Resumen: Diez años después, los antiguos problemas permanecen. Adrien siendo manipulado por su padre, Marinette esforzándose en su carrera, Luka sufriendo por sus errores del pasado y Kagami tratando de construir su futuro. Papillon aún sigue haciendo de las suyas.

Notas:

1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.

2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.

3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la tercera temporada

BAS LES MASQUES

CAPÍTULO 2

Apartamento de Marinette

Esa tarde

Marinette sonrió de todo corazón al ver el mensaje de Kagami, quien acababa de llegar a París. Tenía ganas de verla y escuchar sobre esos últimos años que había pasado en Tokio, sobre todo sobre ese pretendiente que había casi causado una guerra entre clanes porque no tomó bien su rechazo.

Había propuesto organizar un fiesta para ella, pero Adrien había dicho que tenía mucho trabajo atrasado por su viaje y que su padre contaba con él. Marinette no podía creerlo, a pesar de ser adulto Adrien seguía completamente atrapado por su padre de la misma manera que era como cuando eran adolescentes.

Abrió la puerta de la entrada de su apartamento con un suspiro frustrado porque no podía ayudar a su querido amigo. Porque eso era Adrien para ella, solo un amigo.

-Teté, ¿en qué estás pensando?- una vocecita la interrumpió, haciéndola recordar que no estaba ella sola en casa.

Cuando miró hacia abajo se encontró con los enormes ojos color turquesa de Sebastien sobre ella.

-No es nada importante, mon lapinou - sonrió ella dándole unas palmaditas mientras que dejaba su bolso y sus llaves sobre la mesita junto a la entrada de su apartamento- ¿comiste bien en la escuela?-

Sebastien asintió repetidamente, agitando sus cabellos negros mientras que lo hacía. La chica lo miró con una sonrisa, aliviada de que el pequeño fuera la viva imagen de su padre y sobre todo que no tuviera ningún rasgo de… ella. Hizo una mueca de disgusto. No, Sebastien era un mini Luka, aunque no tenía el cabello teñido.

Sacudió la cabeza antes de que Sebastien volviera a preguntar qué la tenía tan distraída. Era un tema del que no quería hablar con él.

-Bien, si ya comiste, ¿te parece bien si preparamos un postre para tu papá?- dijo ella con una sonrisa- ¿qué tal suena una tarte aux pommes?

-¡Sí!- dijo Sebastien visiblemente emocionado y relamiéndose los labios- Teté, ¿no vas a preparar también una tarte Tatin para tío Adrien? ¡Es su favorita!-

-Buena idea, lapinou- dijo Marinette dándole un golpecito en la nariz- ¿recuerdas dónde dejaste tu delantal?-

Sebastien abrió el cajón junto al horno para sacar el pequeño delantal que Marinette había hecho para él, que tenía bordada la silueta de Chat Noir, que era su héroe favorito hasta el momento. Mientras tanto la chica sacó un contenedor de vidrio junto al azúcar y la canela. Sirvió los ingredientes en un par de tazas y los puso sobre la mesa.

-Bien, yo cortaré las manzanas y tú las revuelves con la canela y el azúcar- dijo ella.

-Aww, ¿no puedo cortar yo las manzanas, Teté?- dijo el pequeño.

-Por supuesto que no. El cuchillo es afilado y no quiero que te lastimes-

-Por favor, solo por esta vez- dijo Sebastien con sus enormes ojos. Pero a diferencia de su padre, Marinette ya tenía experiencia cuidando pequeños con ojos de gatito a medio morir, y eso no iba a funcionar con ella.

-No vale la pena intentarlo, jovencito- dijo Marinette poniendo sus manos en las caderas- si no quieres ayudarme está bien, puedo hacer el pastel yo sola-

-No, yo puedo ayudarte- dijo él olvidándose de cortar las manzanas y subiendo a una silla para revolver el azúcar y la canela.

Marinette sonrió levemente mientras que terminaba de cortar las manzanas y se disponía a preparar la masa. Sebastien era un buen niño, alegre y con un enorme corazón, al que solo le faltaba que su padre (y Adrien a veces) aprendieran a decirle que no cuando era necesario. Sabía que Luka se sentía culpable de negarle lo que quería.

-¿Puedo extender la masa, Teté?- dijo Sebastien con el rodillo en la mano y una enorme sonrisa.

-Bien- dijo Marinette resignada. Incluso a ella se le dificultaba decirle que no, al menos en cosas que no tenían mucha importancia- pero primero tenemos que terminar de amasar. ¿Te lavaste las manos?-

-Sí- dijo Sebastien con sus manos escurriendo agua. Marinette las secó con una toalla de cocina y le pasó la masa, explicándole como amasarla. Si recordaba bien, no solo Luka y Adrien amaban ese pastel. Había una persona más que lo adoraba y que llevaba varios años sin probarlo.

-¿Sabes algo?- dijo ella de pronto sacando su celular para escribir un mensaje- podemos invitar a una amiga muy especial a probar el pastel que hiciste, ¿qué te parece?-

-¡Sí!- dijo el pequeño sin tener idea de quien estaba hablando- ¡invita a todos a que prueben mi pastel!-

x-x-x

Calles de París

Más tarde

Kagami se había sorprendido al recibir el mensaje de Marinette, pero su invitación fue una sorpresa agradable y una distracción deseada. Acababa de regresar a París y había tenido oportunidad de descansar un poco y de darse una ducha, así que estaba dispuesta a reencontrarse con su única amiga esa noche.

-Tatsu, llévame a la rue Rivoli, número 343- dijo Kagami al abordar el auto.

-Oui, mademoiselle Tsurugi- respondió el auto antes de comenzar a conducir en dirección a la casa de Marinette. No pasó mucho tiempo cuando vio los conocidos del Louvre y supo que ya estaba cerca del apartamento.

-Aquí es- dijo Kagami para sí misma, al tiempo que el auto se detenía.

-Llegamos a nuestro destino, mademoiselle Tsurugi-

-Tatsu, te llamaré cuando termine- dijo Kagami bajando del auto llevando consigo su bolso y una caja, su regalo para Marinette. Había perdido su cumpleaños, después de todo, y sabía que esas dos cosas eran las que su amiga necesitaba.

Tras saludar a madame Le Pen y asegurarle que solamente iba a saludar a Marinette y que definitivamente no harían ninguna fiesta, Kagami subió las escaleras hasta el último piso y llamó a la puerta, percibiendo el delicioso aroma a pan y canela.

-¡Voy!-

-¿Quién es tu amiga, Teté?-

Una vocecita aguda acompañó la de Marinette, y Kagami entrecerró los ojos confundida. Vio la puerta abrirse y, tras ella, apareció el rostro sonriente de la pelinegra. Abrazado de su pierna derecha había un pequeño de cinco años mirándola con curiosidad con esos enormes ojos color turquesa. Ojos como los de…

-¡Kagami, bienvenida!- dijo Marinette haciéndose a un lado para dejarla pasar y, al mismo tiempo, haciendo a un lado al pequeño- pasa, por favor. Justo estábamos terminando de preparar una tarte aux pommes-

Kagami entró al apartamento, mirando alternadamente al pequeño y a Marinette. El niño tenía cabellos oscuros, casi negros, y enormes ojos color turquesa. Su rostro era afilado y su piel blanca.

-Ah, sí, presentaciones- dijo Marinette una vez que la japonesa estuvo dentro- Sebastien, ella es Kagami. Es mi amiga que acaba de llegar hoy de Japón-

Sebastien siguió mirándola por un momento ladeando la cabeza, pero su atención cambió de nuevo a Marinette.

-Teté, ¿ya podemos comer pastel?-

-Aún no, quedamos que comeríamos el pastel cuando llegara tu papá, ¿no?- dijo Marinette alzando una ceja- además, ni siquiera has saludado a Kagami y eso es de mala educación-

El pequeño se volvió de nuevo hacia la japonesa con sus manos en la espalda.

-Salut, Kagami-

-Salut, Sebastien-chan- dijo Kagami seriamente inclinando levemente su cabeza- es un placer conocerte-

-No me llamo Sebastien-chan, madame, es Sebastien Couffaine- dijo el niño cruzando los brazos. Kagami rió mientras que se sentaba en el sofá en la pequeña sala de Marientte- ¿tú eres amiga de Teté?-

-Sí, Marinette fue mi primera amiga- dijo Kagami levantando la mirada hacia la chica y sonriendo.

Marinette estaba sirviendo un par de tazas de café, poniéndolas sobre la mesita y preparando un vaso de leche con chocolate para Sebastien.

-Lamento que no te pueda servir té en esta ocasión- dijo la chica al poner las tazas de café- solo queda de sobre y sé que eso no te gusta-

-Entonces estás de suerte- dijo Kagami señalando la caja que llevaba consigo- te traje algunas cajas de hojas de té y unos paquetes de agujas de acupuntura para madame Cheng que compré durante mis últimas vacaciones en Beijing. Recuerdo que dijiste que se te habían terminado-

-¡Muchas gracias, Kagami, eres la mejor!- exclamó Marinette abrazándola.

Las dos chicas comenzaron a tomar el café y charlar. Aparentemente Sebastien no la estaba pasando muy divertido, siendo ignorado por las dos mujeres, pero se conformó coloreando su libreta con unos plumones.

Finalmente el timbre sonó y como si tuviera un resorte, el pequeño se levantó y corrió hacia la puerta.

Papa!-

Marinette le sonrió a Kagami como disculpa y se levantó para abrir la puerta. Cuando lo hizo, en ella aparecieron no solamente Luka, sino también Adrien, Nino y Alya.

Papa!- exclamó nuevamente Sebastien, abrazándose de Luka tanto que el chico finalmente optó por alzarlo en sus brazos.

-Salut, petit. Mira lo que me encontré en el camino- sonrió Luka señalando a los otros dos chicos.

-Mmmm… huele delicioso. ¿Pastel de manzana?- comentó Nino, y Alya estuvo de acuerdo, masajeándose la enorme panza.

-Sí, pero más vale que no hagamos ruido- dijo Adrien entrando detrás de ellos dos- madame Le Pen ya amenazó con echar a Marinette si hacemos mucho escándalo-

-Supongo que no le avisé que vendrían todos a visitar- dijo Marinette encogiendo los hombros- pasen, por favor-

-¡Kagami!- tan pronto como entraron, Adrien se lanzó al sofá a abrazar a Kagami y, efectivamente aplastándola contra cojín del asiento. La japonesa gruñó y trató de quitarse de encima al chico.

-Aarrgg…- se quejó ella- ¡quítate de encima de mí, Agreste!-

-¡Ni lo sueñes, Kagami-san!- dijo Adrien abrazándola, pero finalmente levantándose y dejando que se incorporara- lo siento, me emocioné un poco-

Kagami se echó a reír mientras que Nino y Alya se acercaban a saludarla también, comentando que les daba gusto que estuviera de regreso en París. La pelirroja le contó que tenía seis meses de embarazo y que ambos tenían muy buenos trabajos.

Y finalmente Kagami se volvió al otro chico. Luka estaba detrás de los demás, con Sebastien en sus brazos. La japonesa lo miró con curiosidad. ¡Con razón los ojos del pequeño le parecían conocidos! Eran idénticos a los de Luka. De hecho, parecía que Sebastien era un pequeño clon de él. ¿Prueba de paternidad? No era necesaria en este caso.

-Salut, Kagami- dijo Luka con su habitual tono tranquilo, acomodando al niño en su hombro como costal de papas, haciéndolo reír- bienvenida de regreso a París-

La japonesa le sonrió. No sabía que tenía ese Luka mayor y más maduro, pero con el pequeño en sus brazos se veía mucho más guapo de lo que lo había visto jamás. ¿O era porque ya era mayor? No sabía exactamente.

Kagami sacudió la cabeza. No tenía que pensar en ello.

-Bien, ¿quién quiere tarte aux pommes?- dijo Marinette en voz alta- es especial porque Sebastien me ayudó a prepararlo-

-Oh, ¡yo quiero probarlo!- dijo Adrien inmediatamente, levantando su mano. Kagami dejó escapar una carcajada. El rubio siempre había sido un barril sin fondo que jamás se negaba cuando le ofrecían comida.

-Yo también quiero probar la obra de arte de nuestro Sebastien- dijo Alya caminando hacia el refrigerador- ¡traeré el helado de vainilla!-

Marinette trajo una de las tartas y la partió en seis rebanadas, una para cada uno, al mismo tiempo que Alya servía una bola de helado de vainilla sobre cada una de ellas antes de pasarla a los invitados.

-Mmm está delicioso, Seb- dijo Luka con una sonrisa, revolviendo los cabello de su hijo- un día le vas a robar el negocio de patisserie a monsieur Dupain-

-Estoy de acuerdo- dijo Nino sonriendo- nuestro Sebastien tiene talento-

El niño sonrió orgulloso mientras que comía su propia rebanada y se manchaba su playera de helado de vainilla.

X-x-x

Más tarde

Los invitados se fueron más pronto de lo que Kagami había esperado. Adrien fue el primero en despedirse, diciendo que tenía aún mucho trabajo pendiente que hacer, aunque no sin llevarse la otra pequeña tarta consigo por insistencia de Marinette. Después Nino y Alya, sobre todo porque al día siguiente tenían una cita médica temprano y no querían llegar tarde.

Finalmente Luka se volvió hacia Marinette sonriendo. Kagami sabía que esos dos habían sido pareja, pero parecía que habían terminado en buenos términos.

-Bueno, es hora de irnos porque se acerca tu hora de dormir. Despídete de Teté y de Kagami, Sebastien- dijo Luka.

Sebastien hizo un puchero.

-Pero no quiero irme, papa- protestó el niño- ¡quiero quedarme más tiempo con Teté!-

-Lo sé, pero es tu hora de dormir- dijo Luka sacudiendo la cabeza- vamos, agradece a Marinette-

-¡No, papa, no quiero!- dijo el pequeño inflando las mejillas, y Kagami casi pudo ver el berrinche del niño aparecer, pero Marinette pensó más rápido cuando Luka estuvo a punto de ceder al capricho del pequeño.

-Sebastien, si lloras no voy a poder invitarte otra vez a hacer pasteles- dijo Marinette poniendo sus manos en las caderas.

El niño la miró con enormes ojos, y luego se volvió hacia Kagami, como si estuviera buscando apoyo en ella. La japonesa sabía que no debía ceder a los encantadores ojos de gatito del pequeño, así que cruzó los brazos y alzó una ceja. Al ver que las dos mujeres no admitirían su berrinche, Sebastien admitió su derrota.

-Bieeeen- dijo el pequeño, poniéndose de puntillas para besar la mejilla de Marinette- gracias por todo, Teté-

-Despídete de Kagami también- dijo Luka.

Sebastien se volvió a la japonesa y se inclinó juntando sus manos como había visto a Adrien hacer un rato antes.

-Salut, Kagami-

-Salut, Sebastien-chan- respondió ella con una leve sonrisa.

El pequeño dudó unos segundos, pero caminó hacia ella y, como había hecho con Marinette, besó la mejilla de Kagami.

-Buenas noches, mesdames- dijo Luka inclinando levemente la cabeza y dirigiéndose a la salida.

Una vez que se quedaron solas, Kagami se volvió a Marinette. Tenía un millón de preguntas por todos los extraños intercambios de los que había sido testigo esa noche, pero una tenían prioridad sobre todas las demás.

-¿Sucede algo, Kagami?- preguntó ella al notarla tan callada.

-¿Sebastien es tu hijo?- preguntó sin mayor preámbulo.

Todo el color abandonó el rostro de Marinette ante esa pregunta, pero al parecer fue solo la impresión, pues sus facciones cambiaron a una expresión divertida.

-¡No! ¿Qué cosas dices?- dijo ella entre risas- ¿de dónde sacaste ese disparate?-

-Bueno, es que recuerdo que tú estuviste en una relación con Luka…-

-¡Hace años!-

-¿Y cuántos años tiene el niño?- dijo Kagami frunciendo el entrecejo- si no es tu hijo, ¿entonces de quién es?-

Marinette infló las mejillas, como si no estaba muy segura de que debía divulgar la historia que conocía y estuviera teniendo un debate mental. Finalmente suspiró.

-Será mejor que tomes asiento, es una historia muy larga de contar- dijo Marinette- y tienes que jurarme que no vas a repetírselo a nadie. Aunque bueno, creo que todo el mundo a quien conocemos conoce la historia, pero este asunto pone muy mal a Luka-

Kagami asintió.

-Sabes que no se lo diré a nadie- dijo la japonesa seriamente- pero, ¿porqué quieres guardar el secreto?-

Marinette bajó la mirada.

-Porque… creo que te darás cuenta de que gran parte de lo que le pasó a Luka fue mi culpa-

Kagami entrecerró los ojos, pero finalmente tomó asiento junto a ella en el sofá. Las tazas de café habían sido rellenadas, pero estaban olvidadas en la mesita. La expresión preocupada de Marinette no desapareció de sus ojos mientras que volvía a levantar la vista.

-Bien. Como sabes, después de que salimos del colegio y comenzamos el lycée, decidí darle una oportunidad a Luka- dijo Marinette- pasamos tres años juntos, pero al final terminamos porque… porque la verdad aún tenía sentimientos por Adrien. Lo siento-

-Está bien- dijo Kagami. Ella misma había salido con Adrien durante el colegio, pero después de un año le quedó claro que no era el chico para ella, no porque no fueran compatibles, sino porque era evidente que el corazón de Adrien aún pertenecía a otra, y no había querido seguir con alguien que estaba enamorado de otra persona. Pensó que seguramente a Marinette le había pasado algo parecido.

-Cuando Luka y yo terminamos… él lo tomó muy bien, fue respetuoso y amable conmigo- continuó la pelinegra- pero todo el mundo sabía que estaba triste por el fracaso de nuestra relación. Seguía tocando, pero sus canciones eran tristes y bueno, yo me sentía culpable por ello-

Kagami asintió. Sabía que Marinette se sentiría así por lo que pasó, era demasiado buena. Quería decirle que no tenía nada de malo decirle la verdad a Luka, al contrario, hubiera sido mucho peor dejarlo vivir en una mentira. Pero decidió guardárselo para más tarde porque no quiso interrumpir su relato.

-Un día hace seis años, Luka fue a ver al director del Théâtre de la Ville- continuó Marinette- iba a componer la música para una obra musical, y ahí fue donde conoció a Mallory-

Una mueca de disgusto se formó en los labios de Marinette al pronunciar el nombre, y supuso que aquí iba a comenzar la parte mala de la historia.

-Ella era… es una actriz de teatro, con padre francés y madre estadounidense- explicó Marinette- Mallory parecía ser la persona ideal para Luka. Ella fue la que se encargó de que saliera de su depresión por su ruptura conmigo y que volviera a tener el ánimo para componer música-

-Oh…- dijo la japonesa, pensando que esa chica no sonaba tan mal.

-Creo que Luka la vio como una figura de consuelo y de cariño- continuó Marinette- yo estaba feliz por él pero aún así había algo que no me terminaba de gustar sobre ella. Era sumamente celosa de Luka. Le prohibió juntarse con sus amigas, incluso Rose que es como su propia hermana, y sobre todo hizo que rompiera toda comunicación conmigo-

-¿Qué?- dijo Kagami indignada. No le gustaba hacia donde giraba esta historia.

-Creí que Mallory lo hacia porque se estaba esforzando para sanar el corazón de Luka- dijo Marinette tristemente- y estaba bien, después de lo que yo…- se aclaró la garganta- pero eso no es todo. Después de un par de meses de ser novios, me enteré por Juleka de que Mallory estaba embarazada. No solo eso, sino que ella había hecho que Luka peleara con su hermana y dejara de hablarle-

-Oh…- dijo Kagami. Entonces, esta desconocida Mallory debía ser la madre de Sebastien.

-Luka estaba emocionado, comenzó a buscar otro trabajo y ahorrar para comprar un apartamento, poderles dar todo lo que necesitaban- continuó Marinette- incluso comenzaron a haber planes de boda. Y de pronto un día, dos semanas antes de que Sebastien naciera, que todo empeoró-

-¿Qué sucedió?-

-El agente de Mallory llamó desde Nueva York- dijo Marinette- a Mallory le ofrecieron un papel en una obra de teatro de Broadway y necesitaban que se mudaran a Estados Unidos tan pronto como naciera el bebé. Y fue entonces cuando comenzaron a pelear-

-¿Porqué?- dijo Kagami- ¿Luka no quería irse a Nueva York?-

-Oh, claro que Luka estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella- dijo la otra chica- el problema fue que Mallory de pronto ya no quería ser madre, y quiso dar a Sebastien en adopción antes de que ambos se fueran a América-

-¿QUÉ?- exclamo la japonesa sin poderlo creer.

-La pelea que siguió fue… horrible- dijo Marinette- Luka le dijo que él no quería dar en adopción a su hijo y Mallory le decía que tenían que hacerlo, que en Nueva York no tendrían tiempo para cuidar de un bebé, que estarían muy ocupados con sus respectivas profesiones. Además, Mallory le dijo que contaba con el dinero que Luka había ahorrado para el apartamento, porque no lo usarían si no se quedaban con Sebastien-

-¡Qué horrible situación!- comenzó a decir Kagami.

-Sí, y eso no es todo- continuó Marinette- cuando nació Sebastien, Mallory regresó con Luka y… por un momento pareció como si fueran a reconciliarse. Pero era toda una actuación de ella, porque dos días después de salir del hospital, Mallory desapareció de la casa, llevándose consigo todo el dinero que Luka había ahorrado, y se fue directo a Nueva York para seguir con su vida sin ellos dos-

Kagami abrió los ojos desmesuradamente. ¿Cómo esa Mallory había hecho algo tan horrible? No solamente le rompió el corazón a Luka al abandonarlo, sino que jugó con sus sentimientos para poder robarle su dinero.

-Así que al día siguiente Luka despertó dándose cuenta de que la mujer que amaba lo había abandonado con un recién nacido y le había robado todo el dinero que tenía- dijo Marinette finalmente.

-Ahora entiendo bastante bien porque no te agrada- dijo Kagami apretando sus manos como si fuera el cuello de esa desconocida. No era la gran amiga de Luka, si apenas habían intercambiado palabras, pero le parecía horrible lo que la mujer había hecho- ugh, me hubiera gustado darle su merecido-

Marinette sonrió tristemente.

-Como puedes imaginarte, eso destruyó a Luka- dijo la otra chica- madame Couffaine trató de ayudarle con el bebé, y también Alya, Alix y yo participamos, cuidando a Sebastien mientras que Luka se reponía de la depresión que siguió. No solo eso, tuvimos que conseguir donantes de leche materna. Nino y Adrien se encargaron de recogerla de los bancos de leche y llevarla a casa de Luka. Madame Césaire convenció al padre de Chloé que le prestaran un refrigerador especial para guardar la leche. Mi maman y madame Chamack le enseñaron a Luka a cambiar pañales, bañar al bebé y todo. Eventualmente, Luka superó a Mallory e hizo todo lo posible para sacar adelante a su hijo-

Kagami sintió un súbito respeto por el chico por haber logrado sacar adelante a su hijo incluso después de haber sido abandonado de esa manera, aún con toda la ayuda que tuvo

-La historia tiene un final más feliz- dijo Marinette volviendo a sonreír- Luka recuperó el dinero perdido gracias a que vendió unas partituras para una obra musical, y además trabaja desde casa excepto por unas horas a la semana. Alya y yo nos turnamos para cuidar a Sebastien cuando madame Couffaine no puede, y Adrien a veces se ha ofrecido de voluntario-

Kagami sonrió al imaginar a Adrien cuidando al niño mientras que trataba de terminar todas las actividades que su padre le imponía aún a esa edad.

-¿Crees…- comenzó a preguntar Kagami, tragando saliva- crees que yo también pueda ayudar? Quiero decir, tengo planes de dar clases de japonés. Tengo algo de tiempo libre y puedo darle una mano-

No era nada extraordinario: quería pensar que Luka era amigo de sus amigos y necesitaba ayuda. Era cuidar a un niño de cinco años, ¿qué tan difícil podía ser? Marinette no parecía sorprendida, ya sintió de buena gana.

-Por supuesto- le respondió Marinette- nunca es demasiada ayuda-

x-x-x

CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Ahora ya saben la historia de porqué Luka es padre soltero de ese mini clon suyo y porqué todos cooperan para ayudarlo. Espero que les esté gustando esta historia.

A Misao-CG: your move

Muchas gracias a todos por seguir leyendo y por sus reviews. Abrazos.

Abby L.