Día 1

"Gatito! Te preparé el lunch, podemos ir a la azotea y comer juntos sin nadie molestándonos!" Marinette dijo divertida.

La boca de Nino se abrió grande de shock.

"Aww, Princesa eres tan dulce. Déjame besarte!" Adrien se inclinó y besó la mejilla de su 'novia.'

"Kitty, es vergonzoso, las personas están viéndonos!" Marinette se sonrojó y a Adrien le pareció linda, aún si eso estaba contra su voluntad.

"Ok, vamos a otro lado y me haré cargo de tus delicados labios, mi amor." el mayor estaba sonriendo, dando la impresión de que estaba profundamente conmovido y amoroso. Solo que, Marinette era muy inteligente como para tragarse ese cuento, pero era lindo ver eso de todos modos.

Tomaron sus cosas y fueron a buscar un lugar calmado y no concurrido para comer. Todos los estudiantes estaban en shock, hasta que alguien dijo.

"Agreste y Dupain-Cheng están SALIENDO?"

"Princesa, no vayas tan rápido, amor! Ten misericordia de tu cansado novio!" Adrien estaba gruñendo no tan feliz, porque su amiga alias 'novia' alias 'enemiga peligrosa' lo estaba jalando hacia la tienda del centro. "Eres una shopaholic, lo sabes?"

"Gatito, pero vi un perfecto par de pantalones, estoy segura que te gustará ser el primero en verme así!" Marinette no estaba afectada para nada, y realmente quería mostrarse a sí misma en esos ajustados pantalones, porque estaba segura que atraería la atención de Adrien. "No sé cómo luce mi trasero en esos pantalones, así que tu opinión me vendría bien!"

Adrien procesó la información lentamente y las imágenes del trasero de Marinette con y sin pantalones lo sacaron de onda.

"Maldita, pesada!"

Día 20

"Cariño, hiciste una deliciosa cena!" Adrien besó la mejilla de Marinette.

"Puse mi empeño, amor. Entonces...qué vamos a ver?" Marinette sonrió contenta.

"Estoy en pro de algo de acción...'Duro de matar 4'?" Adrien se acurrucó en el hombro de Marinette abrazándola por detrás.

"En serio? Te ves más del tipo 'Titanic', pero me gustaría ver a Bruce Willis, así que vayamos al sofá." Marinette lo fastidió un poco, sabiendo que Adrien jugaba el papel de chico genial aún cuando su lado romántico se arrastraba por ser alimentado.

Día 45

"Un superior me invitó a salir hoy." Dijo Marinette mientras comía su almuerzo. Estaban sentados en el techo como siempre, comiendo y hablando de todo, como antes de que empezaran a tener vida sexual.

"Oh...aceptaste?" Adrien preguntó inseguro.

"Por supuesto que no! Es solo que...ha pasado mucho desde que estuve con alguien aparte de ti. Es...un sentimiento extraño como si olvidase qué decir..." se preguntó Marinette distraídamente.

Adrien la miró, sin estar seguro qué decir.

"Estamos atravesando algún tipo de record. Extrañas esos días?"

"Nah, es solo que sería genial tener sexo con alguien y no con mi mano." Marinette se rió delicadamente, sin sentir vergüenza en lo que respecta al sexo. Adrien casi se atora con su té.

"Bugaboo! No olvides que no eres la única que está impedido de su dosis de buena cogida." Se quejó un poco. De hecho, se sentía muriendo, todos sus pensamientos giraban en torno a cierta chica y su tentador cuerpo. "No tienes idea de cuánto tiempo paso viendo porno por internet..." Adrien se quejó suspirando fuertemente. "El problema es que mientras más estemos en este juego, más tiempo estaremos impedidos." Sin pensarlo, dijeron lo que tenían en mente.

"Ha pasado mucho tiempo...tal vez debamos renunciar? Maldición, no debería ser tan difícil hacer que alguien se enamore, tengo que admitir que no tienes corazón!" Marinette se rió un poco.

"Oye, como si tú fueras mejor, estoy seduciéndote y eres absolutamente inmune a mis perfectas habilidades." Adrien sonrió amargamente.

Algo no estaba bien. Nada estaba bien. Empezando con el hecho de que dependía mucho del comportamiento afectuoso de Marinette. Le gustaban los besos y abrazos, quería pasar más tiempo con ella, incluso se sentía responsable por la menor. De alguna forma se sentía muy apegado a su amiga, como si no quisiera verla llorar o herida. Y eso empezaba a asustarlo. Después de todo, él era un casanova, así que todos esos sentimientos deben ser considerados solo como amistad, entonces, cuál era el problema?

Tal vez las largas miradas eran el problema, tal vez los ansiados roces, o las sonrisas. Tal vez el cálido aliento en su cuello cuando estaban viendo películas de terror y Marinette estaba haciéndolo sentir mejor - o escondiéndolo durante las escenas de miedo...esa parte no estaba aclarada - Tal vez eran las deliciosas comidas que tenían en casa de Marinette. Tal vez la delicada piel bajo las palmas de Adrien cuando le hacía masajes a Marinette. O tal vez algunos sueños húmedos que había estado teniendo las últimas dos semanas.

Adrien sabía que había perdido. Lo único que podía hacer era no dejar salir ninguna palabra sobre ello, nunca admitiría que eso pasó y nunca dejaría que sus emociones lideraran. De otra forma, él estaría jodido, porque sabía a la perfección que Marinette estaba conquistándolo.

Solo podía esperar que alguien terminara esa apuesta.

Día 60

"Ok, chicos, son mejores de lo que pensé, dos meses y nada?" preguntó Alya sonriendo malvadamente. "No tengo idea de si son tan buenos o tan lerdos como para no lograr que el otro se declare. Nah, es aburrido que cuando estamos juntos ustedes dos no dejen de mirarse." Se quejó de pronto.

"Alya, deberías estar feliz, tienes paz y no hay chicas y chicos con corazones rotos alrededor de ti..." empezó a explicar Adrien.

"No me importa! Quiero que todo sea como antes de la apuesta! Era divertido y bastante entretenido!" La morena no pudo evitar seguir quejándose.

"La apuesta, la propusiste tú y tú misma hiciste las reglas." La voz de Marinette era fría como el hielo. "Al menos ahora ya puedes acostarte con alguien, después de todo nosotros estamos, déjame repetir tus líneas 'la tensión sexual aumentara su sensibilidad', fin de la línea. Así que no te quejes." Marinette estaba enojada. Adrien podía decir, sin siquiera ver, que Marinette estaba frunciendo el ceño.

"Duerman juntos, no me importa! Pueden hacerlo como conejitos, si eso trae los viejos tiempos de regreso." Alya se quejó otra vez e incluso Nino parecía sorprendido.

"Genial! Nunca imaginé que necesitaría del permiso de Alya para poder acostarme con alguien. La vida se pone cada vez mejor!" el agrio humor de Marinette no mejoraba en nada la situación, así que Adrien decidió permanecer en silencio.

Una Marinette enojóna tenía la lengua suelta e incluso Alya, de quién se conocía muy bien sus irónicos y sarcásticos discursos, no era nada en comparación a lo que Marinette podía llegar. Personalmente, él no estaba dispuesto a verse envuelto. "Agreste, escuchaste? Podemos hacerlo! Vámonos, de otra forma la tonta de Alya se retractará y nosotros moriremos al estar privados sexualmente!" Marinette no podía detenerse cuando empezaba con su divagación.

"Amor, vámonos, tal vez un poco de chocolate caliente aligerará tu humor." Adrien suspiró y escogió la manera más fácil – haciendo que Marinette se retorciera de lo dulce que sonó.

"Chocolate caliente? Chaton, vas a esparcir chocolate sobre mi cuerpo para después lamerlo? Aw, eres tan dulce, ya has pensado en el juego previo a nuestra primera vez..." Marinette sonrió dulcemente, y eso sacó de onda a Adrien. "Y luego qué? Sé que se te antoja mi apretado trasero...no seas tímido, admítelo!" continuó balbuceando, riendo como loca.

"Marinette, ya basta!" Adrien gritó. "No tengo idea de qué rayos pasa contigo, pero ahora mismo vamos a mi casa, beberás chocolate caliente y discutiremos el nuevo giro de nuestra jodida relación!" ahora fue su turno de enojarse.

Sorprendentemente, Marinette se calmó.

"Es bueno saber que mi novio tiene algo de sentido común, bastante diferente a uno de mis amigos." comentó y se paró agarrando su chaqueta, lo cual indicaba que se retiraba.

Adrien siguió a su amiga, alias su novia, alias su pronto a ser amante.

No era que tuviera algo en contra de la última parte, de hecho era todo lo contrario. Él estaba tan emocionado como temeroso, porque tener sexo con Marinette sería algo realmente alucinante (había escuchado alguna opiniones y sus amigos habían coincidido en decirle que Marinette era un animal en celo en la cama), pero por otro lado...estas nuevas emociones...qué rayos haría con ellas?

Terminaron en la casa de Marinette, probablemente porque estaba más cerca. No era que Adrien estaba en contra, él no era quisquilloso pero la casa de la menor era cálida y linda, con delicadas alfombras y una enorme pila de almohadas y cojines.

Estuvieron en silencio y Adrien pudo sentir la tensión en el aire.

"Creí que dije que sería mi casa, Marinette!" escogió el camino fácil.

La azabache lo miró y al siguiente segundo Adrien estaba en el piso (exactamente sobre la alfombra, lo cual era algo bueno), siendo besado desesperadamente por la menor.

Adrien contestó con un gemido mientras abrazaba la delgada silueta.

"Mi casa estará bien y me rehúso a esperar otra hora sin sexo!" contestó Marinette después de romper el beso. Sus ojos estaban oscuros, brillando con algo que Adrien supuso, era lujuria.

"Estás segura que quieres hacerlo?" Adrien trató de asegurarse de que Marinette no vaya a cambiar de opinión.

"Adrien Agreste, estás huyendo? Aún cuando estoy ofreciéndote mi bien formado, atractivo y ceñido trasero y tetas?" Marinette lamió el cuello de Adrien y besándolo justo donde el pulso se aceleraba, ganándose un gemido como respuesta del mayor.

"No te quejes luego, estoy tan necesitado como tú." Adrien tiró el último pensamiento cuerdo y cambió de posición, quedándose sobre Marinette.

En cuestión de segundos, Marinette no tenía la remera ni sosten y estaba gimiendo, cuando la lengua y dientes de Adrien estaban sobre sus pequeños botones, endureciéndolos.

Adrien se detuvo por un momento para quitarse su remera e intentó hacerlo rápido, pero vio la mirada que Marinette le estaba dando, así que cambio de parecer. Se enderezó y tomó el borde de su remera, quitándosela lentamente, moviendo sus músculos de la manera en que sabía que las chicas enloquecían.

Marinette dejó de respirar por un momento, pero las manos de Adrien bajándole el zipper de la ajustada falda la sacaron de su trance.

Sus rápidos movimientos al quitarse cada prenda parecía como si pelearan, con besos desesperados y mordidas, profundos respiros, fuertes gemidos cuando sus cuerpos rozaban, moviendo impacientes sus caderas para crear más de esa dulce fricción y producir más de esos sexys sonidos.

Adrien estaba atontado, sintiendo la delicada piel bajo sus labios y lengua, el bien formado trasero en su mano, el aire caliente en su oreja, ver la lujuria en su rostro, y esos labios entreabiertos, rosados, jadeando por más.

Se pusieron de pie y Adrien cargó a Marinette, yendo a la habitación de la menor.

Marinette estaba aferrada a él susurrando cosas incoherentes pero eróticas.

Una vez llegaron a la cama, se convirtieron en un desorden, estaban tocándose, lamiéndose, acariciándose y gimiendo. La menor de pronto, cubrió a Adrien, depositando besos en su pecho, yendo más abajo, dejando un húmedo camino y al cuerpo de Adrien retorciéndose.

Después de alcanzar el miembro de su amigo, sin duda alguna, lo llevó a su boca.

Adrien cerró los ojos. Todo lo que podía sentir era la delicada lengua sobre su miembro, enloqueciéndolo.

Marinette estaba subiendo y bajando la cabeza a una velocidad increíble y Adrien tuvo que usar todo su autocontrol para que esto no terminara tan pronto pero la boca y lengua de Marinette se lo estaban poniendo difícil.

Ambos estaban ansiosos por alcanzar su clímax, así que Adrien empujó a Marinette sobre su espalda y buscó en el cajón por los preservativos, ubicándose entre las piernas de la menor.

Vio el deseo en los ojos de Marinette. Adrien estaba seguro que ambos no podían esperar más, así que él no esperó.

Preparar a Marinette era emocionante – introducir sus dedos, masajeándola, buscando aquel lugar en su interior y ver sus reacciones, todo esto era el mayor y mejor show erótico en la vida de Adrien. El rubio retiró sus dedos e hizo su camino lentamente, viendo a Marinette retorcerse debajo de él, buscando alguna señal de dolor, pero su amiga estaba lista y necesitada, balbuceando sobre que quería más, que se lo hiciera más fuerte, más rápido. Y Adrien estaba más que feliz de cumplir cada petición.

El movimiento de sus cuerpos era de manera sorprendente, estaban llenos de gemidos, sus caderas se movían rápidamente contra el otro.

Adrien se sentía perdido al sentirse engullido por ese apretado calor y ver a la azabache retorciéndose debido a sus acciones.

Cambió el ángulo de sus embestidas y las manos de Marinette trataron de aferrarse a algo para sostenerse pero cada golpe de las caderas de Adrien, estaban llevándose toda su fuerza, así que Marinette se dejó hacer, quedándose indefensa, gimiendo súplicas para que Adrien vaya más rápido y más fuerte, rogándole que le hiciera perder el sentido del tiempo y espacio, rogándole que la haga sentir mejor.

Adrien gustoso lo hizo, embistiéndola más fuerte y rápido, golpeando ese lugar dentro de Marinette y admirando la deliciosa y jadeante vista de la menor, mientras la tomaba.

Ambos se vinieron sin mayor precaución, alcanzando el nirvana, gimiendo el nombre del otro, ambos colapsaron sin aliento, sus cuerpos aún estaban rodeados por el alucinante orgasmo.

Estaban jadeando fuerte, permanecieron en silencio, incapaces de hacer algún movimiento.

Adrien fue el primero en salir del trance.

"Princesa...eso fue..." no pudo terminar su oración, porque sus labios estaban ocupados besando a Marinette otra vez. "Quiero hacértelo otra vez, de preferencia hoy." Dijo besando el cuello de la menor.

"Sí...eso fue...fantástico..." Marinette estaba más calmada. "Estás seguro que podrás continuar?" preguntó molestándolo.

"Pilla..." Adrien se sintió un poco ofendido y decidió enseñarle a Marinette una lección. "No podrás ni caminar cuando haya terminado contigo. Ponte en cuatro, ahora!" ordenó colocándose de rodillas y moviendo a Marinette para que cumpla su orden. Sin mayor aviso, se adentró en la menor y Marinette se encontró a sí misma moviendo frenéticamente las caderas contra las de Adrien, se sentía tan bien, tan condenadamente bien, el hecho de sentirse como una muñeca de trapo no le importaba.

Dos chicos sexualmente privados, estaban haciéndolo como conejos hasta que quedaron totalmente agotados.

Día 61.

Adrien se despertó inseguro de si lo de anoche fue real o si fue solo un sueño. Pero el desnudo cuerpo de su amiga, su sonriente rostro y cubierto de marcas rojas en su níveo cuello, le dijo todo.

Ellos...

Ellos habían hecho el amor...

Adrien Agreste estaba aterrado. Su mente le decía que habían hecho el amor, como si el acto hubiera sido cubierto por profundos sentimientos y no solo para satisfacer sus restringidas necesidades. Por supuesto, él sabía sobre sus propios sentimientos, no era estúpido, desde luego! Pero aún así, admitirlo no era una opción.

Muy dentro de él, Adrien sabía que había perdido, pero todo lo que podía hacer era mantener su fachada y seguir el juego.

Dejando a una profundamente dormida Marinette en la cama, Adrien se puso de pie y fue a la cocina. Trató de hacer café pero la máquina no estaba cooperando para darle una taza del líquido negro. Después de unos momentos lo logró y la vida se hizo hermosa nuevamente. Casi, al menos.

Se desconectó de todo lo demás, por eso se sorprendió al sentir unos brazos rodeándolo mientras una nariz se restregaba contra él.

"Mi amor, por qué me dejaste solo en la cama...?" Marinette se quejó como niña y Adrien la encontró adorable.

"Me extrañabas?" preguntó sonriendo. "Podemos regresar y seguir divirtiéndonos, claro, si tu trasero está listo y no tan adolorido..." dijo bromeando. Marinette se sonrojó y escondió su rostro en el pecho de Adrien.

"Eres malo! Mmm me temo que debemos detener cualquier actividad sexual por ahora, mi cuerpo me está pasando factura..." hizo un adorable puchero. "Pero...no me arrepiento...fue asombroso. Podría acostumbrarme a eso, Adrien..."

Marinette se recostó más murmurando felizmente. "Debimos haberlo hecho antes, no lo crees? Pero ahora que estamos juntos y te amo, entonces todo estará bien..." Marinette siguió hablando sin pensar, pero después de unos segundos sintió que Adrien se tensaba y lo miró preocupado. "Amor? Pasa algo?"

El rostro del mayor estaba en blanco. Marinette se movió un poco, tratando de leer algo en la máscara sin emociones.

"Gané." Fue el único sonido que rompió el silencio de la habitación...