MÉDIUM MÁGICO
Sus ojos, aunque parecían estar cerrados, el horizonte que se encontraba frente a ella era inmenso. La infinidad del cielo se mostraba imponente sobre todo lo que la rodeaba. Brillante, colorido… los ojos de Xayah dejaron escapar algunas lágrimas. La magnificencia de aquel lugar la hacía llorar, tal vez de felicidad, pues la existencia de algo tan maravillosamente hermoso la conmovía. Una voz susurro con tanta suavidad, que se sintió arrullada por el sonido más tranquilizador de todo el universo, sin notarlo, su nombre era pronunciado con notable ovación.
"Lleva la luz a dónde reinan las sombras"…
Fueron las últimas palabras que percibió antes de que abandonará el onírico mundo de los sueños. Una repulsiva ira la atacó y deseó poder vivir nuevamente esa experiencia tan extraordinaria, pero tuvo que resignarse a continuar su monótono día. Mientras preparaba un zumo para desayunar, una voz tras de ella susurró su nombre, con evidente susto, recorrió la sala de estar en busca de aquella voz, pero no tuvo éxito. Luego de unos minutos, mientras se encontraba en su habitación vistiendo su uniforme, escuchó aquella voz nuevamente, dio un pequeño salto por el repentino suceso, pero esta vez, vio a un pequeño y colorido pajarito, que tenía la cabeza de color rosa y la panza blanca, además de poseer algo similar al cuello de una capa, abrochando ambas partes de este con una estrella dorada.
-Xayah
- ¿Es...estás hablando?
- ¡Claro que lo hago! - frunció el ceño - te he estado llamando desde que despertaste, pero tus pensamientos son muy escandalosos.
-Ay... no puede ser, aún estoy soñando, ¿Cierto? - expresó con cierto desespero, empezando a caminar de un lado a otro – sí, debe ser eso, no me estoy volviendo loca y no estoy hablando con un ave.
-Por la estrella prima... - respondió el pajarito cubriendo su rostro con una de sus alas - ¿Vas a seguir divagando o me vas a escuchar?
- ¿Hablas enserio?... ¿No... estoy soñando? - preguntó confundida.
- ¿Por qué no observas esto? - señaló con una de sus patitas una estrella de cuatro puntas, color esmeralda y de bordes dorados – tómala - terminó por decir batiendo sus alas.
- ¿Qué... es? - interrogó dubitativa arqueando una ceja.
-Quizá pueda interesarte... aunque eres un poco complicada
- ¿Qué sabes tú de mí? - frunció el ceño
-Quizá más que cualquier otra persona
- ¡ja! - sonrió incrédula - primero un extraño sueño, y ahora me encuentro hablando con un "místico" pájaro que apareció de la nada en mi habitación y me pide que tome una estrella que parece... una esmeralda - resopló - mejor me voy a la escuela, se me hace tarde.
-Espera, ¡Xayah! - voló detrás de la vastaya que ya se encontraba dirigiéndose a la salida - ¡debes responder el llamado!
-Si, si, si - sacudió su mano – tal vez ya no existas cuando regrese a mi apartamento, así que, ¿querrías guardar silencio?, escucharte hablar en mi mente es literalmente, muy molesto.
-Es...pera... - dijo frustrado cuando el portazo resonó en el ambiente.
El pequeño pajarito se quedó sobre la mesa del comedor observando a su alrededor "Su vida carece de emoción, es entendible que sea escéptica para ciertas cosas", pasó su mirada detalladamente por la residencia, luego, voló a la habitación y aterrizó sobre la almohada de la cama, "supongo que descansaré hasta que regrese" ... "solo ten un poco de paciencia Saki" pensó para sí mientras lentamente cerraba sus ojos.
La respiración entrecortada y el ligero calor que empezaba a sentir en las piernas le recordaba lo precipitado que era su paso, se concentraba en huir de su reciente experiencia. Cuando la gran puerta de su escuela se posaba frente a ella, tomó una bocanada de aire y luego la expulsó con cansancio. El tiempo había corrido un poco más rápido de lo esperado, razón por la cual, tuvo que dirigirse de inmediato al laboratorio de Química. Dichas clases solían ser divertidas y ... extrañas, ya que el profesor Singed parecía tener varios tornillos sueltos, sin embargo, Xayah no pudo dejar de pensar en la ausencia que su amiga Neeko dejaba en al ambiente.
Al haber terminado la clase y posterior a esto, finalizado la clase de historia con el profesor Ryze. Xayah aprovechaba el espacio entre clases para caminar por los pasillos en busca de su amiga. Irritantes susurros atravesaban sus orejas, estimulando su sentido a tal punto que, tuvo que sacudirlas, al principio, trató de ignorar el contexto de ellos, hasta que escuchó la palabra "lagartija". Frunció su ceño con bastante ira para dirigir la mirada a la persona que lo había mencionado, por supuesto, era de esperarse tal tono despectivo por parte de aquella persona.
- ¿Qué dijiste?
-Perdona, ¿Tú quién eres? - preguntó con cierto matiz detestable en su voz.
- ¿Te importa? - respondió arqueando una ceja - ¿Mencionaste algo sobre una "lagartija"?
-Ah, claro - sonrió con petulancia – tu eres la mejor amiga de esa lagartija, ¿No es así?
-Y tú eres la detestable Sarah, pero eso a nadie le importa, ¿Sabes? - expresó con indiferencia
-Vaya... - mantuvo su sonrisa, pero esta vez, parecía verse interesada – si quieres saber sobre ella, está en el patio trasero - miró de reojo a Ahri, la cual, era con la que se encontraba chismeando antes de la llegada de Xayah – con una rana...
- ¿Una rana? - interrogó haciendo una mueca escéptica ante tal afirmación, sin embargo, la ubicación no le hacía dudar, pues a Neeko le agradaba el patio trasero debido al bestiario que había en el enorme invernadero – como sea - resopló mientras se alejaba de las dos.
-Dale mis saludos a la rana - gritó entre risas Ahri, una vez que la otra vastaya se había alejado – digo... a la lagartija - soltó una carcajada.
-¡Jodete! - respondió Xayah de vuelta.
Salió del edificio de la escuela por la parte trasera y subió por las escaleras que llevaban a la entrada del patio, una pequeña caseta que hacía a su vez de sala de estar, con unas estanterías llenas de libros de diferentes tópicos, y al otro lado, un campus en donde solían estudiar los del club de biología, pues un invernadero enorme cubría gran parte del lugar. A medida que se acercaba, ocurrió algo dentro del edifico de cristal que la dejó extrañada, pues Qiyana, líder del club, abandonaba el sitio con molestia en su rostro. Apenas posarse frente a la entrada del invernadero, Zyra la miró inexpresiva, y Xayah, le devolvió el gesto.
- ¿Vienes por Neeko? - preguntó Zyra
-¿Está aquí?
-Así es - afirmó mientras regaba con delicadeza una planta – al fondo, ¿Ves aquella sección cubierta por el sol?, justo al lado.
-Gracias, Zyra
-Por nada, solo no toques las plantas - advirtió con firmeza.
-Entendido.
Las plantas eran extrañas, pero poseían belleza en su rareza, la parte oscura del invernadero, poseía las flores más extrañas, pues solo crecían al recibir la luz de la luna. Habían sido traídas por Aphelios, un estudiante que perteneció al club de biología unos años antes de graduarse. Cuando Xayah se encontró a unos metros de su destino, escuchó no solo palabras, si no risas. Apresuró un poco su paso para ver que ocurría, pero lo que vio, la dejó atónita.
- ¿¡Que haces!?
-Ah, ¡Xayah! - se sobresaltó
- ¿Por qué estas acá escondida hablando con una rana? - preguntó dejando ver una ligera molestia.
- ¡No es una simple rana! - dijo haciendo pucheros – Towa es un médium mágico - sonrió mientras abrasaba a al anfibio, que, a su vez, dejaba salir su lengua, curvando su boca en una mueca de alegría – Neeko será fuerte, Towa se lo dijo - expresó finalmente emocionada.
- ¿Medium mágico?, ¿Towa?, ¿La rana te lo dijo? - se sobó las cienes tratando de mantenerse en calma - ¿Dónde encontraste esa rana?, ¿Por qué la trajiste aquí? Y... ¿Por qué faltaste a las primeras clases?
-Xayah no cree en lo que Neeko le dice - frunció el ceño - ¿Acaso Xayah debe ver esto para creerle a Neeko? - expresó mientras le dejaba ver una estrella de cuatro puntas que se dibujaba en la espalda de la rana - también le dieron una a Neeko, pero esta es amarilla - terminó estirando el brazo para dejarle ver la joya a Xayah.
-Esto... no es cierto... - se repitió varias veces a sí misma para concebir lo que estaba ocurriendo - ¿Qué... que significa eso?, ¿Lo sabes? - preguntó un tanto desesperada por saber la verdad.
-¿Xayah se encuentra bien? - dijo expresando preocupación - Towa apareció en la casa de Neeko en la mañana, dijo algo como... "Has sido llamada, debes responder al llamado", o algo así, Neeko es muy distraída - terminó con una risita
-N-no... no puede ser cierto... ¿Estoy soñando?...
Xayah escapó del lugar esperando poder olvidar la extraña ansiedad que sentía por no entender lo que estaba ocurriendo, un animal manifestando ser un "médium mágico", recordó que aquel pajarito que apareció en su apartamento en la mañana también menciono algo a cerca de un llamado, pero no era capaz de comprenderlo y eso la incomodaba. Mientras se hallaba inmersa en sus pensamientos, tropezó por las escaleras, aunque apenas chocó con dos o tres escalones, se hizo algunos raspones en sus brazos y rodillas. Sintió el calor del aclimatado asfalto sobre el que reposaba sin saber cuánto tiempo había durado tirada, su cuerpo se encontraba hirviendo debido al dolor que sentía, un estudiante se había acercado a ella, pero su rostro, hundido en el suelo, no notó que aquel que fue a su rescate era Rakan.
- ¿Te encuentras bien?, ¿Puedes hablar? - preguntó con preocupación.
-Yo... ¿Rakan?... - se encogió un poco, pero el dolor recorrió su cuerpo como si se tratase de un pulso eléctrico - soló... me golpee un poco...
-No te preocupes nena, te llevaré a la enfermería ahora mismo – un pajarito de color verde se posó sobre su hombro y luego pío a la vez que estiraba su pequeña ala con la intención de señalar una dirección - por supuesto Riku.
Xayah no hizo ninguna mención al respecto, trató de no pensar en lo parecido que era ese pequeño pajarito al que había dejado encerrado en su apartamento, se limitó a cerrar los ojos, así, quizá, despertaría de ese tedioso sueño.
La solitaria enfermería "solía estar rodeada por un ambiente reconfortante", era lo que comentaban los integrantes del equipo, aunque a Rakan eso le parecía mucho decir para algo que consideraba lúgubre. Pero ese instante parecía estar tranquilo, se conocía así mismo lo suficiente para saber lo que sentía, Xayah le había empezado a atraer desde hacía un año, lastimosamente, era torpe para esas cosas, considerando como última opción, llamar su atención de alguna manera, siendo ignorante de que su sentimiento era reciproco. Esos minutos en que se encontraba sentado apreciando el dormido rostro de Xayah, fueron uno de los más preciados para Rakan, incluso más de los que gastaba observándose en el espejo.
-Tenía razón, son sólo unos rasguños - expresó Riku, que reposaba sobre el hombro del Vastaya
-Eso significa que debe esperar a que sanen, también sufrió algunos golpes
-Cúrala
- ¿Qué?
-Te ayudaré - voló hacía el borde de la cama en la que reposaba Xayah, concentró una extraña energía frente a su pecho e invocó una pluma que brillaba con un verde esmeralda – Tómala
- ¿Y esto? - preguntó maravillado – a ver - tomó la pluma y la observó detalladamente
-Esa pluma es capaz de absorber parte de la energía vital de un ser vivo y canalizarse como energía curativa a través de ti, en este caso, le transferí una pequeña parte de mi energía, debería ser suficiente, inténtalo - ordenó señalando a Rakan con su pequeña ala.
- ¡Intentémoslo Riku! - miró una vez más la pluma, pero durante unos segundo, su expresión solo demostró confusión - ¿Y qué debo hacer?
-¿Cómo lo voy a saber?- dijo levantando sus alas – solo tócale la frente o la mano, lo importante es que la cures.
-Bien, ¡Intentémoslo Riku!
Tomó la pluma con su mano izquierda y con notable nerviosismo, acercó lentamente su mano derecha a la frente de Xayah, un pensamiento fugaz le gritaba que profanaría la pureza de su rostro, pero otra parte de sí mismo, ansiaba poder sentir su piel. Una vez posó la mano sobre la frente de ella, una energía verde comenzó a emanar de su palma, sintió una calidez que desconocía, pero lo reconfortaba, unos segundos después, el calor y la energía se detuvieron, dejando a Rakan confundido.
- ¿Y bien?
-Emmm... - respondió Riku, dio un pequeño saltico a la almohada quedando junto a la cabeza de Xayah – parece que ya está, pero quizá... ¡Ah! - se sobresaltó apenas la Vastaya abrió los ojos.
-!Ahh! - se alejó Xayah asustada - ¿No hablas?... - observó con detenimiento – eres igual... pero... no hablas
-Claro que habla, ¿Verdad Riku? - obtuvo un pequeño "pio" de respuesta - ¿Lo ves?
-No... no lo hace – susurró creyendo que ya había despertado de aquel sueño, sin embargo, al reparar en su situación actual, notó que se encontraba en buen estado, no sentía ningún dolor y su cuerpo ya no le temblaba - ¿Por qué estaba... - miró a Rakan, sin poder evitar sonrojarse - ¿Qué haces tú... aquí?... - "maldita sea, sigo soñando, ¿Por qué no puedo despertar? ¿Cuánto lleva acá? ¿enserio estaba hablando con él sin haberme dado cuenta?" llevó sus manos a la cabeza.
- ¿Te sientes bien? - expresó preocupado el otro – Tuviste una caída en las escaleras que llevan al patio trasero, por supuesto, el caballero Rakan te rescató - terminó haciendo una ridícula pose que lo avergonzó.
-Oh - soltó una risita, luego, cambió su expresión a una seria nuevamente – si es así, ¿Por qué no me duele nada?
-Riku me ayudo a curarte, ¿Sabías que esa criatura es mágica o algo así?
-¿Mé...médium mágico? – tartamudeó al notar que todo parecía encajar por alguna razón.
-Me... ¿Qué? - recibió de nuevo un "pio" por parte de Riku – oh, Riku dice que sí.
- ¿Dijo eso? - miró curiosa al pajarito – o sea que solo puede comunicarse contigo
-Es una posibilidad - sonrió sin saber que responder – supongo
-Ya veo... - se tomó un momento para analizar lo que le había ocurrido ese día, aunque es cierto que hablar con Rakan la hacía sentir feliz, la avergonzaba haber sido tan descuidada, por otra parte, su mente se llenó de pensamientos sobre las criaturas "mágicas" que le había visto a Neeko y Rakan , que incluso ella tenía, de seguro terminaría por aceptar que no estaba soñando y debía dar una explicación a aquella pequeña criatura, la cual, de seguro también le daría una a ella – Me... m-me agrada haber hablado contigo Rakan pero... ¿Me podrías dejar sola?
-Oh… Claro, cuídate nena - mencionó mientras abandonaba la enfermería, en parte, pensando si había hecho algo indebido.
Permaneció pensativa por varios minutos, intentando encontrar las palabras adecuadas para usar con aquel pequeño pajarito que la esperaba, pero apenas terminó, regresó a sus actividades, por lo tanto, aquel día se volvió tan monótono como solían ser todos.
Saki abrió sus diminutos ojos al sentir la presencia de Xayah, sabía que se encontraba cerca, aunque aún le faltarían unos minutos para llegar. Estiró un poco su pequeño cuerpecito y emprendió vuelo hacia la sala de estar, esperando la llegada de su compañera elegida, pasado un tiempo, llegó, completamente inexpresiva.
-Supongo.. que tenemos que hablar
-Así es – asintió Saki
Notas del autor
Traté de que fuera pronta esta actualización, me siento feliz de tener lectores tan geniales. Lo hice un poco más largo que el anterior y espero que les guste.
Tec
Espero que tú interés solo aumente s medida que la historia progrese, gracias por dejarme tu Review.
Cómo siempre, gracias por leer y espero que tengan un bonito día. Cuidense.
