Parte 2.
Ella no acostumbraba comer en las noches, pero, en vista de que no había comido mucho en el desayuno ni en el almuerzo, tuvo que ir al Gran Comedor para meter algo en su estómago. No quería sufrir un desmayo ni ser llevada a la enfermería por inanición.
Se había saltado las clases de la tarde sin darse cuenta. Ella y Hermione se entretuvieron tanto bajo la haya que ninguna recordó que hace mucho el descanso había acabado. A ella no le preocupaba mucho pero a Hermione pareció darle un ataque cuando cayó en la cuenta de la hora que era.
Pansy se quedó ahí el resto de la tarde, echada bajo el árbol. Después de que Hermione se fuera ya no le quedaron muchas ganas de seguir practicando. Además, se sentía extrañamente cansada y sin ánimos de nada. Se creía un fracaso, otra bruja incompetente sin grandes aspiraciones, tal como dijo Draco.
—Al fin te dignas a aparecer…
Parkinson prefirió ignorar el comentario y siguió comiendo su tostada, fingiendo no escuchar.
—Pensé que te habías ahogado en el lago.
La chica fijo la vista hacia la mesa de Gryffindor y empezó a buscar a alguien entre los estudiantes.
—A McGonagall no le ha hecho gracia que no vayas a su clase.
No la encontraba, pensó en que quizá ya había subido a su Sala Común. Agarró otra tostada.
—¡Eh!—alguien jaló a Pansy por el brazo (que tenía una copa de jugo de calabaza)—¡Te estamos hablando!
A Pansy se le derramó el jugo en la camisa, escucho unas risas burlonas alrededor. Dejó la copa con mucha fuerza sobre la mesa y algunos la miraron. Luego, ella giró para encontrarse con el rostro molesto de Daphne.
—¿Qué?—preguntó irritada.
—¿Dónde has estado?
—Nadando con el calamar gigante—contestó de mala gana y se soltó del agarre de su amiga con rudeza.
—¿Sigues con esa tontería?—preguntó Daphne—. Mira, como sigas está noche con esa estupidez…
Pansy agarró un par de tostadas de la mesa, se terminó su jugo y se levantó para largarse de allí otra vez. Al parecer, ése día, Daphne se había empecinado en no dejarla comer en paz.
Mientras salía del Gran Comedor se cruzó con Hermione y sus amigos. La chica le sonrió cuando la vio y Pansy hizo lo mismo. Harry y Ron contemplaron la escena extrañados.
Pansy era prefecta así que tenía que hacer guardia en el castillo algunas noches. A ella le gustaba la tarea, se divertía pillando a alumnos rompiendo las reglas, descontando puntos y dándoles castigos. Era como un juego donde ella era la cazadora y los alumnos desobedientes las fatales víctimas. Además, andando sola por los pasillos podía practicar el encantamiento patronus sin la desaprobadora mirada de Daphne o el resto de sus amigos.
Ése era una de esas noches. Draco se había largado hacía rato, alegando que escucho sonidos en el baño de varones. En otras circunstancias ella lo hubiera seguido para divertirse también, pero esa no era la ocasión.
Camino sin rumbo por los pasillos, sin preocuparse en buscar malhechores o algo parecido. Movía la varita y susurraba "expecto patronum" pero no sucedía nada que no hubiera pasado antes. Empezaba a desanimarse.
—¡Eh, tú! ¡Veinte puntos menos para…!—Pansy se giró y la luz de una varita la cegó—¡Ah! Te confundí, lo siento.
Era Hermione Granger. Al principio a Pansy le sorprendió encontrársela allí y casi al instante recordó que ella también era prefecta. Le sonrío.
—No nos podemos quitar puntos entre prefectos, Granger—recitó Pansy.
—Se me ha olvidado por unos segundos—sonrió Hermione—¿Y Malfoy?
—Cazando alumnos solo. Ha escuchado sonidos en el baño y se largó.
—¡Igual que Ron!—dijo Hermione—Se ha mandado por ahí porqué escucho un no sé qué… ¿Te molesta si te acompaño? Acabo de escaparme de Peeves, ha intentado encerrarme en un salón vacío…
Pansy se río pero aceptó gustosa su compañía.
Ambas empezaron a caminar.
—Aún no me sale—confesó Pansy después de un largo rato en silencio—Nada funciona. Quizá es algo mío, un trauma de mi pasado que no me deja ser feliz o algo así.
—Ya te dije que es complicado, muchos magos y brujas tienen complicaciones con el hechizo—repitió Hermione.
—Pero tú puedes…
—¡Bah! Estoy segura de que el mío no podría ahuyentar a ningún dementor—dijo Hermione con una sonrisa divertida. Luego se puso seria y preguntó:—¿Puedo saber por qué te interesa tanto?
Daphne, Millicent e incluso Blaise le habían hecho la misma pregunta pero ella no les respondió, sabía que la razón de su apremiante necesidad por tener un patronus corpóreo les iba a sonar ridícula. Sin embargo (y notando la sinceridad del rostro de Hermione) contestó con la verdad.
—Me parecen bonitos—dijo Pansy muy bajito.
Hermione la miró medio divertida y medio sorprendida. Pansy pensó por un momento que iba a reírse y quiso alejarse, pero la voz de Hermione la detuvo.
—Nunca hubiera imaginado que esas palabras pudieran salir de tu boca—admitió Hermione sonriente—. La verdad es qué… Pensé que tuviste alguna mala experiencia con los dementores o algo así, por eso la necesidad…
—No, ¡por Merlín!—contestó Pansy, aterrada—. Espero estar libre de esa experiencia, son criaturas realmente desagradables… ¡Eh!
Parkinson se llevó un dedo a los labios. Sin darse cuenta habían llegado al baño de chicas del segundo piso y Pansy había escuchado algo. Levantó su varita y susurró "lumos", de inmediato, la punta de la varita se encendió.
—Bien puede ser Myrtle, también…—susurró Hermione pero ella también sujeto su varita preparada para el ataque. A veces los estudiantes se ponían violentos y trataban de aturdir a los prefectos para salir airosos de la situación.
Las dos entraron con sigilo, apenas haciendo ruido al caminar. Buscaron entre los diferentes cubículos hasta que al fin dieron con uno, en ése se podía ver un par de pies. Pansy se puso al frente del cubículo (Hermione se puso a su lado) y hablo con voz fuerte.
—Sal de ahí.
Nadie contestó. La sonrisa de Pansy se ensanchó.
—Sal de ahí o no tendré más remedio que tumbar la puerta.
Nuevamente nadie contestó.
—Bien, así lo has querido…—Hermione se apartó un poco, dejando que Pansy se encargara de la situación—¡Alohomora!
La puerta se abrió y allí, al fondo del cubículo, estaban dos chicas apiñadas con mirada temerosa. No era necesario ser un buen observador para darse una idea de lo que había estado sucediendo.
El rostro de Pansy se encendió y Hermione apartó la mirada totalmente avergonzada. Nadie hizo nada más que evitar cruzar miradas entre sí. Ninguna de las prefectas sabía qué hacer y las chicas no parecían tener valor de decir ni pío. Se mantuvieron así por varios minutos, hasta qué…
—Eh…
Una de las chicas se atrevió a hablar pero Pansy la corto enseguida, negando y moviendo las manos con vehemencia y sin atreverse a intercambiar miradas con ella, es más, tenía la vista fija en el suelo.
—Váyanse—dijo Pansy—. Lárguense, váyanse a su casa… No quiero volver a verlas en mi vida… Yo no he visto nada, yo no he visto nada…
Sin pensárselo mucho las dos chicas salieron corriendo del baño. Pansy aún estaba bastante sorprendida y no tenía valor de levantar la mirada, aunque sabía que las chicas ya no estaban por allí.
Ella y Hermione se quedaron allí un rato más, demasiado avergonzadas para articular palabra alguna o para moverse siquiera. Fue hasta después de un largo rato que Pansy se atrevió a hablar.
—Desmemorizame, por favor—pidió a Hermione.
Hermione se negó. Ella todavía tenía las mejillas rojas.
—¿Las conoces?—preguntó Hermione.
—No y es mejor así…—contestó Pansy—. Si las conociera no tendría valor para mirarlas… Aunque serían ellas las que no deberían querer mirarme a mí…
Una risita nerviosa salió de los labios de Hermione y Pansy se le unió, completamente desconcertada.
—Mejor muéstrame otra vez tu patronus—pidió Pansy cuando acabaron de reírse—. Ahora me imagino imaginando que nunca vi nada de eso, tal vez funcione…
Hermione le obedeció, susurró "expecto patronus" e hizo aparecer la nutria de su varita.
La luz del animal ilumino el oscuro baño y los rostros felices de ambas brujas antes de desaparecer en una explosión de chispas plateadas.
