Día: Precuela del drabble del segundo día, ¿cómo fue su primera cita?
Nota: tengo el headcanon de que Montblanc es como una madre preocupada, pero a la vez un fastidioso hermano mayor xD
La preocupación de Montblanc
.
.
.
—No tomes ninguna bebida que sea muy espesa.
—Lo sé.
—No huelas ninguna planta ni hierba que te brinde una chamán, kupó ¡o una Viera en general! Pero ojo con las chamanes, son más peligrosas de lo que crees, kupó.
—Lo sé, Montblanc, lo sé.
—Oh, ¡y si una Viera se te acerca mucho y te sientes incómodo, no dejes que te seduzca con sus atributos! No sabes cómo las Vieras se reproduce--
—YA SÉ MONTBLANC, YA SÉ. —Detuvo Marche al mago moguri, realmente no quería saber cómo se reproducían las Vieras. Montblanc se cruzó de brazos y frunció una ceja.
—Eres joven, extranjero y humano. Debo protegerte de estas cosas, estás en una desventaja total, kupó.
—Lo dices como si fueras mucho mayor que yo.
—En años moguri-- —Montblanc iba a empezar a explicar de nuevo, pero se detuvo al notar las señales de manos del humano rubio que hacía con las manos. Resopló y pensó en alguna manera de proteger a su amigo del evento peligroso e inminente de esa noche, del cual tanto le estaba previniendo. Entonces, la memoria del moguri encontró la respuesta—. Entonces... vas al festival de las Vieras... ¿con quién, si puedes recordarme?
Los dos estaban sentados en una mesa de la taberna en Sprohm. Marche se encogió un poco en su asiento mientras su rostro se ruborizaba un poco. Lo sabía, pensó el mago negro mientras reía entre dientes.
—Con Ritz...
—¿La guapa esgrimidora humana? ¿esa misma cuyo nombre siempre murmuras cuando duermes? ¿Quien hace tres días hizo una misión con nosotros y tuvimos que revivirte tres veces porque todos los monstruos te golpeaban ya que no lograbas concentrarte en la pelea? —Con cada pregunta, Montblanc se acercaba más al soldado para enfatizar, disfrutando de sus expresiones de bochorno total.
Marche apenas y pudo musitar.
—¿Realmente digo su nombre cuando duermo?
—Te escuchaba tan claramente como los ronquidos del Bangaa de la otra habitación. ¡No sé qué estarías soñando como para que dijeras su nombre, kupó! —Montblanc miró de reojo a Marche, quien estaba con los brazos apoyados en la mesa y las manos entrelazadas, en una pose pensativa. Seguramente buscando en cómo salir de esa situación con su dignidad ilesa—, ah, ya veo, estás en esa edad ¿ya te he explicado cómo se hacen los humanos?
El moguri pudo jurar que de las orejas rojas de la soldado salió humo, y rió para sí mismo. Marche cerró los puños y golpeó la mesa.
—No lo has hecho y no lo harás. Jamás —Marche entrecerró los ojos y pronunció cada palabra con detalle, haciendo énfasis. Montblanc no pudo aguantar más y empezó a reírse, avergonzando más al rubio. Éste carraspeó, intentando disimular su pena—, ¿a qué querías llegar con lo de Ritz?
Montblanc que casi se caía de la silla, se detuvo rápidamente y se apoyó en la mesa, sonriendo abiertamente.
—¡Que me alivia mucho que vayas con ella, kupó! Te protegerá de las bebidas, plantas y Vieras que quieran atentar contra tu sobriedad e inocencia —Vio como Marche abría la boca para reiterar algo, pero Montblanc se adelantó—, no me digas que no es verdad, kupó. ¡Esa chica te cela mucho!
Marche cerró su boca y volvió a su pose reflexiva, con sus azules ojos viendo la nada. Montblanc lo admiró con algo de preocupación, ¿dije más de lo que debía, kupó?
—Esta es una nueva pero extraño sensación.
Montblanc suspiró y cubrió su rostro con la palma de su mano, sigue igual que siempre, pensó, pero estoy seguro de que con Ritz nada grave le pasará.
