Resumen: La naturaleza tiene un balance: cuatro elementos naturales guiados por un quinto elemento nacido de una bendición por amor. Cuando la boda de la Reina Anna se encuentra a las puertas de la esquina, algo extraño sucede. Los espíritus se rebelan contra la gente. La tierra reclama lo suyo mientras los humanos se ven sometidos a su merced. Un nuevo viaje empieza y aún sin saber qué le depara el futuro, Anna decide acompañar a Elsa a una peligrosa aventura por destapar la verdad detrás de los espíritus.
Disclaimer: Frozen es una película de Disney basada en los libros de La Reina de las Nieves de Hans Christian Andersen, producida por Chris Buck y Jennifer Lee.
~ Confía en tu viaje ~
2
Ni siquiera Grand Pabbie lo sabe
Anna había tenido un día difícil. Reuniones a las que asistir, manuscritos que leer, muchas labores en las que no quería pensar. Ella había aceptado todo lo de ese día con tal de mantener la idea de poder almorzar con su hermana –que no la había visto en casi una semana– fresca en su mente.
Sin embargo, Elsa le cancelo el almuerzo y el resto del día Anna lo pasó con un aire muy lúgubre que incluso sus súbditos lo notaron.
Cuando la noche cayó y las estrellas comenzaron a dar un precioso espectáculo, ella esperaba que al menos esto pudiera quitarle el mal humor, lo cual fue sorprendentemente rápido. En el momento en que se encontró con Elsa en la colina para ver las estrellas y la mayor se disculpó con ella, todo el mal humor de ella desapareció enseguida.
La noche pudo haber sido perfecta. Ella y su familia, la gente del reino, las estrellas, los deseos a montón. Todo lo que adoraba con anhelo estaba ahí. Esa si era una manera de cerrar alegremente un día pesado. Pero jamás espero que en medio de la lluvia de estrella el clima se descontrolara.
A pesar de la aventura vivida hace dos meses atrás, Anna no había tenido tiempo o necesidad de conocer a todos los espíritus como ella quisiera. Apenas conocía a Gale y solo porque ella (o quizá era un él) era la única que se había acercado a ella de manera amable tras demostrar que no quería hacerle daño, al contrario del resto de los espíritus.
Por lo tanto, se sorprendió cuando Gale comenzó a arruinar la noche con una fuerte tormenta que sacudió todo el pequeño campamento. La lluvia de estrellas quedó olvidada mientras que la gente huía del fuerte viento que había envuelto a su hermana.
En una situación normal, Anna habría querido unirse a la diversión, pero tan pronto cuando descubrió que algo malo estaba sucediendo, comenzó a preocuparse e impacientarse.
Elsa no le dijo nada sobre lo sucedido. Ella insistió en que Gale solo estaba demasiado emocionada, a lo que Olaf aceptó la explicación diciendo que Gale era muy traviesa. Anna decidió ignorar esa pequeña parte de su interior que le decía que no podía ser tan sencillo como eso. Después de todo, nada podía ser realmente malo.
Las cosas comenzaban a ponerse tranquilas nuevamente, por lo que Anna decidió ver el espectáculo de estrellas con una taza humeante de chocolate caliente. Agradeciéndole a Kristoff por dárselo.
Tomó un trago, soplando el calor para enfriarlo un poco y evitar quemarse la lengua, y se sorprendió de ver a su hermana junto a Grand Pabbie alejarse. La curiosidad pico en su interior. Quizá no era coincidencia que Grand Pabbie hubiera venido esa noche y tampoco era un simple "nada" de Gale lo que sucedió.
Aquello en su interior se estaba removiendo. Anna se bebió todo el chocolate quemando su lengua en el proceso y luego salió corriendo detrás de Elsa para hablar con ella.
– Puedo entender la situación, pero debemos proceder con cautela– Ella escuchó a Grand Pabbie hablar.
Elsa parecía preocupada por algo, Anna no podía decirlo solo por la expresión de su rostro o por la forma en como la pequeña hoja de un árbol que había sujetado toda la noche giraba sobre su tallo en sus manos. Era un presentimiento de hermana, solo por eso podía estar segura de que Elsa estaba preocupada por algo. Sip, presentimiento de hermana. Aunque, si tenía que pensarlo bien… su presentimiento jamás le dijo que su hermana ocultaba poderes o que estaba oyendo una voz, o cuando estaba tan cansada de sus labores de reina entre reuniones y otras labores que casi termina por desmayarse del cansancio, o cuando… vale, ya entendió la idea.
Elsa murmuró mirando la hoja – Esto ya ha pasado antes y no dejo de pensar que algo anda mal.
– Puedo sentirlo, los espíritus están inquietos por una razón – Grand Pabbie torció los labios pensando – Algo se ha despertado y me temo que no es nada bueno
– ¿Algo? – Elsa murmuró – ¿O alguien?
– ¿Alguien? – Anna habló en voz alta sin querer. Los dos pares de ojos voltearon a mirarla con sorpresa mientras pensaban en las palabras que se habían dicho sin el conocimiento de que alguien estaba escuchando a hurtadilla.
– Anna, ¿qué haces aquí? Pensé que estabas viendo las estrellas con Kristoff.
– Oh, solo estaba tomando un delicioso chocolate caliente, ya sabes, ha sido una noche helada incluso para el otoño. Se nota que estamos entrando en invierno, solo espero que este invierno no sea como aquel invierno de verano… espera, ¡Sé lo que estás haciendo! No pienses en distraerme – Elsa la miró con una ceja alzada y se encogió de hombros – ¡Ustedes estaban hablando de algo serio!
– Anna, es tarde – Elsa apeló a la hora de la noche sabiendo por experiencia que el día que su hermana había tenido había sido largo y pesado – Tal vez debamos hablar mañana
– ¡No lo pienses, Elsa! – La muchacha la apunto con su dedo índice mientras ponía una expresión en su rostro que no dejaba lugar a debates – Esta es una orden de la reina
Elsa hizo una mueca removiendo la memoria de Anna sin saberlo. Los viejos recuerdos de Anna, ubicados a un tiempo atrás cuando las dos eran niñas, salieron a relucir en su cabeza. La imagen de una pequeña niña de cabellos rubios albinos que se encontraba siendo regañada por su madre después de que encontrara a sus dos hijas jugando con los poderes de la mayor a escondidas de la hora de dormir. Pese a que estaban aguantando la risa, Elsa aún mantenía un puchero doloroso a la vista.
Su padre incluso solía decir que estaba considerando cambiar a la guardia real y poner los pucheros de sus hijas como armas letales. Anna solía dar saltos diciendo con emoción como ella sería la Teniente de la nueva guardia real si eso llegaba a suceder.
Se sacudió el recuerdo. Hacía años que Elsa dejo de hacer pucheros por lo tanto Anna casi había olvidado como se veía aquella expresión. ¡Pero tuvo suerte, y tuvo que rezar a dios por ello! Porque Elsa dejo ese breve puchero en un instante. Anna incluso pensó que fue inconsciente y que probablemente la chica no se dio cuenta de lo que hizo.
Ella quiso abrazar a su hermana mayor solo por traer esos recuerdos casi olvidados, pero su mente le recordó nuevamente lo que estaba sucediendo aquí. ¡Elsa y Grand Pabbie estaban hablando de algo importante y claramente no deseaban que ella se enterara! ¿Kristoff lo sabía? ¿Olaf, Sven?
Su hermana mayor soltó un suspiró – Bien, tú ganas.
– Bien, eso es bueno – Anna intentó mantenerse firme, pero tuvo la sensación de que daba la sensación contraria – ¿Qué está sucediendo?
No supo que esperar de la respuesta de la mayor: ¿Poderes, espíritus, qué seguía ahora? El corazón comenzó a acelerarse al pensar en que su hermana nuevamente estaba ocultándole cosas. Anna realmente creía que después de todo lo que habían vivido, los secretos ya debían ser cosa del pasado, pero claramente los malos hábitos morían tarde… demasiado tarde, tenía que añadir ella.
– Por favor no me digas que has despertado a alguien más que puede ser un peligro para todos nosotros – Ella rogó.
– Bien, no lo diré entonces – Elsa murmuró. La boca de Anna se abrió con fuerza, la mayor resopló pasando una mano por su cabello – No sé qué está pasando realmente, ¿está bien? Solo sé, lo puedo sentir, algo está allá afuera o más bien alguien que está esperando
– ¿Esperando qué?
– No lo sé – Elsa sacudió la cabeza. Su mano se cerró en un puño junto a su pecho – Solo puedo sentirlo y los espíritus… ellos intentan advertirlo, estoy segura de eso
– Entonces son problemas, ¿verdad? Qué haremos con eso.
Elsa la miró incrédula – ¿Haremos?
– Sí, no piensas que volveré a dejarte sola. Hemos pasado por muchas cosas juntas y no puedo simplemente dejarte sola – Anna dijo con firmeza.
Grand Pabbie miró a Elsa por un momento y luego miró a Anna – Es probable que se trate de eso.
– ¿Eso? – Anna dio un salto.
El anciano de piedra movió las manos y la magia surgió en el aire. Hubo imágenes de los cuatro espíritus conviviendo en armonía debajo de un árbol gigante. Anna observó con emoción.
– El conocimiento es profundo, pero tiene un límite. Años atrás, mucho antes de la era de los humanos, era la de los espíritus. La naturaleza vivía en armonía y de esa armonía nacieron ellos. El espíritu del fuego, del agua, del aire y de la tierra. Un gran poder que conllevaba a la libertad. Cuando los humanos llegaron, los primeros residentes de Arendelle y de sus pueblos vecinos, los espíritus encontraron bondad en ellos y decidieron que podían vivir todos juntos en gran armonía. Esa convivencia ceso el día que estalló la guerra en Northuldra y Arendelle. Dos pueblos enemistados por el miedo ante la magia y el poder – Las imágenes volvieron a cambiar y se enfocaron en el árbol – Contrario a lo que se creía, los espíritus no durmieron hasta que fueron despertados por la magia de Elsa, al contrario, ellos estaban despiertos
– Atormentaban a la gente de Northuldra, eso es lo que Yelana nos contó – Anna recordó haber escuchado eso antes – Espera, Grand Pabbie algo no encaja. Si Elsa no despertó a los espíritus esa noche hace tres meses, entonces por qué ellos eligieron ese momento para llamarla
– Lo que sucedió aquella noche, fue que la magia de Elsa alertó a los espirítus de su presencia en Arendelle para que ellos supieran que el quinto espirítu estaba más cerca de lo que se esperaba. Sin embargo, mientras eso sucedió Gia se despertó de un sueño profundo – Grand Pabbie dijo con pesar mientras sacudía la cabeza. La imagen del árbol comenzó a incinerarse y poco a poco a desvanecerse hasta cambiar nuevamente.
Anna dio un paso atrás ante las imágenes, sintiendo una mano en su hombro. Ella se sorprendió de ver a Kristoff a su lado.
– Puedo sentir un gran odio dentro de ella. Los espíritus también y tienen miedo por el porvenir que les espera – Grand Pabbie continuo.
– ¿Gaia? – Elsa torció el gesto pensando – ¿La madre naturaleza?
– ¿La madre naturaleza? – Anna la miró sorprendida – ¿Qué se supone que significa eso?
Elsa movió su dedo índice como siempre hacía cuando estaba pensando en algo, ideando teorías o tratando de descubrir las respuestas – Yelana me contó historias de cuando ella era una niña. En las historias hablaban de la madre naturaleza como un ente real al que llamaban Gaia, la madre de la Tierra. Aparentemente, Gaia convivía con los espíritus, le tenía un gran amor a todo ser vivo, pero cuando la guerra estallo y los espíritus se enfurecieron, Gaia desapareció…
Anna torció el gesto. Su cabeza se arremolinaba de preguntas.
– He tenido esta sensación de que alguien nos observa desde hace días. Al comienzo pensé que tenía que ver con la voz de mi madre, que me estaba llamando desde Ahtohallan pero, ¿qué tal si es Gaia?
– Tendría sentido si se tratase de algo tan simple como eso – Las imágenes de Grand Pabbie desaparecieron y fueron reemplazadas por los cuatro elementos – pero por mucho me temo, la historia de la desaparición de Gaia es bastante desconocida. Me preguntó si hay alguien que pueda ayudarnos. Puedo sentir un gran odio en el aire. Está enojada por algo.
– No debería estar enojada, hay paz. La guerra termino y nosotras aceptamos lo que nuestro abuelo ha hecho – Anna dijo con dureza antes de mirar a Elsa – ¿Espera, esto tiene que ver con la razón por la que Gale espantó a todo el mundo?
Elsa torció el gesto mientras miraba a Anna – No creo que haya querido hacerlo. Los espirítus están actuando extraño, hacen daño a quienes se encuentran cerca y no son conscientes de que lo hacen hasta que toman el control nuevamente. Los he visto hacerlo y es como si estuvieran conmigo y al mismo tiempo no
Anna apretó su puño – Oh dios…
– ¿Qué tiene que ver esto con Elsa? – Kristoff preguntó después de un buen tiempo en silencio.
– Los espíritus – La miro a ella nuevamente – te están alertando de que algo va a suceder. Te advierten que debes estar preparada para lo que pueda suceder. Descubrir la verdad sobre Gaia, entender de donde proviene su odio y cumplir el papel que tienes como puente entre lo espiritual y lo terrenal
Hubo un silencio. Anna hizo una mueca y luego resopló.
– Oh, sencillo, lo normal, ¿cierto? – Rió, aunque no sonaba contenta – Emprendemos otro viaje para salvar a Arendelle
– No veo peligro sobre Arendelle – Grand Pabbie continuo – pero sí sobre la familia real
Kristoff se tensó a su lado. Anna inhalo el aire con fuerza mientras pensaba en las duras palabras de Grand Pabbie.
– Volveré al Bosque Encantado – Elsa dijo con firmeza antes de que Anna pudiera hacerse una idea de lo qué es lo que debían hacer ahora – Consultaré con Yelana en caso de que pueda saber algo que sea importante
– Bien, nos iremos ahora – Anna dijo con firmeza.
– No. Iré sola – Elsa miró a la menor con firmeza. Por mucho que Anna quisiera discutir con ella en ese momento, la expresión en su rostro hizo que no pudiera replicar. No parecía seria o enojada, al contrario, se veía tan calmada y tan en paz que todo rastro de posible preocupación en su rostro desapareció por completo.
Anna se mordió el labio inferior y luego soltó un suspiro – Quiero escuchar sobre ti lo más pronto posible, por favor.
– Te prometo que no tienes nada de qué preocuparte. Volveré en cuanto consiga la información.
Anna realmente quería gritar un montón de cosas al día siguiente. Elsa se había ido a primera hora de la mañana prometiéndole a ella que volvería, pero la preocupación de Anna no creía desde una promesa pequeña que podría verse afectada a causa de cualquier acontecimiento, por el contrario, su preocupación giro en torno a ciento de cosas que estaban sucediendo.
– ¿Crees que ya llego? Ya debería haber llegado, ¿por qué no me dice qué está pasando? – Anna comenzó a caminar por la habitación de un lado a otro como si fuese un animal enjaulado que necesitaba salir con urgencia. Kristoff, que estaba medio dormido todavía, echó un vistazo hacia el reloj de mesa y luego se frotó los ojos.
– Anna, ella acaba de irse, realmente dudo que ya haya llegado. Creo que apenas salió de Arendelle.
– ¿Por qué tenía que suceder esto ahora cuando todo estaba tan tranquilo? – Anna continuo debatiéndose a sí misma sobre lo sucedido ignorando al recién despertado – Dios, Elsa, a veces es tan difícil entender qué pasa por su cabeza. ¿Por qué insiste en hacer todo sola?
– Es alguien ha hecho las cosas sola la mayor parte de su vida, no es raro de entender – Kristoff bostezó mientras se sentaba en la cama – ¿Por qué estás despierta desde… woah, seis de la mañana?
– ¿Crees que no quiera estar conmigo? Ha pasado una semana desde la última vez que nos vimos para las charadas en familia, sé que perdimos, pero ¿cómo iba a adivinar que ella estaba intentando decirme que le toco la palabra «Océano»? Tal vez ella no es muy buena en las charadas y por eso no quiere pasar tiempo conmigo últimamente, porque la estoy obligando a hacerlo. Es probable – La cobriza murmuró dando otra vuelta por la habitación – Ni siquiera hemos hablado de la boda, ¿cómo sé siquiera si ella quiere ser mi dama de honor si no me permite preguntárselo? Ayer ni siquiera se quedó a almorzar conmigo cuando iba a preguntárselo
– Estoy seguro de que ella sabe que será tu dama de honor.
– Probablemente está enojada conmigo por las charadas, ¡Oh! ¿y si piensa que no la he elegido como mi dama de honor? – Las manos de Anna se dispararon hacia sus mejillas con sorpresa mientras continuaba divagando – Tal vez es por eso que vino ayer, quiso hablar con Grand Pabbie por lo que sea que esté sucediendo –comienzo a pensar que nuestra familia tiene una maldición seria– y planeaba irse pronto para no tener que verme la cara. ¡Tengo que decirle a Elsa que será mi dama de honor pronto!
– Quizás está molesta porque no le pedi su consentimiento – Kristoff murmuró medio dormido causando que Anna detuviera sus divagaciones y se volteara a mirar a su prometido con sorpresa.
– ¿Qué?
– ¿Qué?
– Kristoff, cariño, ¿podrías repetir eso?
El muchacho rubio miró a la chica sin comprender sus palabras. Estaba cansado, se podía notar en su expresión. Anna sabía que el día anterior el muchacho había ayudado a una manada de renos bebés que se habían separado de los adultos de la manada, también había estado trabajando duro en su negocio de hielo y por la noche se acercó a ella a ver la lluvia de estrellas. Él estaba tan cansado como ella, pero en ese momento Anna no era capaz de recordar aquella información.
– Kristoff… – Ella murmuró con temor – ¿Elsa te dio su consentimiento para boda?
El muchacho parecía despertar enseguida, se mordió la lengua y torpemente comenzó a hablar.
– Claro, quiero decir, somos familia o no. Lo siento, yo lo pensé. Iba a decirle, ya sabes, consultarlo con ella primero, aún recuerdo lo que sucedió hace tres años cuando le pediste su consentimiento para casarte con un extraño, no es que yo sea un extraño, pero tú entiendes, no quería provocar otra nevada pero las cosas pasaron y… ¡No me estoy excusando! Simplemente no tuve tiempo de preguntar, ya sabes…
Anna jadeó mientras hiperventilaba. Sus manos se sujetaron a la cabeza mientras comenzaba a dar vueltas.
– Ahora lo entiendo, ¡Está enojada! – Ella pasó las manos por la cara – No puedo creer que haya sido eso todo este tiempo
– Anna, creo que estás exagerando. Si ella estuviera molesta lo habría expresado enseguida – Kristoff camino hacia ella tomándola de las manos para calmarla. Sus pulgares hicieron patrones de círculos en el dorso de su mano – Escucha, si te hace sentir mejor, hablare con ella y se lo preguntaré directamente. Por ahora, creo que deberías volver a la cama y descansar antes de que sea la hora de trabajar
– ¿Piensas que estoy exagerando?
– Lo que sea que esté sucediendo, lo que sea a lo que Grand Pabbie teme lo enfrentaremos juntos. Ya sea un espíritu, ya sea el mundo entero o ya sea Elsa – Él le sonrió mientras hablaba suavemente – Incluso si tienes razón y ella está molesta por no haberle pedido su consentimiento o porque no le pediste ser tu dama de honor, te lo prometo, no permitiré que una sola lágrima sea derramada.
Ella sonrió dulcemente agradeciendo al muchacho, un beso en la comisura de los labios y lo siguiente que sabía es que en algún momento se había quedado dormida en los brazos de su novio. Pero no logró dormir más de unos minutos porque para cuando volvió a abrir los ojos, el desayuno no la estaba esperando y la ansiedad cuando una fuerte ráfaga de viento arraso con todo Arendelle destruyendo ventanas y llevándose la preciada bandera de su gente.
– ¡Tenemos que irnos! – Kristoff la tomó de la mano y la arrastró lejos del camino que el viento estaba siguiendo. Anna gruñó mientras ayudaba a la gente a refugiarse. Un deja vu de pronto soltó una punzada en su interior.
– Es una tormenta – Anna murmuró con temor – ¿Por qué?
Olaf, que se encontraba mirando hacia el ojo de la tormenta que comenzaba a formarse, extendió los brazos y gritó a Gale preguntándole qué estaba sucediendo y por qué estaba enojada.
– No creo que pueda calmarle – Olaf dijo cuando todo su cuerpo salió volando en diferentes direcciones. Sven atrapo sus brazos y su nariz mientras que Anna sostuvo su cabeza y Kristoff el resto de su cuerpo.
– ¡Tenemos que correr lejos! – Kristoff gritó.
– ¡Gale! – Anna gritó ignorando a su novio – ¡Gale, basta!
Pero el espíritu no la escuchó, al contrario, rugió con más fuerza mientras se arremolinaba en las casas de Arendelle. Todo objeto frágil salía volando, incluida las flores e incluso algunas tejas. Anna observó con temor lo que estaba sucediendo, deseando ser lo suficientemente fuerte como para detener a Gale.
– ¡Mala Gale! – Olaf dijo molesto – Ah, pero somos amigos, es difícil enojarse cuando un amigo está en problemas
– ¿Te parece en problemas? – Anna cuestionó mientras huia con la cabeza de Olaf en sus manos – ¡A mí me parece enojada por algo!
– ¡Anna! – Kristoff le llamó desde no muy lejos – ¡Por aquí!
Anna corrió detrás del muchacho mientras el viento seguía soplando con fuerza.
– ¡Gale, en serio, detente! – Anna gritó más fuerte esperando que su voz fuera oída por el espíritu del viento – ¡Estás destruyendo todo!
Fue un destello de esperanza cuando el viento comenzó a calmarse. El remolino que estaba amenazando al reino dejó de soplar y muchas de las cosas que habían salido volando regresaron a sus lugares, aunque no quedaron como ante. Anna observó la bandera de su pueblo caer frente a sus pies mientras el viento se mostraba arrepentido por lo sucedido. Ella vio la ráfaga huir lejos, de regreso por donde vino, directamente hacia el Bosque Encantado.
El corazón de Anna latía con fuerza mientras miraba la ráfaga de viento abandonar el reino. Olaf se despidió con gesto y luego fue rearmado por sus amigos cuando trajeron todas las partes de su cuerpo.
– Bueno, eso salió bien – Dijo él con una risita – ¿Ahora qué?
– Algo anda mal – Anna murmuró mirando a sus amigos – Elsa acaba de irse y esto sucede luego, también está lo de anoche – Sacudió la cabeza – Estoy preocupada por Elsa y por el reino
– Grand Pabbie dijo que el reino no estaba en peligro.
– La familia real lo está – Anna dijo con seriedad – Debemos ir a buscar a Elsa y descubrir qué está pasando
– ¡Conseguiré los bocadillos y un par de mantas! – Olaf dijo con emoción – Se ve que los vamos a necesitar
– No. Debo ir sola, alguien tiene que quedarse a cuidar del reino.
– No pienses que voy a dejarte ir sola. Si es cierto lo que dijo Grand Pabbie, y sé que lo es, entonces tú también estás en riesgo – Kristoff dijo.
– ¡Será como el primer viaje! – Olaf dijo con emoción – Fuimos los tres tras Elsa y Arendelle estaba en peligro y…
– Lo entendimos, Olaf – Anna dijo con cariño hacia el muñeco de nieve antes de mirar – Iremos todos juntos. Si el reino está en peligro por mi culpa, tenemos que salir de aquí, pero ir al Bosque Encantado pondría a los Northuldra en peligro también.
– Pero… Elsa está allá.
– Habrá que ir con cuidaod y con cautela – Kristoff asintió – No podemos ponerlos en peligro
– Entonces andando – Anna dijo con firmeza – Tenemos que buscar a Elsa y descubrir qué está pasando
Una fuerte ráfaga de viento la golpeó desde detrás provocando que avanzara unos pocos pasos hacia adelante contra su voluntad. Elsa se protegió los ojos de la tierra que se estaba levantando del suelo junto con la ráfaga de viento. Pasaron unos minutos en que el viento sopló y finalmente se detuvo dejando a Elsa a medio camino sorprendida. Echó un vistazo hacia atrás para ver desde donde provenía el viento, rogando para que no hubiera cruzado por el reino que se encontraba sobre el mar justo detrás de ella a varios kilómetros de distancia.
El caballo de escarcha dio un fuerte relinchido mientras se sostenía sobre sus patas traseras. Elsa se sorprendió ante el acto de caballo por lo acarició su costado con calma esperando a que este entendiera sus sentimientos. Cuando el caballo se calmó, Elsa siguió no dijo nada, simplemente miró hacia el frente donde el mar se encontraba agitado. Frunció el ceño decidida a cruzar el mar para apresurarse a llegar al Bosque Encantado, después de todo era el camino más corto y más rápido.
Con un relincho y un galope, el espíritu del agua volvió a trotar en dirección del Bosque Encantado, listo para llevar a su jinete hacia donde necesitaba estar. Elsa sintió el viento sobre su rostro golpear con fuerza, casi tanta fuerza como para impedirle respirar correctamente.
Las aguas se agitaron impidiéndole al espíritu avanzar correctamente. Elsa maniobro al caballo guiándolo por el camino más seguro por el cual transitar, pero el océano no se lo estaba poniendo fácil. Ella grito cuando una ola se acercó hacia ellos, cerró la boca rápidamente al ser cubierta por el mar y ser tragada por él. Nokk, el espíritu del agua, nado a través de las olas y dio un salto hacia la superficie permitiéndole a la chica respirar nuevamente. Siguieron galopando a gran velocidad y esquivando la marea que parecía decidida a derribarlos.
El viento sopló con fuerza cuando una ola parecía retroceder para intentar ahogarlos, golpeando con tanta fuerza la ola que la deshizo. Elsa observó con sorpresa agradeciendo a Gale que ahora se encontraba de regreso a su lado. Sin comprender qué estaba sucediendo, Elsa no se detuvo a pensarlo. Tenía que apresurarse porque sea lo que sea que estaba sucediendo, definitivamente era algo que quería impedirle avanzar, no tenía dudas de eso.
Ignorante del reno que corría a toda velocidad por el camino largo llevando a cuestas un trineo, Elsa continuó su camino acompañada de Gale y Nokk esperando poder llegar pronto a tierra. El trineo iba a tardar al menos un día en llegar al Bosque Encantado y ella llegaría en unos minutos, por tanto sus caminos no iban a cruzarse hasta que estuvieran allá.
Anna agarró las sogas arrebatándolas de las manos de Kristoff y arreó con fuerza esperando que Sven corriera más rápido. Kristoff la regaño por hacerlo, cosa que no tenía nada nuevo. La muchacha era un espíritu aventurero que siempre estaba lista para saltar a la acción, pero la idea de ir a gran velocidad por un acantilado no le hizo gracia al chico.
El viento soplaba con tanta fuerza que en cualquier momento, cualquier paso en falso los iba a tirar hacia su perdición. Anna miró hacia atrás cuando Kristoff recupero el control y grito hacia el aire esperando que este le respondiera, pero no había respuesta. Tampoco podía asegurar que fuese Gale, ya que no tendría razón para hacerle daño.
– ¡Hey, chicos, veo a Elsa! – Olaf de pronto grito y Anna dio un salto desde su asiento buscando a su hermana hacia el frente, pero al no ver nada se volteó hacia su amigo para preguntar en dónde estaba y fue cuando la vio. Muy debajo de la montaña en donde estaban ello, se encontraba el océano y corriendo sobre las aguas en sentido contrario al que estaban ellos (debido a que iban a rodear la montaña por el acantilado), Elsa se encontraba montada en su corsel de agua esquivando con maestría las olas del mar que parecían sacudirse con fuerza. Anna gritó esperando a que la chica la escuchara, pero sabía que debido a la altura y la lejanía era difícil.
Vio una ola tragarse a Elsa y nada más unos segundos salir nuevamente desde el agua en el caballo. Una ráfaga de viento la estaba ayudando con las olas del mar que estaban en su contra. Anna intentó tomar las riendas de Sven, pero Kristoff se lo impidió alegando que ellos no podían correr por el agua y esta era la forma más rápida en como llegarían.
– Llegará en menos de un día mientras que nosotros tardaremos al menos uno en llegar – Kristoff dijo cuándo el viento dejo de soplar sorprendiendo a todos – No sé qué está sucediendo, pero es evidente que algo intenta matarnos
– No puede ser Gale, ¿cierto? – Olaf preguntó.
– No lo sé – Anna dudó. Kristoff tenía razón, pero si era Gale como Olaf temía qué significa eso entonces para ellos, para su hermana, para la paz que habían obtenido con los espíritus.
Necesitaban llegar al Bosque Encantado pronto y descubrir qué estaba sucediendo. Solo esperaba que Elsa aún estuviera ahí cuando ellos volvieran.
Continuará...
N/A: Bueno no sé si ha tenido un buen apoyo o no, pero bueno... tenía ganas de subir eo capitulo así que lo estoy haciendo ahora. Por cierto, aún no termino el capítulo 4 pero quiero contarles algo, originalmente esta historia tendría solo 5 capítulos, pero cuando comence a escribir el capítulo 4 me di cuenta de que en 5 no lo iba a terminar así que la voy a alargar más, quizá mucho más de porque tengo tantas ideas en la cabeza y cada vez se me suman más, pero por qué les cuento esto? Es porque probablemente sientan o noten que los capítulos van como muy rápido. He intentado corregirlo cuando quise alargar la historia, pero me quedan mal escritos así que preferí dejarlos así y evidentemente después bajar la revolución.
Dejen reviews.
Se despide Lira12
