Disclaimer: No soy Jotaká ni Warner. Inherentemente Harry Potter no me pertenece.
Este relato participa en la tabla "Alergias de Primavera" organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash.
Palabra: Embrujo.
Personaje: Neville Longbottom.
Palabras: 767.
Me gustaría clarar que el drabble ocurre en el año que todes
ALERGIAS DE PRIMAVERA.
...
DOS.
Neville no le tiene especialmente cariño a los embrujos. Ha aprendido un par, pero solo los que enseña la profesora McGonagall. Al contrario que el resto de sus compañeros, Neville nunca ha sacado el libro Embrujos para brujos sin buenas intenciones de la biblioteca.
Hasta ahora.
—Hola, Neville —le saluda madame Pince cuando está lo suficientemente cerca de ella.
—Hola, Christie. —Neville le sonríe amable. Madame Pince se volvió Christie hace ya un año, cuando le brindó a Neville un lugar seguro para buscar hechizos contra los Carrow, cuando lo ayudó ella misma y lo escondió tantas veces.
Madame Pince se volvió amiga de Neville mucho antes de dejarse abrasar por el hechizo de un mortífago que iba para él.
—Dime qué buscas, guapo, porque desde hace semanas que no me haces una visita social.
Neville sonríe y se rasca detrás de la oreja.
—Lo siento; no tengo excusas —le dice. Christie le guiña un ojo.
—Ah, te lo perdono si me invitas a la primera visita a Hogsmeade.
—Es un trato.
—Ahora, príncipe, dime qué buscas en mis dominios.
Neville descubrió, aparte de otras cosas, que a la siempre estricta y huraña madame Pince le gusta decirle «guapo, cariño, príncipe» y tiene cierta vena dramática. Neville tardó varias semanas en acostumbrarse a que Christie lo tratara así; aprendió que detrás de toda la fachada arisca, Christie Pince coquetea con todo lo que crea digno.
Sí, todavía se siente abochornado cuando le dice «mi cielo» frente a alguien más, sobre todo si ese alguien es Ginny que aprovecha cuando Christie no la ve para hacerle caras pervertidas, como ella misma les dice.
—Un libro —le dice con reticencia.
Christie curva una ceja.
—No me digas…
Christie lo sabe. Sabe qué libro anda buscando, Neville se da cuenta por la forma en la que curva los labios.
Cuando le dijo que fue una Slytherin, Neville no le creyó.
Ahora sí. No tiene ni la menor duda.
—El libro de embrujos —responde finalmente en medio de una tos.
"Me comporto como un crío por un libro. Ni héroe ni adulto".
—¿Cuál? —pregunta Christie. Amplia su sonrisa dejando entrever sus dientes.
Neville Longbottom es un chico increíblemente maduro; es franco, amable, justo, inteligente, observador. Pero todavía es fatidicamente adolescente. Y tímido. A veces sus mejillas se pintan de rojo y Christie recuerda al niño pequeño y gordito que se tropezaba con su propia túnica.
—Embrujos para brujos sin buenas intenciones —susurra Neville.
—Disculpa, no te oí.
—Embrujos para brujos sin buenas intenciones —repite Neville, pero lo hace escondiendo las palabras en el cuello de su camisa.
—Sigo sin escucharte, dulzura.
—¡Christie! —protesta. Neville levanta la cara y se va a seguir quejando, pero mira el libro en la mano izquierda de Christie. Abre la boca entre asombrado y ofendido—. Pensé que te caía bien —le dice dolido.
—Oh, cariño, eres mi chico favorito —contesta Christie guiñándole el ojo y lanzándole un beso.
—No lo parece —se queja—. ¿Me lo vas a dar?
—Uhm… —Christie finge pensárselo. O no. Golpea su larga uña fucsia contra su mentón.
—Christie —súplica alargando las vocales del nombre de la bruja.
Christie lo mira. Sus ojos pardos se enfocan totalmente en él. Tiene casi dos décadas más que él y se considera bastante perspicaz, así que le bastan un par de minutos para adivinar.
—¿Quieres impresionar a Luna? —La mirada sorprendida de Neville le responde—. ¿Cómo?
Neville trata de resistirse, pero no le ha contado a nadie, ni siquiera a Ginny, lo que planea hacer.
—Quiero hacerle un regalo, ya va a cumplir años. Y no quería...
—No querías ser cliché e invitarla a Agapi mou.
Agapi mou es la nueva versión de Madame Tudipié; igual de cargante, pero ligeramente más elegante y caro, por supuesto.
Neville asiente.
—Necesito el libro para una parte de la sorpresa.
—Necesito detalles, príncipe.
Christie sale detrás del mostrador desde donde monitorea toda la biblioteca y camina hacia un par de sofás cerca de las estanterías de libros para limpieza. Neville se sienta y Christie, ya que casi no hay estudiantes por ser horas de clases, se sienta junto a él.
Y Neville, en medio de libros que huelen a detergentes, le cuenta que planea llevarla al Bosque Prohibido (no, no estoy loco; ella ama ese sitio), hacer un picnic de noche y regalarle un relicario que cada vez que se abra suene la canción de cuna que la mamá de Luna le cantaba.
Christie suelta suspiro tontos y termina recostándose del hombro de Neville y prometiéndole ayudarlo con el embrujo.
Neville lo agradece.
Es terrible con los embrujos.
¡Hola, hola!
No me pregunten cómo nació la amistad entre estos dos porque ni yo misma lo sé..la culpa total es de Mezquina –mi musa–.
Besos.
