Les sugiero leer el fic con la canción de fondo... "Another me" de Min chae. (canción recomendada)

Disclammer: Los personajes no me pertenecen a mi, solo los use para crear esta pequeña historia que de seguro puede que tenga un capitulo mas y un extra. Los personajes perteneces exclusivamente a Hajime Isayama

Llegaste tarde

Todo empezó con un brote en diciembre del 2019, específicamente en el Mercado mayorista de mariscos al Sur de China en la cuidad Wuhan.

El tiempo siguió su curso, y lo que más se temía, hoy es una realidad para el mundo entero, justo ahora tenemos una pandemia a nivel mundial que sobrepasa más de cien países, cobrando miles de vidas y aumentando la lista de casos.

Había sido asignado a un equipo especial para poder encontrar una cura, sin embargo, no obteníamos ningún resultado positivo hasta ahora y el tiempo estaba en nuestra contra. ¿Quién diría que un simple virus causaría tanto revuelo a nivel mundial? Al menos me tranquilizaba pensar que tal vez ese mocoso no había nacido en este mundo, o que aún no era su tiempo para nacer, aun así, eso no quitaba el hecho de que no dejara de pensar cómo sería nuestra vida en este tiempo, donde ya no teníamos la amenaza de ser devorados por esos gigantes.

Reí levemente, pues estaba empezando a divagar con respecto a eso. Siempre fui el mejor en mi clase, nací con el mismo problema, obsesionado con la limpieza, y es por eso que era médico en primer lugar, ironías de la vida. Pero, si al menos podría contribuir un poco a la causa para detener esta pandemia, entonces lo haría sin importar el riesgo.

Los días pasaron y me tocó ver como compañeros de trabajo se contagiaban por el COVID-19, ¿será que podría encontrar una cura pronto? Entre más casos habían, más personas morían, y eso me hacía sentir impotente, no quería que nadie más muriera, esa era mi determinación, cuando sucedió lo inevitable, me contagié. Lo peor es que no sabía qué tanto había descubierto para frenar ese virus, y de seguro no lo sabría nunca. Mi vida terminaba aquí.

Había pedido que no me entubaran, pues quería darle una oportunidad a alguien más de sobrevivir, así que lo único con lo que contaba era con una mascarilla de oxígeno que me permitía respirar con algo de dificultad, pero seguía vivo. Por alguna razón me vino a la mente el rostro que alguna vez anhelé o esperé ver, y que ahora sería imposible.

No sabía qué más esperar ante lo que me deparaba el destino, pero no quería morir, al menos no aún, sin haber dejado huella. Podía sentir como mi vida se me iba con cada respiración punzante en mis pulmones, porque así los sentía. Sentía como si miles de cristales entraran a mis vías respiratorias y me destrozaran por dentro.

"Eren" fue lo primero que a mi mente llegó. "Quiero verte, aunque sea unos minutos".

Mi cuerpo ya no daba para más, ni siquiera podía mantener mis ojos abiertos, los murmullos de mis colegas llegaban tan distorsionados que apenas podía distinguir de qué hablaban, sabía que este cuerpo ya no daba para más, y que aunque éstos me querían conectar a una máquina no podían, pues había firmado un documento legal donde me permitía decidir, y yo ya lo había hecho mucho antes de caer en cama, con cansancio en el cuerpo, algo raro porque nunca lo experimenté a pesar de trabajar por largas horas en el Hospital General, la tos seca era otros de los síntomas y era bastante molesta en realidad, así como la fiebre que superaba los 39 grados.

Una ráfaga de viento entró en cuanto alguien abrió la puerta, de seguro era otro de los enfermeros que venían a revisar si seguía con vida, pero no esperé que alguien me quitara la mascarilla de oxígeno, y mucho menos sentir unos cálidos y carnosos labios, podría estar muriendo pero no era ajeno a disfrutar de ese pequeño roce que se prolongó bastante, por lo que al abrir mis ojos, todo mi cuerpo, cada célula de mi ser, sabía quién estaba frente a mí, y aunque quería decirle algo, de mis labios no salía palabra alguna, pero ya no hacía falta, pues sabía que él me reconocía.

Una pequeña sonrisa, o más bien mueca, se reflejó, el escuchar esas palabras salir de su boca fue suficiente para que mi corazón por fin pudiera descansar, sin embargo, era algo injusto, no quería morir ahora que lo había encontrado. Si la vida me cumpliera un deseo, entonces elegiría poder conocerlo en otra vida, una vez más.

Poco a poco mis ojos se fueron cerrando, dejando lo que más amaba atrás, pero que me seguiría, pues era tan idiota para seguirme al mismo infierno de ser posible. Yo, Levi Ackerman, médico especialista en enfermedades infecciosas, dejaba lo que más amaba, y me arrepentía por dejarlo justo ahora que éste me había encontrado… Me hubiera gustado poder responder con un… Llegas tarde