Draco ingresó a la habitación de Hermione, iba con movimientos propios de un robot, lentos y bruscos, le dio una mirada a Luna y Ginny que comprendieron de inmediato y salieron de la habitación con pasos atropellados.

Se paró frente a la castaña— Granger, yo...

— ¿por qué me llamas Granger? — se mostró desconcertada.

— ¿Acaso ese no es tu apellido? —preguntó en un tono irónico. En menos de cinco minutos no iba a transformarse en el hombre más romántico del mundo.

— Estás raro, desde que somos novios siempre me llamas por mi nombre. — Manifestó Hermione, él reprimió una burla — Estoy enojada contigo por abandonarme en la enfermería.

Draco ideó un escape más fácil, Potter lo metió en este enredo y ahora lo haría pagar. Lo que podría parecer un comportamiento inmaduro, pero a la mierda con todo, disfrutaría de lo que no hizo en su adolescencia. — Potter me prohibió ingresar, me amenazó con borrarte la memoria sobre lo que sucedió con nosotros — mintió cínicamente, se sentó junto a Hermione, pasó su brazo derecho por sus hombros para luego verla a los ojos — dijo que soy un error y una mancha en tu vida. Tuve que venir aquí a la torre, en compañía de mis amigos planeábamos una manera de sacar a Potter de la enfermería para que yo pudiera visitarte.

Él demostró sus grandes dotes como actor y mentiroso ya que su "novia" creyó cada palabra, le besó los labios, se levantó y salió de la habitación seguida de su "novio"

— ¿por qué lo hiciste Harry? —Cuestionó la bruja al tenerlo en frente.

Draco mostraba una sonrisa divertida aprovechando que estaba detrás de ella.

— ¿hacer qué? — preguntó confundido, entrecerró los ojos, Malfoy dijo algo para ponerlo en contra de su amiga.

— amenazaste a mi novio, por ello no entró a la enfermería... — Hermione respondió algo molesta.

Los leones veían a Malfoy con asombro e indignación, era claro que las serpientes podían soltar su veneno en un pis-pas.

Maldito hurón oxigenado que metía a Harry en esos problemas, desde los más profundo se su ser deseaba lanzarle un par de maldiciones, pero se contuvo y pensó su respuesta. — Aún no confío en él, es culpa de Malfoy que hayas pasado horas y horas inconsciente en la enfermería — se cruzó de brazos — no es culpa mía que siempre meta la pata cuando empiezo a creer que te merece.

— Perdona a nuestro Draquito — Daphne le dirigió una mirada coqueta a Harry — es torpe, pero muy, muy, muy, pero muy en el fondo es adorable y bueno.

— Draco está muy enamorado. Entiéndelo la belleza de Hermy lo convierte en un idiota andante — secundó Theo. Amaba avergonzar a su amigo.

— Draco merece una oportunidad más — terció Pansy.

— Es culpable de haberse enamorado de la bruja más inteligente de nuestra generación — remató Blaise.

— No me ayuden, me hacen ver como un bobo — el mencionado arrastró las palabras con molestia. Esas cuatro serpientes que tenía como amigos eran tan insoportables como una espinilla en el trasero.

—Trata de negar lo innegable, así es nuestro Draquito — Daphne se acercó a Harry, besó su mejilla — si le das la oportunidad que merece te recompensaré

Hermione sonrió cuando vio a Harry asentir rápidamente, parecía avergonzado.

Más tarde la pareja de premios anuales andaban tomados de las manos por los pasillos del colegio, donde varios alumnos los vieron.

El rumor de la relación de los Premios Anuales voló más rápido que una snitch dorada, a los 2 y medio minutos lo sabían todos los alumnos que estaban por los pasillos, a los 10 minutos el chisme había sido regado por todo Hogwarts. A los 15 minutos varios alumnos enviaban lechuzas para comunicarlo los que estaban fuera.

Así que a la hora de la cena a nadie se le hizo tan insólito verlos juntos.

Lo que sí despertó otra ola de chismes y sospechas, fueron los otros cuatro leones enredados con las serpientes. Daphne lucía muy cariñosa con Harry, Ginny y Blaise cenaban en medio de un duelo de miradas de odio. Pansy estaba viendo los hermosos ojos de Neville, y él estaba al borde de un colapso de vergüenza o de atragantarse con un pedazo de pollo. Theo estaba escuchando atentamente a Luna que le platicaba de algún bicho que tenía cuernos arrugados.


Los días siguientes el chisme dejó de dar algún tema de conversación, pero había quienes decían que tenían un romance oculto desde quinto año, otros que señalaban que Malfoy se había hecho mortífago para salvar a su amada, incluso Rita Skeeter sacó un libro de su versión del romance al estilo trágico de Romeo y Julieta. Maldita mujer que no parecía querer menguar con la sarta de patrañas. Draco sin dudarlo quemó el ejemplar de libro tras leerlo. "Bobadas" se dijo.

La noche del viernes Hermione volvió tener un sueño, no, más que un sueño era una pesadilla que la atormenta por lo menos 4 veces al mes. En la pesadilla volvía a sentir el peso de Bellatrix sobre ella, que reía al escucharla gritar de dolor, volvía a escribir sobre su piel, volvía a marcarla como si fuera un objeto.

Despertó en medio del llanto por ello se levantó, no conseguiría dormir sola en su cama, la penumbra de su habitación la atemorizaba, aún lograba oír las escandalosas risas y amenazas de Bellatrix Lestrange. Luego de la pesadilla su brazo le ardía, otras veces terminaba llorando por el dolor. Necesitaba ser consolada, se sentó sobre su cama, ¿debía ir o no a la habitación de enfrente?

Salió de la cama, tomó su varita, salió de la habitación, sería la primera vez que iría a invadir la habitación de su novio, lo necesitaba.

Alohomora — la puerta se abrió e ingresó a paso lento, cuidando de no despertarlo. El corazón le latía rápidamente, casi podía escucharlo en su garganta y oídos.

Podría arrepentirse y salir ya.

No, ella era una Gryffindor, una mujer valiente con deseos de salir huyendo, respiró profundamente para tratar de serenarse, se quedaría, se acercó a la cama. Alzó las sábanas y se recostó junto a él que parecía dormir profundamente.

Puso la varita sobre el buró, en cuanto la dejó, ya tenía a Draco sobre si sosteniéndole las manos sobre la cabeza. Tenía el torso desnudo y la veía interrogante. — ¿por qué estás en mi cama?

Hermione trataba de centrar su mirada en los ojos del rubio, pero sentía curiosidad por seguir viendo más abajo, esa piel tan blanca, los músculos definidos que se iban perdiendo en la oscuridad de la unión de sus pelvis. Lo que inundó su cabeza de pensamientos sucios.

Draco notó que lo estaba viendo, reprimió una sonrisa arrogante. — ¿te gusta lo que ves? — preguntó con voz ronca al oído de Hermione.

¿Qué si le gustaba?, le encantaba, quería explorar más, tocar, acariciar, untar con chocolate el pecho de su rubio y limpiarlo con la lengua.

— Te ves bien, amor— evitó mirarlo—… estoy aquí porque tu-tuve una pesadilla con Bellatrix, y no podía dormir... —respondió en voz baja intentando en vano controlar su agitada respiración.

Solo entonces Draco le soltó las manos, estaba dispuesto quitarse de Hermione, pero ésta lo retuvo con un abrazo. — ¿qué haces? si sigues así no podré detenerme.

Lo soltó. en cuanto él se recostó ella lo atacó con besos y abrazos, se presionó contra él, besos fogosos, besos que ponían a prueba la razón de ambos. "Qué manera de besar" pensaba él encantado. Desde luego que se dejaba llevar por las pasiones más que por pensamientos racionales.

— Tienes que dormir — le susurró, ella asintió y se abrazó su pecho.

— Gracias, amor.

Draco había tenido muchas mujeres en su cama, pero ninguna lo besó con tanta necesidad y ¿cariño?, es más a ninguna le había permitido dormir junto a él.