Hola:
La clasificación de M no es por nada. No habrá ni lemón ni escenas subidas de tono, pero si venganzas, y algún que otro asesinato. No es un fic para todas las edades.
Los personajes no me pertenecen. Ni hago esto por lucro. Sólo por no aburrirme cuando voy en el metro.
2ª. Paso: La cocinera.
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Todo había ido peor que mal. Desde que participó con los otros cinco en aquella locura, su vida se había ido a la porra. Su negocio había ido perdiendo clientes a un ritmo acelerado, raro era el día que tuviese más de diez clientes, algún grupo de turistas extranjeros extraviados, alguna pareja de amantes que querían pasar desapercibidos, o alguien que hacía negocios turbios, allí nadie iba, el suyo era un local abocado a desaparecer.
Su vida personal… mejor no hablar de su vida personal. Nadie le hablaba, en la escuela le hacían el vacío, no le quedaba nadie a quien pudiera llamar amigo. Su vida era una pesadilla, tanto como las que la atacaban cuando dormía.
Ukyo estaba de crucero, no era un viaje de placer. Era un crucero donde iban los cocineros mediocres a aprender a salir de esa mediocridad. Eran enseñados por un cocinero de esos que salen en la tele, que más parece una estafa que un cocinero de prestigio. Pero Ukyo era una buena cocinera, como muchos de los que iban en ese crucero aventajaba de mucho a ese pretendido maestro cocinero, entonces ¿Por qué la gente no iba a su restaurante? ¿Desde la muerte de Ranma y Akane sus clientes se habían ido esfumando?
Tenía un tiempo de descanso, entre las aburridas clases de ese maestro. Como los demás participantes estaba disfrutando del sol en la cubierta del barco. Hacía un buen día, iba en bikini, atraía la mirada de todos. Pero al ser tan joven nadie la miraba mucho tiempo, aunque ella no lo sabía había algo en ella que hacía que todos apartasen la mirada con un escalofrío, nadie le hablaba o le sonreía más de un par de segundos.
Se levantó de la silla y se acercó a la borda del barco. Miró el mar, lo hizo con una mirada vacía, sin ningún sentimiento. Vio la costa, el crucero bordeaba la costa de Japón. Cuando un participante era expulsado del concurso. Lo bajaban del barco, lo llevaban a la costa en una lancha… y allí lo abandonaban a su suerte.
Miró la estela que dejaba el barco y cerró los ojos.
-Ojalá estuviera vivo Ranma, ahora estaría conmigo y me ayudaría a llevar el restaurante- pensó la chica.
-Pero en lugar de eso, fuiste responsable de mi muerte. Y como los otros cinco callaste y dejasteis mi cuerpo abandonado durante dos meses. Hasta que esa escuela nos encontró, fuiste responsable del susto que se llevaron esos pobres niños y sus maestras. - oyó una voz en su celebro. - y como castigo ahora estás maldita, te maldecí con la maldición de la soledad completa. Por eso nadie te habla, por eso nadie va a tu restaurante.
Ukyo abrió los ojos, ¡Esa voz era de Ranma!, ¡Pero si llevaba muerto seis meses!
-Si llevo muerto seis meses, tú provocaste mi muerte ¡Asesina! - volvió a decir la voz de Ranma.
-Y con él me mataste a mí, ¡Asesina! - se unió una nueva voz. Ukyo abrió los ojos más todavía esa voz era… ¡Akane! - Si, soy… fui Akane, tú nos mataste, tu egoísmo, tu ceguera, unida a las de tus amigas nos mató.
No era posible estaba teniendo una pesadilla, una horrenda y terrorífica pesadilla. Miró a su alrededor. Estaba oscuro, había anochecido de golpe, eso no era posible. Toda la gente había desaparecido, el barco se veía diferente, más siniestro. Olía diferente, olía a muerte.
Empezó a andar y se dirigió a su habitación. Entró en los pasillos del barco. La iluminación de esos pasillos había bajado de intensidad, a penas iluminaba. Era una iluminación tretica que daba a los pasillos un aspecto lúgubre. La chica miró las paredes, parecían viscosas, y tuvo la sensación que palpitaban, acercó su mano a una de esas paredes y la apartó enseguida con asco, ¡era cierto palpitaban y era viscosa, como… como si estuviera dentro… ¡de un animal! Asustada se intentó mover y notó sus pies mojados. Miró el suelo y lo vio inundado de un liquido al instante supo lo que era, ¡Sangre! Ese barco era un ser vivo, y ella estaba dentro de él. Tenía que salir de él.
- ¡No escaparás!, ¡Estás atrapada! ¡Aquí morirás! - dijo la voz de Akane.
-Irás al infierno, allí recibirás el castigo eterno que mereces- dijo la voz de Ranma- Serás castigada por matarnos a mi y a Akane.
- ¡No os maté! - se justificó la chica, - ¡fue un accidente! - sabía que eso no era verdad. Que era responsable de la muerte de los dos prometidos. Pero no admitía esa verdad. - ¿no os maté, vuestro coche se desvió y cayó por el barranco!
- Nos matasteis ¡Asesina! - le dijeron los dos muertos.
La chica seguía corriendo por los lúgubres pasillos de ese siniestro barco. Huía sin rumbo fijo, todos los pasillos se parecían, se había perdido. Oía un ruido extraño como el corazón de un gran animal. Eso aumentó su pavor. Vio una puerta abierta y sin pensar que podía ser una trampa entró y nada más hacerlo la puerta se cerró. Descubrió que estaba en su habitación, pero estaba muy cambiada. Todo parecía envejecido, oxidado. Vio su espátula, estaba oxidada, y al intentar cogerla se deshizo como si fuera ceniza. La chica gritó de horror y se giró y se dirigió a la puerta, debía abrirla y salir de la habitación, pero delante suyo, tumbado en el suelo, medio hundido en la sangre que inundaba todo, estaba su camarero. Aunque eso era imposible ¡Konatsu Kunoichi se había quedado cuidando el Uchan's!
- ¡Ukyo, me abandonaste en el Uchan's! Tus acreedores vinieron a saldar sus deudas, al no encontrarte ni dejar dinero, me dieron una paliza y me mataron. ¡Fue culpa tuya!
El chico se levantó del suelo, tenía la cara llena de moratones. Le colgaba un brazo como si estuviera roto. Se acercó a la chica arrestaba una pierna. Estaba pálido, muy pálido. Le habían crecido los dientes, se había convertido en un zombi. La miraba con los iris de un color blanquecino y alargando los brazos la señaló y le gritó.
- ¡ASESINA! Hoy te llevaré conmigo al infierno.
- ¡Asesina! - corearon las voces de Ranma y Akane. Y para susto de Ukyo se materializaron delante suyo. Con su cuerpos podridos y quemados- nos mataste. Por tu culpa ardimos en vida. - ¡Asesina! Hoy visitarás el infierno.
- No fue culpa mía. Yo…- no tenía argumentos validos para debatir esa acusación, pero no por ello no se defendería. - yo no quise. Fueron los demás…
- ¡No mientas! Entre los seis provocasteis el accidente. Mi coche se salió de la carretera, y cayó al precipicio. Se incendió y ardió y nos quemamos.
- Nos matamos los tres- dijo Akane, Ukyo se asombró, si en sólo iban Ranma y Akane, ¿Cómo podían decir que murieron los tres? - si los tres. Ranma, yo y nuestro hijo no nacido- Akane se levantó la ropa que llevaba y mostró su barriga podrida y abultada, una barriga de embarazada. Ukyo dio un paso atrás horrorizada. De esa barriga salió una cabeza de un bebé tan podrido como sus padres, que miró a la cocinera con ojos cristalinos y gritó.
- ¡Asesina! Me mataste ante de nacer-dijo el bebé- hoy recibirás tu castigo por no dejarme nacer. Por no dejarme conocer a mis abuelos ni a mis tías. Hoy comeré tus entrañas.
Y ese bebé cerró y abrió la boca, como si ya saborease a la chica.
Eso fue lo último que aguantó Ukyo, que enloqueció, de un golpe abrió la puerta y salió de la habitación pegando alaridos horrorosos. Por donde pasaba se habían las puertas de los camarotes y de ellas salían voces.
- ¡Asesina! - le llamaban esas voces. Y ellas huía sin darse cuenta hacía donde se dirigía. Todo había perdido el significado, sólo existía una cosa, huir, salir de ese barco o lo que fuera y alejarse de él.
- Nunca huiras de nosotros, nunca te dejaremos. Estás tan muerta como nosotros. - decían las voces de Ranma y Akane.
La chica huía por ese pasillo, que ahora parecía las tripas de un animal. Sus pies se hundían en el suelo viscoso. Ukyo tenía la sensación que se la habían comido y se dirigía al estomago. Dentro de la habitación se le olvidó las espátulas pequeñas con ellas podía haber abierto un agujero en ese ser y lograr salir. Nunca pensó en que podía ser un sueño, en los sueños no existen los olores y ese lugar apestaba.
Al final llegó al estomago o algo parecido, tuvo la sensación que el ser la condujo allí. Era un lugar alto desde allí en el fondo se veía un lago donde un liquido que bullía, debía ser los líquidos del estomago, y se acercó y miró, tuvo la sensación de estar en lo alto de una gran olla y que miraba el contenido.
-No te contengas y salta dentro- dijo la voz de Ranma- este barco está deseando digerirte, aunque le provocarás mal de estomago.
-Alguien tan ruin y malvada como tú sólo puede ser venenosa-le dijo Akane- ¡salta y viaja al infierno! ¡Es donde perteneces!
Ukyo hacía rato que había traspasado los limites de la locura, ya no era consiente de lo que hacía. Saltó a ese liquido sin pensarlo, sólo pensaba en huir. En su caída vio a un extraño ser flotar en ese liquido.
Ukyo cayó al liquido y empezó a nadar, vio algo parecido a una costa e intento nadar hacía ella con la esperanza que allí estaría a salvo. Pero de golpe notó que la cogían del pie y tiraban de ella y la sumergían.
La chica miró asustada qué o quién la arrastraba para el fondo y vio horrorizada que era Akane, o ese ser terrorífico que parecía Akane.
-Soy Akane. Y sí, te leo lo que piensas. ¿Terrorífico? ¿Eso piensas que soy? ¿Un monstruo? – Akane se rió con maldad. - no te preocupes tú hoy también lo serás.
Ukyo se espantó, supo que no le quedaba mucho de vida. Que ese ser la mataría.
- ¿Hoy se volverá un monstruo? - preguntó Ranma que la acababa de coger del otro pie y ayudaba a Akane a llevarla hasta el fondo- no se convertirá en monstruo hoy. Siempre lo ha sido, desde que te atacó por primera vez, desde la primera vez que intentó que rompiéramos, cuando intentó que salieses con el inútil de Ryoga. Cuando ayudó a matarnos ya lo era desde hacía tiempo, todos ellos siempre han sido unos monstruos.
Y los dos monstruos la llevaron a una especie de yerba y allí le ataron los brazos, las piernas, el cuerpo y el cuello. Y se separaron un poco de ella. Y esperaron que ella muriese, para ellos parecía un espectáculo ver su muerte. Ukyo tiraba e intentaba escapase de su trampa, pero cada vez esas yerbas la aprisionaban más, sobretodo las que tenía alrededor del cuello. Se iba ahogando, no podía escapar. Lo último que vio fue un monstruo acercarse a ella. Después fue dominada por la oscuridad.
Los demás pasajeros del barco vieron como Ukyo de golpe enloquecía, y corría por el barco gritando asustada como si la siguiera o viera un monstruo. La vieron entrar en su camarote y salir de él y volvió a correr hasta llegar a la terraza y saltar por la borda al mar.
Los pasajeros vieron con terror como esa chica intentaba nadar y se hundía, en esa zona había corrientes marinas que llevaban a todos los incautos al fondo. Cerca del barco desde cayó Ukyo había otro barco, uno de exploración submarina. Al ver caer la joven. Se tiró al mar un submarinista que fue en rescate de la chica. Ese hombre vio como esa chica era atrapada por una corriente, de la que no pudo escapar. Vio que esa chica era atraída hacía unas plantas marinas y que allí ella misma se enredaba, vio que esa joven a cada paso iba haciendo que esos filamentos apretaran más y más, sobre todo su cuello. Cuando el submarinista llegó a la chica... sólo pudo sacar su cuerpo del agua y subirlo al barco.
La guardia costera llegó y escuchó la declaración de todos los que vieron los hechos. Nadie supo que llevó a Ukyo a ese estado de locura. En su cuerpo no había rastros de drogas, ni de bebida. Tal vez fue una pesadilla. La policía se llevó el cuerpo. Todos los que vieron el cadáver se aliviaron al ver alejarse el cuerpo, había en él algo no de todo normal, algo que asustaba. Tal vez fuera el terror que se veía en la cara de la muerta, pero lo que nadie supo de donde salió esa horrible corona que la joven ahogada llevaba cogida sobre su pecho.
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Notas del autor:
Hola:
En este segundo capítulo, la venganza se centra en Ukyo, que va a uno de esos concursos de tv a aprender, uno de esos que parece una mezcla ente gran hermano y una escuela de cocina. Lo siento pero odio esta clase de programa. Me parece frívolos y me ponen de mala uva, tanto los concursantes como los presentadores o "profesores".
Ranma y Akane juegan con la mente de Ukyo y le hacen pensar que está dentro de un animal. Cuando la cocinera salta a lo que ella se piensa que es el estomago de ese ser, esta saltando realmente al mar y el monstruo que ve en su caída es realmente un barco, desde donde salta el buceado a rescatarla.
