Una historia realmente bonita ¿a qué sí?

Joder que no y mejora más incluso, emocionante ¿no? (nótese mi sarcasmo)

Pero en fin después de alcanzar el grado de teniente y licenciarme con honores regrese al mundo civil intentando integrarme. No me quedaba nadie, mi abuelo murió hace tres años de un infarto y mi madre acababa de morir de cáncer.

Me retiré con antelación del ejército para poder cuidarla, tuve múltiple trabajos para pagar las facturas del hospital pero era tarde. Estaba demasiado extendido y al final terminó falleciendo.

Aunque ella estaba feliz pues al final de sus días estuve con ella y me dijo que estaba muy orgullosa de mí.

¿Cómo podía estar orgullosa de mí? ¿de un monstruo? ¿una asesina?

Muchos de mi unidad me apodaban la carnicera pues era brutal en el campo de batalla me consideraban una mezcla de Rambo y Freddy krueger y tenían razón. Había salvado muchas vidas pero aun así no podía evitar sentirme así conmigo misma.

Ahora estaba en el gran cañón esparciendo las cenizas de mi madre mientras lloraba, era su último deseo. El lugar donde fuimos de vacaciones y los pasamos tan bien y quise cumplirlo.

Días después aquí estaba a mis veintidós años en un bar de Texas bebiendo mientras intentaba a golpe de botella olvidar las pesadillas de compañeros y amigos muriendo en la guerra o mutilados y la muerte de mi madre y mi abuelo.

Varios vaqueros del antro intentaban acercarse a mí a coquetear pero pronto los dispersaba cuando les lanzaba una mirada nada agradable y veían mi horrible cicatriz.

Tomé un último trago pague y me largué de allí.

Caminaba tambaleándome un poco por las calles hasta que me metí en unos callejones oscuros, no me apetecía volver al hotel, cogería unos cartones y dormiría allí.

Pero en ese momento hoy unos ruidos procedentes de otro callejón cercano, seguramente serían vagabundos o drogadictos así que decidí no hacerles caso.

Pero pronto escuché un ruido parecido a un animal, no era un perro sino algo más.

¿Pero qué? Me acerqué con cautela hasta la fuente de ese ruido y lo que vi casi hizo que me frotara los ojos pensando que era mi bruma borracha.

Un hombre estaba sombre una mujer inclinado sobre su cuello tenía los dientes hundidos en el cuello de la pobre mujer inmóvil y hacía un ruido como si bebiera lo que me revolvió el estómago.

¿Qué demonios es un loco? ¿o un asesino en serie?

No me dio tiempo a seguir divagando por que de repente el hombre se volvió hacia mí a una velocidad anormalmente rápida que me sorprendió. Se levantó y me sonrió había algo en ese tipo que me levantó los pelos de la nuca, mi instinto me gritaba que corriese o luchase.

Pero fuera lo que fuera no era normal.

—Oh que suerte otro bocadillo se ha presentado aquí sin que tenga que buscarla—su tono de voz era inusualmente suave y musical como la seda pero a la vez algo ronco como el de un animal. No parecía llevar ninguna arma pero ese tipo ya era peligroso en sí mismo.

A una velocidad increíble estaba enfrente de mí y gracias a mis reflejos pude esquivar su agarre por los pelos puede que estuviese bebida pero una regla importante de supervivencia es siempre estar guardia y nunca beber demasiado, cosa que agradezco ahora.

La criatura frunció el ceño parece que lo había tomado por sorpresa, aprovechando esos valiosos segundos cogí mi collar que en realidad era un K25 Manila oculto en un collar lo agarré firmemente y le di en el cuello pero para mi sorpresa no le hizo nada era como dar contra la roca.

¿Qué mierda...? ¿cómo es posible?

Estaba segura de que le había dado en el cuello y no tenía ninguna protección allí, el hombre se puso a reír de forma hermosa pero a la vez escalofriante y me agarró del cuello levantándome unos centímetros del suelo. Tenia los ojos rojos como la sangre su pelo era negro revuelto y vestía de forma simple, no parecía tener más de veinte años y una dentadura brillante que mostraba su sonrisa.

—Vaya, vaya parece que sabes pelear no todos los días me encuentro con un aperitivo que tiene agallas y logra evitarme te felicito, pero pequeña no tienes nada que hacer contra mí—

Agarró la muñeca con la que había sostenido el cuchillo y lo apretó hasta que hoy un crujido y un dolor lacerante se extendió por toda mi muñeca hasta el brazo. Quise gritar pero me contuve esta criatura seguro esperaba eso pues frunció el ceño.

—Una mujer dura por lo que veo pero esa resistencia es inútil seras una mejor bebida que mi anterior comida, es una pena que esa cicatriz estropee esa bonita cara—

Lo miré con furia no pensaba morir siendo comida de un idiota engreído, el hombre estaba tan concentrado en su perorata que discretamente cogí el cuchillo con la otra mano. El muy idiota no sabía que podía manejar el cuchillo con ambas manos. Aunque no era ambidiestra me pasé horas practicando sin parar hasta que lo manejé tan bien como con la derecha.

Sabía que herirlo con el cuchillo no funcionaría solo me quedaba otra opción, si no estaba muerta.

Le escupí en la cara mientras lanzaba el cuchillo a un sistema de cableado haciendo que los cables se cortaran y soltaran varias chispas, el monstruo se volvió el tiempo suficiente para que sacara de mis ropas otra cosa.

Si no puedes herir a alguien de la forma habitual usa otra que casi siempre es efectiva el fuego.

Saque un spray de defensa personal que había modificado para que no echara el líquido sino una potente llama que le lancé en la cara a ese idiota.

Para mi sorpresa funcionó fue como ver arder fuego en la yesca en hombre gritaba intentando quitárselo pero a la vez sus manos también se incendiaban el incendio se propagó muy rápido por todo su cuerpo convirtiéndose en el hombre llama en segundos, pues aproveché para seguir echándole fuego.

En tan solo un rato no quedaban más que cenizas, mientras yo me sostenía el brazo maltratado todavía asimilando lo que acababa de ocurrir.

¿Qué cojones...