Capitulo especial

Mitchell está apoyado en la pared, en un rincón alejado de la habitación. Me observa en silencio. Levanto mi cabeza y mantengo su mirada, a pesar de la luz que brilla en sus ojos. ¿Es antipatía….U otra cosa? Y pienso: desde cuando carajos esta ahí que yo no me di cuenta. Intento levantarme, pero, de repente, Mitchell está muy cerca de mí, con actitud amenazante. Tan cerca que distingo el tono cambiante de su iris, el dibujo de sus cejas, sus labios entreabiertos… ni siquiera le he oído acercarse. ¿Cómo ha podido desplazarse tan deprisa? Es como si se hubiera deslizado por el suelo en una milésima de segundos. ¡Nadie puede ser tan rápido! No puedo apartar mi mirada de él. Me siento como invadida por su presencia. Como si una forma invisible me retuviera. El aire esta eléctrico. Mi cuerpo está completamente extendido. Intento decir algo pero soy incapaz de proferir una sola palabra. No me apetece o no consigo… no sé.

Me siento como hechizada… ¿Me ha embrujado? Esta tan cerca… Y su tez es tan pálida… Se diría que es una aparición. Pienso que estoy soñando pero reacciono al notar que me quedo sin respiración. A mi pesar, me siento atraída… sus ojos, tan intensos, han cambiado de color. Parecen ahora de color sangre.

Loren: Como es eso posible -me digo a mi misma-

La luz tamizada de la habitación debe estar jugándome una mala pasada. Y no olvidemos mi fatiga. ¡No veo otra explicación! Instintivamente, adivino que esta aura emana de Mitchell. Me pregunto cómo hace eso, estoy como cautivada. Sin que pueda impedirlo, se lanza sobre mí y me inmoviliza en la cama. Intento gritar, pero sus pupilas me ordenan callarme. Privada de voluntad, me vuelvo bruscamente afónica. Su cuerpo pesa sobre el mío. Puedo adivinar la forma de su torso, sus músculos impresionantes. Me tiene fuertemente cogida, sin hacerme daño. Me estremezco al distinguir un resplandor depredador en su mirada.

El roce de su pantalón contra mis muslos descubiertos me provoca temblores involuntarios e incontenibles. Sus manos sujetan mis puños, su boca desciende a mi cuello… mi corazón palpita a toda velocidad, mientras que un calor inesperado me envuelve. Bajo un instante los parpados para contenerme. En vano.

Su olor es adictivo, como si me incitara a dejarme llevar. El aire parece cargado de electricidad. Hay una clara tensión perceptible entre nosotros. Me falta toda la energía, como si el controlara todos mis sentidos. Sin darme cuenta todo mi cuerpo se acerca a él, en una muda invitación. No comprendo lo que me ocurre… sus ojos se clavan en el fondo de los míos y parecen sondear mi alma. Me olvido de respirar. Estoy fascinada y aterrorizada a la vez. Sus manos siguen sujetando las mías. Su pulgar acaricia mi palma y me aporta suaves escalofríos. Debería hablar, gritar y escaparme. Pero una parte de mi quiere seguir así, sujeta por este hombre que apenas conozco. Esta actitud no es propia de mí… Y, sin embargo, es tan agradable, tan embriagadora… me muerdo levemente el labio. Mitchell esboza una sonrisa y murmura con una vos grave en mi oído:

Mitchell: bueno, cosita, ¿no dices nada más? –me dice coquetamente

Guardo silencio pero le devuelvo su sonrisa insolente. Estoy locamente tentada a lanzarme, aquí y ahora, en sus brazos. Me digo a mi misma para que seguir luchando contra esto. Intento aferrarme a algo real antes de desconectar completamente y quedarme a merced de mi carcelero. Me digo a mi misma: piensa, Loren Parker, piensa.

Una desconcertante corriente de energía me atraviesa. Me siento envuelta en una especie de capullo reconfortante. Siento un hormigueo en mi piel al notar su tacto. Es desconcertante… me relajo y dejo escapar un pequeño suspiro de bienestar. De pronto, le sorprende un chirrido que viene del pasillo, vuelve la cabeza un momento. Parpadeo varias veces como si saliera de un largo sueño.

Mi corazón se acelera, mi cuerpo se tensa, mis sentidos vuelven como si yo tomara posesión de nuevo de mi cuerpo. Me estrecha fuertemente contra él y percibo toda la realidad de la situación.