Viernes, 14 de febrero de 2020
Disclaimer: este fan fiction está hecho sin fines de lucro, Ranma ½ es una obra de la gran mangaka japonesa Rumiko Takahashi, quien me enamoró con su historia y sus personajes, que me sirven de inspiración para crear otras historias, las cuales no solo me ayudarán a mejorar en mi forma de escribir, o eso espero, sino que tal vez pueda entretener a alguien que me visite por aquí.
Capítulo I
Desconfianza y Talento
–Grgrgr.
Ranma escuchó los borborigmos de su estómago, en la entrada de la preparatoria Furinkan, con los brazos cruzados y la planta de su pie derecho apoyada en la pared. Eran como unos veinte minutos que veía impaciente como Akane se despedía de sus amigas. Él podía soportar muchas cosas, torturas y enemigos de todo tipo, pero había un par con las que no podía: tener hambre y no ver o sentir a Akane por mucho tiempo.
–¿Qué tanto haces? –dijo como si ella pudiera oírlo a los seis metros que distaba, quejumbroso y en voz baja, cambiando de posición para tener ambas piernas en el suelo y los brazos rectos a los costados en dirección a las tres parlanchinas. Bien podría irse y dejarla que regresara sola a su casa, pero no se arriesgaría a que la muy boba sea secuestrada, engañada, embrujada o perseguida por algún idiota enamorado. Así que… ni modo, su estómago podría esperar un poco más.
Al poco tiempo, Akane se acercó corriendo a su prometido, un poco avergonzada y conmovida por haberlo hecho esperar y que él la haya esperado, era un lindo detalle de su parte.
–Lo siento, gracias por esperarme, Ranma, no era necesario.
Es que sus amigas estaban entusiasmadas por un casting que se estaba llevando a cabo en Nerima, querían que ella se presentara e intentaban convencerla, Akane no quería ser grosera, por eso se demoró más de lo necesario para que entendieran un No como respuesta. Ella ya tenía experiencia con obras de teatro, sobre todo con una, que dicho sea de paso, fue muy disparatada; aunque el final lo recordaba con mucho cariño y ternura, porque ver a su prometido tan nervioso le resultaba dulce. Recordó cómo tuvo que usar aquella cinta adhesiva para ayudarlo, ella también había muerto de nervios, pero no podía dejarlo solo en esa locura. Sentir los labios de Ranma tras esa cinta aún le causaba emoción y sentía a las tontas mariposas haciendo un verdadero alboroto en su estómago. Sonrió tras el recuerdo.
Hacía ya un rato que los dos prometidos estaban camino al Dojo Tendo, en un tranquilo y especial silencio, a Ranma le gustaba eso, cuando su prometida iba ensimismada, pues podía aprovechar para observarla a sus anchas, memorizar los detalles de su bello rostro, y con vergüenza admitía que tenía la oportunidad de ver su cuerpo, que aunque vestido, podía diferenciar sus formas de mujer ¡Y qué formas! Sonrojado trató de pensar en otras cosas. Entonces se dio cuenta que ya estaban por llegar a casa y no había vuelto a escuchar su cantarina voz, además debía aprovechar porque ya en casa lo más probable sería que no se vieran más que en la cena o si coincidían en el dojo, por alguna razón que desconocía en las últimas semanas entrenaban por separado. ¿Por qué Akane ya no querría entrenar con él? Fue cuando se percató de su sonrisa misteriosa.
–¿En qué piensas?
–¿Eh? –Akane se sintió incómoda por la respuesta a esa pregunta –. En nada, ¿por qué?
–Porque podrías chocar con alguien, o peor aún con un poste, sería muy gracioso verte estampada y luego con el rostro más rojo que una sandía, ja, ja, ja, o tal vez caerías en alguna alcantarilla abierta, ja, ja, ja, eso sería más gracioso, luego saldrías oliendo peor que una mofeta, ja, ja, ja, y nadie podría ayudarte por no soportar tremenda peste, ja, ja, ja.
Ranma reía con ganas por la tonta historia que se había imaginado, no le resultaba nada más divertido que mosquearla y que ella reaccionara infantilmente, poniendo su carita indignada y furiosa por sus palabras, adoraba verla molesta, por alguna razón esa reacción le provocaba un hormigueo agradable. Claro que nada de lo que le dijo podría hacerse realidad, él no lo permitiría, siempre la protegería.
Akane fastidiada por las ideas bobas de Ranma, lo miró con enfado y prefirió alejarse de él corriendo a casa. A este tiempo sabía que darle importancia a su prometido era como dejarle ganar en esa contienda, ignorarlo era un punto para ella. El simpático adolescente la siguió sabiéndose perdedor, ahora llegarían más rápido y no la disfrutaría como le hubiese gustado, se molestó por su mal ataque; aunque la molestia se le quitó cuando se dio cuenta que correr tras ella tenía sus beneficios, bien podría rebasarla haciendo lujo de su velocidad y molestarla más dejándola atrás, pero por nada del mundo perdería la oportunidad de ver el vaivén de su vestido y atisbar sus hermosas piernas en ese movimiento, ¡vaya!, a veces parecía que Akane tenía razón, era un pervertido, pero solo por ella.
Los dos artistas marciales iban corriendo hasta que Akane vio un Lamborghini Diablo negro humeando en media pista, esto hizo que se detuviera y se dirigiera hacia él seguida por Ranma. Alguien se encontraba detrás del capó destapado, cuando pudo verlo notó que se trataba de un hombre guapo de cabello castaño claro y corto, ojos grises, nariz respingada, alto, delgado, no más que de veinticinco años; iba vestido con un polo negro cubierto por una ligera camisa a cuadros, un jean hueco celeste y unas zapatillas negras con planta y pasadores blancos, se detuvo por la sorpresa, era extraño ver a personas como él en el barrio.
El misterioso hombre al sentir la presencia de los dos adolescentes subió la mirada encontrándose con la cara desconfiada de Ranma y la dulce expresión de sorpresa de Akane. Sonrió. Definitivamente uno nunca se imagina las sorpresas que tiene preparada la vida. Después de haberse malogrado su auto y quedarse sin batería en el celular se convenció que ese no era su día, pero todo tenía una razón de ser, de lo contrario no hubiese conocido ese rostro hermoso y angelical, y ese cuerpecito delicado e hipnotizante. Aquel día se convirtió en el mejor de su vida.
–Hola preciosa, ¿podrías ayudarme?
–No –se adelantó Ranma–. Es tarde, vámonos, Akane.
El joven Saotome no era ningún lelo, por supuesto que se había dado cuenta de la forma en cómo ese hombre había visto a su prometida, y la muy boba como si nada, se felicitó interiormente por saber que no podía dejarla sola fácilmente. Al ver que la pequeña Tendo no se movía la tomó del brazo para retomar con su camino; pero ella no podía abandonar a alguien que necesitara ayuda, así que zafándose de Ranma, ignorándolo y no dándose cuenta de nada extraño, le hablo al joven:
–Claro, ¿qué podría hacer por usted?
–Solo necesito hacer una llamada, linda.
–Bueno, podría hacerla desde mi casa, no está lejos de aquí.
–Perfecto, deja que asegure mi auto y te sigo.
Ranma no cabía en sí de indignación, sabía que entre los deberes de un buen artista marcial estaba ayudar al necesitado. ¡Pero diablos!, no si ese necesitado se comía con la vista a tu futura esposa.
–¡Akane!, ¿estás loca? No lo conocemos, que tal si es un asesino en serie y su patrón son las chicas patosas, estarás en problemas –susurró Ranma, mientras el presunto delincuente cerraba el capó, sacaba algunas cosas de su auto y aseguraba las puertas y ventanas; no iba a permitir que ese estúpido conozca su casa.
–Vamos Ranma, no seas tonto, es solo una persona a quien se le ha malogrado el auto y una llamada solucionará su problema, es fácil ayudarlo –espetó Akane, molesta por el insulto del bobo de su prometido que no pasó por alto.
–Listo bonita, guíame –dijo el joven con un tonito que desagradó a Ranma, a quien no le quedó de otra que aceptar lo decidido por Akane.
Los tres iban caminando, Ranma en medio, ese idiota lo ponía nervioso, y más porque de rato en rato se daba cuenta que Akane intentaba verlo. Curiosa. Y el otro se inclinaba hacia adelante para sonreírle, y hacia atrás para, para… ¡Aaaj!, él bien sabía para qué. Solo quería llegar a casa para que el aprovechado ese hiciera su odiosa llamada y no verlo el resto de su vida.
–Ya llegamos –exclamó tranquila Akane, adelantándose al gran portón para abrirlo. Entonces, Ranma notó otra vez la mirada nada santa del infeliz.
–Ya, ¿no? –advirtió el artista marcial haciendo crujir sus dedos. El misterioso joven al escucharlo cambió su sonrisa lujuriosa y levantó la mirada para ver nervioso al adolescente furioso que estaba a su lado. Se aclaró la garganta y tragó en seco, esa lindura no debería caminar como lo hacía, no era sano.
–Disculpa –dijo avergonzado, notando más la tensión del muchacho–, no quise ser insolente, pero tienes una hermanita muy hermosa.
Ranma llegó al límite de su paciencia, ahora sí reclamaría por lo suyo y lo golpearía.
–¿Qué? Ella no es mi hermana, ella es mi…
–Pase –. Akane alejada de la pequeña batalla a sus espaldas, interrumpió con su sonrisa para que su invitado entrara. Los dos al verla se estremecieron y la siguieron entre imperceptibles empujones para lograr acercarse más a la pequeña tentación.
Dentro de casa todos ya estaban listos para cenar, Akane les explicó lo sucedido, por lo que Nodoka insistió en que el joven los acompañara y él accedió sin problema. Hizo su llamada y después se acercó al comedor, le agradó aquel ambiente, observó con disimulo a cada uno: la seriedad de Soun, la displicencia de Genma, la cálida atención y dulzura de Nodoka y Kasumi, la astucia de Nabiki ¡Cielos! Ella le miraba también, sin ningún tipo de tapujo, más le valía tener cuidado con esa chica.
Akane había reservado un lugar a su lado para el joven de apariencia desenvuelta. En frente de la familia Ranma no podía hacer nada, sin embargo, estaría muy atento a cada movimiento del desconocido. Lástima, ese día no disfrutaría su comida.
El apuesto joven al sentarse se presentó:
–Disculpen por no haberme presentado antes, mi nombre es Fukui Hiroaki, soy productor y escritor de varias obras de teatro, aquí en Japón. Justo ahora estoy con mi equipo en Nerima para realizar un casting y encontrar a nuevas estrellas que serán parte de mi más reciente creación: Blanca Nieves y sus siete enamorados.
–¿En serio? –preguntó Akane impresionada, ella llegó a pensar que era actor, tenía ese porte, aunque viéndolo bien… productor le sentaba mejor.
–Así es bonita. Por cierto ¿Te gusta la actuación? Si me lo permite tu familia, déjame decirte que además de ser bellísima, irradias talento para la actuación. Justo ahora necesito a alguien con tus características, tú podrías ser Blanca Nieves, es el personaje principal de mi obra. ¿Qué dices, te gustaría participar?
Todos miraron a la pequeña Tendo y la empezaron a animar, ellos sabían de su entusiasmo por actuar o realizar cualquier otra actividad que le permitiera tener nuevos retos.
–Mi bebé es una gran actriz. Por favor, Kasumi, trae sus fotografías y el vídeo –exclamó Soun con orgullo.
–Claro papi. Ya verá joven Hiroaki, mi hermanita es muy adorable cuando actúa –dijo Kasumi con una bella sonrisa y parándose para traer el álbum y alistar la sala para ver el vídeo de Romeo y Julieta al estilo Furinkan.
–Es cierto, Genma me contó lo bien que actuaste de Julieta junto a mi Ranma, en las fotos y en el vídeo te ves hermosa, querida, y mi hijo sale muy varonil –. Nodoka estaba emocionada por el talento de sus hijos.
–¿La actuación de teatro es rentable? –preguntó Nabiki con mucho interés, ese productor había llegado justo a tiempo ahora que planeaba renovar su guardarropa.
–Bueno... En realidad no soy buena –dijo Akane muy nerviosa por la dirección que estaba tomando todo aquello–, admiro el trabajo de los actores de teatro y no creo que sea sencillo actuar sin una preparación previa –se excusó. Otra vez se sentía presionada a hacer algo que no estaba en sus planes.
–¿Que no eres, buena? Eres terrible, Akane, dices tus líneas como si no tuvieras vida, hasta la escenografía parece tener más vitalidad que tú y… ¡Te mueves como un robot! –Ranma gritó de pronto llamando la atención–, Akane hace el ridículo en el escenario –ahora hablaba mirando a Hiroaki–, ni siquiera sabe disimular un beso falso; además dudo que alguien y mucho menos un actor quiera hacer una escena de esas con esta marimacho sin gracia.
Ranma sorprendió a todos con sus críticas, lo único que él quería era que ese idiota se vaya y se alejara de su prometida, no se iba a arriesgar a que el muy cretino le pintará pajaritos de colores con la actuación para tener la oportunidad de estar a su lado. No, no lo permitiría. Pero por su ímpetu, como siempre, no midió sus palabras y vio como las lágrimas se juntaban en los bellos ojitos de Akane. Tarde se arrepintió de sus palabras.
La pequeña Tendo se levantó de su sitio con la mayor entereza que pudo mostrar en ese momento, aguantándose las ganas de llorar por las palabras de Ranma; agradeció, se despidió y pidió permiso para retirarse, necesitaba salir de ahí pronto.
–Ya lo escuchó, igual muchas gracias por su ofrecimiento, puede quedarse como si fuera su casa, espero que encuentre a una verdadera actriz para su obra, iré a verla, lo prometo. Hasta pronto, joven Hiroaki, fue un placer conocerlo. Papá, tengo mucha tarea, iré a mi habitación.
No se explicó cómo dijo todo aquello aún sin llorar, pero si se quedaba un segundo más ya no contendría más el llanto. Salió del comedor rumbo a su dormitorio. Nunca se acostumbraría a las crueles palabras que el joven Saotome soltaba fácilmente en contra de ella cuando se le antojaba, sin importarle si la lastimaba o las personas que podían escucharlo.
Ranma también se paró para arreglar las cosas con ella, pero su madre lo detuvo con una mirada severa que sin palabras le ordenó que permaneciera sentado, terminara de comer y que no malograra más las cosas con Akane por ahora. Se sentía frustrado, no era posible que se comportará así, pero qué más podía hacer, le costaba ser sincero con sus sentimientos. Las cosas con Akane siempre fueron complicadas. Tal vez… si le decía que lo que en verdad quería era llevársela lejos, donde solos, él y ella, podrían disfrutar de una vida tranquila, sin nadie que estropeara su relación, donde nadie la vea como lo hacían y donde no trataran de dañarla por lograr que él esté libre de ella; Akane lo tildaría de loco y se marcharía de su lado. El pensamiento de raptarla y custodiarla era frecuente, en algunas ocasiones le costaba mucho compartirla y comprender que ella no era de él. Se asustaba de sus ideas.
Akane dejó de llorar y se levantó de su cama, resignada, Ranma era así, ya debería haberse acostumbrado, de hecho tenía el propósito de ignorarlo si se ponía molesto, e incluso pasar el menor tiempo posible con él hasta que cumplieran la mayoría de edad y sus padres ya no les obligaran a nada que ellos no querían hacer, como casarse. Pero su dignidad estaba en juego y no permitiría que él le malograra la existencia cada que se le daba la gana. Suspiró una vez más. Mejor era empezar a hacer sus deberes y dejar de darle vueltas a la idea de ser parte de la obra de Hiroaki; y no por las palabras de Ranma, sino que en verdad no sentía que era lo suficientemente buena como para actuar en un teatro de verdad… con actores de verdad… frente a muchas personas… encima de un escenario real; definitivamente eso no sería como actuar con sus amigos en Furinkan, con el único fin de divertirse, ahí se permitían errores y no pasaba nada. En cambio, si por alguna remota posibilidad entrara en el increíble mundo del teatro, tal vez no aguantaría las críticas, se pondría nerviosa en algunas escenas y sobre todo se alejarían de sus verdaderas metas. No, definitivamente ese mundo no era para ella.
En el comedor, Hiroaki seguía esperando que lo vinieran a recoger. Era una lástima que Akane no hubiese aceptado, sí, esa niña tenía talento, su intuición artística se lo decía y las fotografías y el vídeo que le mostraron se lo confirmaba. Sería su descubrimiento y minita de oro. Ahora tendría que arreglárselas para convencerla.
–Puedo ayudarte –afirmó Nabiki, fue la única que no se retiró del comedor, la idea de ser la representante artística de su hermana le había mejorado el humor.
–¿Disculpa?
–Que puedo ayudarte, claro que tendrías que aceptar mis condiciones. Quieres que Akane actúe para ti y yo puedo convencerla. No es porque sea mi hermanita, pero te aseguro que es buena, y tú sabes muy bien que el talento joven es muy remunerador.
–Qué quieres a cambio, Nabiki ¿Cierto?
–Un buen pago. Qué fácil ¿Verdad, guapo? Eso sí, Ranma, el prometido de mi hermana, no lo pondrá fácil, pero por más dinero yo lo controlaré.
El joven productor se sorprendió al enterarse que ese muchacho era el prometido de Akane, ahora comprendía su enfado. Sonrió burlón. No obstante, ¿por qué se expresó así de ella? Seguro fue su culpa y el niño estúpido se descargó con su noviecita porque no pudo con él. En fin, eso ya no importaba. Quizás se había encaprichado con Akane, pero algo le decía que no se arrepentiría, una niña bonita con dieciséis años y con talento, podría llegar hasta el cine. Eso significaría más dinero. Luego ya vería como sacarse a Nabiki de encima, pero por ahora la necesitaba.
–Está bien –le entregó una pequeña tarjeta rectangular que contenía un número telefónico y una dirección–, el viernes debe estar a las cinco en ese lugar, le haremos unas pruebas y lo demás ya dependerá de su habilidad natural.
–Perfecto, aunque todavía no sé si aceptará y si Ranma la dejará ir. ¿Me entiendes verdad?
Hiroaki observó la determinación en esa otra niña, sacó su chequera y firmó un cheque que le entregó.
–¿Es suficiente?
–Por ahora sí. Parece que nos vamos a llevar bien. Nos vemos, guapo –. Nabiki estaba más que contenta por su nuevo negocio, y haciendo gala de su sensualidad salió del comedor. El dramaturgo se dio cuenta que en la casa Tendo lo que sobraba era belleza femenina.
Pronto se escuchó que llamaban a la puerta y Nodoka, salió de la cocina.
–Disculpe joven Hiroaki, pensé que Nabiki lo estaba acompañando.
–No se preocupe, además parece que ya vinieron por mí.
El productor se dirigió a la puerta agradeciendo tanta hospitalidad en compañía de Nodoka y el resto de la familia para despedirlo, excepto Akane, el viernes ya la volvería a ver.
Ranma no dejó de observarlo con persistente seriedad en su rostro. Necesitaba asegurarse de que el idiota se vaya.
Continuará…
Notas de autora:
Holi ;D. Muchísimas gracias a quienes ya me pasaron a visitar. Espero les esté agradando mi pequeño fan fiction, creo que no será muy largo y espero tener buen ritmo en las actualizaciones. Disculpen si los posibles errores que encontraron les fastidió la lectura.
Díganme ¿Quién les gustaría que fuera el coprotagonista de Akanita? Y lo más importante ¿Por qué?
¡Feliz día de San Valentín! Que Cupido haga de las suyas a favor de su felicidad.
Hasta pronto n.n.
StaAkaneFan.
