Volví, me disculpó por la tardanza, espero que este capítulo sea de su agrado, si tiene algunos errores ruego que me disculpen, volví a leerlo antes de subirlo pero uno nunca sabe.
Capítulo 2: El comienzo del final
Los días siguientes se levantaba intentando no pensar en lo ocurrido esa noche, pero sin poder evitar mantener sus sentidos alerta al caminar junto a su hermano. Lo único que la hacía sentir segura era el arco guardado en su mochila y el hecho de que todas las personas parecieran tranquilas.
Entró al instituto después de dejar a su hermano en la primaria encontrándose con sus amigos que platicaban con normalidad, al parecer había sido la única que había tenido inconvenientes al regresar a casa. Intentó prestarles atención pero su mente regresaba una y otra vez al vagabundo que se encontró. Sora la observó con curiosidad al notarla distraída durante todas las clases.
-Mimi ¿Qué te pasa?- Cuestionó tomando su mochila, las clases habían terminado y la castaña no había intercambiado más que algunas frases con ellos-
-Nada- respondió cruzando la puerta, si su hermano no le había creído, mucho menos ellos- estoy cansada ayer pasé mucho tiempo entrenando.-
Todos la miraron incrédulos, la grandiosa Mimi Tachikawa podía hacer eso todo el día y al siguiente estar fresca como una lechuga, era obvio que algo grave le había pasado, miraba a todos lados como si temiera que alguien la atacara y cada ruido la hacía respingar.
-o hablas ahora o te obligamos Tachikawa- Koushiro se cruzó de brazos cortándole el paso- Ahora-
-Somos cinco contra uno y no tememos usar la fuerza- Coincidió Meiko-
-Confía en nosotros- Miyako la tomó del brazo-
-Vale, vayamos por un frappe- aceptó finalmente
Caminaron hacia el centro comercial de Odaiba, era enorme y se convirtió en la sensación desde el momento que lo instalaron, se sentaron en una de las mesas de la planta alta tomando su bebida mientras Mimi comenzaba a explicarles lo que había pasado esa noche, esperó que la miraran como una loca o que se rieran en su cara, pero, si le creían o no, ninguno hizo un comentario hiriente.
-Puede que Taichi tenga razón- comenzó Sora al ver que nadie sabía que decir- pero… a decir verdad, me pasó algo parecido ayer en la noche cuando salí a tirar la basura, no sé si era el mismo vagabundo pero concuerda con tu descripción-
-¿Será una nueva droga?- Ken estaba pensativo-
-No sé qué sea pero nada de esto me da buena espina- Mimi enarcó una ceja- tengan cuidado, si se topan a alguien así lo mejor es alejarse- todos asintieron- lo que no sé es cómo es posible que la policía esté tan tranquila con esto-
-Escuché que insisten en que la situación está bajo control, pero entre más pasa el tiempo hay más desaparecidos o muertos- Miyako, de los seis, era la que más se mantenía informada de todo en el pueblo- para ellos no es de relevancia.-
-¿De verdad tenemos que preocuparnos tanto?- Meiko parecía más nerviosa que todos los demás- Digo, la policía se está encargando del problema y yo nunca me he topado con nada parecido-
-No me agrada todo esto- aseguró la castaña recogiendo una pelota que había rodado hacia ella- pero no hay de qué preocuparse- la tranquilizó con una sonrisa mientras se ponía de pie-
Caminó hacia una castaña de la edad de su hermano, quizá, y le devolvió la pelota con una sonrisa, le recordó cuando ella era una niña y salía con los señores Yagami, solía usar esos vestidos ampones como la pequeña.
-Gracias- respondió con una dulce voz-
-De nada- le sonrió poniéndose de pie.-
En cuanto levantó el rostro quedó frente a un chico rubio y se ruborizó ligeramente al no percatarse de su cercanía. Analizó su rostro rápidamente, era de tez pálida, su rubia cabellera estaba despeinada y aun así se veía genial, sus rasgos eran perfectos, salvo por la línea de seriedad que se formaba en su mandíbula, vestía unos jeans desgastados junto a una camisa azul rey, pero fueron sus ojos los que más llamaron su atención, uno era de un azul intenso mientras el otro brillaba como el oro puro, eran hermosos. Juraría que lo había visto antes.
-Gracias- murmuró sin inmutarse-
-De… nada-
Mimi se dio la vuelta para volver a la mesa con sus amigos, que la observaban con una sonrisa, pero ella no dejó que hicieran alboroto al ver que el chico se sentaba a unas mesas de distancia. Continuaron platicando hasta las 7 de la tarde y se despidieron para dirigirse cada uno a su casa.
Se dirigía hacia el centro comercial, según lo que había escuchado era el lugar más popular de Odaiba, Hikari canturreaba alegremente mientras el giraba el volante hacia la dirección que le habían indicado. Se estacionó y comenzó a recorrer el lugar que desde su perspectiva no era nada del otro mundo, aunque si era el más grande de la ciudad, estaba lleno de jóvenes y tenía muchos lugares llamativos, tiendas de dulces, regalos, comida, kioskos donde vendían joyería, fundas para teléfonos y demás.
Subieron hacia la planta alta donde se encontraba la comida, su hermana caminaba feliz de haber encontrado un juguete, de todo lo que pudo haberle comprado decidió elegir una pelota parecida a un globo, con una tira de elástico que podía rebotar con la mano sin que se le fuera. Claro que siendo ella el cordón escapó de su mano y el objeto salió disparado hacia una mesa con chicos vestidos con el uniforme de la preparatoria de Odaiba. Una de las chicas, la castaña, lo tomó y caminó hacia Hikari que se había adelantado, le sonrió mientras se lo entregaba y se incorporó sin notar que él estaba ya frente a ella, provocando que se ruborizara notoriamente.
La miró analíticamente, era la misma chica del gotcha que se había topado hace algunos días, la reconocería donde fuera y al parecer ella también dio indicios de reconocer su peculiar color de ojos, casi había olvidado que para muchos era algo extraño, incluso tendían a asustarse, en cambio ella parecía admirada. Se retiró poco después y ellos se encaminaron a una mesa después de comprar un helado, su grupo era muy peculiar, un chico bajo de pelo rojizo, una chica bastante bonita con un tono de cabello aún más rojo que el de su amigo y unos bonitos ojos cafés, una pelimorada de ojos color avellana, una pelinegra de ojos igual de oscuros, ambas usaban lentes, un chico alto con el pelo teñido de azul y mirada azulada.
Y por último la castaña que se empeñaba en toparse con él, era bastante bonita, como una pequeña hada que se había escapado de esos cuentos que solía leerle a Hikari, esta vez llevaba su larga cabellera suelta, cayendo como una cascada hasta la mitad de su espalda, sus ojos seguían igual de brillantes que antes y mantenía una sonrisa en su rostro, tendía a hacer gestos, arrugar la nariz o enarcar las cejas ligeramente cuando algo no le agrada.
-¿Estás viendo a la chica de hace un momento?- Cuestionó Hikari asomándose sobre su hombro- Es muy bonita ¿Verdad?
-No- mintió- estoy viendo el lugar en general y- le sonrió volviendo el rostro hacia ella- no es tan bonita.-
La pequeña se encogió de hombros y continuó devorando su helado, su hermana, de apenas 9 años era tan menuda como aquella chica, sus enormes ojos cafés claro miraban todo con emoción y su cabellera del mismo color hasta las mejillas le hacía parecer un duendecillo, y aun así, para ser tan joven, era muy perceptiva, sabía cuándo mentía y hacer ese gesto era como decirle "seguro, fingiré que te creo".
Salieron del lugar antes que aquellos chicos y se dirigieron hacia el Jeep, como el atardecer ya caía sobre ellos el aire era un poco más helado, manejó tranquilamente por las calles vacías de la ciudad, era un lugar bastante tranquilo, estaba pensando en los beneficios de eso para su hermana cuando un hombre apareció frente el auto sin darle oportunidad de frenar hasta que ya había pasado sobre él. Detuvo el auto tranquilizando a Hikari que gritaba asustada y bajó para auxiliar al hombre.
-Oh por dios- murmuró arrodillándose- ¿Puede oírme?
El sujeto no se movía, le dio la vuelta percatándose de la marca de dientes en el brazo izquierdo, apenas se disponía a inspeccionar la herida cuando el hombre abrió los ojos de golpe y se encaramó sobre él. Extrañamente no parecía herido, pero sus ojos estaban velados y movía la mandíbula luchando por morderlo.
-¡Hermano!- Hikari salió del auto-
-Entra… al… auto- Gritó mientras luchaba con el hombre-
En cuanto se liberó corrió hacia el jeep tomando su arma y salió diciéndole a su hermana que por ningún motivo se le ocurriera volver a bajarse. Apuntó al tipo ordenándole que se detuviera pero este continuó su lento avance hacia él, disparó a la pierna, como advertencia, pero continuó avanzando. Sin otra salida se vio obligado a disparar al pecho logrando que cayera nuevamente al suelo, bajó el arma relajándose un poco hasta que lo vio moverse emitiendo un gruñido. Abrió los ojos desmesuradamente, era imposible, un disparo así debió matarlo al instante. Retrocedió sin apartar la mirada y subió a su auto acelerando al instante.
-Hermano…- Hikari lo observaba con el miedo reflejado en su voz-
-Está bien- respondió- No fue nada.-
Mostró una seguridad que realmente no sentía, algo extraño estaba pasando ahí, las personas que atropellas no intentan comerte y mucho menos se levantan después de recibir un balazo en el pecho.
Ese mismo día en la madrugada su teléfono celular sonó avisándole que era necesario adelantar su fecha de ingreso al cuerpo militar, y con adelantar, se referían a inmediatamente. Se presentó al amanecer con el teniente Jou Kido, un hombre alto, delgado, de cabello azul y ojos oscuros detrás de unos lentes, que le dio la bienvenida al regimiento. Recorrió las instalaciones de la base y se familiarizó con alguno de los soldados, pero la tranquilidad no duró demasiado, en cuanto conoció todo lo esencial, el hombre lo llevó a la sala de juntas cambiando su semblante.
-¿Sucede algo teniente?- preguntó sin modificar su expresión-
-Así es- reconoció sin rodeos- hace algún tiempo están ocurriendo cosas extrañas dentro de Odaiba, supongo que sabrás de los rumores-
-en realidad, creo que los rumores son ciertos- el teniente le miró sorprendido así que se explicó- lo digo por experiencia, ayer me topé con un hombre que intentó atacarme, le disparé y siguió moviéndose, si eso no es extraño, no sé que lo sea señor-
-Me temía que esto empezara a ocurrir con mayor frecuencia- se sentó quitándose los lentes- hace algunas semanas hemos recibido notificación de la policía local sobre ataques entre personas, lo extraño es que el modus operandis siempre eran mordidas, poco después nos enteramos que las víctimas se volvían atacantes, en una escena del crimen descubrimos a un hombre, tenía a sus pies un chico con el cuello desgarrado, disparamos más de una vez y seguía avanzando, hasta que el tiro dio directo en la cabeza, trajimos los cuerpos para investigar y ¡oh! Sorpresa, el chico muerto se levantó intentando atacar a uno de los médicos forenses que trabajan con nosotros, uno de mis hombres realizó la misma acción hasta que logró que se detuviera. Desde entonces hay cada vez más casos como este, la policía local está interviniendo pero requieren nuestra ayuda, así que hemos decidido intervenir, crear escuadrones de limpieza que se encarguen del asunto sin propagar el pánico, por ello es que se adelantó su ingreso. ¿Está dispuesto a combatir esto? Sea lo que sea.
-Si señor- respondió con firmeza-
-Bien, vaya con el soldado Machiel Washington. Él le explicará todo.
Asintió retirándose. Así que no se estaba volviendo loco y algo grande estaba a punto de ocurrir en Odaiba. Pensó en su hermana, quizá sería mejor que volviera con su tía.
Días después de aquella plática en el centro comercial las cosas comenzaron a ponerse más intensas, las personas desaparecidas aumentaban cada día, había videos colgados en internet de personas muertas que se levantaban, la policía insistía que no eran más que videos alterados, pero para Mimi parecían bastante reales, especialmente uno donde se hacía un acercamiento y se podía ver los ojos velados de la persona, también se había programado un toque de queda donde todos debían estar en casa antes de las 7:30 de la tarde, en la escuela los maestros se dedicaban a dar sermones sobre la autoseguridad y la prudencia. Miyako, Sora, Meiko, Ken y Koushiro pasaban bastante tiempo en su casa al no tener permiso de salir y sus padres los recogían antes de la hora del toque de queda, en otras ocasiones se quedaban a dormir en casa de Mimi.
Sora había decidido dormir en su casa justo el día que Taichi había llegado temprano del trabajo, se veía un poco pálido y las saludó medio perdido en sus pensamientos. Ambas lo miraron y se sentaron junto a él en la sala.
-¿Qué pasó?- cuestionó Mimi a su lado- Te ves raro-
-Esta ciudad se está volviendo loca- respondió como autómata-
-Taichi- Sora intervino, le preocupaba verlo así. Mimi sabía que ella sentía algo por él, aun y cuando no se lo hubiera dicho- Cuéntanos- Colocó su mano sobre la de él.
-Lo siento- respondió volviendo en si- Las estoy asustando- no respondieron esperando a que les contara- Un hombre en mi trabajo se volvió loco, sin más, atacó a mordidas al supervisor, le arrancó un pedazo de carne completo del brazo- las miró- intentaron detenerlo pero solo lograron terminar igual que el supervisor, los guardias le apuntaron con un arma advirtiéndole que se detuviera o le dispararían. No lo hizo y le dispararon en ambas piernas… siguió moviéndose ¿Cómo demonios hizo eso? La policía llegó después de eso y nos pidió que nos marcháramos, ellos se encargarían de todo.-
Ninguna de las dos emitió una palabra. Sora no entendía bien a lo que se refería porque nunca le había pasado nada parecido, escuchaba algunas historias parecidas pero siempre pensó que eran tonterías, en cambio a Mimi, que había visto todos esos videos, comenzaba a pensar que todo esto era algo realmente serio.
-¿Viste sus ojos?- cuestionó la castaña analizando la situación-¿Cómo eran?
-No lo sé…- Parecía confundido- es decir… parecía como si hubiera muerto, estaban muy opacos y era como si…-
-estuvieran velados- interrumpió su hermana- como el hombre que vi en el parque hace semanas…-
-Dios…- la miró sobresaltado- supongo que me equivoqué-
-Está bien- sonrió-
-Será mejor que se acuesten a dormir- Taichi se puso de pie y comenzó a subir las escaleras-
Las dos chicas obedecieron las ordenes y subieron a la habitación, mañana tenían que ir a clases, no le agradaba la idea pero no tenían otra opción, dejó en la silla la mochila con su arco y las flechas, desde ese primer encuentro no fue necesario usarlo pero algo en su interior le decía que pronto iba a suceder algo grande.
Al día siguiente se reunieron con sus amigos para contarles la historia de Taichi, todos se mostraron un poco sorprendidos y escépticos ante el relato pero no dudaron de su veracidad, Ken comentó que desde hace días por su barrio había un olor extraño y que en las noches se veían personas vagando, nadie salía por el toque de queda y en una ocasión le tocó ver como el ejercito los mataba. Meiko sujetó sus brazos sin decir nada.
El grupo bajó hacia el gimnasio para su clase de educación física, el profesor llevaba su mano envuelta en una venda y parecía realmente cansado, las ojeras eran demasiado oscuras. Les pidió que dieran 3 vueltas corriendo al lugar mientras se sentaba, lo miraron preocupados. Tardaron pocos minutos en cumplir la indicación y todos regresaron hacia él, Mimi se dio cuenta de que algo andaba mal al tiempo que el jefe del salón se acercaba preguntándole si se sentía bien.
-¡No te le acerques!- gritó
Se volvió un segundo hacia ella y en ese momento el profesor despertó clavando su mandíbula en el cuello del chico que gritó de dolor, el caos se desató inmediatamente, la mayoría de los alumnos salieron corriendo del gimnasio, Ken colocó detrás de si a Miyako y Koushiro se alejó de un salto mientras Mimi extendía un brazo cubriendo a Sora que abrazaba a Meiko, sin pensarlo dos veces tomó su mochila y extendió el arco que ocultaba desde hace semanas mientras colocaba el culatín de la flecha, algunos otros alumnos que se habían quedado la observaron sorprendidos. El profesor de educación física dejó en el suelo al chico aparentemente muerto y caminó hacia ellos.
-Profesor deténgase- ordenó Mimi con la voz un poco temblorosa- Chicos salgan de aquí-
Sus compañeros obedecieron mientras sus amigos negaron con la cabeza, el hombre siguió avanzando por lo que decidió defenderse, tensó el arco y abrió sus piernas de forma perpendicular a su blanco, respiró lentamente y la flecha salió disparada hasta su hombro derecho, el profesor se inclinó ligeramente en dirección a la herida por la inercia del golpe pero continuó su lento avance, sus ojos estaban velados, como lo que su hermano describió.
-No se detiene- Meiko estaba aterrada-
-Joder, les dije que se fueran de aquí- se quejó tomando otra flecha-
Tensó nuevamente el arco distrayéndose al ver el chico levantarse, seguía sangrando pero ya no era él, sus ojos… les gritó nuevamente a sus amigos que se fueran mientras retrocedía, Sora estiró consigo a Meiko y los demás la siguieron. Mimi lanzó nuevamente una flecha que fue a parar en el cuello del profesor, pero no detuvo su avance, su último recurso fue apuntar hacia la cabeza y el hombre no volvió a moverse. El alivio provocó que se descuidara y el chico, que supuestamente estaba muerto, la derribó, a pesar de ser lentos tenían una fuerza descomunal, usó su arco para protegerse intentando quitárselo de encima, Sora gritaba con desesperación pero le ordenó que no se moviera.
Yamato Recibió una llamada del teniente informándole de un ataque en el gimnasio de la preparatoria de Odaiba, la cual estaba cerca de su casa, para que se encargara de ello. Tomó su uniforme, su careta y salió de casa rápidamente.
Las personas lo observaron sorprendidos al entrar en las instalaciones de la escuela con el arma en mano, sin dar explicaciones pidió que lo guiaran hacia el gimnasio, el director fue quien tomó el mando en esa decisión y se sorprendió al ver a cinco jóvenes sosteniendo la puerta y gritando. Los reconoció inmediatamente, la pelirroja le suplicó que ayudara a su amiga, hasta ese momento Yamato notó que la castaña no se encontraba con los demás. Caminó dentro del lugar observando a un hombre, un maestro al parecer, con 3 flechas clavadas en el cuerpo y en el suelo a una chica diminuta, debajo de su compañero, luchando por no ser mordida. Bajó el arma y sacó un cuchillo de la funda en su pierna izquierda, a pesar de estar en aprietos, la cara de la chica mostraba determinación. Se acercó a ellos y lo clavó en el cráneo del chico lanzándolo hacia atrás para que no cayera sobre ella.
La chica se quedó tendida en el piso respirando aliviada, su mejilla estaba manchada de sangre al igual que su blusa del uniforme. Le tendió la mano ayudándola a incorporarse. Su grupo salió corriendo hacia ella abrazándola. Se retiró sintiendo su mirada mientras explicaba al director lo que había ocurrido, que estaba bajo control y que era un asunto confidencial, nadie debía saber aquello.
Salió del lugar para encaminarse hacia su casa.
-¡Espera!- una voz delicada lo detuvo-
Se giró topándose de frente con la castaña, tenía el cabello alborotado y en su rostro aún se apreciaba la mancha de sangre, sacó un pañuelo ofreciéndoselo mientras le decía que tenía sangre en su mejilla.
-Gracias- respondió limpiándose- no solo por el pañuelo, si no fuera por ti no sé qué hubiera pasado-
-Lo estabas haciendo bien por lo que vi- aseguró sin dirigirle la mirada, aunque no se viera tras el vidrio oscuro- ¿Puedo saber cómo es que ese chico terminó sobre ti?-
-Me distraje- respondió avergonzada-
-Nunca te distraigas- ordenó- si te distraes. Mueres.-
Lo que le decía era cierto, un descuido podía costarle la vida, y estaba seguro de que ella también lo sabía, si no hubiera pasado eso, seguramente hubiera encontrado dos cadáveres y no una chica luchando por no terminar siendo una de esas cosas, aunque no lo supiera. Lo miró como si hubiera recibido una fuerte reprimenda.
-Por cierto- dijo mientras se alejaba.- dispara a la cabeza.
Fin del segundo capítulo.
¿Qué les pareció? Estoy segura de que si en el primer capítulo no adivinaron de que iba en esta ocasión ya es más que obvio, y la verdad este proyecto me ha emocionado mucho porque amo los zombies, y por alguna razón el usar los personajes de Digimon permite que mi creatividad fluya mejor, por eso pido disculpas si hay algunos errores en cuanto edades y apariencia en el primer capítulo o en los que siguen.
Gracia por tu comentario, pronto leere tus historias y esperemos que pronto reviva este fandom, especialmente con el nuevo anime y película que saldrán *Grito fangirl*, aprecio mucho tu consejo y creeme que lo tomaré en cuenta, tal vez sea algo difícil aplicarlo en esta historia porque llevo releyéndola tanto tiempo que ya me cuesta mucho notar errores básicos, pero me esforzaré en corregirlos, mil gracias por tu apoyo.
mimato bombon kou muchas gracias por tu RR y espero que este capítulo también te haya gustado.
Si les gustó espero su RR, espero poder leernos pronto y tener oportunidad de publicar más seguido.
Frase de la semana: Hazlo con pasión o cambia de profesión.
Nos leemos luego.
By: Ella Tsukino (: x
