Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, yo simplemente los utilizo con fines de entretenimiento.


II

Hermione escucho a Ginny murmurar entre sueños, cuando su amiga hacia eso era seguro salir del cuarto, ya que tenía el sueño pesado. Abrió lo más silencioso que pudo y se quito las pantuflas, era mejor ser precavida, dado que no podía lanzar ningún hechizo sin alertar a los demás.

Todavía faltaban cinco minutos para la una de la mañana, y cuando bajo las escaleras se percato de que Cedric ya se encontraba ahí, recostado en el sillón, sus pies sobresalían del sofá, era demasiado alto.

—Buenas noches, Hermione —Ella no respondió. Camino silenciosamente hasta sentarse en el sillón que tenía enfrente.

—Hola, Cedric —susurró—. No es muy peculiar vernos a estas horas de la madrugada. Podrían malinterpretar las cosas.

Él sonrió.

—Tu me citaste a esta hora.

—Aproveche la noche de hoy, Tonks está de guardia, ella no nos va a delatar ante nadie —Hermione se encogió de hombros. Estaba nerviosa, quería conocer la versión de Cedric de aquella noche de junio, pero no podía presionarlo. No eran particularmente amigos—. ¿Tus padres se van a unir a nosotros en los próximos días?

—No, mi padre tiene que trabajar en el Ministerio para aparentar que todo esta en orden, mi madre se uniría con nosotros hacia el final —El silencio se prolongó durante algunos minutos—. Haz tus preguntas, Granger.

Hermione lo miró por un par de segundos, él no la miraba, mantenía su vista en el techo de la antigua Casa de los Black.

—Quiero hacerte cientos de preguntas —Se sincero, Cedric siguió sin mirarla—, necesito saber tu versión, saber como te sientes y es injusto, pero quiero que seas muy consciente de que cuando te sientas listo… puedes contar conmigo.

—No me siento preparado para hablar de eso —respondió—. Pero si quiero conocerte, Granger y sé que todo lo que has dicho ha sido honesto. Gracias.