DISCLAIMER
Tristemente, nada de la saga de Harry Potter me pertenece, pero sí este fanfic hecho con amor.
N/A: publiqué el archivo equivocado del primer capítulo, pero ya corregí mi error. Puedes volver a leerlo con las correcciones del borrador.
"Profesor. ¿Sabe cómo Voldemort se enteró de la profecía?" Dumledore suspiró.
"Tienes demasiadas dudas que no quiero saciar, pero lo haré. Aunque debes compreder que hay cosas que te diré a su debido tiempo" Harry asintió un poco molesto de que siga queriendo privarle de cierta información, pero era lo único que tenía. Dumbledore acarició su barba y prosiguió: "Mientras la profesora Trelawney me decía la profecía, una persona escuchó una porción, la primera parte, y se lo dijo. Tom solo conoce la mitad de la profecía, es por eso que quería recuperarla, pero también tenía otros planes. La persona que le repito la profecía es un espía mío en estos momentos, por lo que tenemos cierta fuente sobre futuros ataques de este tipo."
Luego de retirarse de la oficina de Dumbledore, Harry tomó el camino más largo que conocía para llegar a su sala común. No es que no quería ver a sus amigos, es solo que quería ordenar mejor sus ideas. Ahora ya sabía la razón de que Voldemort lo perseguía, de alguna forma, él se había enterado de la profecía y fue a su caza, solo que sus padres se interpusieron en su camino.
Sirius estaba bien. No había sufrido ningún tipo de tortura y había podido mantener una buena batalla contra los mortífagos. Solo esperaba que eso se mantenga y esté fuera de peligro por un largo rato. Sirius era la única familia que le quedaba, lo único que tenía más próximo a sus padres.
Voldemort. Ahora el Ministro no podía negar que él había vuelto. Lo habían visto varios empleados del ministerio. Tal vez saldría la noticia en el profeta el siguiente día.
Sus amigos. No había visto a ningún herido a parte de Hermione. Agradecía que todos estén a salvo y sabía que desde ahora no podía dejar que vuelvan a sufrir tal amenaza. Debía mantenerlos alejados para que no salgan lastimados. No sabía cómo lo haría, pero trataría. Más ahora que ya sabe que es un objetivo clave para el lado oscuro. No podía dejar que los usen para amenazarlos.
Hermione. Debía averiguar cómo le iba en el hospital. En unos días terminaría el periodo escolar y cuando regrese a Privet Drive no podría enterarse de nada. Tío Vernon no le dejaría recibir el correo ni tener contacto con nada ni nadie del mundo mágico luego del accidente de Dudley con los dementores. Suspiró.
La profecía. ¿Quién había dado esa información a Voldemort? Dumbledore le debía otra conversación en la que estaba dispuesto a escuchar más, porque estaba seguro que seguía ocultandole información crucial. Y ya no quería cometer errores que podría lastimar a sus mejores amigos.
Ya faltaba poco para llegar al cuadro de la dama gorda, por lo que decidió que seguiría con sus planes cuando vaya a su cama. Al parecer las noticias de lo que había ocurrido en el departamento de misterios ya había llegado a oídos de los alumnos de Hogwarts, porque todos se detenían y murmuraban al verlo pasar, no es que no lo hacían a menudo, pero era bastante obvio. Agotado, y sin querer responder preguntas, le dio la contraseña al cuadro y vio que en la sala común lo estaban esperando sus compañeros de casa y amigos. Hasta Luna estaba ahí.
"Harry" se acercó Ron rápidamente al verlo, Neville y los demás se acercaron. "Amigo, ¿qué te tomó tanto tiempo? Te llevamos esperando años" le preguntó.
"Harry, ¿dónde está Hermione? ¿está bien? Vi cuando cayó por una maldición y luego todo pasó demasiado rápido" comenzó Neville preocupado.
"¿Es cierto, Harry? ¿Qué quién-no-debe-ser-nombrado volvió?"
Los chicos comenzaron a rodearle y preguntarle cosas sin esperar a que responda lo anterior. Eran demasiadas voces, demasiadas personas. No pudo evitar sentirse ahogado y pegar un grito. En ese instante todos se callaron y nadie dijo nada en unos segundos, hasta que Luna habló.
"Vamos. Dejemos a Harry un momento" dijo Luna, tomando la mano de Ginny y la estiró para dirigirse al otro lado de la sala común. La pelirroja, algo dudosa, decidió seguirla, aunque no estaba muy segura, sabía que era lo mejor. Él necesitaba espacio. Los otros, entendiendo el mensaje, comenzaron a dispersarse. Aún murmurando algunas preguntas.
"Oye, Harry. Hablamos luego, ¿si?" le dijo Ron algo dudoso. Harry solo asistió y se dirigió a las escaleras algo avergonzado por su ataque de ansiedad.
Harry fue a su dormitorio y directo a su cama. Ese día estaba siendo demasiado largo y lleno de información nueva. Deseaba mucho que Hermione estuviera ahí para contarle sobre la profecía, que le diga que podría salir de esa. Podría contárselo a Ron, pero su mejor amiga siempre le daba mejor consuelo. Además que prefería contárselo a ambos juntos, siempre había sido de esa manera entre los tres.
Pasó las horas antes del toque de queda recostado. Ninguno de los chicos había subido al dormitorio. Harry agradeció a sus amigos por ser comprensivos y dejarlo solo aunque les carcomía las dudas. Lentamente cayó en un profundo sueño luego de estar agotado sin poder evitar que las escenas de horas anteriores se repitan una y otra vez.
En otro lado del mundo mágico, estaba una chica castaña en una camilla. Los medimagos probaban hechizos, traían pociones, hablaban entre ellos para averiguar la causa de que no despierte. Todo parecía normal, pero debía de haber algo y lo tendrían que averiguar pronto.
Era la mejor amiga del elegido después de todo.
Me alegra que hayas llegado hasta aquí, significa que algo de lo que estoy escribiendo te está atrayendo y espero que te retenga por más tiempo : )
Lo cierto es que no tengo idea hacia donde me llevará esto, pero espero que termine bien.
