Disclaimer:

a) Ninguno de los personajes de Miraculuos Ladybug me pertencen.

b)Todos los derechos pertenecen a su creador: Thomas Astruc así como a sus empresas productoras.

c) Hago esto sin fines de lucro o ganancia alguna.

d) De Fan para Fans

e) La historia aquí contada es de mi imaginación con un tema para nada original, con trama cliché, diálogos insípidos. Y un humor carente de sentido común.

TRAMA GENERAL: En el inicio de las eras los demonios casi llevan a la extinción a la raza humana. Los humanos menospreciados robaron el poder de los dioses y lo usaron contra los demonios. Cuando la balanza estaba equilibrada los humanos se hicieron el poder del dios de los demonios. Aun así los demonios eran muy poderosos para los humanos. Así que en un último sacrificio los héroes de la humanidad, aquellos que tenían la magia en ellos, sellaron a los demonios en su propio plano. Un mundo paralelo al nuestro separado por un un velo inexpugnable. Uno que ningún demonio podía romper. O eso se creía.

Resumen del capítulo: ¿Te gusta un chico y no sabes cómo decírselo? No se preocupes tenemos un plan Premium con el cual viajan juntos al infierno y puedes cambiar un pedazo de tu alma por su dependencia eterna a ti. Viene con poderes un título de propiedad sobre esa persona y un demonio tratando de comerse tu alma día a día. ¿Te parece demasiado? No te preocupes tenemos un plan Normal con el cual invocas un ser del abismo más oscuro y peligroso para que asesine a la mitad de tu clase, puedes salvar a tu amado y ganar su amor, serías su heroína, no incluye poderes y podría venir con una dos heridas letales. ¿Aún es mucho para ti? Bueno, te daremos el plan Pussy, disfruta.


Capítulo 1: Cuando el diablo toca la puerta

¿Quién diría que el peso de un baúl podría romper el piso? Bueno, el piso de madera era algo antiguo y el baúl contenía los próximos regalos de cierto chico desde la edad actual hasta los 55. Lo cual daría como resultado cerca de cuarenta años de regalos. No debería ser demasiado, eso desde el punto de vista de cierta peliazul que suspiraba mirando el nuevo agujero en su habitación.

Marinette se cuestionaba cómo podría explicar aquello a sus padres. Primero tendría que mudar los regalos a un lugar seguro, esa era la prioridad número uno, no deseaba explicarles a ellos porque parecía duende de SAnta guardando esa cantidad de regalos. Movió el gran baúl o lo intento, después de empujar sin mucho éxito. decidió sacar algunos paquetes tan cuidadosamente envueltos para aligerar la tarea tomó mas tiempo del estimado ya que suspiraba con una sonrisa boba imaginando el día en que entregaría cada uno de ellos.

Se recostó en el suelo abrazando una caja suspirando con una enorme sonrisa soñadora —este será su cumpleaños treinta— murmuró recordando la corbata en su interior.

—Chica, estás mal— bromeó cierta morocha desde la puerta de la trampilla que era la entrada de la habitación.

Marinette se sentó de golpe mirando con los ojos muy abiertos a su amiga —A-alya— apenas pudo articular la palabra del asombro y pena.

—Y yo me preguntaba porque tardabas tanto— terminó de subir mirando los paquetes que rodeaban a la peliazul.

—Esto… yo puedo explicarlo ¡s-sí! bueno verás… me refiero…

—Tranquila entiendo— hablo conciliadora —pero necesitas dar un paso primero antes de poder entregar todo esto.

—Sabes que no es tan fácil— se quejó mientras suspiraba y se tiraba en el suelo cubriéndose el rostro con el paquete.

—Solo vas— se sentó de rodillas a su lado —le dices "me gustas" y ya, hasta tu puedes decir dos palabras frente a Aidren —bromeó quitándole el regalo del rostro para verla con una sonrisa.

—Podrías perder esa apuesta si la haces.

La morena solo rodo los ojos —¿Y por qué estás haciendo esto justo antes de ir al cine? — intuyó que lo mejor era cambiar de tema.

—De verdad— se colocó de pie en un solo salto —tengo que mover esto— se acercó empujando el baúl. Su amiga le sonrió y negó con la cabeza antes de ayudarle. Entre ambas lograron colocar el baúl debajo de las escaleras que daban a su cama.

—Necesitamos darnos prisa si queremos llegar a tiempo— señaló la castaña mostrando el celular.

—Ya voy— la peliazul a toda velocidad tomó los paquetes guardándolos con cuidado.

Mientras Alya esperaba que su amiga tomará su ceremonioso tiempo a solas se asomó al agujero, entrecerró los ojos. Se colocó de cuclillas y sacó del agujero un libro. Al revisarlo a detenimiento observó que no tenía nada escrito y parecía un libro común de notas. —¿Esto también es uno de tus regalos?— preguntó acercándose a su amiga.

—No— tomó el libro que le ofrecía la otra chica —pero sería un buen cuaderno de bocetos— sonrió animada.

—La hora

Después de una carrera para llegar al punto de reunión. Y algunos tropiezos de la chica de coletas, llegaron al lugar de encuentro. Respirando con dificultad y agitadas.

—Lo siento chicos— se disculpó Alya haciendo una pausa para respirar con una mano en el estómago.

—Fue totalmente mi culpa— habló Marinette colocando las manos en las rodillas inclinándose y bajando la mirada. Tratando de recuperar el aliento.

—No se preocupen— trató de calmarlas Nino acercándose a su novia dándole un beso como bienvenida —deben estar solamente los trailers, si entramos ahora podremos ver el inicio y ya están reservándonos los asientos— pasó una mano por el cuello de su chica sonriendo

—Vamos chica— la sonrisa cómplice de la pareja pasó desapercibida para su acompañante que los seguí atrás.

Marinette sentía que su bolso era más pesado de lo habitual, revisó y se dio cuenta que en su carrera por llegar había traído el libro.

Al entrar a la oscuridad de la sala no podía ver nada, Nino fue quién las guío en el interior. No sabía cuantos de su grupo estaban ahí pero esperaba que Aidren hubiera podido salir con ellos. Se sentó Nino, a su lado se acomodó Alya, la última con la cabeza le señalo el asiento de enseguida.

Al sentarse suspiró aliviada. Aunque el aire se atoró en sus pulmones al ver a su lado y ver al rubio que le robó el corazón.

—Hola Marinette— el saludo de Aidren fue en voz baja con un tono amable.

—¡Aidren!— la chica saltó en su asiento por la sorpresa. Lo cual ocasionó una ol de comentarios sobre que se sentará y guardará silencio que hicieron que su car se tornara roja. Se sentó y trató de fundirse en el asiento.

Marinette miró de reojo a su amiga con recriminación, ella por su parte estaba riendo divertida junto a su novio. Se acercó tomándola del brazo —No me dijiste que estaría a su lado Alya

—Vamos chica calma— hizo un gesto con la mano para restarle importancia —sabía que si te decía que era una cita doble no vendrías

—Una..una...— los balbuceos habían empezado de nuevo —Alya— rogó a su amiga.

—Shh… ya va empezar disfruta la función— de un movimiento se soltó y le guiñó un ojo con complicidad.

—¿Estás bien?— preguntó algo apenado el ojiverde mirándola con una mezcla de pena y preocupación.

—Claro que estás bien, muy bien— negó con la cabeza y las manos —no, tu no… digo se que estás bien...yo… yo estoy bien— se dejó caer en su asiento tomando su bolso para cubrirse el rostro.

—Si te molesta sentarte a mi lado, podría sentarme junto a Nino— ofreció el rubio asumiendo que el malestar de la chica podría ser él.

—¡NO!— el grito de la chica hizo que la multitud la mandara a callar de nuevo. Sujetó al chico del hombro para su sorpresa, se volvió a sonrojar soltandolo —no me molesta que estés aquí… me alegra que hayas podido salir— admitió sinceramente con una sonrisa.

Un Adrien más relajado le sonrió amablemente y más aliviado. —También me alegra que hayas venido Marinette— regresó a poner su atención a la pantalla

Esas palabras bastaron para que la chica se subiera en una nube de fantasía rosada. Lo que la hizo salir de esta fue Alya moviéndola del hombro. La función había terminado parpadeo un par de veces miró a su lado y Aidren le sonreía esperando que se levantara para poder pasar y salir del lugar. Apenada saltó colocándose de pie saliendo con el resto.

Los chicos iban unos pasos adelante del par de amigas.

—Lo arruine Alya— se quejo la chica mientras pasaba ambas manos por el rostro decepcionada.

—Aún puedes hacer algo— la alentó

—No lo sé, es que él es tan— sonrió mirándolo con una sonrisa soñadora

—Regresa a la tierra—pasó una mano por frente del rostro de la peliazul —solo tienes que acercarte— se detuvo mirándola tomándole ambas manos —solo ve e invitalo a comer.

La chica suspiro, asintió —tienes razón, yo puedo, podré, estoy segura— ya decidida se alejó de su amiga caminando hacía los chicos. Lo que no notó fue un bote de pintura al lado de una escalera. Con el cual tropezó perdiendo el equilibrio dio unos pasos pero era obvio que terminaría en el suelo. Cerró los ojos y nada paso.

Al abrirlos vio al rubio con los ojos cerrados abrazándola para evitar la caída el peso de ambos se recargo en la escalera la cual empezó a moverse de forma peligrosa para la persona que estaba en la cima intentando pintar la fachada. Ambos salieron de la sorpresa y pudieron sujetar la escalera evitando un accidente.

Se disculparon con el encargado que solo regresó al interior del edificio.

—¿Estás bien?— preguntó Adrien a su amiga

—Sí...gracias a ti— admitió apenada.

—Creo que es tuyo— el chico se inclinó tomando el libro que había traído por accidente.

—Sí, gracias— sonrió estiró su mano y por un segundo todo pareció estar rodeado con un marco rosa y en medio la cara sonriente de Adrién. Su ensueño duro poco cuando sintió un roce en su dedo índice. Al tomar el libro las esquinas cubiertas de metal le habían raspado sacando un poco de sangre. Se llevó la herida a la boca en un acto reflejo. Curiosamente el chico frente a ella estaba haciendo lo mismo.

—Es un poco peligroso— bromeó el rubio con una sonrisa.

—Lo siento, es un libro viejo que encontré pero..— se interrumpió mirando al chico acercándose a una jardinera pública, se agachó tomando algo y se lo ofreció.

—Para compensar la mala suerte de haber pasado por debajo de una escalera, podrías usarlo de separador

Marinette sonrió tomando el trébol de cuatro hojas. Aidren sonrió despidiéndose cuando el automóvil llegó y el Gorila le abrió la puerta para irse a casa. Ella solo se quedó ahí despidiéndose con un gesto de la mano y una enorme sonrisa.

—Salió mejor de lo que esperaba— admitió la morena deteniendo la mano de su amiga.

—¿Puedes creerlo Alya? Me regalo esto— mostró el trébol que de pronto parecía un tesoro nacional.

Tras la despedida de la pareja -se rehusó a acompañarlos y ser una mala tercera rueda- regresó a su habitación ahí decidió que ya tenía idea del regalo número 56 del rubio.

Horas mas tarde de trabajo. 11:55 pm

La chica estiró sus brazos por sobre la cabeza quitándose la pesadez que sentía. Sonrió satisfecha mirando la bufanda frente a ella, tenía un bordado de trébol junto a las iniciales de su rubio. Eso sería un buen regalo… algún día.

Se recostó sobre su mesa mirando el libro buscando el trébol que había guardado en su interior. Para su sorpresa lo encontró en una hoja con algo escrito. Entrecerró los ojos recordando que cuando lo revisó con anterioridad lo creyó en blanco.

Parecía que había sido escrito a mano, pero no entendía el idioma. Había un texto en la parte superior, en medio algo que se le figuró sería una lista. Giro el libro, los cinco renglones estaban tachados. Todo en tinta roja. Dio vuelta a la hoja y encontró algo escrito en francés. Lo leyó pero parecían palabras sin sentido. Al terminar se encogió de hombros quiso dejar el libro pero parecía pegado a sus manos.

—¿Qué..?— intentó sacudirlo pero no funcionó. Colocó un pie en medio del libro tratando de patearlo lejos, pero fue imposible. En ese momento las letras comenzaron a brillar, el libro empezó a calentarse al rojo vivo. Logró entre la adrenalina y la sorpresa patearlo al otro lado de la habitación.

No tuvo tiempo de nada, bajo el libro apareció en líneas brillantes un extraño sello. Lo mas aterrador no fue ver el libro flotando en medio del aire sobre esa base brillante. Sino los lazos rojos que salieron del suelo arrastrándola hacia el libro. Por un curioso segundo mientras luchaba se dio cuenta que ya era medianoche.

Mansión Agreste. 11:58 pm

Adrién suspiró cansado. Miró el fondo de pantalla de su computadora. Rozó ligeramente la pantalla tocando el rostro de la mujer que salía a su lado. —Feliz casi cumpleaños— murmuró con un nudo en la garganta. Su padre se había ido a un viaje de negocios con Nathalie. Y no lo culpaba por eso, se mantenía tan lejos de él desde que su madre. Se colocó una mano en el pecho presionando.

Suspiró pesadamente dejando caer la cabeza hacia atrás en el respaldo y los brazos a su costado. Era viernes en la noche, a pesar de ser fin de semana sin su padre o su niñera, le preparan una agenda algo ocupada: sesión de fotos, clases particulares de chino, piano y sin mencionar sus clases de esgrima de fin de semana.

Cerró los ojos, se recargó más en el respaldo lo cual no fue buena idea. Abrió los ojos alarmado tratando de no caer, pero fue muy tarde. La silla había cedido antes su insistencia de hundirse mas en el respaldo. Sintió el golpe en la cabeza cerrando los ojos quejándose. Abrió lentamente los ojos mirando el techo con una punzada dolorosa en su cabeza. Pasó la mano por la zona y sintió la humedad bajo sus dedos. Se sentó lentamente mirando la sangre, no era demasiado y la herida era superficial.

El escozor en sus ojos fue en aumento y las lágrimas no se hicieron esperar. Se sintió tonto,estúpido y perdido. Pero sobre todas las cosas solo. Todo niño herido puede ir llorando con su madre por consuelo, pero él. Miró la habitación vacía. No tenía tiempo para eso, se limpió las lágrimas apoyó las manos en el suelo y se colocó de pie.

Un último vistazo a la pantalla, una pequeña y muy deprimente sonrisa se formó —Feliz cumpleaños madre— avanzó un par de pasos, pero hubo un momento donde no pudo moverse mas. Miró hacia abajo y algo curioso estaba pasando. Algo estaba sujetando sus pies, parecía alguna clase de listón negro que reptaba rápidamente por su cuerpo. Giró para ver el origen con curiosidad y algo de miedo. De dónde se levantó había un extraño círculo brillante a pesar de ser de líneas negras emitía una luz entre morada con destellos verdes. Intentó luchar pero rápidamente su cuerpo fue envuelto en un capullo siendo arrastrado al interior del círculo.


Gracias a Limon por sus observaciones, las tomaré en cuenta.

Gracias a todos por su lectura, espero les haya sido entretenida.