Capítulo 2
-Adrian, no llores por favor –el niño rubio sollozaba quedamente mientras el de cabello oscuro acariciaba su cabeza.
-Dimi…lo que le dije a Aidan…
-Estabas molesto –dijo el niño –llevabas horas entrenando y estabas cansado, Aidan entenderá.
-Pero ¿Y si ya no quiere ser mi amigo? ¿Si ustedes ya no me quieren? –Lo miro con los ojos azules asustados y llenos de lágrimas. Dimi le sonrió tranquilizador.
-Nosotros no somos solo amigos Adrian, somos hermanos. Los lazos que nos unen son más fuertes que cualquier cosa, no nos separaran nunca.
- ¡Adrian! –un tercer niño rubio llego acompañado de un niño de cabello castaño y un adolescente de cabello plateado - ¡Adrian! –el niño llego y se sentó sujetando su mano –lamento no haberme dado cuenta que estabas cansado ¡Podemos jugar mañana!
- ¿De verdad? ¿No estas molesto?
- ¡Claro que no! –dijo Aidan con efusividad.
-Entonces, ¿Quieres seguir siendo mi hermano?
- ¡Siempre sere tu hermano! –dijo con seguridad
-Claro que lo será –el adolescente los miro con una sonrisa –todos seremos hermanos por siempre, ahora ¿Por qué no vamos a cenar? Tengo entendido que de postre hay pudin de chocolate.
- ¡Si! –dijeron los tres niños menores con entusiasmo y se pararon regresando al castillo entre risas.
Mamoru despertó y se sentó en la cama confundido. No entendía de que trataba ese sueño, lo único que recordaba eran los nombres y un poco de la silueta de esos chicos.
Su mente bajo al enfrentamiento de la noche anterior con Jadeite y Kunzite. Por alguna razón el nombre con el que Kunzite había llamado a Jadeite le había afectado. Sintió una punzada de dolor en la cabeza.
- ¿Qué están…? –un estupor invadió su mente rápidamente - ¿Qué…
-Ahora acompáñanos…es más seguro –"No" quiso negarse, pero su cuerpo no obedecía, comenzó a avanzar hacia la voz "No puedo…mis hermanos…no puedo…dejarlos…"
- ¡Endymion! –gritaron cuatro voces a lo lejos - ¡Dimi!
Mamoru parpadeo volviendo a su habitación. Se llevó las manos a la cabeza sintiendo pequeños pinchazos. Esos nombres de nuevo, últimamente sus sueños sobre el cristal de plata habían sido reemplazados por otros. Donde veía a cinco chicos, uno mayor que los otros, pero todos ellos unidos por un lazo dorado…
Jamas podía ver sus rostros, pero recordaban sus nombres. Garad, Aidan, Kace y Dimi. Cuando había escuchado a Kunzite decir Adrian se había quedado sorprendido.
-El adolescente de cabello plateado se parece mucho a Kunzite –susurro -¿Por qué? No entiendo nada, la forma en que lo protegió aun cuando Jadeite no reconoció el nombre ¿Quiénes eran sus enemigos realmente?
Kunzite se dejó caer al piso jadeando mientras el poder del cristal dorado disminuía lentamente. Se llevó las manos a la boca y estomago sintiendo nauseas.
"Ellas…como pudieron…ellas…como pudo…Mayela…"
Los recuerdos se arremolinaban mostrándole lo ocurrido de verdad esas ultimas horas.
-Kunzite –la voz de Helios lo llamo al presente.
Kunzite lo miro. El sacerdote lo miraba con una mezcla de aprensión y esperanza. Con un poco de trabajo se puso de pie mirándolo.
-Ya entiendo todo, Endymion…Dimi…jamas quiso…fueron ellas…ellas se lo llevaron –miro a Helios –Debemos buscar a Endymion, Beryl lo quiere, debemos protegerlo.
-Si –dijo Helios –si Metallia despierta destruirá el mundo, no pueden seguir sirviendo a ese propósito Kunzite.
Este asintió, durante todo este tiempo el había seguido su odio a Endymion. Él era el señor de Terra, así que al hacerle daño al planeta se lo hacía a él, había seguido su deseo de venganza, ignorando cuál era su verdadera misión, de él y sus hermanos. Pero ya no más.
Quería a sus hermanos de regreso. Él se encargaría de recuperarlos y ellos buscarían a Endymion y lo protegerían a él y al planeta.
- ¿Cómo puedo salvarlos de Metallia?
Para ello necesitaras a la princesa Serenity.
- ¿La princesa? –Kunzite lo miro sorprendido –pero ella es…-se detuvo, eso no importaba en ese momento, lo único que le importaba era liberar a sus hermanos y proteger a su maestro –bien dime que se debe hacer, ya se había dejado llevar demasiado tiempo por su odio.
Sailor Venus se reunió con sus amigas. Se habían separado por el ataque de dos youmas en diferentes lugares, pero ya habían terminado.
-Esto fue inusualmente fácil –observo Sailor Mercury cuando las cinco se reunieron finalmente –los otros eran para recolectar energía, pero estos no tenían un motivo concreto…
-De hecho, si lo tenían –escucharon una voz. Se volvieron y vieron a Kunzite frente a ellas. El grupo se puso en posición de ataque, pero Kunzite saco un pañuelo blanco y lo agito.
- ¿Y eso que significa? –entrecerró los ojos Mars.
-Es una tregua –dijo el –vengo en son de paz.
- ¿Cómo sabemos que no es una trampa?
-No lo saben –dijo simplemente.
- ¿Qué es lo que quieres Kunzite? –Pregunto Venus. El hombre clavo sus ojos en ella y Venus retrocedió. Habían cambiado.
La noche anterior era fríos, pero en ese momento tenía un cumulo de sentimientos en ellos: dolor, traición y otros sentimientos que Venus no quiso reconocer. Sintió que el aire se atoraba en su garganta.
Ella era la única de las senshi que tenía sus recuerdos, la que sabía quiénes eran realmente los shitennou y lo que había ocurrido en el pasado.
-Necesito el poder del cristal de plata de la princesa Serenity para liberar a mis hermanos.
- ¿Tus hermanos? –pregunto Sailor Moon
-Jadeite, Zoicite y Nephrite. Ellos están sometidos a la magia de Beryl y quiero liberarlos para buscar a nuestro verdadero maestro.
- ¿Y quién es? –Inquirió Mars - ¿Alguna fuerza más maligna que Beryl?
-El príncipe de la tierra, Endymion.
- ¿Príncipe de la tierra? –pregunto Jupiter confundida.
Kunzite las miro con seriedad.
- ¿Qué tanto saben del pasado?
-No sabe…
-El sello en sus mentes aún está activo –Venus interrumpió a Mercury
-Pues tienes diez minutos para contarles o lo hare yo –Kunzite la miro fijamente.
-Kunzite…
-No te niegues, lo hare y no dudare en contarles todo…
Venus se mordió el labio mirando a sus amigas. La carga de la verdad era muy difícil, sobretodo de una verdad como aquella. Pero conocía a Kunzite y sabía que él les diría.
Se volvió hacia ella.
-En nuestras vidas pasadas la princesa Serenity se enamoró del príncipe de la tierra, Endymion. Durante muchos siglos Terra fue un lugar sin magia después de que los reyes de antaño renegaron de esta. Pero todo cambio cuando el príncipe Endymion nació y se convirtió en el primero en mil años en tener control sobre la magia de Terra. Él tenía cuatro protectores, los shitennou. Jóvenes elegidos por el cristal dorado como los protectores de una parte de la magia de planeta. Los shitennou y el príncipe eran hermanos de sangre y magia y su lazo era sumamente poderoso.
- ¿Y si son los protectores del planeta porque ayudan a Beryl? –pregunto Mercury.
-Por su magia oscura –intervino Kunzite –ellos no tienen recuerdos…solamente yo.
- ¿Por qué ahora quieres liberarlos?
-Porque ahora sé lo que paso en verdad el día que Terra cayo –Venus palideció –Durante todo este tiempo creí que Endymion nos había abandonado para ir con la princesa.
-Eso no nos dice mucho –dijo Mars con desdén –¿Cómo sabemos que no quieres el cristal de plata para ti?
Para su sorpresa Kunzite soltó una carcajada y miro a Venus.
- ¿Realmente no les has dicho ni siquiera lo básico? Nuestra magia es diferente, nosotros jamas podríamos usar el cristal de plata, así como ustedes no podrían usar el cristal dorado. Eso se le conoce como arraigo mágico, la esencia de la magia viene de diferentes lados, no todos poseemos la misma.
-Entonces ¿Por qué lo buscaban? –pregunto Mercury - ¿Para qué lo quiere Beryl?
-Para revivir a la reina Metallia, una fuerza maligna sumamente poderosa. Originalmente Beryl no tenía magia, era solo una joven noble terrana y amiga nuestra. Pero cuando Endymion se enamoró de la princesa, Beryl, quien lo amaba desde hacía años, se llenó de ira y celos. Fue a un viaje al norte donde creemos encontró a Metallia y esta, al ver el odio en su corazón le ofreció su poder para vencer al reino de la luna y tener a Endymion.
-Es una historia muy triste –dijo Mars con burla –pero no me convencen, todos ustedes han tratado de matarnos antes.
Kunzite se encogió de hombros
-La palabra clave es tratar –dijo Kunzite –ustedes si lo hicieron en una ocasión –eso dejo aturdida a Mars
-Todos han dañado a gente inocente –respondió, aunque no con el mismo ímpetu –y Jadeite es el peor –para su sorpresa Kunzite rio.
-Parece que tu impresión inicial de Adrian no ha cambiado Lady Aemilia.
- ¿Aemilia? -Mars la miro confundida.
-Basta –intervino Venus captando la atención de todos –Esta bien, lo haremos.
-Pero princesa…exclamo Jupiter y Kunzite enarco una ceja.
- ¿Princesa? Parece que, o mentiste en el pasado o mentiste en este tiempo porque tu ciertamente no eres una princesa.
-En realidad lo era –dijo ella –pero renuncie a mi título para ser Sailor Venus.
-Espera, tu dijiste que eras princesa de la luna –dijo Mercury confundida
-No –intervino Kunzite -ella es la princesa Serenity –señalo a Sailor Moon, quien lo miro sorprendida
- ¿Yo? Yo soy la líder de las senshi
-Ella es la líder de las senshi –señalo a Venus. La rubia sintió cuatro miradas interrogativas sobre ella.
-Es verdad –confeso –dije ser la princesa para protegerla, pero todo es cierto. Sailor Moon, tu eres la princesa.
-Bien, vemos eso –dijo Jupiter –aun así, no termino de entender porque Sailor Moon debe ayudar a nuestros enemigos.
Venus miro directamente a Kunzite.
-Porque es nuestra culpa que los Shitennou hayan sucumbido a la oscuridad
