Este capitulo me tarde bastante en escribirlo ya que tenia que ordenar bastante mis ideas para que el resultado fuera decente... siento que tengo la mente toda desordenada en este momento.
Espero que lo disfruten :)
Los recuerdos están asociados a una función cerebral que resulta de las conexiones sinápticas entre las neuronas y una facultad psíquica que es considerada como la capacidad de retener el pasado. Pueden estar vinculados a la memoria a corto plazo o a la memoria a largo plazo, estamos acostumbrados a olvidar cosas que nos parecen innecesarias y recordar eventos que tuvieron un significado sentimental en nuestra vida.
Un psíquico como Raven tiene la capacidad de leer la mente de los demás, debido a su capacidad de entender la red de sentimientos y energía alrededor de los individuos, lo cual es bastante complejo teniendo en cuenta que cada individuo es diferente. Raven conoce perfectamente la mente humana, pero la mente de los metahumanos es mucho más compleja, debe tener cuidado con los detonantes que estos pueden tener, debe entender el funcionamiento de los poderes del metahumano para no afectarlo en el momento de entrar en su mente. La memoria suele ser confusa pero Raven puede aclarar esos recuerdos que las personas veían borrosos. Una mente con traumas es como si caminara en vidrios rotos, hay fragmentos de recuerdos esparcidos por toda la memoria que suele ser confuso reconstruirlos y más si la persona es consiente ya que puede alterar la memoria como le plazca.
La mente de Jinx está dispersa, las emociones están ligadas a sus recuerdos de tal modo que si intenta entrar a su mente, independientemente que la misma Jinx le de autorización, ella fácilmente puede llevarla a un bucle temporal donde pueda perderse. No es una opción segura para este caso, la opción factible sería dejarla en un estado inconsciente, donde ella no pueda tener control sobre su mente, de ese modo será sencillo excavar en sus recuerdos.
—Quiero que sigas mis respiraciones e intentes relajarte lo más que puedas. — instruyo Raven, ofreciéndole una taza con la infusión que la dejaría inconsciente durante quince minutos.
— ¿Es necesario?— cuestiono Jinx, observando el líquido de manera despectiva.
—Necesito que confíes en que esta prueba es para mejorar el control de tus habilidades. — respondió de manera monótona sentándose en el sofá frente a ella.
— ¿Vas a darme el mismo sermón que Kid Flash? — contesto con algo de desprecio y rodando los ojos, era inquietante para ella estar encerrada en una habitación completamente blanca.
— Jinx, escucha… lo que sea que haya ocurrido en el pasado, debes superarlo. Esos traumas debes dejarlos ir, ningún Titán te juzgara por lo que hayas pasado…— respondió la empática de manera uniforme observando cada movimiento que hacia Jinx.
—No quiero su lastima, tampoco hay mucho que contar… estoy bien con el pasado, ya lo supere. —murmuro la última parte desviando la mirada mientras se cruzaba de brazos y se hundía en el sofá. —No necesito terapia de alguien que ni siquiera puede controlar sus emociones.
—Reaccionas de esa manera porque intentas fingir que eres demasiado dura para pedir ayuda… ¿Acaso Kid Flash sabe algo sobre ti? ¿Le has dicho alguna cosa sobre tu pasado o solo crees que puedes borrar todo e iniciar de nuevo?— contesto con calma, colocando su propia taza de té en la mesita que se encontraba en el centro.
—No tengo nada que ocultar, le dije lo que debía saber ''soy mala suerte, ser buena nunca fue una opción para mí'' pero el siempre insiste… siempre dice que puedo hacerlo mejor.
—Y demostró que está en lo correcto, eres parte de los titanes ahora… nosotros queremos ayudarte, eso es lo bueno de formar parte de un equipo… siempre recibirás ayuda. — contesto Raven ofreciéndole una sonrisa tranquilizadora.
—Está bien, dejare que veas todo… solo, no le digas nada a Wally. — dijo con una mirada suplicante. —No quiero que me trate diferente… ninguno de ustedes.
—Respetare tu solicitud. —contesto asintiendo con la cabeza. — Necesito que bebas del té, mantendrá tu cuerpo relajado… —instruyo Raven mientras Jinx obedecía cada palabra. — Sigue el ritmo de mi respiración. — dijo mientras colocaba su mano en la frente de Jinx. — Sentirás como si todo fuera un sueño… —fue lo último que logro escuchar antes de que todo se volviera oscuro.
La mente de las personas es como un laberinto, si eres un ente desconocido se dificulta encontrar el camino… la mente de Jinx, por otro lado; es como una casa de los espejos infinita. Raven observa que hay varios pasillos donde se encuentran algunos recuerdos que se mantienen congelados como si quisiera atesorarlos por toda una eternidad, otros recuerdos se distorsionan, se deforman como si fueran pesadillas de una niña pequeña, algunos otros son más recientes se ven tan claros. Los principales, los que en este momento se encuentran más cercanos son los que comparte con Wally, pero mientras más se adentraba Raven por el pasillo que se encontraba apenas iluminado por unas luces moradas… el ambiente se pone frio, silencioso; el único sonido que se escuchaba era el de sus pasos constantes, los recuerdos se ven borrosos como si los espejos estuvieran cubiertos de polvo.
— ¡Hola!— dijo una voz risueña, Raven automáticamente dirigió su mirada a la persona que se encontraba jalando su capa para que le prestara atención. Una niña pequeña con cabello y ojos rosados fue lo que encontró.
— Hola. — respondió Raven de manera incomoda, por supuesto, si dejaba inconsciente a Jinx, la parte racional de su cerebro quedaría completamente dormida dejando al niño como la única parte consiente.
— ¿Quieres jugar a las escondidas?— pregunto la niña saltando de un lado a otro con una enorme sonrisa.
—Lo siento, no tengo tiempo para eso. — contesto Raven desviando la mirada para observar si en ese pasillo había algún recuerdo fundamental. —pero… creo que tu podrías ayudarme.
— ¡¿En serio?! ¡Si! Quiero ayudarte. ¿Qué tengo que hacer?— pregunto Jinx, juntando ambas manos mientras la observaba con gran emoción.
—Necesito que me des un recorrido por este lugar… quiero ver tus recuerdos. — dijo Raven agachándose a la altura de la pequeña Jinx, esta simplemente asintió con la cabeza.
— ¡Puedo hacer eso! Ohh… podemos ver cuando Wally me dio la primera Rosa o cuando me regalo un unicornio de peluche o ¡Ohh! ¡Cuando fuimos a la feria! Fue tan divertido. — exclamo Jinx emocionada mientras tomaba la mano de Raven para guiarla por los pasillos que acababa de recorrer.
—O podemos ver cuando eras más pequeña… cuando supiste que tienes poderes. —respondió la empática deteniéndose y deteniendo a Jinx.
— ¡Claro! Es por aquí… ¡Sígueme! — dijo soltando una risa mientras corría por un pasillo apenas iluminado, al finalizar el camino había una puerta de madera pintada de color turquesa… —Tienes que abrir la puerta. — comento Jinx con una sonrisa, Raven giro la perilla para luego empujar la puerta con cuidado. — ¡Tadaaa! ¡Ves! Es mi habitación. — dijo entrando en ella para luego saltar en la cama que se encontraba desordenada. La habitación se encontraba oscura, lo único que la mantenía iluminada eran esas estrellitas que se pegan en el techo y las paredes de los niños pequeños, en las paredes de la habitación habían fragmentos de recuerdos pero estos no seguían ninguna cronología.
—Esto no está funcionando…— murmuro Raven con frustración, observando como todos los fragmentos de recuerdos parecían videos dañados que se repetían constantemente.
—Tal vez sea como un rompecabezas. — comento Jinx sosteniendo uno de los fragmentos. —Si juntamos todas las piezas veremos la imagen completa. —continuo diciendo con una sonrisa. Raven asintió para luego usar su telequinesis para intentar juntar las piezas, la imagen se iba aclarando. — ¡Wow! Eres un mago. —Exclamo Jinx con asombro en sus brillantes ojos.
—Más o menos. — contesto Raven con voz monótona, tratando de concentrarse para terminar con esto rápidamente.
—Ohhh… ¡ahí está papá!— interrumpió Jinx, viendo como el recuerdo iba tomando forma.
—Tonterías, las personas como tú y yo nacimos con un don especial que debe ser usado… les demostraras a todos quien eres. — contesto un hombre pálido de ojos y cabello negro, con una enorme sonrisa. —Serás como una máquina de destrucción. — comento abrazando a la pequeña Jinx, esta simplemente asintió con la cabeza ocultando su rostro en el hombro de su padre.
— ¿Qué paso ahí?— le pregunto Raven a la pequeña Jinx, tratando de observar el rostro del hombre.
—Tienes que unir las piezas. — respondió observando el recuerdo sin ninguna emoción.
—Tengo sueños raros. — dijo la niña pequeña de cabello corto y ojos rosados, recostada en la cama de su habitación.
—Cariño, todos tenemos sueños raros…— respondió una hermosa mujer de cabello negro y ojos color esmeralda, colocándole una manta encima a Jinx.
—Pero mamá, mis sueños son muyyyy raros… ayer soñé que nuestra casa se quemaba. — contesto la pequeña Jinx abrazando su gato de peluche.
—Lucky, nada de eso va a pasar y ¿Sabes por qué?— pregunto la mujer observando cómo Jinx negaba con la cabeza. —Porque siempre estaremos contigo y eso hará que los malos sueños desaparezcan. Buenas noches, Cariño. — dijo con una sonrisa para luego apagar la luz de su habitación y cerrar la puerta.
Nada de esto tenía sentido, los recuerdos no estaban ordenados… parecía como si Jinx estuviera jugándole una broma enferma.
—Iremos a un lugar donde usaras tus habilidades, te enseñaré todo lo que sé. — dijo el hombre mientras abría un portal y levantaba a su hija en brazos. — Escucha con atención, las personas en este mundo son crueles, te juzgan por tu apariencia pero eso no debe importarte… porque tú eres más fuerte que todos esos seres inferiores, vas a generar terror en las personas… Recuerda: Eres Mala Suerte, un caos, hacer el bien no es una opción. ¿Entendiste, mi pequeña Jinx?— continuo con una sonrisa siniestra. —Veras que te divertirás mucho. — finalizo soltando una carcajada.
Todo era confuso para Raven, no podía ver el recuerdo completo por los traumas siendo mezclados para alterar la mente de Jinx.
—Lucky, ven a guardar los juguetes que dejaste tirados en la sala. —resonó la voz de la mujer, haciendo que la pequeña Jinx dejara de regar las plantas que se encontraban fuera de una casa colorida y de aspecto antiguo, en la puerta de esta se hallaba un cartel que decía ''Casa de la fortuna.''
— ¡Ya voy, mamá!— respondió Jinx, saltando para subir las escaleras del pórtico y entrar a la casa. La sala principal estaba llena de telas brillantes, en el centro se encontraba una mesa con un mazo de cartas del tarot y una esfera de cristal, la madre de Jinx se encontraba limpiando uno de los estantes que estaba junto a la mesa. —Mamá ¿Crees que papá vendrá hoy?— pregunto la pequeña Jinx, recogiendo todos sus juguetes mientras observaba a su madre con una mirada llena de ilusión.
—No lo sé, Cariño… pero estoy segura que vendrá pronto y lo hará solo para verte. — contesto con una enorme sonrisa, Jinx al escuchar eso se apresuró a guardar sus juguetes en el baúl que su habitación.
—Jinx, escucha… necesito que me muestres cuando usas tus poderes, no tengo tanto tiempo. — Dijo Raven al ver que estos recuerdos no la llevaban a ninguna parte.
—Soy Lucky. —murmuro la pequeña Jinx, señalando el espejo de su habitación.
— ¡Suelta a mi hija!— grito la madre de Jinx, atacando a una mujer que vestía de negro.
— ¡Bien! Me desharé primero de ti. — contesto la mujer dejando caer a Jinx para después colocar sus manos brillantes de color rojo en el cuello de la madre de Jinx.
—Lucky ¿Quién es esa mujer?— pregunto Raven observando como la versión pequeña de Jinx tocaba el espejo causando que el recuerdo se distorsionara como si fuera agua. ''Estoy en la mente de Jinx, tengo que pensar como ella… los espejos se suponen que son como portales, entonces el espejo de la habitación podría llevarme al recuerdo concreto. '' Se dijo a sí misma la empática, esperando que tuviera razón, sin pensarlo más se adentró al espejo.
—Bienvenida a la casa de la fortuna, mi nombre es Jayah Stefan. ¿En qué puedo ayudarle?— dijo con una sonrisa la mujer de ojos verdes mientras la otra mujer observaba a la pequeña Lucky que se escondía detrás de una de las puertas que daba acceso a otra habitación.
— ¿Esa es su hija?— pregunto la mujer que vestía completamente de negro con una sonrisa fingida.
—Sí, es algo tímida… Lucky, saluda. — respondió Jayah.
—Hola señora. — saludo, escondiéndose más detrás de la puerta.
—Que encantadora criatura. Dime ¿También causa desastres como Asmodeo?— pregunto la mujer, alzando una ceja mientras colocaba ambas manos en sus caderas.
— ¿Conoces a mi esposo?
— ¿Qué si lo conozco? Querida, ¿Acaso no lo sabes? Eres solo el juguete de Asmodeo… ni siquiera eres tan poderosa como yo y por lo que veo… ni siquiera pudiste darle un varón como primogénito.
— ¿Quién es usted?— cuestiono Jayah, alzando la voz y con el ceño fruncido.
—Soy Morgan, la única esposa de Asmodeo. — respondió con una sonrisa ladeada. — Él tiene todo lo que quiere conmigo, un hijo de siete años que ya controla la magia oscura a la perfección, una mujer que lo complace cada vez que llega a casa… tu solo eres una gitana que engaña a la gente disque leyendo su fortuna, Asmodeo seguramente solo quería entretenimiento contigo y tú lo amarraste con esa criatura rosa que tienes ahí.
—No permitiré que hables así de mi hija, ni de mí y mucho menos en mi casa. — grito enojada dándole una bofetada, Lucky al ver esto corrió para estar junto a su madre. —Largo de aquí.
—Le mostrare a Asmodeo que conmigo no se juega. — murmuro Morgan agarrando del brazo a la pequeña Lucky.
— ¡Suelta a mi hija!— grito la madre de Jinx, atacando a una mujer que vestía de negro.
— ¡Bien! Me desharé primero de ti. — contesto la mujer dejando caer a Jinx para después colocar sus manos brillantes de color rojo en el cuello de la madre de Jinx.
— ¡Mamá!— grito con lágrimas en los ojos la pequeña Lucky, sin saber qué hacer para detener a la mujer, lo único que se le ocurrió fue jalarle la falda del vestido para que soltara a su madre.
—Eres patética. — dijo Morgan con una sonrisa malvada al ver el intento de la niña.
—Lucky… corre. — apenas podía hablar Jayah mientras observaba como su hija derramaba lágrimas. Lucky no sabía qué hacer, no quería dejar sola a su mamá, tenía miedo, se sentía impotente… quería defenderla pero era tan pequeña y frágil. Observo como el cuerpo de su madre caía al suelo después de ser liberada por Morgan, se acercó rápidamente a ella para ver si se encontraba bien.
— Mamá… mamá, despierta, por favor. — decía la pequeña niña, moviendo el cuerpo inerte de su madre.
—Niña, ahórrate eso… ella está muerta y tú, eres la siguiente. — Dijo Morgan soltando una risa.
— ¡No! — grito la pequeña Lucky, causando varias explosiones color rosa en la casa, las ventanas y cristales se quebraron provocando que los fragmentos se incrustaran en la piel de Morgan, una grieta enorme debajo de ella se abrió… impidiéndole hacer algún movimiento, todo se caía a pedazos, como si todo fuera un patio de juegos de pan demonio.
Raven observo como Jinx ni siquiera era consciente de lo que estaba pasando, ella simplemente veía como sus manos tenían chispas rosas.
—Eres… eres un monstro. — jadeo Morgan, con la voz entrecortada. Tenía varios cortes en la piel, su sangre estaba salpicada por todos lados como si se tratara de una pintura abstracta. — ¡Eres una maldición!
—No, no, no, no… —grito Lucky con miedo y pánico mientras observaba como una de esas chispas rosas se dirigían a Morgan causando el fin de su vida.
Podía sentir las emociones que en este momento estaban invadiendo a Jinx, las más persistentes eran la de frustración y miedo. Raven vio como inconscientemente, Jinx provoco el incendio de la casa… ella estaba tan sumida en el shock que ni siquiera se dio cuenta cuando su padre la tomo en brazos y la alejo de las llamas.
—Deja de llorar. —dijo su padre frunciendo el ceño mientras Lucky enterraba su rostro en el cuello de este, buscando un poco de protección. —No arreglaras nada si sigues así. — continuo diciendo, colocándola en el suelo observando como la niña intentaba secarse las lágrimas con el torso de sus manos.
—Papá… mamá murió. — respondió entre sollozos.
—Llorando no la traerás de vuelta, solo te verán como si fueras débil. — comento cruzando sus brazos. — y lo que hiciste ahí fue ¡Fantástico, todo ese caos fue maravilloso! — felicito Asmodeo dándole unas palmaditas en la cabeza. —Imagina toda la destrucción que causaras cuando crezcas…
—Soy una mala persona…— murmuro la consciencia infantil de Jinx causando que su mente se quebrara nuevamente, la habitación en donde hace unos momentos estaban era consumida por el fuego.
—Es suficiente. — murmuro Raven cancelando la telequinesis, Jinx estaba rota y sinceramente no quería seguir torturándola de ese modo. Cuando abrió los ojos observo como Jinx se encontraba abrazándose a sí misma mientras escondía su rostro entre sus rodillas. Entendía por el infierno que debió pasar Jinx, Raven al menos había tenido la suerte de encontrarse con sus amigos mientras que Jinx no había sido tan afortunada. — ¿Quieres hablar de esto?— pregunto la empática colocando una mano en el hombro de la bruja.
—No fui lo suficientemente fuerte para salvar a mi madre… y no sé lo que hice mal para que mi padre me abandonara, hice todo lo que dijo y ahora ni siquiera puedo controlar estos estúpidos poderes. — Respondió con los ojos llorosos y con la voz apenas audible. — ¿Qué se supone que voy a hacer ahora?
—Escucha… eras una niña de cuatro años, no tenías control de lo que estabas haciendo… deja de culparte por la muerte de tu madre. No fue tu culpa. —Explico Raven con palabras reconfortantes. — Y en cuanto a tu padre… es un idiota al igual que el mío. — continuo diciendo, causando una risa en Jinx.
— ¿Quién diría que tendríamos algo en común? —bromeo Jinx con una sonrisa de lado.
—Ni lo menciones. —comento rodando los ojos. —Los padres pueden ser realmente decepcionantes, el mío casi me uso para causar el fin del mundo…
—Mi padre me usaba para causar ''desastres naturales'' como parte del entrenamiento… creo que solo lo hacía por diversión. — respondió Jinx acomodándose en el sofá. — Honestamente, es más divertido causarle mala suerte a los villanos.
—Lo has estado haciendo bastante bien en este año como Titán honoraria. — dijo Raven con una ligera sonrisa.
—Si… Wally ha sido muy buena influencia. —murmuro con un sonrojo en su rostro.
— ¿Sabes en donde está tu padre? — cuestiono la empática.
—Es un demonio, cambia de dimensión cuando quiere… y sinceramente no he querido buscarlo, sería una pérdida de tiempo. — contesto rodando los ojos mientras se cruzaba de brazos.
— ¿A qué tienes miedo?— pregunto finalmente Raven, analizando cada movimiento que hacia Jinx.
—No tengo miedo, no me siento amenazada, estoy bien…
—Jinx, sé que algo te está alterando. Puedo sentir tus emociones. — explico de manera objetiva.
—Entonces, tu dime… ¿A que le tengo miedo?— desafío con el ceño fruncido.
—Tienes miedo a que te vuelvan a abandonar.
—Es mentira…
—Has estado tantos años sola… aun te cuesta confiar en las personas, tienes miedo de decepcionar a Wally. —concluyo Raven.
— ¡Tú no sabes nada! Wally cree que soy una buena persona pero mate a alguien con tan solo cuatro años y he estado causando caos a donde quiera que vaya… por eso nunca le dije nada.
—Wally te ama. — contesto la empática. — Estoy segura que te seguirá amando si le hablas de tu pasado.
— ¿Tu no le dirás nada? — pregunto Jinx con temor en sus ojos.
—Dije que respetaría tu solicitud. — respondió Raven mientras se retiraba de la habitación. Jinx dejó escapar un suspiro de alivio… las cosas mejorarían o al menos eso creía.
Kid Flash estaba desesperado, caminando de un lado para otro en la sala principal de la torre. ¿Qué tanto podría tardar una prueba con Raven? Había pasado una hora ¿Saben lo que es eso para el chico más veloz de la tierra? En ese tiempo pudo dar siete vueltas alrededor del mundo, Robín ni siquiera lo dejaba acercarse a la sala en donde se encontraba Jinx. Estaba empezando a morir del aburrimiento, Cyborg había ido a su ciudad para reparar el pequeño incidente del generador de energía, Chico Bestia y Starfire habían ido al supermercado… mientras que Robín se encontraba sentado en el sofá cambiando canales.
—Oye Dick…
—No, Wally no sé a qué hora terminara Raven de examinar a Jinx. — contesto Robín, masajeándose la cien. Kid Flash había estado haciendo la misma pregunta después de unos cinco minutos que Jinx había entrado a la habitación.
—Estoy taaaan…
—Aburrido, lo sé. Lo has estado diciendo varias veces. — comento su mejor amigo. Kid Flash volteo rápidamente al escuchar como las compuertas de la sala principal se abrían para revelar a Raven.
— ¿Dónde está Jinx? ¿Está bien? — soltó Wally al no ver a su novia junto a la empática.
—Está en la sala de meditación…— respondió viendo pasar un borrón rojo y amarillo de manera veloz.
— ¿Qué averiguaste? — cuestiono Robín alzando una ceja.
—Jinx activo sus poderes a los cuatro años después que su madre fuera asesinada. — contesto Raven omitiendo ciertas partes de lo que había visto.
— ¿Sus poderes son genéticos? — lanzo la siguiente pregunta con mayor interés.
—Su padre es un demonio… Jinx no ha intentado contactar a su padre en todos estos años. — respondió con voz plana.
— El padre de Jinx ¿Qué tipo de demonio es?
—Asmodeo es del tipo que se divierte causando caos y destrucción… Él fue el que le enseño a Jinx a controlar sus poderes.
—Entonces él sabe cómo funcionan… Debe saber lo que está alterando a Jinx. —dedujo Robín cruzándose de brazos.
—Sí, pero no creo que Jinx quiera volver a verlo. — comento Raven rodando los ojos, si ella hubiera tenido la opción de nunca volver a ver a Trigón la habría tomado. — Además, ese demonio podría estar en cualquier parte… tengo un libro de invocaciones que podría utilizar para localizarlo.
—No, yo me metí en este lio… estoy segura que puedo resolver todo esto sin tener que buscar a mi padre. — interrumpió Jinx con Kid Flash junto a ella. —Lo único que quiero en este momento es tomar un baño y ponerme otra ropa. — termino de decir con el ceño fruncido.
—Aww… pero te ves adorable con tu pijama de superhéroe favorito. — comento Wally con una enorme sonrisa al ver su logo en la camiseta de su novia. — ¡Ay! ¡¿Por qué fue eso?!— grito después de que Jinx le pellizcara el brazo.
—Me arrastraste vestida así hasta acá… — contesto indignada mientras alzaba su nariz. —Agradece que no te haya hechizado. — comento viéndolo de reojo. — Por cierto… ¿Podrías traerme otra ropa? — dijo con la voz más dulce para luego batir sus pestañas.
—Lo que tú digas, Cariño. — Murmuro, sobándose su brazo mientras observaba como Jinx se retiraba de la sala.
—Entonces ¿Cuál es el plan?— pregunto Raven con voz monótona.
—Kid Flash, haz lo que Jinx te pidió…— Ordeno el líder, observando como su mejor amigo asentía con la cabeza para después salir corriendo. — Raven, tu vienes conmigo… si vamos a ayudar a Jinx es necesario entender el comportamiento de sus hechizos. — continuo diciendo Robín de manera seria.
—Jinx dijo que su padre solía usarla para causar ''desastres naturales. '' — comento Raven siguiendo a Robín.
—Buscaremos todo, desde su acta de nacimiento hasta los archivos de noticias que tengan que ver con cualquier tipo de desastre natural o fuera de lo común que hayan ocurrido en este país. — dijo frente al monitor que se encontraba en la base de la torre. — ¿Obtuviste su verdadero nombre?
—Lucky Stefan. — respondió Raven mientras observaba como Robín ingresaba el nombre.
Espero les haya gustado...
