2. Decisiones

Es una hermosa mañana en la residencia Santiago.

La mayoría de la familia se prepara para asistir a un almuerzo importante, que tendrá lugar en el club campestre de Royal Woods. El motivo: la homenajeada Lori Santiago, recibirá un premio del mismo alcalde debido a las obras de caridad que llevó a cabo.

Aquel logro sorprendió a la mujer ejecutiva y la mantuvo de buen humor desde hace días; pero no se compara para nada a la felicidad de Loan, quien lleva seis meses saliendo con Lemy. Claro que en realidad aquellas "salidas" fueron visitas del muchacho, sin embargo, la misma forma de ser de la gamer cambió radicalmente debido a eso. Y una prueba de ello es la estridente música de rock que sale del cuarto de la muchacha rubia.

Lori mantiene la sonrisa en su rostro mientras abre la puerta, luego de tocar por unos segundos sin respuesta; dentro de la habitación observa a su hija, vestida con un jean de mezclilla y una sudadera sin mangas, agitando la cabellera y los brazos de forma violenta, mientras intenta mover el cuerpo al ritmo de la errática melodía, pero no lo hace bien y provoca un espectáculo que obliga a la ejecutiva a ahogar una carcajada.

— ¡Mamá!... C-Creí que ya ha-bían salido…— Loan recuperó su nerviosismo, casi extinto, luego de darse cuenta del público durante su baile y la diversión que provocó en su progenitora. La gamer detuvo inmediatamente la melodía para atender a su madre, únicamente sonrojándose por el bochorno que acababa de sufrir— ¿Necesitas algo?— preguntó con interés esbozando una sonrisa en los labios. El cabello todavía lo tenía enmarañado y las líneas negras bajo sus ojos continuaban ahí, pero la gamer ya no se preocupaba por eso.

Hace sólo unos meses, Loan intentando bailar o verla recuperar la compostura sin sufrir una crisis, habrían sido las ocurrencias más descabelladas que se le hubiera podido ocurrir a Lori; pero ambas acababan de suceder frente a sus ojos. Esa y muchas cosas más fueron adquiriendo "normalidad" en la actitud de Loan gracias al noviazgo que Lori se vio obligada a aceptar. Pero el riesgo bien valió la pena, ahora que su hija no era un problema que la estresara cada día; y sin duda fue gracias a ello que pudo destacarse para obtener un reconocimiento.

— Ya nos vamos, hija. Sólo quise despedirme de ti, pero no lograste escucharme por esa música— explicó Lori recuperando la compostura.

— Ups. Lo siento, Mamá. Estaba ansiosa por practicar un poco antes que Lemy llegue… y-y por tu-tu reac-ción m-me doy cuen-ta que lo ne-necesito urgen-te-mente— se disculpó y explicó atropelladamente con timidez, encogiéndose un poco y recuperando parte de su viejo ser; pero tras respirar con calma un par de veces, la gamer se tranquilizó y esbozó nuevamente su sonrisa.

— No hay problema. Bájale el volumen a eso la próxima vez— fue el regaño ligero de Lori a Loan, mientras ambas mujeres se observaban con curiosidad. Ambas sin poder creer que la mujer delante suyo ya no fuera la vergüenza y el monstruo respectivo de sus vidas— Hmm. Hablando de música… parece que tienes planeada toda una fiesta con Lemy— mencionó Lori, regresando a su papel de madre, luego de observar el cuarto de Loan; el cual tenía listo bocadillos, juegos… y un cambio de sabanas no bien escondidas bajo la cama. No hacía falta decir que la primera visita del muchacho castaño, sin supervisión por al menos ocho horas, había puesto feliz y bastante resuelta a su hija.

— ¡Sólo limpié un poco!— exclamó Loan bastante nerviosa y sonrojada, de inmediato se acercó a su armario para impedir que su madre husmeara en el interior— N-No haremos nada… si él no quiere…— murmuró lo último con una sonrisa traviesa. Y en cierta forma estaba segura que tendría que obligarlo, ya que esos seis meses su novio estuvo repitiendo los mismos sermones que sus padres; pero resultaba obvio en sus besos y caricias cuales eran sus verdaderas intenciones.

Lori no dijo nada en respuesta, pues hacerlo sería echar leña al fuego que estuvo manteniendo controlado por seis meses. En lugar de eso suspiró resignada por la inevitable consumación del "noviazgo" de su hija; pero al menos la dejaría surtida de patillas anticonceptivas, condones, lo que fuera necesario para evitar que arruinara su nueva vida con un embarazo… Tal como le ocurrió a ella en su juventud, cuando Lincoln se transformó en una bestia salvaje de lujuria y trajo el desastre a su familia.

— Ay, mi pequeña. Espérame aquí. Traeré unas cosas de mi cuarto y te explicaré los peligros de no cuidarte apropiadamente— indicó Lori con cierto nerviosismo, debido al peligro de llegar tarde a su homenaje y poner en vergüenza a su familia. Pero como siempre fue para ella, el bienestar de Loan era lo más importante en el mundo.

Sin embargo, mientras Lori decía todo esto; Loan extrajo un par de cajas de condones del armario que resguardaba y las mostró con timidez y el rostro encendido como un anuncio de neón.

La mujer ejecutiva quedó sin habla al darse cuenta de lo bien preparada que se encontraba Loan para ese momento. Las mil y un preguntas que tenía la respecto, "¿De donde sacó todo aquello?" y "¿Qué más ocultaba en ese armario?" las cuales eran más apremiantes, las dejaría para después; pero presentía que María, su segunda hija, tenía mucho que explicar al respecto.

— Mamá… Si no te das prisa, llegarás tarde a tu homenaje— Loan intentó desviar el tema mientras regresaba los condones a su escondite; pero también estaba preocupada de que Lemy… es decir, su madre llegara puntual a su reunión. Con menos de ocho horas de diversión por delante y tantos lugares en los que deseaba tener sexo…— ¡Cállate, cállate! Si Lemy y yo podemos oírte, quizás mi madre también pueda…— susurró molesta observando un punto en la pared.

Lori pasó por alto que su hija le hablara a la pared y se acercó a abrazarla, para sorpresa absoluta de Loan que no se esperaba tal acción. Pero sólo bastó un segundo para que ambas sintieran comodidad en aquel momento de entendimiento madre hija.

— Sólo cuídate ¿Esta bien? Y no importa si Lemy te dice una y otra vez que los preservativos son estorbosos. Dile que si no lo usa lo convertirás en un pretzel humano…— la mujer ejecutiva mostró un movimiento complicado con las manos que Loan no pudo ver, pero fue interrumpida por su hija que la alejó un poco y le sonrió.

— Mamá... Lemy no es ese tipo de hombre. No te preocupes… ¿Y como haces un pretzel humano?— preguntó un tanto intrigada.

Luego de un par de minutos, Lori dejó la habitación de su hija y bajó por las escaleras para reunirse con su esposo e hijos que lo aguardaban en el automóvil. Mientras caminaba pensó en lo fenomenal que habría sido poder llevar a la "nueva" Loan, para mostrarla en sociedad y redimir las vergüenzas pasadas; pero por ahora la dejaría divertirse con Lemy. Aquel muchacho fue una bendición para la salud mental de su hija y estaría siempre agradecida.

Sin embargo.

Ese noviazgo tenía fecha de caducidad.

"El escalón rechinó debido a la fuerza excesiva en el pisotón, que la mujer ejecutiva ejerció."

Lori no dejaría que su hija se viera envuelta con un pobretón como ese, toda su vida; incluso el ejemplo simplón de Lemy comenzaba a influenciar a sus otros hijos.

No podía permitirlo.

"La mirada de Lori observo el vacío con disgusto"

Lo mejor para Loan era un hombre de sociedad, como el asistente del alcalde que organizó el homenaje en su honor. El más joven en la historia, con grandes logros en su carrera, y benefactor de una gran fortuna y contactos políticos. Todo lo que una mujer como Loan sin duda buscaría, luego de terminar sus juegos infantiles con un niño.

Juegos de niños… juegos de niños.

Loan apenas pasaba por esa etapa, igual que ella con Lincoln.

Pero no era lo mismo… no era lo mismo.

"Un nuevo pisotón que estuvo a punto de romper el tacón de los costosos zapatos de diseñador"

En cuanto a Lemy, le daría una buena recompensa por la ayuda brindada a la familia Santiago. Pero no recibiría más reconocimiento que el de un adiestrador de perros; el nombre de su familia, todo lo que forjó desde que su vida se vio casi arruinada, no dejaría que se mezclara con un huérfano que no tenía donde caerse muerto.

"La boca de Lori adquirió una mueca de desprecio y apretaba los dientes con tal rabia que los hizo rechinar"

Y la mujer ejecutiva estaría feliz cuando por fin Loan y Lemy tomaran rumbos diferentes. Porque siempre que observaba el rostro del muchacho, oía su voz, o la forma en que caminaba; Lori no comprendía la razón, pero era arrebatada por un intenso deseo de gritarle que se alejara hasta el fin del mundo y estrangularlo, sin importar que le arañara la cara para librarse de su agarre. Y no era a causa del padre en prisión de aquel muchacho.

Había algo más… había algo más….

"La mirada de Lori se ensombreció todavía más, el rostro se le contrajo por la rabia dejando ver varias cicatrices de arañazos pasados en sus mejillas"

Su instinto se lo gritaba. Y siempre le haría caso.

No estaría segura hasta descubrir el horrendo y desalmado crimen que cometió el padre de Lemy, y sin duda el muchacho también habría heredado en sus genes, y ese conocimiento le ayudaría a convencer a Loan de dejarlo.

Un gran plan… un gran plan…

Pero el detective privado que contrató, todavía no hallaba pistas.

Estúpido inútil… INUTIL…

"El muro recibió un tremendo golpe del brazo de Lori"

Pero todavía tenía tiempo.

Loan apenas cumpliría veintidós años…

Siempre la imaginó casada a los veinticinco, con diez hijos y cuatro mascotas.

¡Había tiempo de sobra…!

"Una sonrisa cínica se unió al rostro desfigurado de la hija de Lynn Padre y Rita Loud"

Por el momento, Lori únicamente podía armarse de paciencia y esperar.

Esperar para encaminar a su hija al camino correcto…

Esa fue la meta de Lori desde que la pequeña se adhirió a sus entrañas… como un parasito que arruinó su vida…

Pero cuando viera sus sueños cumplidos, Lori reiría… Reiría igual que aquella noche que su familia murió...

— Mamá, te estamos esperando— María se acercó a su madre para hacerla reaccionas pues parecía haberse quedado con la mente en las nubes.

— ¿Ah? ¿Cariño? ¿Eh? Yo… Lo siento… Estaba distraída. Si, si. Vamos querida— Lori quedó sorprendida de encontrarse al pie de las escaleras. Todo lo que ocurrió desde que dejó la habitación Loan resultaba confuso y un tanto escalofriante. Pero no tenía tiempo para pensar en eso, debía concentrarse en los asuntos de importancia que le darían más prestigio a la familia Santiago.

Lemy casi cae varias veces al subir las escaleras mientras era arrastrado con demasiado entusiasmo por su novia, Loan. El muchacho castaño no recibió un beso o palabras de bienvenida luego de tocar el timbre y abrirse la puerta para dejarlo pasar. La casa parecía desierta, y lo más alarmante, Loan cerró la puerta de su habitación en cuanto ambos estuvieron dentro.

La pareja se encontraba en el interior de la habitación, igual que en innumerables ocasiones anteriores, pero era obvio que nadie los interrumpiría esta vez. Aquel conocimiento elevó sus ritmos cardiacos y la temperatura de sus cuerpos. Lemy puso atención al atuendo de Loan, el cual resaltaba todavía más la figura curvilínea de la muchacha y la hacia lucir bien, pero el muchacho castaño siempre prefería verla con el suéter que la caracterizaba. Y como si cumpliera a sus deseos, Loan empezó a quitarse la camiseta sin mangas con un poco de torpeza, pues le ajustaba un poco.

Lo último fue lo que activó la señal de alerta máxima. El muchacho castaño llevaba dolorosamente marcados aquellos ciento sesenta y dos días de abstinencia de su noviazgo, en el desgaste de la tela de su pantalón, en el área donde su miembro viril golpeaba repetidas veces para ser libre, tal como empezó a hacerlo nuevamente. Pero superior a sus deseos, el muchacho castaño siempre procuró respetar la casa de la familia Santiago.

Bajo ninguna circunstancia traicionaría la confianza de aquel hombre que le abrió las puertas de su hogar, le encargó el cuidado de su hija y le ayudó desde el primer día para ser aceptado por la madre de su novia, la única que parecía molesta con su presencia y visitas.

Roberto Santiago vería que el novio de su hija era alguien… con alta moral… y… fuerza de voluntad…

Lemy no pudo pensar nada más en cuanto Loan reveló que sus pechos no eran prisioneros de un brasier, al elevar la camiseta trabajosamente sobre la cabeza; y ahora la muchacha rubia luchaba por pasar el enmarañado cabello a través del cuello de la camiseta haciendo que sus pechos se balancearan provocativamente.

— ¡Ding it!— Lemy maldijo por lo bajo a su propia falta de voluntad, antes de casi correr para atrapar a su novia contra la puerta mientras sus manos se deleitaban, palpando y apretando, los senos de Loan. Y no es que no los tocaran antes, pero esta vez no había ropa de por medio o que le bloqueara la vista.

— ¡AHHH! ¡Ga-ti-to! ¡Ah!— aquella sorpresa fue un éxtasis para Loan, las caricias de Lemy siempre terminaban en la mejor parte, pero ahora su novio no se limitaba, no se preocupaba por que los descubrieran, y disfrutaba cada centímetro de su cuerpo; que le pertenecía únicamente a él. Loan logró liberarse de la camiseta y observar fascinada como Lemy acercaba su rostro para capturar con la boca el pezón de su seno derecho— ¡Mi amor…! ¡AHH…! ¡AHH…!— la sensación eléctrica sumada a la calidez de y al cosquilleo que la asaltaron, dejaron sin aliento a la gamer. Entonces fue el turno del pezón de su seno derecho, el cual fue asaltado con un poco más de fuerza. Aquella dicha la llevaba a la locura, una a la que no le importaba ir junto a su amado novio; en su último instante de cordura, Loan se alegró de haber soportado aquellos meses de abstinencia para que ese momento fuera tan increíble.

El placer de ese momento superaba por mucho a los superficiales encuentros anteriores y lo jadeos de su novia aumentaban la locura que estaba poseyéndolo. Lo único en lo que Lemy podía pensar era en aquellos seis meses desperdiciados, ciento sesenta y dos días negándole a Loan aquel placer que la hacia gritar sin control; el cual aumentó cuando sintió la confianza de mordisquear aquellos extasiantes puntos rígidos en los suaves pechos de la mujer que lo tenía hipnotizado.

— Mía… Eres mía… Mi Leona… Loan… Sólo mía…— balbuceó Lemy sin aliento, apresado en el busto de Loan, cuando su novia lo abrazó con fuerza y le impidió continuar deleitándose con sus senos.

— Lemy… Mi gatito… Soy tuya… Toda tuya…— fue la contestación de Loan a las palabras de amor de su novio, mientras lo mantenía sujeto y lo asfixiaba de la forma en que le encantaba. Cuando la gamer pudo reponerse del agobiante placer y recuperar algo de fuerzas; empujó a Lemy hasta la cama, donde lo hizo recostarse para que ella tuviera el control esta vez— Y tú eres mío. Sólo mío— comunicó con autoridad para luego enfrascarse en un beso apasionado. Loan inmovilizó los brazos de su novio para que este no pudiera hacer otra cosa que intentar alcanzarla los instantes que rompía el contacto de labios, para recuperar el aliento que huía de sus cuerpos.

Cuando estuvo satisfecha, la gamer mostró una mirada lujuriosa y una sonrisa traviesa en su bello rostro; acto seguido le arrebató la pañoleta a su novio para luego intentar ponérsela alrededor del cuello como señal de triunfo, pero se vio obstruida por el nudo fuertemente apretado. Sin embargo, Lemy fue en su ayuda, sentándose sobre la cama y dejando que su novia se acomodara sobre su regazo.

Mientras Lemy destrababa la pañoleta que atesoraba y se la colocaba a ella, igual que un collar, Loan pudo sentir el palpitante bulto en los pantalones de su novio, el cual ejercía presión y una notoria palpitación sobre su entrepierna. Aquello elevó la excitación de la gamer y abrazó al muchacho para continuar con el beso de pasión.

Pero esta vez Lemy fue poseído por aquel contacto que disfrutaron sentados; con un rápido movimiento, sin dejar de besarla, levanto el peso de Loan y la hizo recostarse sobre la cama esta vez, para restregar su miembro prisionero contra la pelvis de Loan. Las piernas abiertas de su novia se enroscaron alrededor de su cintura con desesperación provocando que el placer aumentara y miembro erecto de Lemy intentara liberarse salvajemente.

Lemy bajó de los labios de su novia a la barbilla, luego al cuello, recorriendo todo el camino para llegar nuevamente a los pechos que liberaron su bestia interna.

Loan logró recostarse completamente, pues la diferencia de tamaño con su novio la obligó a encorvarse un poco para mantener el beso. Pero ahora podía recorrer la espalda de Lemy con las manos, y los músculos tonificados del muchacho elevaban su lujuria.

Ambos sintieron como el calor de sus cuerpos parecía quemarlos, pero en lugar de separarse deseaban acercarse todavía más, y la ropa se transformó en un obstáculo estorboso.

— Los… pantalones…— Loan logró balbucear su deseo e inmediatamente Lemy obedeció, dejando los senos que devoraba con pasión para ayudar a su novia a desabrocharse el jean que traía puesto.

Lemy quedó hipnotizado viendo a su novia deshacerse de aquella prenda y revelar nuevamente que no traía nada debajo, ninguna panti resguardaba aquel tesoro. Entonces el muchacho castaño notó que continuaba completamente vestido mientras su novia ya estaba completamente desnuda, así que se deshizo de sus pantalones y su bóxer en un santiamén; dejando libre finalmente su polla, la cual hipnotizó a Loan igual que las veces anteriores; pero en esta ocasión su novio no la detendría si la tomaba de improviso.

— ¡Te… tengo!— declaró Loan juguetona mientras atrapaba la el pene de su novio con una mano e iniciaba con el movimiento arriba abajo, recorriendo toda la longitud para darle placer al muchacho. Pero lo hacia con calma, para alargar el momento como ya conocía bien.

— ¡Oye… Espera…! ¡Ah! No es… justo… ¡Nhh! — Lemy logró quitarse el chaleco y estaba a medio camino de quitarse la camiseta cuando el toque cálido de Loan sobre su polla lo dejó en jaque.

— Eres mío… ¿Recuerdas…?— Loan recuperó el mando de la situación, aquello le encantaba y no lo dejaría tan fácilmente; con gran facilidad la gamer logró que Lemy se moviera por cuenta propia, utilizando el pene de Lemy que sostenía en la mano como un control remoto. El muchacho terminó nuevamente recostado en la cama. Entonces la gamer observó deleitada como su novio recuperaba de cuando en cuando el control, para liberarse de la camiseta en tiempos pausados, así también los tenis y medias.

Cuando Lemy terminó de quitarse la ropa, sujetó la mano de su novia con autoridad, muy, muy a su pesar; para que dejara de torturarlo de esa manera.

Ambos se encontraban completamente desnudos.

Mientras Lemy recuperaba fuerza, Loan fue directamente al escondite de su armario y únicamente sacó una caja de condones de entre las cosas que ahí guardaba; como ser el consolador que favorito de la gamer, el cual ponía bastante celoso a su novio, en otro momento lo molestaría con eso; pero no ahora. Ahora deseaba ser una con Lemy, su anhelo desde hace dos años y seis meses.

— Póntelo…— le pidió Loan a Lemy, tras entregarle uno de los condones en el paquete, luchando para no perder el control. Pero su novio se detuvo luego de sacar el preservativo y la observó paulatinamente a ella y a su polla— ¿Qué…? Jajaja ¿Te da vergüenza? Jajajaja— la gamer no pudo evitar sentirse enternecida y dar una risita por aquel momento de timidez de su novio.

— Ya veras…— reclamó Lemy desde la cama, luciendo avergonzado ante aquel bochorno luego de llegar tan lejos. Con un poco de trabajo, debido a la falta de experiencia, pudo deslizar el preservativo bajo la atenta mirada de su novia. Pero entonces su novia lo sorprendió acercándose a su polla para evaluar su trabajo, incluso empezó a olfatear con gusto y a lamer dar pequeñas lamidas a aquella cubierta— Leona… Qué…— ahí fue que Lemy observó con atención el empaque de condón que aún mantenía en la mano y pudo leer "Saborizante artificial de fresa" escrito. Aquel era el sabor favorito de su novia y explicaba sus acciones, debido a que jamás quiso llevar su polla a la boca durante sus caricias en citas previas. Sin embargo, eso fue lo último que el muchacho pudo pensar antes de ser asaltado por las descargas eléctricas que le producía la boca de Loan, al lamer con mayor intensidad y dar ligeros mordiscos a su miembro erecto.

Pero lejos de asustar al muchacho, la forma en que conocía Loan devoraba las paletas de fresa partiéndolas en dos, aquellos mordiscos y lamidas estaban llevándolo al clímax. Sin embargo, un instinto superior de estar en el interior de su novio lo obligó a detenerla, elevando el rostro de Loan para plantarle un beso.

Mientras el sabor a fresa era degustado por las lenguas de ambos, Loan no opuso ninguna resistencia y dejó que su novio la recostara sobre la cama y acomodara su cuerpo para dar el siguiente paso, porque ella también lo deseaba con desesperación.

— ¡Loan…!— Lemy empezó a penetrar la vagina a su amada novia. El mar de sensaciones que su polla le transmitía resultaba indescriptible y le cortaba el aliento, pero fue un espasmo de apretamiento sobre su miembro erecto, sumado a un gritito ahogado de su novia lo que detuvieron su avance— ¿Estas… bien…?— preguntó preocupado, y fue lo único capaz de hacer pues su cuerpo se negaba a obedecer la orden de alejarse para verificar.

— ¡Increíble…! ¡Mi amor…! ¡No te… detengas…! ¡Por favor…! Sigue…— suplicó Loan casi desfallecida por la falta de aliento, pues desde que empezó a sentir la hombría de su novio, abriéndose paso en su interior, llenándola a cada centímetro; una descarga eléctrica y un calor inmensurable subieron por su área genital a su espina dorsal y llegaron a su cabeza para causarle un placer abrumador que estuvo a punto de desmayarla y hacerla gritar. Sumado a eso, su cuerpo reaccionó dando espasmos involuntarios que elevaron el placer a un nivel impensable, lo cual preocupó a su novio— ¡Por… favor… sigue…!— rogó de nuevo.

Lemy tan sólo asintió y continuó con la labor que le causaba tanto placer. El tiempo ya no se media por segundos, sino por los milímetros que la polla del muchacho recorría la vagina de Loan, que alargaba el momento apretando a aquel invitado y mandando descargas inmensas de placer a su propietaria. Hasta que al fin, ambos quedaron completamente fusionados con el pene de Lemy perdido completamente de la vista, acogido y resguardado en el interior de Loan.

Per lejos de quedarse quietos para admirarse, la lujuria se apoderó de ambos y los enloqueció para deshacer todo su esfuerzo y empezar de nuevo. Una y otra vez, recorriendo adelante y atrás, aumentando la velocidad. Lemy estocaba a su novia, Loan lo mantenía apresado con sus piernas y brazos; ambos jadeaban, gruñían, gritaban, sin tener conocimiento de lo que estaba sucediendo. Únicamente se concentraban en el placer que recibían y que disfrutaban con total descontrol junto a la persona que amaban, cuando el clímax del orgasmo los alcanzó al mismo tiempo.

Ambos quedaron exhaustos luego de los espasmos finales de placer que sus cuerpos liberaron. Lemy se recostó sobre Loan, sin ánimos o deseos de separarse jamás, tan sólo permanecer recostado sobre el cuerpo de aquella increíble y bella mujer que acababa de reclamar como suya. Por su parte, Loan recuperaba el aliento, alegre y dichosa como jamás imagino pudiera ser posible, sin dejar de abrazar a Lemy; el primer hombre que la amó por ser ella misma y no por su cuerpo.

Hace poco más de tres años, el acoso cibernético que sufría por sus videos en internet la hundían más y más en su crisis mental, la obligaron a dejar ese pasatiempo y a odiarse por su cuerpo. No sabía en quien confiar o que hacer; pero entonces apareció un muchacho que tenía una hora estricta de uso de internet; que la invitaba a jugar y divertirse todo el tiempo que podían; le mandaba videos privados tocando la guitarra, dedicándole canciones sólo a ella; la llevaba a conocer su ciudad y la vida de escuela a través de imágenes en el celular; y siempre, siempre le repetía que era una mujer hermosa por la forma en que veía el mundo y los bellos mensajes que transmitió en los videos que le permitieron conocerla.

A Loan le tomó algo de tiempo reencontrar el valor para confiar en Lemy; y mucho más para convencer al muchacho de que la aceptara como su novia. Ni que decir del tiempo para consumar aquel maravilloso momento.

Pero al fin, Loan había logrado hacer suya al increíble hombre del que se enamoró.

La pareja despertó, luego de un par de horas de sueño, todavía desnudos y abrazados, uno encima del otro; el miembro del muchacho había salido de su como escondite y ahora colgaba con el condón, lleno de su material genético, todavía puesto. Lemy intentó deslizarse a un lado pensando que aplastaba a su novia, pero ella se lo impidió.

— Buenos días, mi amor— saludó Loan con una sonrisa radiante y llena de satisfacción, pues todavía llevaba la pañoleta de su novio a modo de collar.

— Nada de buenos días… Nos quedamos dormidos, mi amor. Tus padres podrían regresar en cualquier momento y lo último que quiero es que te castiguen— Lemy empezó a preocuparse por las consecuencias, pero de ningún modo se arrepentía de lo sucedido. Sin embargo, su novia le impedía zafarse para buscar su ropa.

— Todavía tenemos tiempo. Al menos tres horas antes de que regresen— informó Loan luego de verificar la hora en un reloj de pared de la habitación. Aquella noticia tranquilizó a su novio, lo cual le permitió acostarlo a su lado para observar el rostro del muchacho que siempre se preocupaba por ella en primer lugar.

— Cielos, mi Leona. Eso fue increíble— Lemy pudo relajarse y sentirse complacido al notar la alegría que expresaba la mujer a su lado.

— ¿Fue?— preguntó Loan de forma traviesa mientras se ponía de pie — Nada de eso. Todavía tenemos tiempo y lugares en donde hacerlo ¿No te apetece tomar una ducha?— la gamer movió su cuerpo seductoramente mientras avanzaba hacia la puerta de la habitación; y su plan dio resultado al revivir la polla de su novio.

— ¡Sí que me gustaría!— respondió Lemy emocionado— Pero quítate la pañoleta del cuello, el agua caliente podría encogerla— explicó preocupado por aquel accesorio de edición limitada que le fue difícil de conseguir.

— ¡Oh! Pues si la quieres, ven y tómala— anunció Loan desafiante, divertida y emocionada por la inminente persecución, para luego abrir la puerta y salir de la habitación totalmente desnuda y con prisa.

— Loan… hablo en serio— Lemy se puso de pie, tomó la caja de condones y comenzó a seguir a su novia— Así es como quieres jugar ¿Eh? Pues ya verás, mi amor; ya verás— dijo amenazadoramente antes de aumentar la velocidad y salir, también desnudo, de la habitación de su novia.