Capítulo II: Esta vida

En los "Estudios Cinematográficos de Royal Woods" podían oírse los diversos sonidos que impregnaban el ambiente, desde los pasos que iban y venían hasta los materiales que eran descargados y trasladados hacia otros puntos. Desde el set de filmación, Lori Loud se encargaba de la supervisión y traslado de los equipos, mientras que el resto de sus hermanas cumplían diversos objetivos a seguir por ella. Una puerta se abrió, el sonido chirriante de la misma llevó a que la rubia se diera la vuelta para ver a un sujeto de cabellos negros, ojos amatista y vestido formalmente, acompañado por dos sujetos que parecían ser bastante rudos por su aspecto musculoso y por sobre todas las cosas, intimidantes.

Poco a poco, aquel hombre se detuvo frente a ella e hizo un gesto para que una de las hermanas fuera hasta ahí, portando un atuendo en sus manos. La que fue llamada había sido Leni, quien entró corriendo y Lori, al verla, se le acercó de a poco al rostro.

- Fíjate lo que quiere.- Pidió ella y la otra asintió con la cabeza.

Leni no sabía qué podía decir ese mensaje, el hombre de cabellos negros le susurró algo que resultó inentendible a sus guardaespaldas y éstos se retiraron para custodiar la entrada principal al Set de Filmación. Fue entonces que, tras irse esas dos personas, el personaje fue hasta la rubia y la tomó de los hombros.

- Leni.- Comenzó a hablar aquel sujeto.- ¿Se puede saber qué es esto?.- Preguntó, mostrando lo que sería el uniforme que usaría el superhéroe para la película.

- Emmmm...- La pobre rubia intentaba descifrar el mensaje, pero la mirada del peli negro se había tornado agresiva como un enjambre de abejas.

Arrugó el uniforme y lo tiró contra ella.

- ¡Esto no es lo que te pedí! ¡¿Qué mierda te pasa por la cabeza?! ¡¿Acaso eres estúpida, me quieres hacer quedar en ridículo con los que financian esta película?!.- Preguntó de forma amenazante, hablando en voz baja para evitar no llamar la atención de la gente que pasaba por allí. La chica tragó saliva y miró hacia abajo, no era su culpa, tal vez se habría pasado con los detalles del traje, así que se agachó y lo tomó en sus manos.- No quiero volver a ver esa porquería en el diseño que te dí.- Advirtió fríamente.

- Pero, Señor Stonetalon...- Iba a decir la joven para defender lo que tanto esfuerzo le había llevado realizar.

- ¡Nada de eso!.- Volvió a hablarle en ese tono amenazante.- Y más te vale que lo tengas listo para este fin de semana, que es cuando iniciamos las pruebas filmaciones o de lo contrario, no vengas para el Lunes.- Finalizó y eso puso a la rubia contra las cuerda.

- Pero, Señor Stonetalon, yo...tengo...tengo...mi trabajo...en el Centro Comercial...mi Jefa se va a enojar mucho si no estoy la semana que viene.- Intentó en convencerlo y que le diera más tiempo para realizar las modificaciones.

El peli negro se volteó, sus facciones ya superaban lo que era un Jefe enfurecido con sus empleados, aquellas palabras que Leni había dado para que comprendiera la situación en la que se encontraba fue para provocar un terremoto que azotaría los cimientos de esa estabilidad. Así que, en esos momentos, el hombre fue hasta ella y quedó bien cerca de su cara, intimidándola, mientras que un Guardia de Seguridad que pasaba por allí, lo miraba con desprecio. Ese hombre encargado de la vigilancia y protección de los inmuebles tenía cabellos un tanto grises, además del color de su bigote y usaba el clásico uniforme negro. Mientras que presenciaba ese acto de "violencia", ladeó la cabeza, sintiendo asco al ver a ese sujeto que tanto despreciaba.

- Escúchame bien, hueca, ¿sí?. Cuando yo te doy una orden, la cumples, ¿queda claro? ¿Sabes quién es el que manda aquí?.- Comenzó Stonetalon a presionarlo por lo bajo. Era como si estuviera poniendo un arma contra el pecho de la rubia y fuera a disparar.- Y me importa una reverenda mierda que seas mujer, yo si puedo y porque tengo el poder, te lanzo de una patada en tu culo flacucho a la calle para que te pudras, ¡¿oíste?!. Ahora, ¿qué vas a hacer para la semana que viene?.- Le dejó aquel mensaje intimidatorio, provocando que a Leni se le pusiera la piel pálida, bajara la cabeza e intentara no llorar. Al ver esa situación, el pelinegro la tomó de parte inferior de la mandíbula, obligándola a verlo a los ojos.- Repite: ¿Qué te ordené para la semana entrante?.- Volvió a formular aquella pregunta hacia la chica.

- Tendré listo el traje para la semana que viene.- Respondió con la voz quebrada y mirando hacia el piso pero el peli negro la tomó con fuerza del mentón.

- Cuando te habla un Superior, te le diriges con la mirada frente a él. Grábalo en tu cabeza.- Dejó su última advertencia.

- Sí, Señor. Haré lo que me pidió.- Prometió ella y tras decir eso, el hombre se retiró.

- Así me gusta, ahora vuelve a trabajar.- Ordenó y la chica quedó en un estado de parálisis, inmovilizada por el miedo.

- Oye, hermana, ¿estás bien?.- Preguntó Luna, sacándola de sus pensamientos.

- ¿Qué?. Ah, sí, sí, no pasa nada. Gracias.- "Agradeció" Leni y se fue del lugar para cumplir con esa orden o tendría que enfrentar a aquel sujeto.


Viéndolo alejarse, el Guardia de Seguridad lo miró por unos segundos, sentía rabia, ¿cómo podía haber una escoria así en todo el Estudio?. Le daba bronca el tener que trabajar para un sujeto tan desagradable como James Stonetalon y lo peor era la "máscara" que él usaba, ya que hablaba con la prensa sobre el "fomento de la inclusión" y demás temas, pero en el interior de los edificios, era otra persona, una que era odiada por aquel sujeto peli gris. Al ver a Leni en ese estado de shock le causó que se le estrujara el corazón, si llegara a hacerle una cosa como aquel tipo, tomando como ejemplo a una de sus nietas, obviamente que pondría el pecho contra las balas, las protegería e incluso le daría una buena paliza, pero ella no era parte de su familia, era una completa desconocida y eso lo ponía muy mal.

- Disculpe, Señor Olber.- Le llamó Luan al Guardia de Seguridad.

- ¿Sí?.- Se giró éste para atender la pregunta de la chica.

- Mi hermana Lana lo necesita, es para alimentar al gato estrella.- Pidió la castaña clara y el hombre tuvo que ahogar un grito de odio hacia aquel animal.

- De acuerdo, allí estaré.- Prometió y partió en dirección hacia el camerino en el que se encontraba el felino.

Dan Olber odiaba a ese animal, no toleraba desde el día que llegó a los Estudios y lo único que sabía hacer era arruinarle la vida, ponerlo bajo mucho stress y que no pudiera concentrarse en sus otras labores en la vigilancia del lugar. Él y sus compañeros parecían estar "atados" al gato y más a la hora de alimentarlo y bañarlo con aquellos productos de limpieza sumamente caros. Lanzó un soplido al ver que Luan no lo estaba siguiendo y entonces llegó al lugar en el que se encontraba la "Estrella" de la película, se detuvo en la puerta, respiró profundamente y abrió la puerta para entrar al camerino.


Dentro de aquel lugar, Lola se encontraba probando los maquillajes junto a un grupo de mujeres y Lana estaba cortándole las uñas al gato. Dan, al dirigir su mirada en el animal, supo que su pesadilla apenas había comenzado. Cerró la puerta y procedió con prepararle la comida balanceada a la estrella, el cual estuvo mirando al Guardia de Seguridad, quien abría el paquete y lo iba llenando hasta alcanzar el tope.

- "Maldito gato, no sé cómo es posible que me tengan aquí, cuidando a un animal y dejar desprotegido el Estudio. Yo no lo entiendo".- Pensaba el peli gris, quien terminó su cometido y se preparó para servirle al animal, el cual al acercarle de a poco, éste mostró sus garras y en un "descuido", terminó por arañarle la mejilla derecha.- ¡Agh, maldito animal, te voy a...!.- Gritó, estalló de la furia y estaba por darle su merecido cuando Lana lo detuvo.

- No lo hizo a propósito.- Defendió ella al gato.

- ¡¿Qué?! ¡¿Esto te parece que lo hizo "jugando"?!.- Preguntó Dan al señalar la sangre que le corría por aquel corte.

- Tranquilo, yo me haré cargo, usted vaya a curarse.- Le dijo la rubia de gorra, mientras que el Guardia de Seguridad tomaba un pañuelo y se lo ponía sobre la herida para detener el sangrado.

- Está bien.- Contestó con un tono de voz un tanto frío.- Ahí tiene el tazón lleno, yo iré a la Enfermería, vaya a saber si esa basura no tenía alguna bacteria.- Sostuvo y se retiró del lugar.

Una vez que se fue, Lana se quedó alimentando al gato, mientras que Lola terminaba con el "test" de los maquillajes que tenían allí.

- Muy bien, los número son excelentes. Pueden irse, chicas.- Les anunció la rubia modelo a ellas, quienes se retiraron del lugar y una vez que quedaron solas, ésta se dirigió hacia su gemela.- No sé cómo es que te puede gustar este trabajo, ¿cuidar un gato?. Entiendo que Dan es un cascarrabias pero creo que me compadezco con él.- Sostuvo ella pero Lana no le prestó atención.

- Tú dí lo que quieras, yo estoy contenta con esto.- Respondió la otra y procedió a servirle leche fresca al felino.


(A World of Madness, OST de "Silent Hill 2")

La escuela, un "Segundo Hogar" para los chicos, un sitio en el que estudiar y aprender a ser buenos ciudadanos, todo un engranaje de la máquina social que tanto se identifica; un bastión del progreso, un lugar por el cual se inculcan las semillas de la esperanza, sin embargo, también muestra su lado oscuro, uno muy aterrador, siniestro. Para Lincoln Loud ese día era como cualquier, uno en el que vería a sus amigos Clyde, Zack, Liam, Rayos Oxidados y Rocky, con los cuales se reunía desde que tenía memoria. Llegó al colegio y se encontró con aquellos chicos conversando animadamente en el sector de los casilleros, caminó hacia ellos, se alegró de verlos, ¡cuánto que los extrañaba y deseaba hablar!. Pero cuando estuvo a muy pocos metros, el primero de ellos, aquel al que consideraba su hermano, su mejor amigo, se le dirigió con una mirada un tanto...disgustada.

Lanzó una palabra hacia los suyos y éstos se alejaron un poco, llamando la atención del albino, quien pensó que tal vez había sonado el timbre que daba inicio a las clases.

- ¡Oigan, chicos, esperen!.- Pidió Lincoln.- ¡Todavía no empiezan las clases!.- Intentó en llamarlos y éstos se detuvieron, siendo Clyde el que se aproximó para hablar con el albino.

- Lincoln, disculpa, pero es que...- Las palabras del moreno se escurrían y perdían en el abismo, se sentía como si no lo quisieran en ese sitio.- Tenemos que irnos, Ronnie Anne nos está esperando.

- Oh, bueno, voy con ustedes.- Dijo el joven, queriendo unirse a lo que estuviera desarrollándose.

- ¡No!.- Gritó Clyde y aquello parecía más bien un rechazo, aunque lo tuvo que disimular.- Te lo diremos luego, más tarde, ¿sí?.- "Prometió" su amigo y dio la orden de moverse, dejando solo al albino.

El sentimiento es mutuo, nadie sabe si esto era verdad lo que le estaba pasando al chico pero decidió hacerlo a un lado, no valía la pena, de seguro era algo sumamente importante y luego lo invitarían a ese "evento". Pero, si uno lo viera desde otra perspectiva, a Lincoln parecía que lo estaban haciendo a un lado, igual que a un leproso en los tiempos de las Antiguas Grecia y Roma; para evitar que los otros se contagiaran, lo trataban de esa manera, aunque esperaba que no fuera así.

Solo rogaba por el que las cosas mejoraran un poco. Aún tenía en su cabeza la oferta que Luan le había ofrecido, pero cada vez que lo pensaba, más quería declinar por el miedo que sentía a que la fama lo cegara y volviera a repetirse el mismo error que antes. En su interior sentía una pequeña punzada de dolor, de tristeza, cuánto ansiaba poder hablar con su abuelo Albert Loud, aquel anciano de blancos cabellos sabría cómo ayudarlo a seguir adelante. Tal vez el fin de semana o el Viernes después de clases lo iría a ver.

Pronto, el timbre del colegio comenzó a sonar, hora de ir a clases, el albino ingresó en su salón pero no vio llegar a sus amigos hasta unos minutos después de la llegada de la Maestra Agnes Johnson. Éstos tomaron asiento un poco distanciados de Lincoln, pero, alguien llegó y vio que su lugar estaba ocupado. Lincoln la miró y notó que una chica de tez morena, cabello negro, vestía una remera blanca con bordes rojos, falda oscura y lo mismo sus zapatos. Ella venía con su mochila y se la notaba cansada, así que procedió a buscar un lugar hasta que vio uno.

- Linky, ¿puedo sentarme a tu lado?.- Preguntó ella, sacando al muchacho de sus pensamientos.

- Hola, Stella, claro, sí, sí, adelante.- Le autorizó el chico y ella pudo depositar su mochila en el asiento.

- Awwww, gracias, eres muy dulce. No sé por qué tus amigos no entienden que mi asiento no lo puede tocar nadie.- Agradeció y pasó a sacar sus pertenencias para tenerlas listas.

A pesar de que Stella había traído, aunque fuera un poco de emoción al día, el albino seguía observando e intentaba saber qué era lo que estaban hablando Clyde y los otros, sumando al misterioso "corte" en la comunicación que había tenido con su mejor amigo el día anterior, era algo de suma preocupación para él y esperaba que no fuera nada malo.

Sus amigos continuaban conversando por lo bajo, él intentaba oírlos pero no podía descifrar el mensaje que estaban dando. Stella había terminado de preparar sus cosas, sus útiles y de ahí sacó su tarea que tenían que traer para ese día.

- Oye, Lincoln, ¿cómo crees que te haya ido en la prueba de Historia?.- Le preguntó la peli negra al chico.

Éste se encogió de hombros, no sabía su nota hasta que llegara la Maestra, solo necesitaba esperar y que todo hubiera salido bien para él. Por su cabeza, mientras tanto, pasaban imágenes de lo ocurrido en aquella convención y de otros incidentes, como pequeños chispazos, flashbacks que duraban escasos segundos y que lo dejaban perdido en ese "Mundo".


- No lo sé, Clyde, ¿seguro que Ronnie Anne te lo dijo?.- Preguntó Liam al chico de cabello negro.

- Sí, además, ella quiere hablar con él.- Le tranquilizó Clyde al otro, quien alzó su mano e hizo un gesto de que no estaba a favor.

- No lo sé, no me gusta como suena.- Temió Zack, mientras que tomaba una postura neutral.

- Ronnie Anne dijo que quiere hablar con Lincoln, ¿acaso es mucho pedir el de llevar un mensaje?.- Sostuvo el moreno con molestia en su voz.

Los demás amigos se tuvieron que calmar, tranquilizar las aguas, no valía la pena hacerlo enojar a Clyde, quien dirigió su mirada hacia Lincoln y éste no dijo nada, estaba absorto en sus pensamientos, intentando solucionar o hallar alguna respuesta a lo que tanto le había pasado en aquel evento. El moreno tampoco había quedado exento de tal incidente, no pensaba en otra cosa que sacarse de encima las imágenes de cuando los tuvieron como limpiadores de los desperdicios que tiraba la gente en el lugar y eso había sido más que suficiente para alguien como él. Ahora quería tomar al toro por las astas.

- Con permiso.- Dijo el moreno, hizo a un lado su silla y fue hasta donde estaba Lincoln.


El rostro del albino seguía estando en una postura seria, fría, pensativo, tenía un "cúmulo" de preguntas y temas por resolver en sus adentros. Necesitaba averiguar qué podía hacer si aceptaba la oferta de Luan para dirigir "Negocios Graciosos". Una parte suya lo animaba a seguir esa postura de qu fuera y se hiciera cargo del lugar, en especial cuando se dejó llevar por la fama, el poder y el deseo de suplantar a su hermana comediante y ahora, con ella metida en la filmación de la película, esa opción no podía rechazarla, a pesar de que su otro lado le pedía que declinara.

. "¿Qué hago? ¿Acepto o no?".- Se preguntaba Lincoln, mientras que pasaba a otra página esos temas delicados como lo del evento de cómics y pensaba en tomar o no la dirección de "Negocios Graciosos".- "Tendría que preguntarle a Luan sobre el asunto. Ella es la que sabe, yo ya ni me acuerdo de lo que tenía que hacer allí, así que será tema de ella en relatarme sobre el mando".- Seguía pensando y elaboraba un plan con ello, uno que podría ser beneficioso pero, en ese instante, sintió que alguien ponía su mano en sus hombros, sacándolo de los pensamientos y que se girara para verlo.

- Oh, discúlpame, Lincoln, no quería asustarte.- Ofreció Clyde su perdón.

- No, no, no pasa nada, amigo, todo está bien.- Le tranquilizó el albino a éste.

- Me alegra. Escucha, con lo que pasó en el pasillo, quería disculparme, no fue mi intención hacerte esto pero quería pedirte que vengas con nosotros en el recreo, al patio, Ronnie Anne va a estar allí.- Invitó el moreno a su amigo para asistir a dicho encuentro.

- ¿Ronnie Anne?. Pero si ella está en otra ciudad.- Cuestionó aquello Lincoln y era una total discrepancia.

- Sí, pero ha venido a verte.- Alegó Clyde, llevándose las manos a la nuca.

- Oh, bueno, aunque es raro que no me mandó un mensaje ni me llamó, pero bueno, cada quien anda ocupado con sus cosas. De acuerdo, allí estaré.- Finalizó el albino y estrechó su mano con la de su amigo.

- Perfecto, te esperamos para esa hora.- Dio Clyde por cerrado el asunto y volvió a su asiento justo cuando estaba iniciándose la primera clase del día.


Segundo capítulo y pido perdón si me tardé, pero no podía lanzarlo sin antes poner también a las hermanas y luego ir a la vida escolar de Lincoln. Ahora, ¿qué pasará durante el recreo? ¿Ronnie Anne estará allí para ver a Lincoln?. Eso lo veremos más adelante.

Quería enfocarme también en las hermanas y añadí a Stella, ya que era la que menos se empleaba en las historias, desde mi punto de vista y para darle una oportunidad.

Bueno, amigos, espero que les guste este nuevo capítulo. Mando saludos y agradecimientos por los reviews para: Lancerot2000, Lord Jedi Franco, Guest, J0nas Nagera, Asdad, Traviz, eltíorob95, regamers10, El Caballero de las Antorchas, Dark-Mask-Uzumaki, Lucas Abad, Luís Carlos, Banghg, RCurrent, andres888, Juggernautic Ops y Luffy Turner.

Nuevamente me disculpo si no actualicé este capítulo pero quería evitar bloqueos de inspiración, sino era tirar todo por la borda, iré actualizándola como pueda, ya que tengo otros fics que requieren mi atención y asuntos fuera de la escritura, por eso todo a su debido tiempo.

Nos estamos viendo, buen Jueves y Viernes Santo para todos ustedes.

¡Feliz Semana Santa/Pascuas 2020 para todos!.