Jeje, las quintillizas sí que tienen apoyo.
No sé ustedes, pero yo honestamente desde el principio me gustó Miku, pero con el tiempo y el transcurrir del manga, me encantó el cambio que tuvo Nino.
No sé cuál quintilliza escogerían ustedes, pueden decírmelo en los reviews, eso sí, con respeto.
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Sin más, comencemos…
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El día siguiente llegó y Fuutarou se preparaba para ir a la escuela.
Ya estar en tercer año era algo que aún no creía, desde que se volvió tutor de las quintillizas realmente pasó por muchas cosas que hasta el día de hoy no termina de creer.
Ser el tutor de las Nakano realmente es algo único.
Pero quitando esos pensamientos de su cabeza, el peliazul se dirigía hacia la escuela, cuando mira de lejos una limusina llegar.
- ¿Y eso? – preguntó.
El auto se acercó a él y cuando bajó la ventanilla.
- ¡Buenos días Uesugi-san!
- ¿Yotsuba? – dijo no tan sorprendido - ¿Por qué no me sorprende que seas tú?
- ¿Por qué no?
- Porque realmente no me sorprende que quieras impresionar a otros.
- Y yo que te quería impresionar Uesugi-san.
- Pues déjame decirte que no lo hiciste.
- Que malo eres – dijo en tono dramático.
- Ya súbete Fuu-kun.
- Nino.
- Fuutarou, sube para que nos vayamos juntos – dijo Miku asomándose.
- Fuutarou-kun, no te hagas del rogar – dijo Ichika.
- Solo súbete de una vez – dijo Itsuki.
- Está bien, antes de que Itsuki comience a llorar.
- ¡Yo no iba a llorar!
- Bien, bien – antes de que siguiera la pelea, el peliazul se subió a la limosina.
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Fuutarou y las quintillizas llegaron a la escuela, todo normal, lo de cada día, las típicas clases y también las veces que varios chicos coqueteaban con las Nakano, cosa que Fuutarou no ponía atención, aunque ver a las quintillizas con otros chicos, realmente le dejaba un sabor amargo en la boca, pero él decidía ignorarlo.
No solo eso, había una fecha en la que las quintillizas estaban puestas.
Luego de las clases, las Nakano se reunieron en la sala de su apartamento a hablar sobre la fecha que se acercaba.
- ¿Están seguras de esto?
- ¡Obvio! – dijo Nino – este día es algo importante para mí y para él.
- ¿Cómo que solo para ti Nino? – dijo Miku – para todas es importante.
- No es por nada Miku, pero yo tengo más ventaja sobre Fuu-kun.
- ¿Puedes dejar de llamarlo Fuu-kun? – dijo la tercera hija algo irritada.
- Claro que no, lo llamaré así porque así quiero llamarlo, lo amo y nada más.
- Nino.
- Jejejejeje- reía nerviosamente Ichika – veo que realmente van el todo por el todo.
- Claro que sí – dijeron ambas.
- Así que ahora veremos que le gustará a Fuu-kun.
- Sí, Uesugi-san merece algo feliz por su día especial – dijo Yotsuba.
- En eso tienes razón – dijo Itsuki – Uesugi-kun realmente se ha esforzado con nosotras.
- Sí, porque celebraremos…
- ¡El cumpleaños de Fuutarou / -kun / Uesugi / -san / -kun! – dijeron las demás.
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Mientras que en la casa de los Uesugi…
- ¡Achú! – estornudó Fuutarou.
- ¿Qué te pasa hermano? – dijo Rahia.
- Nada, no te preocupes, solo que creo que cogeré un resfriado.
- Deberías bañarte ahora que hay agua caliente.
- Bien, bien, lo haré.
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Al día siguiente…
Las cosas en tercer año no eran tan malas como lo pensaba Fuutarou, de hecho, las clases eran más fáciles que de costumbre.
Bueno, debe ser porque él era muy estudioso.
Los chicos eran más atentos con las Nakano, las quintillizas eran muy queridas por los alumnos, pero nadie sabía que el corazón de cada una, ya tenía dueño y efectivamente, era la misma persona.
Ese día, las clases pasaron normales, pero Fuutarou sentía todo familiar. De hecho, se dio cuenta de algo.
El sueño que tuvo fue algo largo, desde que se despertó de ese sueño algo raro en el que se casaba con Yotsuba, se dio cuenta de que todo el tiempo soñó y que va desde que comenzaron en tercer año, por lo que tenía todo un año a repetirse, como un deja vú.
Cuando se fue a los pasillos, notó como alguien llegaba.
- ¡Fuutarou! – dijo la voz de la quintilliza.
- ¿Miku?
- Te estaba buscando.
- ¿Qué pasa? ¿Tienes algún problema?
- No, solo quería mostrarte esto – dijo enseñándole sus manos vacías.
- ¿Qué ocurre ahí?
- ¿Lo ves?
- Solo miro tus manos vacías.
- Esto es una lámpara mágica, puedes pedir 5 cosas con ella.
- ¿5 cosas? – Fuutarou comprendió luego lo que Miku quiso decir, ahora sabía que su cumpleaños estaba cerca y este era el momento en el que Miku le preguntaba sobre eso.
- Sí, puedes pedir lo que sea.
- Veamos – Fuutarou pensó un poco las cosas – bueno, no me importaría pedir 5 deseos, pero creo que cualquier cosa bastará para que sea feliz, realmente no hay algo en específico.
- ¿En serio?
- Sí, creo que con cualquier cosa seré feliz – dijo el chico – además, tal vez si se tratase de mi cumpleaños, un regalo no estaría mal.
- ¿Q-Que regalo te gustaría? – preguntó la tercera Nakano con bastante curiosidad.
- Realmente no me importa que me den, si es con la intención de dármelo, no me importara, eso sí, sería algo que reamente vaya conmigo, algo que me guste, incluso podían pedirle consejos a Raiha.
- Y-Ya veo – Miku se sorprendió de esa información, pero ya tenía en claro que hacer.
- Bueno, tienen suerte que hoy no estudiamos, pero mañana, prepárense.
- B-Bien – dijo Miku mientras miraba a Fuutarou irse del lugar.
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En la noche…
En la residencia Nakano…
Las chicas habían vuelto a vivir al apartamento que tenían, esta vez, estaban reunidas todas mientras escuchaban la información que Miku tenía.
- ¿Eso te dijo?
- Sí, al parecer no le importa que regalo le demos, mientras sea con intención y que le guste, no hay problema.
- Vaya, Fuutarou-kun resultó ser más caballeroso de lo que aparenta – dijo Ichika.
- Ha cambiado mucho desde hace unos días – dijo Nino – Fuu-kun cambió.
- Uesugi-san está cambiado, me gusta mucho así – dijo Yotsuba recibiendo una mirada algo confundida de parte de las demás quintillizas a excepción de Itsuki.
- Yotsuba, eso sonó como una declaración de guerra – dijo Nino mirando a la peli naranja.
- Yotsuba, no lo vi venir de ti, realmente bajé la guardia – dijo Miku.
- Así que Yotsuba-chan también va tras Fuutarou-kun – dijo Ichika.
- Y-Yo no lo decía en ese sentido – dijo Yotsuba muy nerviosa por la tensión que se formó alrededor de ella.
- V-Vamos, cálmense – dijo Itsuki haciéndola de emisora de la paz.
- N-No lo dije en ese sentido – dijo Yotsuba – m-me refería a que me gusta su nueva actitud, solo eso.
- Bien - dijeron las tres calmándose un poco.
- Que caos causas Uesugi-kun – dijo en voz baja la menor de las Nakano.
- Volviendo – dijo la mayor de las 5 – hay que decidir qué le regalaremos a Fuutarou-kun para su cumpleaños.
- Bueno, conozco algo de Fuu-kun, por lo que sé más o menos sus gustos – dijo Nino con algo de arrogancia – ¡Ya sé! Le hornearé un pastel de chocolate muy delicioso que hará que quiera más.
- Y-Yo también – dijo Miku.
- ¿Qué dijiste?
- Y-Yo también le hornearé algo para su cumpleaños.
- No te ofendas Miku, pero tu comida terminará mal.
- Nino.
- Tu comida queda como una masa toda revuelta y sin forma aparente, aunque el sabor sea bueno, no creo que sea un buen regalo para Fuu-kun, además, yo ya pedí hornearle algo.
- Eso no es justo Nino – reclamó Miku.
- Bueno, como dijo Ichika a inicios de año, la primera en actuar, es la primera en servirse.
- N-Nino-chan, no era precisamente eso lo que quería decir.
- No me importa, así que más les vale elegir otro regalo para Fuu-kun, porque yo ya escogí.
- Q-Que rápida eres Nino – dijo Itsuki.
- Nino va con todo por Fuutarou-kun – pensó Ichika – debo actuar más rápido, no tengo que reprimirme, debo actuar también.
- ¿A ver? – dijo la segunda de las Nakano - ¿Qué regalos le darán ustedes?
- C-Calma un poco Nino – dijo Itsuki – a-aún hay tiempo para esto.
- Bueno, si me disculpan, voy a consultar algunas recetas de pasteles que se le da a la persona que amas – y dicho esto, Nino se retiró del lugar.
- Nino va con todo – dijo Yotsuba con una gota en la cabeza.
- No debo perder – dijo Miku – buscaré que regalos les gustan a los chicos.
- Yo veré en unos catálogos de citas a ver que regalos puedo darle a Fuutarou-kun – la mayor de las Nakano se puso en acción.
- Consultaré en internet a ver que encuentro – dijo Itsuki revisando su celular, quedando solo Yotsuba.
- Yo… le consultaré a Raiha-chan sobre qué cosas le gustan a Uesugi-san, así como dijo Miku.
Lo dicho por la peli naranja llamó la atención de todas ya que a las demás se les olvidó lo que la tercera Nakano dijo.
- ¿Hola? ¿Raiha-chan?
De ahí, sería un largo interrogatorio para la menor de los Uesugi.
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Continuará…
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¡Y hasta aquí el capítulo de hoy!
Bueno, por si se lo preguntan, hice que el sueño de Fuutarou, lo tuviera desde que iniciaron el tercer año, por lo que desde que están en el mismo salón con las Nakano, todo eso fue un sueño, por lo que él ya debe saber que cosas pasarán.
Bueno, sin más, este ninja se despide.
Bye.
