Kirishima caminó lentamente hasta colocarse al lado de Aizawa y lo miró esperando más indicaciones. El maestro se aclaró la garganta y dijo con voz grave:

- Ahora bájate los pantalones y recuéstate sobre mi regazo porfavor.

Kirishima abrió mucho los ojos y su cara alcanzó el mismo color de rojo que su pelo. Qué vergüenza, como iba a bajarse los pantalones frente a su sensei, encima Bakugou y Kaminari estaban mirando. Respiró profundamente y llevo sus manos a la hebilla del cinturón. Estaba sudando pero después de algunos temblorosos intentos logró desabrocharlo, bajó la cremallera del pantalón y cogió el borde del pantalón, pero no pudo bajarlo, solo agachó la cabeza notando como lágrimas de vergüenza empezaban a empañarle la vista.

- Se…sensei yo…- empezó a titubear pero se paró cuando una mano firme lo sujetó de la muñeca y fuertemente lo empujó hacia abajo. Soltó el aire cuando cayó sobre el regazo de Aizawa y se sonrojó más aún, si era posible, cuando notó que sus pantalones eran bajados hasta la altura de sus rodillas dejando a la vista su bóxer granate. Notó como una de las manos de su sensei se podaba en la parte baja de su espalda y hacía un poco de presión. También notó el ligero movimiento que hizo el cuerpo de Aizawa cuando levantó la mano bien alta y se preparó mentalmente para el golpe que estaba por venir, pero no consiguió evitar el gruñido de dolor que se le escapó cuando la poderosa palma del maestro hizo contacto con su trasero.

La palmada resonó por toda la sala e hizo que tanto Bakugou como Kaminari saltaran en sus esquinas. A esa primera le siguió una segunda casi inmediatamente, que sonó más fuerte que la anterior y a esa, unas cuantas más. Sobre el regazo de Aizawa, Kirishima se iba poniendo más y más tenso, no quería hacer ningún ruido ni parecer débil frente a sus compañeros pero empezaba a notar como el dolor se acumulaba después de cada azote y se hacía menos soportable. El sensei bajó la mano nuevamente en el centro del trasero del pelirrojo que instintivamente se mordió el labio para evitar gritar. Aizawa, por supuesto, se dio cuenta de esto en cuanto escuchó el siguiente sonido que su alumno hizo. Él no quería que se hicieran daño, al menos no más de lo que él les iba a proporcionar, así que lanzó una amenaza en falso para persuadir al alumno sobre sus rodillas.

- Eijirou Kirishimia, o dejas de morderte inmediatamente el labio o te doy el resto con el cinturón.

Inmediatamente Kirishima soltó su dolorido labio, no queriendo que su sensei cumpliera su amenaza. Cuando dejó la boca libre, una ráfaga de punzantes nalgadas aterrizó en sus muslos y ya no pudo contenerse

- B…Basta sensei…ow…ai…por favor, pare…- Su voz sonaba rota, seguramente estuviera a punto de ponerse a llorar.

Sintió como la humillación le recorría el cuerpo, ¿Qué clase de hombre lloraría por unas simples nalgadas? ¿Qué opinarían sus amigos? Levantó un poco la vista para ver a Bakugou que disimulaba no estar mirando, con la cabeza girada hacia un lado, pero podía ver que lo observaba con el rabillo del ojo y tenía los puños apretados. Kirishima miró a Kaminari en la otra esquina, tenía la cabeza gacha y en sus mejillas sonrosadas se podían ver lágrimas bajando rápidamente. Las fieras nalgadas no parecían llegar nunca a su fin, no volvería a sentarse en la vida. PLAS, PLAS, PLAS, iban cayendo una detrás de otra, el pelirrojo había empezado a sollozar cuando de repente, dejaron de golpearlo. Una mano le acariciaba la espalda suavemente, después sintió cómo lo levantaban del regazo de su maestro y lo recostaban sobre la mesa de Aizawa. Mierda, se había olvidado de que aún le quedaba el cinturón.

- Muy bien Kirishima, lo has hecho muy bien. Vamos a acabar esto cuanto antes, ¿Cuántas preguntas copiaste tú?

- T…tres señor.- contestó sollozante.

- Eso hacen 8. Quiero que mantengas las manos delante y que no las muevas de ahí, ¿vale?

- S..si señor.- contestó mientras agachaba la cabeza y la recostaba contra la mesa, mientras movía sus manos para sujetar el otro extremo.

Escuchó el tintineo del cinturón saliendo de los bucles del pantalón de su maestro y cerró los ojos con fuerza. Pero los abrió de golpe cuando sintió unos dedos tirando de su bóxer. Estaba mortificado. Pero no le dio tiempo a reaccionar porque SWAt, cayó el primer golpe fuertemente, haciendo un gran estruendo al chocar con la carne tierna. Eso era malo, dolía muchísimo más que la mano de Aizawa.

- ARRRG- no pudo contener el grito.

Los dos siguientes cayeron igual de fuerte, Kirishima pateó, se quería levantar pero había una mano en su cintura manteniéndolo en su posición, dejó escapar las lágrimas nuevamente y sollozó con fuerza. Cuando el cuarto cayó, llevó las manos hacia atrás en busca de protección.

- Quita las manos Eijirou, no quiero lastimarte.- regaño Aizawa pero suavemente.

- No..No más porfavor…basta…- rogó lastimosamente.

Viendo que no iba a colaborar, Aizawa respiró y pacientemente apartó las manos de su alumno y se las atrapó en la parte baja de la espalda. No queriendo alargar esto más, dio los últimos cuatro rápidamente y aunque no lo admitiría, con menos intensidad que los anteriores. Kirishima gritó con todos ellos y se desplomó sin fuerzas llorando sobre la mesa de su sensei. No fue muy consciente cuando le subieron la ropa, ni cuando lo ayudaron a levantarse, ni cuando su maestro lo atrajo para abrazarlo y consolarlo.

- Shh, ya está, lo has hecho muy bien, todo está hecho ahora, shh.- Las calmadas palabras de Aizawa y sus reconfortantes caricias en el cuello del pelirrojo lograron que por fin se calmara y se apartara de su maestro.

- Bakugou, intercambia lugar con Kirishima.- ladró Aizawa.

Bakugou dio un respingo pero enseguida camino hacia su sensei, por el camino, se cruzó con Kirishima que no levantó la cabeza por vergüenza, Katsuki no pudo evitar colocar una tranquilizadora mano en el hombro de su amigo antes de seguir su camino. Si Kirishima, al que admiraba por su valentía, persistencia y resistencia había acabado llorando como un crio, le asustaba pensar cómo iba a acabar él.