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Violeta

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Siempre al límite. A veces creía que sin Valor era incapaz de hacer lo que se proponía a diario. La había convertido en una verdadera heroína; solo que en lugar de tener los pies sobre la tierra, Quinn era llevada por los aires como si ella misma tuviera las alas.

No le temía a las alturas, menos a la altura de aquel monte. El Valle de Úwen, su preciado y único real hogar, estaba posicionado en el medio de una enorme cadena montañosa. Las Montañas Colmillo Verde por supuesto que no iban a suponer un mayor riesgo, incluso llegaban a seguir siendo territorio demaciano.

Eso sí, los límites jamás habían sido un impedimento para los noxianos.

Quizás era por eso que Talon lo había aceptado como punto de encuentro. A pesar de que ya se había vuelto algo usual, seguía sin caer en cuenta de que podría meterse en problemas si seguía haciendo lo que hacía.

Luego de un fatídico encuentro en las lejanías del Freljord, Talon y Quinn dejaron sus diferencias y combatieron juntos en varias instancias. Eso había terminado, hacía ya mucho. Sin embargo, seguían queriéndose encontrar.

Consideraba que por primera vez podía confiar en alguien más allá de Valor y la Corona de Demacia. Era un vínculo extraño, uno que se estaba volviendo cada vez más fuerte.

Lo que la llegaba a tranquilizar de aquello era que Valor seguía llevándola hacia aquel punto de encuentro. Si él no se oponía al asunto, entonces no tenía de qué preocuparse.

Aterrizaron en un descanso naturalmente establecido casi al tope de la montaña. Le llamó bastante la atención que Talon todavía no hubiera llegado, siempre era el primero. Intentando olvidar sus pensamientos, se libró de su casco y la ballesta que siempre tenía a mano. Haciéndolas a un lado, se acomodó para sentarse en uno de los bordes del acantilado rocoso. El viento le silbaba en la cara, al cerrar los ojos pudo admirar con mayor cautela los vientos de aquel precioso atardecer de primavera.

Valor se había posado a su derecha, como siempre lo hacía. Se sentía segura junto a su fiel compañero, nada podía preocuparle. Tenía que aprovechar ese momento a solas con su mente, un instante en el que no tenía que pensar en nada más que la brisa calma haciendo volar su corto cabello.

Era de esperarse que aquel momento fuese interrumpido.

Valor se alejó repentinamente de ella dando un par de aleteos que no eran más que intentos de llamar su atención. Los sentidos del ave eran inigualables. Esa vez Quinn no había escuchado nada, ni siquiera unos pasos. Sin embargo, al voltearse, desconectándose por completo con la naturaleza, visualizó a Talon justo detrás suyo.

No pudo evitar esbozar una leve sonrisa, fue un acto completamente involuntario.

—Me sorprendes, siempre eres el primero en llegar —Quinn habló primero, mientras el asesino se acercaba para sentarse a su lado. La izquierda, por supuesto, Valor no le cedería al noxiano su preciado puesto de mano derecha jamás.

—No es como si fuera difícil para ti. Estamos en Demacia y, como si fuera poco, tienes un ave que te lleve —Talon se defendió, lo cual llevó a que Quinn rodara los ojos. Debía admitir que, a pesar de todo, era admirable que el asesino pasara de llamar a Valor "estúpido pájaro" a simplemente considerarlo un ave.

Se le había quedado viendo. Talon mantenía la vista fija hacia adelante, siquiera había tenido la delicadeza de bajarse la capucha. No importaba que fuera lo que lo identificaba, Quinn se había desarmado y él debía hacer lo mismo. Eso sí, no iba a poder mandarlo a hacer nada. Si no quería, ahí quedaba el asunto.

No obstante, él terminó por hacerlo. Se deshizo de la capucha que cubría casi enteramente su rostro y giró a mirar a Quinn finalmente. No sin el ceño fruncido.

—Estás sonriendo demasiado —espetó el noxiano, lo cual causó que Quinn soltara una leve carcajada.

—Estoy un poco nerviosa —admitió ella—. Siempre soy yo quien te llama a ti, no al revés.

Pues claro, si el que siempre andaba metido en problemas era Talon. Aquel punto de encuentro servía para ese único fin: saber sobre sus reputaciones en ambos bandos. Quinn siendo muy allegada a la corona demaciana podía tener un control sobre lo que se decía del asesino. Mientras tanto, este último si bien no estaba comprometido en absoluto con el Imperio de Noxus, lograba quitarles información valiosa para Quinn de vez en cuando.

—Entonces, dime, ¿cuál es el asunto ahora?

—Te están buscando, con nombre incluido y todo.

Quinn sintió su corazón dar un brinco. Al parecer, sí tenía razones para estar nerviosa. Con Talon conseguía información útil para ella, jamás pensó que habría sobre ella.

Seguramente sí se sabía de una exploradora demaciana que causaba problemas con los noxianos que se interponían en su camino. Pero de aquello a identificarla, era un paso enorme. Un salto.

El asesino finalmente decidió verla a la cara, como si lo que acababa de decir hubiera sido fácil de digerir. Quizás para él lo era, ¿tan poca empatía iba a tener?

—¿Sucede algo? —La demaciana soltó una carcajada, a lo que el otro respondió frunciendo más el ceño aún.

—Nada... solo... No comprendo. Es decir, entiendo pero al mismo tiempo no lo hago —indudablemente no podía expresar lo que sentía, lo cual la llevaba a seguir sin poder controlar esa leve y casi silenciosa risa nerviosa.

—No entiendo qué es lo que te parece gracioso —Quinn podía jurar que estuvo a punto de contagiarle el gesto a Talon, las comisuras de sus labios se elevaron un poco. Sin embargo no, nada, él seguía manteniendo su semblante serio.

—¡No es gracioso! Simplemente... —desvió la vista al frente, tratando de reordenar sus pensamientos en busca de la lógica que parecía haberla abandonado—. No sé qué debería hacer.

Demacia podría pagarla caro si se enteraban de lo que se hablaba de ella en Noxus. Una desgracia más que una traición. Fallaba como espía, no podía permitírselo.

Valor se apegó a ella, era increíble que el pobre animal se diera cuenta de su incertidumbre en esos momentos. El ritmo cardíaco acelerado debía notarse a millas de distancia. Esperaba también que Talon le dijera algo sobre aquello, pero obviamente él no se hallaba allí para consolarla en lo absoluto.

—¿Qué es lo que debería hacer al respecto? —volvió a ver al noxiano, mordiéndose el labio inferior como si aquello lograra darle alguna idea. Solo recibió una carcajada ahogada como respuesta del otro.

—No tiene sentido que hagas tanto drama —Talon rodó los ojos—. En Demacia me conocen con nombre, apellido... e incluso mi rostro se ha ganado algo se fama allí, ¿o no te acuerdas?

—Ya...

Quinn sacudió la cabeza, cabizbaja. Sentía la mirada de Talon muy cerca de ella, lo hacía a propósito. Un calor inmenso se apoderó de sus mejillas, esperaba que no estuvieran rojas de la vergüenza. Al parecer, el noxiano jamás se olvidaría de su diario...

—Pero... A lo importante —la demaciana levantó la vista de golpe. Pensamientos lógicos la acompañaban nuevamente, Talon no podía ganarle en aquello. Sin embargo, en cierto punto, le aterraba pensar demasiado las cosas—. Ya saben de tu rostro, ¿cuánto tardarán en darse cuenta de todo lo que haces?

—¿Cuánto tardarán los noxianos en aniquilarte, entonces? —fue la inesperada respuesta que recibió, ahora la del semblante serio y frío era ella.

—Estás cambiando el asunto.

—No, es el mismo —Talon negó con la cabeza. Mantenía una mirada con aires de grandeza, como si entendiera todo más que ella. A esas alturas, Quinn ya debía tener por sabido que en algunos casos sí era de esa manera.

—¿Por qué? —inquirió, rindiéndose.

—Porque nos involucra a ambos.

Las palabras del asesino le sonaron como cuchillas clavándose en su espalda. Quinn abrió los ojos como platos, jamás habría creído que Talon pensaría en ellos como un "ambos". Su corazón no había dado un brinco, más bien había aleteado ferozmente.

—¿Ambos? —ellos dos, los dos, ¿juntos? Aquello significaba la palabra, después de todo.

—Tardarán en encontrarme en Demacia lo que tarden en encontrarte en Noxus —aclaró, todavía manteniendo la serenidad que Quinn no encontraba por ningún lado.

—Se supone que nunca tendrían que encontrarnos —aclaró ella, intentando mostrarse segura.

—Exacto —Talon apenas esbozó una pequeña y fugaz sonrisa. Quinn la notó, con eso bastaba y sobraba—. Y, por eso, nunca van a encontrarnos.

La espía demaciana asintió un par de veces antes de desviar su vista hacia el paisaje frente a ella. El atardecer se hallaba dando su espectáculo frente a ellos. Una mezcla de los rojos abrasadores del sol y de los azules de la noche que se avecinaba con prisa, resultando en un escenario color violeta. Embellecía todo, sus ojos se encontraban maravillados.

No pudo evitar pensar que aquello de una coincidencia no se trataba. Los colores azules inundaban Demacia, los tonos rojizos impregnaban cada sector del Imperio de Noxus. Talon y ella no se hallaban manchados de ninguno de esos colores, no era lo suyo. Si debían identificarse con algo, era con los colores que el cielo les brindaba en ese momento.

De reojo, pudo notar que el asesino estaba observando lo mismo que ella. No podía dejar de pensar en el destino que los había unido en tanta aventura descabellada. La adrenalina, el sigilo, el delicioso sabor de lo oculto lo hallaba solo junto a él. No se lo diría, no quería que se le riera en la cara toda una eternidad. Algún día sería capaz de decírselo en voz alta, pero ese no era el momento todavía. Podía evitar hablar, mas no expresarse de otras maneras.

Sin pensarlo en frío, a esas alturas prefería no pensar nada en lo absoluto, recostó su cabeza sobre el hombro del noxiano, todavía admirando el paisaje que se les era presentado. Llegó a cruzársele un diminuto pensamiento de que quizás Talon rechazaría el gesto de alguna u otra forma, pero no lo hizo.

El silencio los inundó por varios segundos, segundos en los que buscaba calma y refugio. En cierto punto se estaba sintiendo aliviada, hasta que finalmente fue el noxiano quien decidió que era momento de ponerse en pie de una vez por todas. Quinn hizo lo mismo, solo que con más prisa.

—He dicho todo lo que debía ¿algo que tú quieras decir? —Talon preguntó aquello como si escondiera algo entre las palabras, Quinn simplemente sacudió la cabeza: negando la pregunta y negándose a pensarla muy a fondo.

—No debes preocuparte. Simplemente... gracias, supongo.

Intentó dar por finalizada la conversación y el encuentro en sí, recogiendo su armadura y arma del suelo. Suponía que al levantarse Talon ya no iba a estar presente, lo cual no le sorprendería porque siempre era así. Le era fácil desaparecer sin dejar rastro, y a Quinn le fascinaba intentar buscárselo de todas formas.

No obstante, su suposición estuvo algo errada.

Había algo peor que la soledad, como lo era la incertidumbre de no sentirse sola al estarlo.

Cuando finalmente estuvo de pie, sintió esa temible presencia. Era como si una ráfaga de viento helado hubiera pasado justo por detrás de ella, como una sombra. Esta misma buscaba sorprenderla, y logró hacerlo en el mismo instante que sintió su tacto en la mejilla. Como si se hubiera tratado de un beso, uno que no quería dejar rastro de quien lo había provocado.

Quinn quedó estática, y cuando todo terminó se limitó a pestañar. Confusa, miraba hacia todas las direcciones en busca de Talon. ¿Quién más podría haberle jugado una broma tan pesada como esa?

Al no encontrarlo, su mano libre se dirigió casi involuntariamente hacia su mejilla. Su corazón latía con rapidez, eufórico. Solo logró calmarse un poco cuando le dirigió la vista a Valor.

—Aquello lo viste, ¿verdad, Val? —el ave se quejó y acto seguido buscó posarse en el brazo de su dueña—. Ha sido Talon, ¿no es así?

Ante el nuevo graznido de su compañero no pudo evitar soltar una pequeña risa. Quizás el susto que había sentido era lo que las víctimas del noxiano experimentaban antes de caer muertas, solo que no le esperó un final tan trágico como lamentablemente les había sucedido a ellas.

Bueno, quizás sí. No estaba muerta, pero tener su corazón latiendo como idiota por un asesino noxiano suponía un gran problema para ella de igual manera.

No obstante, Quinn adoraba la adrenalina que ese problema le estaba comenzando a dar.


N/A: Recuerdo que cuando ya sabía qué escribir para esta propuesta tenía pensado que sería corta... Ja, 2000 palabras terminó teniendo. No sirvo para escribir cosas cortas, y menos cuando quiero expresar tantos sentimientos juntos, perdón jaja.

Voy a actualizar un poco seguido porque algunas historias ya de antemano las traigo escritas, cuando no tenga más probablemente tarde en actualizar (espero no demorarme mucho, pls, el reto es largo y no quiero abandonarlo en lo absoluto).

PD: Ya va a haber tiempo para interacciones más apasionadas entre Talon y Quinn. Mientras tanto, disfruto lo fríos que podrían llegar a ser en algunas circunstancias (?