Capítulo N1: La Devastación de Kuoh


La vida.

Una costumbre y una cualidad que todos los "Humanos" poseemos.

Vivimos en ella.

Aprendemos de ella.

Nos acostumbramos a la variedad de situaciones que ésta nos pone en el camino.

Gracias a ello, aprendemos.

Evolucionamos.

Nos adaptamos.

Y procreamos, dando el paso a la siguiente generación.

Un ciclo interminable, con costumbres cíclicas igual de interminables.

A veces, la vida no siempre es como aparenta.

No siempre es como nos la pintan.

Un dia, puedes vivir tus días de color de rosas.

Otros días, los verás grises y oscuros.

Pero... ¿Yo?

¿De qué color veo mis días?

¿Cómo los considero?

Yo los veo rojos.

Profundos... Y opaco color rojo.

Un rojo que tiñen mis manos y hacen que mi Ira y Desesperación vayan mas allá de lo imaginado.

Un rojo carmín.

Un rojo escarlata.

Un rojo... Con las mismas tonalidades del cabello de ella.

Si... Un bello color, un bello y sedoso cabello rojo fresa.

Los recuerdos invaden mi mente, cuales pesadillas que no deseo recordar.

Un trágico accidente.

Una dura infancia.

Duros y arduos entrenamientos.

El dolor que tu amada puede proporcionarte.

Ira.

Sed de Venganza.

Dolor.

Lagrimas.

Por más que lo odiase, todo era un cruel recuerdo vívido.

Un recuerdo... Del cual no podía escapar.


-Japón-Kuoh-Parque de Kuoh-


Enero, una fecha donde en Japón, las calles están cubiertas de nieves, seguidas por bajas temperaturas.

Pero hoy es un día importante.

Hoy es un día importante para Hyodo Issei.

Por que hoy era 6 de Enero.

Hoy es el Cumpleaños de Hyodo Issei.

Hoy es el día donde Hyodo Issei cumplía sus 9 años de edad, y por ello, hoy estaba completamente feliz.

Ya había cumplido su hora escolar y hoy, por ser un día importante, tanto su mejor amiga, Irina Shidou, como sus muchos amigos de la escuela, habían ido a un parque que estaba a unas calles de la casa de Issei.

Sus padres le permitieron el día, ya que iban a cargo de una joven moza que se encargaba de llevar y traer a Issei en sus horarios escolares.

Estaba claro que había que entretener al chico de alguna forma, ya que sus padres preparaban un gran festín para el niño en su hogar. Y por lo que veía la sirvienta, todo iba según lo planeado.

Sonriendo ante la ternura, la joven de no más de 18 años sonreia al ver a el niño liderar un grupo de "piratas" en busca de su tesoro.

Hyodo Issei era un niño de muchas energías.

No había momento en que no molestase a la joven sirvienta en su hogar, sacandola de sus servicios para jugar con ella. No podía quedarse quieto en ningun momento, ya que si no estaba con su videoconsola en la sala de la casa, estaba en la casa vecina, jugando con su mejor amiga.

¡Otra niña de puras energías superiores al del niño!

-¡Vamos Piratas, acaben con los ladrones del Tesoro!- Sonriendo, la sirvienta miraba como el niño, con un parche en el ojo y un sombrero con una calavera tatuada en la parte central, portando una espada a base de plástico, guiaba a sus compañero hacia la batalla.

La vida energética de Hyodo Issei lo era todo para ella.

No solo su responsabilidad, si no al aprecio que le tenia al niño, considerandolo el hermano pequeño que nunca tuvo.

Sonriendo, la mujer se recostaba levemente en la banca donde estaba sentada, cerrando los ojos momentáneamente.


Él no lo sabia.

Ní se lo imaginaba.

Subiendo una alta colina, como jefe pirata que era, miraba sus alrededores.

En su imaginación, los ladrones habian sido derrotados y sus compañeros piratas pudieron obtener el tesoro, cual era una gigantesca canasta de cantidades industriales en caramelos.

La sirvienta, quien lo había escondido en algún lugar específico, habia logrado su plan, entreteniendo a los niños inspirandolos a ser piratas y buscar su tesoro.

Todos comían y reían.

Él estaba satisfecho.

Su trabajo como pirata habia sido el mejor.

Su trabajo como Jefe Pirata.

Saltando por el otro extremo de la colina, cayendo sobre la nieve, el niño pretendia correr toda la colina para encontrarse con sus amigos, pero algo lo detuvo.

Algo que logró llamar su atención.

No muy lejos, donde los árboles ya se amontonaban, había alguien.

Éste alguien, estaba situado entre los árboles, irradiando un fuerte y extraño brillo morado que captó la atención del niño.

Lentamente, el niño camino hacia allí, con sus instintos de pirata, para tratar de investigar qué era eso.

Llegando al lugar, la luz se atenuó, dejando nada del brillo que había.

-Será que...-

Con una mezcla de miedo y sorpresa, el niño se daba media vuelta rápidamente, observando quién era el que hablaba detras de él

-... ¿Tú eres el elegido?-

La voz seria del hombre que estaba detras de él, lo intimidaba.

La profundidad de sus ojos verdes, cuál parecia que le penetraba el alma, lo aterraba.

Y la grisasea/morada, aunque cuvierta de polvo, abolladuras, grandes rasguños y notorios facciones quebradas en la armadura que poseía éste, lo maravillaban.

El niño dió un paso atrás.

El hombre, cual parecia tener un alto parentesco físico al de su padre, se arrodillaba frente al niño.

-Si es así... Si tú eres el elegido...- Acariciando la cabeza del chico, quién se quejaba levemente a causa del pesado guante que cubría la mano del hombre-... Entonces tu camino estará lleno de desgracias, por que tú... De entre los 13...- Colocando un dedo en el pecho del niño -Eres el único, coronado a [Dios]- El Hombre se levantaba, alto e imponente, y miraba al chico -Aunque uno falso-

Poco entendía lo que sucedía.

Solo podía mirar al hombre con una mueca de confusión en su rostro.

-¡Isssseeeeeeeeeeeeei!- Un grito llamó la atención del niño, quién apartaba su mirada de la del hombre frente a él, mirando hacia atras, donde estaba su mejor amiga, quién llamaba al niño -¡Tenemos que seguir buscando el otro tesoooooooooooorooooooooooo!- Gritaba fuertemente.

-¡Y-ya voy!- Respondía el niño, rosando al hombre junto a el, y corriendo en dirección a la niña.

Pero detuvo en seco su andar, y se dio vuelta para divisar nuevamente al hombre.

Pero él ya no estaba.


-Japón-Kuoh-Residencia Kuoh-


Las horas de diversión del niño ya habian acabado.

Despidiendose de sus amigos, y tratando de despegarse de su amiga, Hyodo Issei había llegado a su casa junto a la sirvienta.

Entrando por la puerta, el niño se sorprendia.

~¡PAM PAM PAM!

Repetidaveces, el pequeño ruido que hacia el confeti a la hora de explotar se oyó por toda la casa, seguido de un:

-¡Feliz Cumpleaños Issei!-

Padres.

Abuelos.

Tios.

Primos.

Toda la familia se habia reunido por una razón específica.

Hoy es el cumpleaños de Hyodo Issei y deberían de estar presentes.

El niño y la moza fueron recibidos por mucha alegría en aquel lugar.

La sirvienta, tras cumplir sus horarios, marchó a su hogar, no sin antes abrazar fuertemente al niño y desearle un buen feliz cumpleaños.

La celebración del niño continuaba.

Todos se encontraban cenando.

Algunos charlaban amenamente, otros reían.

-Issei, ¿te gusta tu comida?- Con una suave voz, la madre del niño le preguntaba.

-¡Si!- Sonreia.

El momento era tranquilo.

Una gran paz los invadía.

Una paz... que se vería interrumpida con un apagón de luz.

-Se ha ido la luz...- Se quejaba el padre del niño, con algo de molestia -Iré a por la luz de emergencias-

El niño, abrazado a su madre, aunque no miedoso, pudo sentir un extraño latido en todo su cuerpo.

Pudo sentir cómo el aire se detenía.

Como el silencio reinaba.

Y con los ojos muy abiertos, miraba a su padre.

Alto e Imponente, igual al extraño hombre que divisó en el parque.

Y por alguna razón...

~TAP

~TAP

Podía sentir, no solo las pisadas, si no también oír el ruido de sus zapatos al tocar el suelo.

~TAP

~TAP

~¡CRACK!

Con su vista, aunque de niño, divisó la grieta que se comenzaba a formar en el tejado de su casa.

Con su vista, aunque de niño, divisó cómo pequeñas partículas de luz roja ingresaba por las grietas.

Con su vista, aunque de niño, pudo comparar aquélla luz... Con el color de la sangre.


Su entorno se habia detenido.

Sólo él era capaz de moverse, pero por alguna razón, solo se dispuso a voltear un poco su cabeza, acomodando su mirada, divisando nuevamente al sujeto del parque.

Alto e Imponente.

Vestido por una grasasea/morada, aunque dañada armadura.

Y sus penetrantes ojos verdes.

El niño y el Hombre cruzaban su miradas.

Él no lo oía, pero el hombre le hablaba.


~¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!

El ruido fue escandaloso.

El lugar entero comenzó a temblar.

Los gritos, tanto como los integrantes de la Residencia Hyodo, como los de toda la ciudad de Kuoh, invadían los oídos ajenos.

El eco de la destrucción se había presentado.


-"Si es así... Si tú eres el elegido... Entonces tu camino estará lleno de desgracias"-


Perplejo.

Congelado.

Tembloroso.

Con miedo.

Sus sentimientos y sensación eran muchas.

Con los ojos agrandados por la sorpresa, y con una gran cantidad de sangre que cubría su cara, el niño podia divisar a un número de 5 siluetas.

Todos mataban a todos.

Abuelos.

Tios.

Primos.

Era una gran colección de cadáveres.

Pero la causa de la perplejidad no era esa, si no el hecho de que justo en su abdomen se encontraba una lanza, cual lo atravezaba y volvía a perforar el pecho de su madre, quién yacía muerta, manchando el rostro de su hijo con las grandes cantidades de sangre que salía de su boca.

El dolor comenzaba a notarse.

Sus ojos desprendían una mecla de fluidos combinados con sangre y lagrimas.

Pero no podía gritar.

-Vaya...-

Una voz se oía a escasos centímetros.

Con mucho dolor, y aunque sorprendido, levantó su mirada a el horrible rostro de un extraño ser frente a él, quién lo miraba muy de cerca.

-...Curioso...-

Quería gritar, pero no podía.

Las otras 4 siluetas, quienes ya habían terminado de masacrar a toda la familia del niño, se acercaban lentamente hacia la última silueta, rodeando al niño.

-Tu madre a muerto de forma instantánea, pero tú no...- Hablaba una Silueta.

-¡Se debe a su capacidad!- Gritaba una.

-¡Se debe a su ser!- Acompañaba otra.

-Se debe a su naturaleza... Como falso [Dios]- Hablaba otra.

-Ya veo...- Tomando levemente la lanza que atravezaba al niño -Entonces no hay dudas para acabar con él-

-¡Acaba con él!

-¡Matalo!-

-Si... acaba con él-

Con sumo cuidado, la silueta lentamente empujaba la lanza.

El niño abría los ojos.

Escupia grandes cantidades de sangre.

Pero las lagrimas ya no salían.

Extendía su boca, pero el grito no se oía.

-No te lo tomes a mal niño, y mucho menos me guardes rencor...- Decía la silueta, empujando un poco más la lanza -Solo que representas una gran amenaza para nosotros-

~¡CLINCK!

~¡ZAS!

La lanza habia atravezado el pequeño cuerpo del niño, junto al de su madre, chocando contra el duro muro de la casa.

-¡Si!- Gritaba una silueta.

-¡Lo mató! ¡Lo mató!-

-Lo has hecho...-

Con sus ojos en blanco, y con la comisura desprendiendo grandes cantidades de sangre, el niño miraba por última vez a las siluetas que se encontraban festejando.

Pero una, silenciosa y calmada, se acercaba a él, retirando la lanza del cuerpo, acunandolo como si fuera un bebé, limpiando su manchado y ensangrentado rostro.

-Si quieres culpar a alguien... Culpa al [Dios] que puso esa cosa dentro de ti- Habló, colocando sus dedos sobre los párpados del niño, bajandolos lentamente, cerrandolos -Descanza en paz-


Minutos más tarde


~¡TAP TAP TAP TAP TAP TAP TAP TAP!

Sus botas hacían eco con las pisadas al duro y semi-destruido pavimento.

Deteniéndose en seco arrastrando sus pies y sacando chispas de ellos, con los ojos abiertos de la sorpresa, aquel hombre vestido con una dañada armadura miraba, sorprendido, como una bestia de tamaño colosal se apoderaba de toda la ciudad... Y la destruía con tan solo un movimiento de su cola.

-Demasiado tarde...- Decía molesto, cerrando su puño.


La oscuridad lo rodeaba.

Lo abrazaba.

Lo hacía volar.

Levitar.

Y él... Se sentía muerto.

Estába muerto.

Ya no había reacción en su cuerpo.

Ya no había reacción en sus sentidos. Es como si fuera carente de ellos. Como si se lo hubiesen arrebatado.

Su piel tenía un color pálido enfermizo.

No lo sabía.

No lo sentía, pero la enorme herida de su abdomen desprendía cada vez muy pocas gotas de sangre.

Sus ojos ya no tenían enfoque, ni color.

Lo habia perdido todo.

Su ciudad.

Su familia.

Su vida.

El calor maternal.

La inspiración fraternal.

~¡FUSH!

Una enorme llamarada de fuego lo cubría.

-[Yo puedo devolverte ese calor, pero no a tu familia]-

Su piel recuperaba su color habitual.

-[Yo puedo devolverte tu vida, pero no cómo solías vivirla]-

Sus sentidos volvían a la normalidad, y sus ojos tomaban un nuevo color. Unos profundos y brillantes ojos heterocrómicos, variantes de colores rojos y verdes.

-[El camino es difícil, tu vida será dura y dolorosa]-

Tras la voz, el cuerpo del niño comenzaba a curar su herida, dejando una enorme cicatriz en su pecho.

Y la fuerte llamarada de fuego cubría su brazo izquierdo.

-[¿Aceptas el reto, mocoso?]-

Y sus ojos brillaron con intensidad.


-Maravilloso...-

Desde la cumbre más alta, en la lejanía, un hombre de largo cabello rojo admiraba lo que la imponente bestia lograba.

Destruía casas con tan solo mover su cola. Sus potentes llamaradas incendiaba todo lo forestal. Y sus rugidos quebraban las montañas, generando grandes avalanchas de nieve.

-Ésto es increible...- Elogiaba el hombre -...Ésta Destrucción... Éste poder divino comparable a un [Dios]...- Sonriendo contentamente -¡Este es el poder del [Dragón Emperador Celestial Rojo]!-

Su risa resonaba en ecos en toda la montaña. Pero luego la detuvo en seco, enderezando su seriedad, y mirando a la bestia como a un enemigo.

-Es una lastima que esté fuera de control...- Levantando una mano, apuntando a la bestia con su palma -...En ese estado, ya me es difícil controlarlo...- Una morada esfera, a bases de particulas rojas/negras se formaba en la mano del hombre -...Lo siento hermanita, pero él no será suficiente para ti-

~¡FUSH!

De forma rapida y brusca, la esfera que se encontraba en la mano del hombre había sido lanzada hacia bestia.

-[¡Tonitrui Saltare!]-

~¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!

Para sorpresa del hombre de cabello rojo, una esfera de color morado habia chocado con la suya roja/oscura, destruyendola en el momento.

-...- Serio, el hombre elevaba su mirada, observando a un sujeto con una grisasea/morada armadura dañada que estaba levitando sobre él, con un total de 6 esferas moradas rodeandolo de forma circular -Joh...- Reía por lo bajo -Así que... el "Caballero Traidor" aparece... No me sorprende mucho que digamos-

-...- Deshaciendo las 6 esferas, el sujeto levitante bajaba en picada, cayendo brutalmente, generando una pantalla de humo frente al sujeto de cabello rojo, quién no se inmutaba ante el acto ofensivo del guerrero con Armadura.

-Tiempo sin verte, "Caballero Traidor"- Sonreía.

-[Maou Lucifer]...- Contestaba, frunciendo el seño de forma agresiva -¿Qué haces aquí?-

-Admirando lo admirable- Hablaba, mirando de ojo a ojo al hombre frente a él -Algo que he estado buscando por mucho tiempo... Pero por desgracia, mi juguete se ha roto-

-El [Dragón] no es un juguete- Contestaba de forma seria -Deja de tomarte todo a la lijera solo por dominar el arte de la eliminación de átomos-

-Vamos, no me digas que sientes celos por que tus rayos no son nada ante mi poder destructivo-

-No va al caso- Haciendo caso omiso al hombre, este se daba vuelta, mirando al [Dragón] -Yo me encargaré del niño-

-No es algo que puedas decidir tú, "Caballero Traidor"- Desafiaba el hombre.

Dandole la espalda y extendiendo su palma sobre su hombro frente al hombre, el guerrero armado formaba una pequeña esfera morada a base de rayos, cual fue dirigida al hombre de pelo rojo.

-¿Qué haces?- Preguntaba sin inmutarse al ver que la esfera lo habia encerrado en un domo eléctrico.

-Mantenerte lejos de esto-

~¡FUSH!

Y a una velocidad anormal, equiparable al de un relampago, el hombre armado tomaba vuelo hacia la ciudad destruída.


Minutos antes


-¿Q-qué?-

-¿Qué está pasando?-

Las siluetas comenzaban a temblar.

-¿De donde proviene este temblor?-

-Del niño...-

Asustados, las 5 siluetas salieron de la casa, extendiendo sus largas y emplumadas alas negras, levitando sobre las casa.

Con atención, podían divisar como un brillo verde salía desde el único hueco de la casa.

-Su poder...-

-¡El niño no tenía poder!-

-¡Ahora se esta elevando al maximo!-

-De todos los momentos... Tenía que ser ahora...-


-[Yo... Aquél que despertará]-

Su cuerpo muerto comenzaba a elevarse lentamente en el aire.

-[Soy uno de los 2 [Dragones Celestiales] que robó los principios de la dominación de [Dios]-

La extraña y poderosa aura roja/verde aumentaba su tamaño, rodeando el cuerpo del niño.

-[Me río del [Infinito]... Y aborresco el [Sueño]-

Su cuerpo comenzaba a deformarse, unas partículas de luz verde rodeaban cada extremidad, tomando extrañas y extensas partes.

-[Yo... Me convertiré en el [Dragón] rojo de la Dominación...]-

Su tamaño aumentaba, al igual que su aura.

-[...Y permiteme llevarte... A los confines del purgatorio]-

Sus ojos, abiertos y vivos, miraban con asquerosidad a las 5 temblantes siluetas.

-[¡Jaggernaut Drive!]-


Actualidad


-¡Tch!- Rechistaba el guerrero, molesto.

Moviendose con habilidad, volando rápidamente, esquivando los potentes hazes de luces, el guerrero armado volaba sobre la ciudad.

Con sus propios ojos, observó como las 5 siluetas fueron desintegradas por una de las grandes llamaradas del imponente [Dragón].

Y ahora, era el Guerrero el que luchaba. Luchaba para matenerse en pié y no ser consumido por las llamas.

La bestia, al percatarse de la presencia del hombre, rápidamente acudió a combatir contra él. Pero no resultó ser tan fácil.

Sus llamaradas no atinaba a darle por que, como si de una baile de danza se tratase, el guerrero las esquivaba hábilmente.

Sus aletadas y coletasos debían haberle roto todo su cuerpo, pero el guerrero, quien utilizaba todo su cuerpo para cubrirse, se mantenía en pié.

La bestia se enfurecia.

La batalla no iba como lo esperaba.

El [Dragón] abría sus fauces de forma exagerada, canalizando una potente bola de fuego dentro de ella, la cual fue lanzada en forma de ráfaga contra el hombre.

La llama lo consumía, y el [Dragón] lo vió. Pero no era como él se la esperaba.

En el pleno cielo oscuro, rodeado por una gigantesca aura de fuego que consumía toda la ciudad, se encontraba el guerrero armado.

El [Dragón, enfurecido, observaba como aquel hombre tenía la palma tendida hacia delante, con una pequeña esfera morada del tamaño de su mano.

El Guerrero había detenido la potente llamarada.

-[Grrrrrrr...]- El [Dragón] exhalaba fuertemente, destruyendo cantidades imensas de casas -[¡ROAAAAAAARR!]- Y con un potente rugido, desintegraba gran parte de la ciudad.

-¡Guhg!- Cubriéndose con sus brazos, el hombre hacía toda presión sobre la potente ventisca de su rugido, evitando así, ceder como la ciudad misma -Si sigue así... El mundo llegará a su destrucción...- Alsandose a la altura del [Dragón, unas 6 esferas moradas comenzaba a rodear al hombre desde su espalda -¡Te detendré de una vez!-

-¡Grrrrrr!- El [Dragón] tomaba vuelo, lanzándose a lo bestia a su enemigo.

Dirigiendose así, a su derrota.

-[Tonitrui...]- Extendiendo sus brazos a los lados, las 6 esferas comenzaban a girar con agresividad y, juntando sus brazos, extendiendolos hacia delante, apuntando sus puños al [Dragón]... -[¡Ferakharos!]-

~¡FUZZ!

Las 6 esferas habían sido arrojadas hacia el [Dragón] y un gigantezco rayo había caído sobre él, lanzandolo con agresividad sobre la ciudad.

El [Dragón, aparentemente adolorido, observaba como todo su cuerpo era cubierto por una enorme esfera morada.

~¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!

Aquella gigantesca esfera habia estallado de forma brutal, destruyendo, junto al [Dragón, gran parte de la ciudad.

El ruido fue escandaloso.

El rayo resonó mas fuerte que los rugidos del [Dragón]. Sin mencionar tambien la explosión.

Levitando, el hombre bajaba lentamente del cielo a la tierra, caminando por el gigantesco crater del suelo, pasando por una pantalla de humo que había causado su ataque.

~TAP

Deteniendo su paso, observó como una pequeña silueta estaba en el suelo, rodeada por una roji/verde aura qué, lentamente, se atenuaba.

-El chico...- Retomando sus pasos, el hombre llegaba al niño tirado en el suelo, tomandolo en brazos, levantandolo -Será mejor sacarte del peligro-

Y, en un haz de luz, ambos desaparecían.


~¡TRACK! ¡CRACK!

Como si fuera un débil cristal, el hombre de largo cabello rojo había salido del domo en el cual había sido encerrado simplemente haciendo presión con una de sus manos.

-[Tonitrui... ¡Ferakharos!]-

Levantando su vista al oir la voz, podia divisar como aquel gigantesco rayo habia derribado al [Dragón, para luego crear una explosión devastadora.

-Ese poder...- Sonreía locamente -¡Nunca podría olvidarlo!-

Con la sonrisa intacta, el hombre se deslumbraba al ver como aquel guerrero armado se marchaba con el chico.

-Te daré tiempo, "Caballero Traidor". Pero no será suficiente- Mirando a un lado.

-¿¡DONDE ESTÁ!?-

Con una pequeña gota de sudor cayendo por su cabeza, volteando, el hombre de cabellera roja divisaba a una mujer, quien a juzgar por su aspecto, y estatura, parecía enfadada.

-¿¡DONDE ESTÁ EL TRAIDOR!?-

-Lo siento, pero él ya se ha ido-

-¿¡QUÉ!?- Con tan solo 2 pasos, se colocaba frente al hombre, con notorio enojo -¿¡LO DEJASTE ESCAPAR!?-

-No... Más bien, me venció- Mintió descaradamente.

-¿Cómo que te venció?- Preguntó incrédulamente, Mirando la ciudad, deleitandose ante tal destrucción -¿Esto lo han hecho ustedes?-

-El combate fue difícil- Afirmaba -No creí que se volveria más fuerte despues de mucho tiempo-

-¡Tch!- Rechistaba con sus labios.


-???-???-???-


El tiempo pasa.

Vuela.

Corre... Y nos deja atrás.

Nos ata a un cruel destino.

Uno simple, pero mortal.

La muerte misma.

Ajenos a ella, no somos capaces de saber siquiera su existencia.

No vivimos con preocupación a ella.

La ignoramos y solemos decir: "Que sea lo que [Dios] quiera"

Provocamos la Ira de los superiores y no lo sabemos, por que los ignoramos.

-Mmm...- Frunciendo el seño, con los ojos cerrados, el niño movía su cabeza en busca de la refrescante sombra, ya que el potente sol, cual ingresaba por un gran ventanal, no le permitía seguir con su mas placentero descanso.

Pero no lo lograba.

Lentamente, abría los ojos.

-¡Khg!- Con sumo dolor, este volvia a cerrar sus ojos bruscamente, pues el sol lo estaba matando.


-"¿Hace cuanto no veía... no sentía... la calidez de la luz del día?"-


-¿Dónde...- Mirando su alrededor, aunque borrosa su vista, el niño entraba en duda.

La cama, no era como la suya. No podia negar que era cómoda, pero no la sentía... Suya.

Su habitación jamás tuvo muros hecho a base de grandes troncos, y el suelo de su habitación tampoco era de una pulída madera.

Sus sabanas nunca fueron de colores muertos, tales cómo las que lo cubría en ese momento.

Su habitación no tenía un gran ventanal, y mucho menos, estaba tan vacía.

-...Estoy?- Terminaba su larga y duditativa pregunta.

Sentándose sobre la cama, el chico procedía a remover las sabanas, encontrándose con el torso desnudo, ocupando únicamente su prenda inferior.

Procediendo a mover sus piernas en dirección al suelo, el niño se levantaba, pero...

~¡POOM!

Pero habia caído.


-"¿Hace cuanto... no he caminado?"-


El ruido era hueco, como si la casa estuviera vacía.

La madera se había quebrajado.

La sangre brotaba de su rodilla.

Pero, aunque perplejo ante la multiples sanciones de sentir que sus piernas no le respondían, a sentirse sorprendido debido a lo extraño que le era tocar el suelo, el chico no sentía dolor.

Lentamente, se tocaba la herida, removiendo la pequeña gran astilla de madera en su rodilla, haciendo brotar mas aún la sangre.

Pero no lo sentía.

No sentía dolor.

-¿Q-qué...-

Su corazón comenzaba a latir rápidamente.

Su pulso comenzaba a fallar.

Su cordura se perdía poco a poco.

-...Me e-está pasando?- Y el miedo lo invadía.

Respiraba rapidamente.

Su mano comenzaba a temblar.

Hacía lo posible para levantarse, pero su cuerpo no cedía ante sus ordenes.


-"¿Qué... Soy?"-


-Has despertado-

Tal como aquella voz lo asustó, el chico giró rápidamente su rostro a un lado, observando a una mujer situada en la puerta de la habitación, con un cuenco en mano y una pequeña toalla en su brazo.

-¿Q-quién eres?- Trataba de levantarse, pero volvía a caer estúpidamente.

-...- La mujer procedía a dejar el cuenco sobre el suelo, caminando hasta el niño, ayudandolo a pararse, colocandolo en la cama.

-Gracias...- Agradecía el niño.

-No son necesarias- Respondía la mujer, volviendo a tomar el cuenco, acercándose al niño -¿Despertaste hace mucho?-

-A-algo así- Respondía, observando su alrededor -¿Donde... Estoy?-

-En mi casa. ¿Que te ha pasado aquí?- Mirando la rodilla del niño.

-Cuando me desperté. Traté de levantarme, pero caí- Señaló el suelo -Y me lastime allí- Señalando la madera rota -Lo siento, no quería dañar tu casa-

-No te preocupes, es solo una madera, se puede remplazar- Tomando la toalla, mojandolo dentro del cuenco, la mujer procedía a pasarlo por la rodilla del niño -Dime si te duele y me detendré-

-Es curioso que lo digas- Hablaba con más seguridad.

-¿Por qué?-

-Sé... que sonará loco, ¿pero vez esa astilla?- Señalando a la pequeña gran astilla -Me he clavado eso, pero no sentí absolutamente nada de dolor-

-...- En silencio, la mujer miraba a la astilla.

La pequeña madera llegaba a los 5 cm de largo, era puntiagudo y estaba cubierto de sangre.

-¿Seguro no te dolió?- Preguntaba, tocando la herida sobre la toalla -¿No te duele esto?-

-No, para nada- Temeroso -¿Es un problema?-

-No lo sé con seguridad- Dudaba -Pero sé de alguien que sabrá qué significa-

-¿Quién?-

-No está aquí, por lo que tendremos que buscarlo- Limpiando la herida, la mujer se levantaba y se dirigía a un armario cercano, tomando unas vendas, se disponía a vendar improvisadamente con la toalla la rodilla del niño -¿Puedes levantarte?-

-No lo sé-

-Ven, te ayudo- Ofreciéndole la mano al niño -Primero hay que vestirte, afuera hace mucho frío-

-Tienes razón- Mirando a todos lados -¿Pero, donde está mi ropa?-

-No tienes tal cosa- Respondía.

-¿No? Yo recuer... ¡Argh!- Caía al suelo brutalmente, retorciendose.

-¿¡Que sucede!?- Preocupada, la mujer hacía lo posible para levantar al niño -¿¡Estás bien!?-

-...La cabeza... Me duele mucho- Tallandose la sien, el niño lentamente se arrodillaba en el suelo.

-...- La mujer se disponía a pensar -Espera aquí-

-¿Q-que harás?-

-Tengo que buscar a alguien, por lo que te pido que te quedes en la cama hasta que vuelva-

-E-está bien-


-Haff... Haff...- Cansada, apoyándose sobre un árbol, la mujer, con su vista, se disponía a buscar.

Corriendo por todo el llano bosque, chocando con los árboles repetidaveces, la mujer llegaba a un páramo, donde un enorme lago, adornado con grandes e incontables arboles, se encontraba allí.

Y sobre el lago, una silueta.

Este se encontraba... Sobre el lago.

Levitaba.

Levitaba sentando. De piernas cruzadas en forma de loto.

Con los ojos cerrados.

-Allí está... Haff- Sonreía la mujer, caminando a paso lento.

Sin apartar la mirada de la silueta, la mujer se dirigía a él.

Sonriendo.

Divisando mejor la figura, admirando bien a quién sea que esté en aquel lago.

-¡Edén!- Gritaba la mujer.

Con su atención llamada, el hombre abría sus ojos, mirando a la figura frente a él.

Una bella mujer, de notables facciones, con un largo cabello rubio y con unos penetrantes ojos azules, vistiendo un suelto vestido blanco de detalles rojos, dándole así más detalle a la belleza de sus facciones.

La mujer lo miraba sonriendo. Y con la misma sonrisa, el deshacía su posición de meditación.

Levitando, el hombre se acercaba a la orilla del lago, posando sus pies sobre el largo cesped.

-¿Qué sucede?- Hablaba.

-Perdón por interrumpirte, pero el niño despertó-

-¿Despertó?- Preguntaba.

-Si, cuando iba a la habitación a cambiarle las vendas, estaba despierto- Afirmaba la mujer.

-Hmmm. ¿Sucedió algo?-

-Se había lastimado la rodilla. Al parecer, el estar mucho tiempo en coma le inhabilitó las piernas-

-¿Eso sugiere un problema?- Preguntaba, caminando junto a la mujer en dirección a la casa.

-No. Es muy comparable a un entumecimiento de un golpe. Con un poco de movimiento, se le pasará-

-Bien. ¿Algo más?-

-Sobre su herida-

-¿Algo grave?-

-Para nada. Pero, por lo que me dijo él, no sintió dolor para nada-

-¿Lo has comprobado?-

-Si. La herida fue a causa de su caída. La madera del suelo se había astillado en su rodilla-

-Una astilla no es tan grave como para que sienta dolor-

-No. Pero quizá si una de más de 5 centímetros-

-¿5 centímetros?- Preguntaba sorprendido, mirando a la mujer.

-Si, se incrustó bastante dentro de él. Pero por lo que me dijo, no le ha dolido para nada-

-...- El hombre estaba callado, pensativo.


Fin Capítulo N1: La Devastación de Kuoh

Siguiente Capítulo:

Capítulo N2: El Monstruo

A continuación...