Fairy tail No me pertenece

Oscuridad

Capítulo 1: Inicio

Lucy Heartfilia piensa que tiene una vida como en un cuento de hadas, sus padres la aman, vive en una enorme casa y tiene gente a su alrededor que la ama muchísimo. Tiene tantos juguetes como quiere, comida deliciosa, postres y sobre todo el amor de su madre que siempre la abraza. Es algo solo no tener niños de su edad para jugar, pero sus padres la compensan cuando puede y ella se siente feliz. Como niña la inocencia de que eso va durar para siempre, sería algo que en condiciones normales, cambiaria poco a poco entrando a la vida adulta. Saber que no todo es para siempre, que la vida es difícil y tiene retos.

Pero eso sería cuando fuera adulta.

No cuando tiene 10 años y la muerte de su madre, pone en fin a su vida de cuento de hadas.

Todo cambia cuando su madre muere.

La vida de colores a la cual está acostumbrada, la felicidad y el amor, todo es transformado en un cuento oscuro y solitario que vive con su padre.

Al principio no es tan malo, aparte de llorar por la clara ausencia de su madre, piensa que al menos aún tiene a su padre. La soledad los ayudaría a estar juntos, su relación mejoraría.

Pero como pensó en un inicio.

Eso era la parte inocente.

Una que murió el primer día que vio la mirada de completo horror y asco de su padre al verla, gritar algo de que era su culpa que su madre muriera y que odiaba ver su cara igual a ella. Sus lágrimas no habían salido, solo había visto con incredulidad a su padre, antes que una gran bofetada la tirara al suelo y ella viera con incredulidad, al hombre que una semAnna antes la había alzado sobre sus hombros y contado historias sobre su negocio.

Pero este había muerto.

Al igual que su madre.

Lo supo cuando los siguientes días la ignoraba, cuando al verla hacía muecas de asco, como siempre se entraba a su despacho sin salir. Como cuando ella lo buscaba la alejaba de forma brusca, como la golpeo en las mejillas diciéndole que todo era su culpa si mencionaba que extrañaba a su madre, como cuando ella termino enferma y escucho decirle a los doctores que era mejor si moría. Ver el rostro de completa repugnancia a su persona.

Se preguntó cuándo había dejado de ser una niña.

Cuando había dejado de pensar que su padre amoroso volvería y solo dejo un caparazón vacío en su persona. Viendo a su padre como alguien que vive en su mismo espacio, pero cortando lazos con él, sin comprender como alguna vez alguien que te ama tanto, puede llegar a odiarte de la misma manera.

Su infancia fue arruinada con la muerte de su madre y una versión oscura de su vida empezó, una versión que fue alejada de su padre y encerrada en solitario.

¿Por qué no la abandonaba?

La odiaba tanto que no quería verla, la odiaba tanto para despedir a todo el personal y dejarla con gente que la alejaba, la odiaba tanto para hacerla sufrir con cada equivocación.

Una mala nota.

Una mala melodía.

Un mal conocimiento.

Parecía cualquier excusa para pegarle y dejarle atemorizada.

Entonces ella vivía del miedo, de la soledad y de pensamientos oscuros. Como toda su felicidad fue arrebatada de una vez, nadie parecía amarla, incluso los espíritus de su madre, parecían despreciarla por el hecho de no ser su mamá.

Ojala ella hubiera muerto y no su madre.

Todos serían más felices de esa forma.

.

Lucy supone que algo está mal con ella cuando la secuestran una noche y no siente miedo de ser alejada de lo que conocía como su hogar. Supone que otros niños de 10 años tendrían miedo, pero una parte de ella realmente no quiere volver. Tiene miedo de su padre, las pequeñas cicatrices en su cuerpo le han generado algo de pánico cuando este vuelve a verla, y siente alivio al ser secuestrada. Aunque cuando sus dos captores hablan sobre pedir una recompensa, una parte de ella incluso duda que su padre de algo por ella.

Lejos de este.

Él sería feliz.

Ella solo era un estorbo, él dejo muy en claro esto por mucho tiempo.

Entonces se deja llevar en medio de la parte trasera, con las manos atadas en su espalda y un pañuelo sobre su boca que impide hablar. Sus captores parecen confundidos al verla despierta sin ningún intento de escape.

El pensamiento de escapar de su hogar había pasado por su mente anteriormente, pero era tan pequeña y con tantos temores sobre no hacer nada bueno (gracias a su padre) que irse significaría la muerte. Pero ya que está secuestrada, en realidad ayuda en cierta parte.

Las llaves de su madre aun están alrededor de su cuello, sin haber sido descubiertas, pero solo eran dos llaves de oro.

Una idea loca de llamar a Cáncer y saltar por el camino en medio del bosque, es tentador, escapar y buscar algún lugar donde tal vez ella pueda pertenecer.

No perteneces a ningún lugar, eres una molestia y una inútil.

Las palabras y la voz de su padre retumban en su cerebro, haciéndola apretar los dientes dividida entre huir y regresar.

Porque al huir seria libre.

Pero ella es una inútil, que tal vez merece lo que su padre le hace.

Algo le dice que escapar no la hará del todo libre, no hasta que pueda eliminar la voz de su padre de su mente. Pero también quiere intentarlo, es solo una niña, pero en realidad no es una niña. Descubre con pesar en medio del secuestro, que efectivamente como su madre, su padre murió ese día, al igual que su infancia.

Ella no toma la decisión de huir, el clima o el destino parecen hacerlo por ella, cuando la tormenta hace que el carruaje donde había sido secuestrada, de unos saltos y algo pase, no sabe que, un gruñido en el cielo, hace que el carruaje se voltee y ella caiga en medio de la oscuridad.

Resignada a morir.

Y poder descansar alguna vez.

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No descansa obviamente, se levanta al día siguiente, lo nota por la luz del sol, con un dolor de cabeza, raspones en su cuerpo y sola en medio del bosque aterrorizada. La ida de huir no parece ser tan tentador, cuando tienes hambre y no sabes que hacer. Ha leído miles de libros sobre gente que vive sola, pero de leerlo a vivirlo, claramente hay un gran camino. Intenta llamar a sus espíritus, pero antes de hacerlo se detiene temerosa, Acuario ocupa agua y realmente no parece apreciarla, Cáncer no ha hecho nada en su contra, pero no está segura.

Ella debe estar sola.

Su padre se encargó de hacerle pensar eso.

Su madre le había enseñado sobre la importancia de los espíritus, como ellos son amigos y aliados, como un amor fuerte puede crear un lazo fuera de la magia. Pero las palabras de su madre parecen desvanecerse entre las palabras de odio de su padre.

Decide no llamarlos por ahora.

Se dice que es porque prefiere mantenerlos para una emergencia.

Pero la verdad es, que desde la muerte de su madre hace siete meses, no los ha vuelto a llamar aunque se sienta sola.

Porque su padre los odia, a los espíritus y dice que ellos la odian por la muerte de su madre, y aunque ella no quiere creerlo, tiene miedo que sea verdad.

No encuentra algún camino o persona las siguientes cuatro horas, para su temor parece incluso más adentro del bosque y en un lugar que parece más frio. Su mente piensa con algo de ironía que su muerte seria poco interesante y nadie la encontrarían por años…si alguien la buscara.

No es la persona más observadora, pero comienza a notar que los sonidos de los animales parecen desaparecer con forme más avanza y no incrementar como deberían. El bosque parece frio y extraños escalofríos recorren su espalda con incertidumbre mientras se acerca a…no está segura.

Unas extrañas nubes que parecen traer lluvia, la hacen correr cerca de una cueva donde podría refugiarse, probablemente moriría igualmente de frio, pero piensa que podría sobrevivir apretando los dientes un poco.

Curiosamente a pesar de todo, la idea de morir la aterra incluso más que su padre.

Detiene sus pasos cuando una silueta dentro de la cueva se mueve y ella gime mentalmente, moriría por algún animal, debe ser el motivo por el cual no había otros animales cerca, otro depredador. El ser se mueve y sus ojos verde oscuro se abren de pronto, haciéndola a ella detenerse.

Maldad.

Algo dentro de ella grita como un animal que huya, casi tan similar a cuando ve los ojos de su padre.

Pero no retrocede, porque esos mismos ojos llenos de maldad, parecen verla en reconocimiento y algo de incredulidad, que la hacen sentir…como una persona. Los últimos meses apenas siente alguna emoción de su padre, algo que no sea un completo odio y aborrecimiento, que se sorprende de notar que alguien parezca notarla.

No la ignoran como los sirvientes que hacen caso omiso a sus heridas.

Tampoco quita la vista cuando pide algo de comer, porque su padre la castiga sin cena y le da hambre.

No le reprende por jugar en los pasillos.

La mira como otro ser humano.

Efectivamente, otro humano la está viendo. Es mucho más alto que su padre y con piel oscura, tiene muchos tatuajes azulados en su cuerpo y un gran caballo azul desordenado. Sus ropas parecen de un indigente y seria alguien con quien su padre nunca le daría ni una segunda mirada.

El sonido de las gotas la hace ver a su espalda, antes de tragar saliva y entrar por completo en la cueva. Una parte de ella sigue gritando que corra tan fuerte como puede, pero algo también la hace quedarse sentada a una gran distancia de ese humano que la ve ahora con incredulidad y algo de molestia.

Pero incluso si tiene molestia.

No se ve como su padre.

No es esa mirada de aborrecimiento.

Ella puede lidiar con la molestia.

—Hola señor, mi nombre es Lucy, me perdí en medio del bosque—habla con una sonrisa y un temor en su interior.

Su madre le dice que no hable con extraños todo el tiempo antes de morir, pero su madre muere y la deja sola con su padre.

Así que no importa que diga su madre ahora.

Un gruñido sale de la boca de ese señor y ella mira al suelo.

Tiene miedo.

Pero es bueno estar con alguien que aunque te ignora, parece al menos notar su existencia sin aborrecerla.

.

.

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Quiere golpear una mano contra su frente ante la estupidez de esta niña, no le importa como llego a esa cueva, no le importa su estúpido nombre, no le importa nada de ella. Pero no entiende como tiene la sensatez o la ignorancia para tomar asiento al lado de él, el gran rey dragón al cual otros han temblado de solo escuchar su nombre. Mira incrédulo a la niña que parece sentada ignorando con quien rayos acaba de hablar. Intenta ignorar sus recuerdos de esa mujer para matar a la niña.

No le importa que probablemente sea una descendiente de esa mujer, le hará un favor al mundo matándola.

Más sangre sobre sus manos de humanos idiotas.

Una venganza silenciosa sobre su pasado, una forma de hacer que Anna donde estuviera, se retuerza de dolor al ver que por fin toma alguno de sus descendientes sobre su mano para asesinarlos.

Como debió hacer con ella.

Entonces cuando levanta la mano, un dolor agudo se cruza en su vientre y lo hace retorcerse, viendo de reojo incrédulo como la quemadura ahora parece negra como veneno.

Ignia.

Piensa con completo odio sobre ese estúpido dragón, lo matara con todo su poder y destruirá todo el continente por él mismo apenas pueda moverse.

Cae sobre su frente, sintiendo sudor y dolor en su cuerpo, sin haberse sentido tan mal desde que era humano y tenía gripe. Mientras la conciencia parece desaparecer, ve a la cría humAnna correr a su persona gritando que se despertara, pero el termina inconsciente de todas formas.

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Por algún motivo que no entiende, está viendo el cielo, completamente despejado sin alguna nube a su alrededor. El sol cálido puede sentirlo incluso sin saber cómo llego ahí. Alza una de sus manos, notando la piel oscura libre de tatuajes y lo hacen sentirse raro, pero que es normal al mismo tiempo. Su piel humAnna hace tiempo no era de esa forma.

—¡Aki!—dice una voz infantil que lo hacen sentarse en lo que parece ser pasto.

Todo a su alrededor es algo borrosa.

—Aki no me ignores—dice una voz a su derecha.

Gira confundido, notando a una chica de unos catorce años, larga cabellera rubia y ojos castaños, vistiendo un vestido blanco con tiras negras algo corto por sus rodillas. Los ojos chocolate parecen verlo con diversión y ternura al tiempo que este la ve incrédula.

—¿Anna?—musita incrédulo, tocando su cuello ante la voz tan infantil que sale de su garganta.

¿Qué estaba pasando?

¿Era un sueño?

¿Su pasado?

Intenta recordar que había pasado en la cueva, pero todo es borroso, por lo que se sorprende cuando Anna toma asiento a su lado. Una parte de él, una enorme parte que odia a los humanos y sobre todo a la mujer a su lado, quieren que le salte al cuello y la mate lentamente mientras incinera todo su cuerpo.

No lo hace.

Otra parte de él, diminuta, que pensó había destruido, se queda algo embobado con la sonrisa tan familiar de la niña.

—¿Estas bien?—pregunta la niña ladeando la cabeza con curiosidad y genuina preocupación.

Como aquellos días.

Antes que su familia muriera.

Antes que su ciudad fuera destruida.

Antes que todo se volviera oscuro.

Alza su mano sujetando la de ella, pero se sorprende cuando esta comienza a desaparecer, al mismo tiempo que la silueta de Anna. Grita el nombre de la chica, intenta sujetarse de algo mientras las imágenes llegan a su mente, sobre la muerte de todos, el dolor, la destrucción, los dragones destruyendo todo.

Grita.

Grita.

Patalea.

Golpea.

Pero nada pasa.

Las llamas lo consumen todo.

Llamas rojas que lo hacen gritar de ira.

.

Abre los ojos sin inmutarse o saltar en su lugar por el sueño que ha tenido, el odio a los dragones vuelve tal vez con un poco más de fuerza de la que debería, pero esos recuerdos como humano, es una de las razones por las cuales no le gusta mantener su forma humAnna por mucho tiempo. Sus sentidos parecen aun débiles y su magia parece peor que antes, culpa a Ignia completamente sobre esto y jura nuevamente una muerte dolorosa para ese idiota.

Piensa que la niña Heartfilia tuvo suerte, no la mato y debió haber escapado.

La idea de ir a buscarla para matarla, se cruza con la imagen de una Anna de su edad sonriente.

Odia pensar en Anna.

Si esa niña fuera adulta, con la imagen de Anna cuando se alió con los dragones, podría matarla fácilmente, pero en su lugar es la misma imagen de la niña que siempre corría a su lado, ignorando que era de la familia más poderosa de Fiore y una princesa, para tratarlo como un igual.

—Aki—

La voz de Anna retumbaba en sus oídos incluso aunque no quisiera, de forma penetrante, como había jurado que olvido hace tanto tiempo. Incluso en el sueño recordó su antiguo nombre antes de Acnologia, Aki como el otoño, Anna decía que su piel le recordaba a la estación, que ella recitaba era su estación favorita.

Puso una mano en su frente deseando eliminar cada recuerdo presente.

No entendía que pasaba.

Ver a la mocosa había activado memorias, que había jurado quemo en el pasado.

—¿Estas bien?—pregunta una voz que suena como Anna, haciendo que quite la mano de su rostro y gire incrédulo a su derecha.

La niña que debió haber huido de una muerte dolorosa, estaba sentada a su lado viéndolo con un rostro de preocupación, tan similar, pero a la vez diferente de Anna. Sus rostros casi idénticos, eran diferenciados en que Anna parecía siempre astuta y divertida, mientras esta niña era curiosa pero cautelosa. Su nariz era incluso algo más pequeña y su ceño fruncido no eran como el de Anna.

Pero era como verla.

¿Sería Anna?

Gruño por el rumbo de sus pensamientos como por el dolor en su costado.

Bajo la vista notando que la niña, había usado parte de sus ropas para hacerle unas vendas improvisadas, que no harían nada contra la magia de su cuerpo, pero que eran un vago intentado de ayudarlo.

Esa niña intento ayudar al devastador de la humanidad.

Algún idiota le golpearía por no matarlo cuando pudo, en su estado más débil en siglos.

Esta niña era más idiota que Anna, Anna lo hubiera matado si eso significaba la paz de la humanidad.

—Eres estúpida—gruño sin verla y observando el techo de la cueva sin moverse.

El dolor de la batalla aun recorría todo su cuerpo, pero al menos ahora podía sentir como el cansancio era tan cerca de su forma humAnna, que no podría moverse ni aunque quisiera. La niña a su lado sin duda tenía una gran suerte de su lado, hace horas que debió morir por sus manos, pero aún estaba viva.

Curiosamente su reacción no fue la que esperaba de un niño, no pareció alterada por el insulto o su tono hosco, en su lugar tomo un puñado de bayas en sus manos que le dio para comer.

¿Veneno?

En realidad no le daba demasiado crédito o ingenio para un truco como ese.

Miro unos segundos sus manos llenos de rasguños y como tenía un poco de tierra por el resto de su cuerpo como ropas.

—En la biblioteca de mi casa tenía un montón de libros sobre plantas, memorice la mayoría de ellos, sobre todo los frutos buenos y malos…aunque me costó un poco, pude encontrar un árbol de bayas cerca que estoy segura son comestibles—hablo con una ligera confianza.

Hablaba mucho.

Eso no le gustaba.

Él en realidad nunca fue bueno en cosas de memoria, desde niño solo las batallas parecían interesarle, incluso muy dentro de sí mismo admitiría que eso eran más cosas para Anna, él no le gusta aprender cosas que no fueran útiles para la lucha.

Detiene el hilo de sus pensamientos, cuando la niña le mete un puñado de bayas a la boca, que lo hacen gemir internamente. SI pudiera moverse libremente y sus heridas no tomaran toda su energía, esa niña esta incinerada incluso en sus cenizas.

Le lanzo una mirada de furia, que la niña ignoro con una sonrisa.

¿Todos los Heartfilia tenían que sonreír tanto?

—Estas muy herido oji-san, ocupas descansar—hablo la niña con emoción y firmeza, apretando los puños como si pudiera ayudarle.

No es que lo ocupara, era una completa molestia. Aunque no comiera su cuerpo podía resistir semanas sin ese suplemento. Su cuerpo claramente se cansaría más y su recuperación seria lenta, pero podría tomar energía mágica de las partículas a su alrededor para seguir con vida. No por nada había vivido más de 400 años.

Otro puñado de bayas fue insertado en su boca.

Se juró que no solo Ignia moriría lentamente.

Esa niña también.

Si alguien viera al rey de los dragones en ese momento, también seria asesinado de forma sanguinaria.

.

La noche era fría, era claro sentirlo en su forma humana y casi siempre olvidaba eso en su forma dragón. Cuando era un dragón casi siempre era dominado por los instintos, casi no necesitaba pensar, su cuerpo actuaba solo. Su cuerpo claramente estaba usando toda energía, mágica como normal, para curarse de sus heridas, pero había algo en las quemaduras, que no le hacían curarse bien, algo no estaba funcionando y eso le molestaba. No había sido herido de esa forma, antes del festival de los dragones, era desconcertante que 400 años después algo así pasara.

Su cuerpo estaba siendo cada vez más limitado y no podía moverse, único motivo por el cual la niña a su alrededor estaba con vida hasta el momento.

De reojo la vio, aunque la había ignorado, a pesar que esta hablaba y no se detenía nunca. Eso era algo tanto positivo como negativo, malo porque odiaba a la gente como ella, aunque odiaba a todos en general. Positivo porque eso le recordaba que no era Anna.

Ella nunca fue tan…parlanchina.

Vio con molestia como esta había reunido una gran cantidad de madera (mojada para su completo fastidio) e intentaba hacer una pequeña llamarada.

Un humano estúpido.

Débil.

Inútil.

Hablantín.

Todo lo que odiaba en un ser humano.

El único consuelo es que con la lluvia que se estaba formando ese día, al menos la niña moriría de frio esa noche y sería una muerte menos en que pensar. Claro que le hubiera encantado matarla por sí mismo, sería una victoria sobre Anna que lo regocijaría en las siguientes décadas, pero que muriera y guardara silencio no era mala idea.

La vio de reojo notándola frustrada.

—En los libros parece más fácil—gruño luego de varios minutos de intentarlo y manos rojas por el esfuerzo.

Pensando detenidamente, Acnologia supuso que era un milagro que estuviera con vida, claramente no era una niña hecha para vivir en la naturaleza.

Un palacio.

Como Anna.

Un destello de su antepasado en medio de la guerra, recordándole que no era una muñeca de porcelana, se colo con un gruñido en su mente.

La cría giro a verle preocupada.

—No se preocupe Oji-san, yo encenderé el fuego y sobreviviremos esta noche—hablo con algo de miedo y poca convicción.

Rodo los ojos ignorándola.

Ya la mataría.

No ocupaba hablar con esta.

Cerro los ojos pensando que tal vez, si se dormía lo suficiente, cuando despertara la niña se hubiera marchado o muerto.

Ambas ideas parecían tentadoras.

.

4 horas.

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4 malditas horas.

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Gruño internamente abriendo los ojos, sin que el sueño le conciliara o se desmayara en medio de una hibernación. Todo por culpa de esa mocosa que no se había detenido de encender esa fogata inservible durante cuatro horas. Mascullo por bajo viéndola de reojo con todo su odio posible, sabiendo que sus sonidos y los sollozos mezclados, no le dejaban dormir y su estado débil de alerta, le era imposible descansar con esta a su lado. Noto como sus ojos parecían aguados por las lágrimas y su cuerpo temblaba de frio.

Tan inútil.

Tan inservible.

Moriría en cualquier momento, la determinación se convertiría en desesperación, la humanidad la consumiría en oscuridad y antes de darse cuenta su espíritu de lucha moriría.

La vio limpiarse las lágrimas con uno de sus brazos sucios.

También era una llorona.

No tenía solución.

Estaba por volver a intentar dormir, cuando un segundo vistazo a sus ojos determinados, lo hicieron ver nuevamente a Anna en ella.

Odiaba eso, pensar en Anna tanto tiempo, como no hacía en décadas, todo por culpa de esa mocosa. Pero sobre todo era su llanto, uno que le recordaba tanto a Anna llorando cuando ambos lo perdieron todo, cuando solo quedaron el uno con el otro, antes que ella lo traicionara también.

Bufo por bajo y con una de sus manos, conjuro un pequeño destello mágico entre la madera de la niña, que rápidamente se convirtió en una llamarada.

Los ojos de la niña se abrieron de incredulidad, al igual que algo dentro de él gimió por el poco uso de energía vital sumándolo en otro sueño.

.

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Lucy miro con estrella en sus ojos como la fogata por fin lograba encenderse como por arte de magia, lagrimas ahora de felicidad la inundaron antes de ver a el señor sin nombre que seguía inconsciente en su posición. No morirían, no esa noche al menos. Rápidamente tomo algunos troncos que coloco dentro de la fogata, con la esperanza que soportara todo el día hasta el siguiente, para que ella pudiera cocinar algo. No tenía ningún instrumento y la anterior tarde ella había tenido tanto miedo de matar a cualquier animal, que no creía poder cocinar algo.

Nunca había cocinado nada.

Pero este fuego algo azulado (no estaba segura si algún fuego debería tener ese color) era la esperanza que ocupaba.

Con una sonrisa y el cansancio en su cuerpo, con manos llenas de ampollas, se acostó cerca de la fogata, sintiendo calor por primera vez en horas.

Solo llevaba un día fuera de su hogar.

Estaba congelada.

Atrapada con un señor al borde de la muerte.

Sin alimentos.

Sin nadie más.

Pero sentía tranquilidad.

Cerró los ojos pensando en cosas bonitas, por ejemplo en no haber muerto en su primer día fuera de su casa, para ella, era lo suficientemente bueno para tener una noche de descanso.

Continuara…

Un capitulo bastante corto en comparación a otros que he escrito, este es el segundo capitulo del piloto. Esta historia espera abarcar la historia original de Fairy tail con varios cambios. No todos ocurrían en el orden cronológico que conocemos, pero los primeros capítulos va ser centrados tanto en Acnologia como Lucy, pero tranquilos, Fairy tail y sus personajes entraran en juego en algún momento.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.