te dejarán dormir, ve, date un baño y descansa.

Suspiro sabiendo que se terminó el tiempo padre e hija.

- Que descanses. - Digo recostándome en el sillón.

- Tu también, te amo.

Y supongo que de nada me sirve romperme la cabeza pensando en esto.

Hago lo que me dijo mi papá, y cuando estoy a punto de acostarme, mi celular vibra por un mensaje de texto.

"Mañana de traje, ten una buena noche"

El mensaje es de Jack, creo que podré llevar el traje azul que tengo con una camisa blanca y corbata a rayas... Espera un segundo.

"... generalmente solo se utiliza traje cuando hay un nuevo cliente, o si la jefa esta de mal humor." las palabras de Bella resuenan en mi cabeza, los clientes a un despacho no llegan tan fácilmente, eso quiere decir...

- Demonios.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Después de la escuela me encaminó al despacho, y mentiría si dijera que estoy tranquila, siento mi corazón golpear con fuerza mi pecho, y sinceramente pienso que estaba mas tranquila ayer.

Pero no voy a dejar que me controle el miedo, voy a entrar, y seré profesional.

...

...

...

¡¿Por qué no me muevo?!

Cinco minutos, en cinco minutos voy a entrar, solo necesito un poco de tiempo.

Mi traje esta bien, mi corbata esta acomodada, mi camisa no tiene ni una arruga o mancha, mis pantalones están perfectamente planchados.

- Al mal paso darle prisa. - me digo a mí misma y salgo mi carro.

Camino, con lo que creo yo es confianza, pero esta rápidamente se desvanece apenas doy un paso dentro.

- ¿... Estas segura que no hay ninguna cita programada? - pregunta un hombre bien parecido, no creo sea muy mayor, su cabello está perfectamente peinado, aunque lo que llama mas la atención de su rostro son sus grandes patillas.

- Hans, en serio, no sé cuántas veces lo debo de repetir, no hay nada programado para hoy. - Dice Bella y creo que ambos están a punto de sufrir un ataque de pánico. - Estoy segura que no va a ser la gran cosa, como esa vez que alguien se comió sus chocolates especiales.

La broma interna hizo sonreír al hombre que ahora se que se llama Hans, y aunque quiero que la broma también me relaje, es casi imposible por que se que yo soy la causante del enojo de la jefa.

- Gracias Bella, oye te quería preguntar, ¿Estas libre esta noche?

Una ceja de Bella se alza. - ¿Que tienes planeado?

La sonrisa de Hans se engrandece. - Por favor, ambos somos imparables cuando salimos juntos, que dices de ir a un tuburio de mala muerte y emborracharnos hasta mas no poder.

Los ojos de Bella giran en sus cuencas, y no se por que sigo escuchado su conversación, pero de pronto siento la necesidad de saber si aceptara.

- ¿Volviste a pelear con Kristoff? - pregunta ella causalmente mientras que me da una sonrisa cómplice, que hace que sienta mi rostro arder, al verme descubierta espiando.

- Noooo... bueno, el peleo, yo era completamente razonable.

- ¿Ahora qué pasó?

El hombre se recarga en el escritorio de Bella y me hace una señal para que me acercara.

Yo avanzó, y creo que mi sonrojo no puede ser mas fuerte.

- Puedes creer que su maldito perro me destrozo mis pantalones Versace.

- No

- Si, ese pequeño desgraciado tuvo el descaro de dejarlos en mi cajón luego de que sus dientes los arruinaran por completo.

- ¿Y qué pasó?

- Lógicamente le grite a Kristoff, pero el muy... - Sus ojos destellan. - Solo le dijo que estaba mal, y ya, ¿puedes creerlo?

- Bueno... - Bella parece incomoda y me pide ayuda con los ojos pero no se como hacerlo.

- ¡Oh por dios! Estas de su lado. - La acusa con su dedo.

- Amor, sabes que te amo, eres de mis mejores amigos, pero solo es un cachorro

Hans esta a punto de irse, completamente enojado, pero Bella lo detiene justo a tiempo. - Vamos, que te parece si el fin vamos de shopping, ya sabes solo tu y yo, sin cachorros demoniacos, y rubios sin sentido de la moda.

Los labios de Hans tiran en una sonrisa, y le pellizca una mejilla a Bella. - Un día no te van a funcionar tus sucias jugarretas.

- Por favor. - Sonríe descaradamente Bella. - Sabes que me amas.

El silencio dura unos segundos, y debo admitir que los problemas personales del hombre, lograron tranquilizarme, después voltea a verme. - Debes ser la nueva pasante, la que Jack contrato.

- Si soy Elsa Corona, un placer.

- Por Dios, eres un amor. - dice sonriéndome. - Me gustaría hablar mas, pero Bella no hace nada con nosotros aquí.

La risa de ambos es bastante estridente, pero tanto Hans como yo entramos, y parece ser que no era la única paranoica, la tensión se siente en el aire, y parece que todos están buscando cualquier desperfecto que este a la vista.

Y antes que llegue a mi cubículo, Jack se para frente mío.

- Hola y todo eso. - se ajusta la corbata un poco incómodo. - No quiero alarmarte pero la jefa quiere vernos a ambos, así que andando.

Supongo que no podía atrasar lo inevitable, así que solo me queda seguir a Jack, pareciera que fuéramos los condenados a la horca, pues todos los que nos ven pasar, nos ven con lo que podría decir es compasión.

La oficina de Anna está dos pisos arriba, y lamentablemente para ambos, no tardamos nada en llegar a la puerta de madera lustrada.

- ¿Lista?

Muevo mi cabeza, no pudiendo contestar de manera correcta, toca la puerta con sus nudillos, y la puerta se abre.

Debo de decir que pese a todo, la vista es fantástica, no solo lo digo por los cientos de libros que adornar las paredes, o por la fina alfombra, ni siquiera por el escritorio que pareciera sacado de la oficina de una reina, no... nada de eso.

Lo digo por la mujer detrás del escritorio.

Su cabello cobrizo está peinado en un perfecto moño, ni un solo cabello está fuera de lugar, está vestida con una camisa blanca y un chaleco negro resalta su busto de manera espectacular, todo ella es simplemente sacado de mis más profundas fantasías, pero antes de perderme en ella, sus ojos se clavan en ambos y con un movimiento de manos nos hace pasar.

- Tomen asiento. - Su voz es suave, y creo que es cierto eso que dicen que la calma preside a la tormenta. - ¿Quieren algo de beber?

Ambos negamos, supongo que Jack está tan nervioso como yo, y eso no me ayuda en nada.

- Está bien, vamos directo al grano. - Toma una carpeta con hojas, y se lo extiende a Jack. - Supongo que no revisaste el trabajo de tu pasante ayer, ¿Verdad?

- No, salí a una conciliación, y no tuve tiempo. - dice mientras toma la carpeta, leyendo apenas la tiene en sus manos.

- Voy a ser clara...

- Elsa, me llamó Elsa Corona.

Sus ojos me estudian, supongo que mi apellido le es familiar.

- Correcto, Elsa, estoy bastante impresionada con tu trabajo de ayer, y te tengo una propuesta, claro que es necesario la autorización de Jack ya que estás bajo su cuidado.

Siento la mirada de Jack sobre mi, y no se que decir, simplemente estoy en blanco.

- Quiero tomarte bajo mi tutela personal.