Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer pero la historia es completamente mía. Está PROHIBIDA su copia, ya sea parcial o total. Di NO al plagio. CONTIENE ESCENAS SEXUALES +18


Recomiendo: Through The Valley – Shawn James

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Capítulo 1:

En la distancia

"(…) Seguramente la bondad y la misericordia

Me seguirán todos los días de mi vida…"

Isabella veía a su familia desde la ventana de su hogar. No fue nada fácil mantener la respiración, sabiendo que debía pasar veinticuatro horas tras las paredes del hospital. Desde el instante en que por fin pudo conseguir el empleo de sus sueños, no pensó que tendría la mala suerte de, bueno, hacerlo cuando justo el mundo se caía a pedazos.

Vale, tampoco es que fuera el empleo de sus sueños si por asuntos de dinero nunca pudo entrar al conservatorio de música, pero ¿qué más daba? Servir, cooperar y cuidar eran sus prioridades ahora.

Lo último que vio fue a su sobrina mover la mano detrás del vidrio, señalándole que pronto estaría esperándole para volver a casa.

Bella se puso los audífonos y caminó derecho hasta el hospital, mirando las calles vacías en una desierta Roma que no imaginó ver así, nunca. No nació en esas calles, lo hizo en la pobreza, donde no pensó resurgir junto a su madre Renée y su tía Esther, pero aquí estaba, viendo lo que la ciudad de la cultura, artes y belleza ahora solo eran terrenos baldíos… lúgubres.

Llevaba tres meses en el hospital principal de la capital italiana, ahora todo era un caos, mucho más que antes. Cuando pasaba por la entrada trasera para cambiarse la ropa, vio a la Dra. Brandon dispuesta a comenzar también con la guardia completa.

—¡Bella! —exclamó, dando brincos hasta su lado—. Te daría un abrazo, pero no puedo.

Ella arqueó las cejas y se encogió de hombros, algo triste de no poder hacerlo con su gran amiga. No se veían hace varias semanas y desde entonces no habían podido darse un abrazo apretado. Así que lo hicieron con la mano, fingiendo que aquello generaba gracia, al menos aparentando mientras sentían el dolor de la incomunicación no verbal, aquella en la que necesitaban del contacto piel con piel.

Se separaron, porque Alice había sido asignada a otra área, ya que la gran mayoría de los médicos de la planta se encontraban en cuarentena debido a la mala utilización de los protocolos. Bella también había sido reasignada. Pasó de estar con pequeños a tener que atender a público general, ahí, donde todos se debatían entre la vida y la muerte. No le gustaba la idea, pero ya qué, era lo que tenía que hacer y lamentablemente era lo que en este minuto necesitaban los demás.

Mientras pasaba hacia el ascensor, se colgó la credencial, escuchando algunos gruñidos desde el otro lado. No le costó imaginar que se trataba de alguno que otro médico de mierda que, como siempre, venía con su cara de culo a tratar a los pacientes que ella intentaba calmar con cariño. Pero no, ahí estaban ellos, sobre todo hombres, actuando como si les desagradara la vida misma.

El Dr. Edward Cullen terminó de cortar la llamada y se deshizo del maletín con rabia. Cuánto odiaba volver al área asistencial. Si tan solo no hubiera tenido que venir por obligación.

—Buenos días, doctor —saludó una paramédico, pasando por su lado.

Él hizo un gesto, pero no la miró. Estaba molesto.

Tecleó los botones del ascensor una y otra vez, furioso de que este no aumentara la rapidez con la que la caja fuera a bajar, y mientras esperaba, vio los mensajes de sus colegas, quienes habían logrado zafarse del servicio hospitalario para quedarse en el máster, tal como él quería y esperaba.

Necesitaba un café. O no, un cigarrillo.

—Dr. Cullen, no puedo creer que esté aquí —afirmó el Dr. Jacob Black, aquel parásito sorete que había querido dejar atrás desde que se toparon en la especialidad.

Edward le regaló una sonrisa pedante y le tendió la mano, para luego quitarla de manera brusca, mientras lo fulminaba con la mirada.

—Ah, ¿olvidaba que estamos en cuarentena? —quiso bromear… o ese fue su mero intento mientras apretaba la mandíbula.

Como Jacob era un sorete, no se dio cuenta de cuán desagradable sonó el Dr. Cullen.

—No me diga que ha pasado de la maestría.

Edward sonrió nuevamente mientras apretaba los puños.

—Tuve que venir.

—Ah, ya veo. Yo fui designado a la Unidad de Cuidados Intensivos.

Aquello le cayó como una patada en los testículos.

—¿Usted? —preguntó Black.

—También —respondió en voz baja.

—Oh, bueno, entonces nos veremos los dos en la residencia. Que tenga un buen día.

—Púdrete —susurró Edward cuando él ya se hubo ido.

Cuando llegó a su servicio, se dio cuenta de las miradas esporádicas de algunas señoritas y enseguida sonrió para sus adentros, casi como si pudiera leer sus pensamientos. Y sí, él no estaba nada errado. El Dr. Cullen era un hombre guapo de ya avanzados treinta y cinco. Estar soltero se había convertido en su pasatiempo favorito, en especial cuando se trataba de aventuras esporádicas y lo suficientemente libres para olvidarse de que debía comprometerse a algo. No lo encontraba necesario, al menos eso tenía en mente, eso hasta que vio una cabellera castaña recorrer los vestidores.

Edward tuvo que pestañear cuando se dio cuenta que esa cabellera castaña pertenecía a una chica de mejillas ruborizadas y labios carnosos, llevando unos ojos achocolatados muy grandes y expectantes. Estaba cambiándose y la puerta se le había quedado abierta por accidente, sí, cambiándose para comenzar a trabajar. El corazón de él dio rápidos bailes en su tórax cuando la descubrió de espaldas, mostrando el broche de su sujetador.

Se le cayó la credencial al suelo ante la impresión, llamando la atención de ella.

Cuando Bella se dio la vuelta y vio dos pares de ojos verdes fisgoneando, dio un grito ensordecedor y se fue corriendo para cerrarle en la cara, furiosa y avergonzada. ¿Quién era ese tipo?

—¡Lo siento! —exclamó él, entrando para recoger su credencial—. No quería mirar, es que…

—¿Que no quería mirar? —espetó ella—. ¿Y entonces qué? ¿Buscaba algo? ¿Ya lo encontró? ¿Qué tal un golpe?

Edward la veía tan furiosa y menudita mostrándole todo su cuerpecito bonito que se quedó en blanco mientras sentía que su corazón seguía latiendo con excesiva fuerza en su pecho. ¿Cuándo le había pasado eso antes? No supo respondérselo, porque la verdad es que nunca había sentido algo así. ¿Qué era? Porque vaya, era hermosa.

—¿Y sigue mirándome? —Ella siguió alzando la voz, ruborizándose de vergüenza y buscando algo para taparse.

—Yo… Yo… —Carraspeó, sintiéndose un tonto—. Solo necesitaba encontrar mi credencial.

Él se agachó para recogerla y ella se quedó viendo cómo esos mismos ojos verdes la contemplaban desde el suelo. Y ahí ella se dio cuenta del hombre que tenía en frente… y vaya que se quedó en silencio. Oh… Vaya… Es… guapo, pensó, demasiado, añadió en su mente. El corazón de Bella también dio golpes, pero enseguida recordó que era un cerdo fisgón y rápidamente volvió su furia.

Cuando Edward encontró la credencial y se la colgó, le sonrió, viéndola terminar de ponerse el uniforme.

—Soy el Dr. Edward Cullen, es un gusto conocerla —afirmó él, queriendo acortar el metro de distancia para tenderle su mano y acercarla tanto como pudiera.

Los ojos inmensos de Isabella hicieron que sus rodillas temblaran y que dudara si efectivamente esto que estaba sintiendo era posible. Apenas sabía quién era.

—Enfermera Isabella Swan. No puedo decir lo mismo. Con permiso.

—P-pero… ¿Dónde trabaja?

—¿Qué le importa? —bramó, levantando la barbilla.

Cada insulto implícito que le daba con la cara lo ponía como loco.

Ella se colgó la credencial y abrió la puerta, dispuesta a marcharse. Sin embargo, antes de irse definitivamente, se giró para mirar al dueño de esos hermosos ojos.

—Lave esa credencial. ¿Qué espera? ¿Esparcir el virus? —espetó y luego se marchó.

Edward se quedó mirando su estela al marcharse, maravillado con su perfume, su forma de ser y lo bien que le había pateado el culo con sus palabras. ¿Quién se creía que era esa enfermera tan hermosa? Estaba hablando con el broncopulmonar más importante de Europa. Qué audacia y qué manera de volverlo loco.

Tenía que verla otra vez porque, bueno, de pronto venir al hospital no parecía tan mal como pensó.


Buenas tardes, les traigo el primer capítulo de esta historia. Y sí, serán capítulos cortos, pero muy seguidos, todo depende de cuán entusiastas estén por uno nuevo. Ya saben, si quieren más ¡háganmelo saber! ¿Qué les ha parecido el comienzo? Sabemos que Bella viene de un lugar muy pobre y que Edward está acostumbrado a ser vanagloriado y dejar de lado la humanidad de su quehacer como médico, pero ver a esa enfermera Swan le hizo cambiar todo tan de pronto que, por un momento, se olvidó de sí mismo. A Bella no le gustó mucho su intromisión, y nos damos cuenta de que no le importa en absoluto quién pueda ser ese Dr. Cullen. ¿Cuándo comienza el romance? ¡Pues ahora ya! Edward es un médico muy gracioso que vaya que intentará enamorarla, sacando un lado romántico que les encantará, pero con ello deberá aprender a dejar a un lado esa parte algo arrogante de su parte, o de lo contrario la enfermera Swan no pondrá ni un ojo en él, aunque le guste mucho. ¡Cuéntenme qué les ha parecido! Ya saben cómo me gusta leerlas

Agradezco los comentarios de morales13roxy, marieisahale (muchas gracias por tus palabras), Belli swan dwyer, CazaDragones, Jenni98isa, Diana (exactamente, es maravilloso), SeguidoradeChile (besos hermosa, gracias por tus palabras), Dess Cullen, cavendano13, Tereyasha Mooz, fatti, twilightter, Valevalverde57, Lucero Isabel, fatii.r.r, aryasy, Noriitha, Marxtin, Gladys Nilda, Pancardo, LuAnKa, valentinadelafuente (créeme que se viene muy pronto), esme575, dana masen cullen (mi país va mal, la verdad. Chile necesita autoridades competentes, porque nosotros, el personal de salud, estamos sufriendo por la ineptitud del gobierno), ManitoIzquierdaxd, krisr0405 (siempre me sonrojas), Elmi, bbluelilas, isbella cullens swan, camilitha cullen, Brenda Cullenn, Techu, zary65 (espero te sientas identificada con todo lo que planeo mostrar, yo también fui entrenada como enfermera de cuidados intensivos), Lore562, piligm, saraipineda44, AnabellaCS, Rose hernandez, Danila Pereya, JMMA (puta e ídola, no pudiste representarme mejor jajajajajajaja), ConiLizzy (me reí con tus dos reviews, ¡gracias por ello!), debynoe12, selenne88, FlorVillu, Brillo de las Estrellas (comprendo, quienes estamos o estuvimos en la UCI sabemos cuán complejo y triste puede ser), llucena928, Iza, Conni Stew, BellsCullen8, miop, Mss Brightside, BellaWoods13, Kriss21, florcitacullen1 (tus reviews siempre me llenan de tanta alegría, gracias), kaja0405, Adriu, Kriss, tamarafala, Pam Malfoy Black, Bitah, LoreVab, rjnavajas, Diana Hurtarte, Flor Santana, freedom2604, VeroG, BreezeCullenSwan, Milacaceres11039, Yoliki, Cecy Dilo, Miranda24, Reva4, Robaddict18, Markeniris, GabySS501, CeCiegarcia, Abigail, joabruno, Dinorah, Josi, Angel twilighter, Kamile Pattz-Cullen, Srita Cullen brandon, Liz Vidal, catableu, Chiqui Covet, Car Cullen Stewart Pattinson, Marianacs, anakarinasomoza, patymdn, beakis, Dominic Muoz Leiva, Smedina, Fallen Dark Angel 07, Pameva, Bell Cullen Hall, Rero96, morenita88, MaleCullen, Elizabeth Marie Cullen, Valentina Paez, Pao-SasuUchiha, TashaRosario, NarMaVeg, Jocelyn, sheep0294, Coni, Maryraargo25, Maca Ugarte Diaz, Francisca Moreno, Mela Masen, chiquitza, Elena, Damaris14, Vanina Iliana, Edith, nataliastewart, carlita16, ELIZABETH, Says, Santa, carolaap, Beth, Mar91, PameHart, Amy Lee Figueroa, almacullenmasen, Tata XOXO, YessyVL13, cary, Angelus285, Aidee Bells, Leah De Call, Liliana Macias, Pachuu, jupy, Gan, liduvina, alimago, sool21 y Guest, espero volver a leerlas a todas nuevamente por aquí, cada gracias que ustedes me dejan es invaluable, en especial en estos tiempos, mi gran entusiasmo es darles a ustedes una mejor perspectiva de algo que nos entristece como lo es esta pandemia, dándole romanticismo y alegría a lo que el personal de salud también debemos pasar, así como mostrar lo que vemos y pasamos en estos momentos

Lamento no haber enviado el adelanto, pero quería sorprenderlas a todas con este primer capítulo, espero me perdonen. De todas maneras, los adelantos desde ahora comienzan a ser como siempre

Recuerden que por cada review que me dejen recibirán un adelanto exclusivo del próximo capítulo vía mensaje privado, y si no tienen cuenta, solo deben dejar su correo, palabra por palabra separada, de lo contrario no se verá

Pueden unirse a mi grupo de facebook que se llama "Fanfiction: Baisers Ardents", en donde encontrarás a los personajes, sus atuendos, lugares, encuestas, entre otros, solo debes responder las preguntas y podrán ingresar

Se viene el segundo capítulo ahora ya, ¡solo deben estar entusiastas porque en esta historia, al ser capítulos cortos, serán mucho más frecuentes! Demuestren que lo quieren, depende de ustedes

Cariños para todas

Baisers!