Me angustia verte así
Tan delicada
Tan desesperada
Tan perfecta
Esta noticia no solo me hizo feliz
Me iluminó, más de lo que ya estaba.
Hinata,
Tú solo eres mía.
[悩む]
— Estoy embarazada, Sasuke.
Sasuke comprendió, entendió cuáles eran las causas del por qué se veía tan extraña. Asustada, nerviosa. Hinata era una chica fácil de leer, como un libro abierto. Sasuke sabía cuándo mentía, cuando se sentía nerviosa o herida. Ella temblaba, como un gatito. Sus ojos se veían más grande de lo normal y se notaba claramente afectada. Hinata solo quería una respuesta, una reacción. Algo que le indique qué hacer.
— M-Mi padre me matará, no solo a mí, Sasuke. ¡A mi hijo y a ti! — Habló alterada.
Sasuke pudo ver que no se veía afectada por su reacción, de indiferencia a la situación. Sino a las consecuencias del error de ambos. Su relación estaba oculta para los demás, solo los amigos más cercanos lo sabían. La unión de dos linajes, de dos Dōjutsus extremadamente potentes y puros era peligroso, podría traer una guerra consigo. Que las demás aldeas no se sientan seguras del poder tan grande que Konoha podía tener en sus manos.
Las reacciones del Consejo de Konoha, de los líderes de los clanes importantes, del actual Hokage, de sus amigos, de los habitantes de la aldea. Y de lo peor, el Padre de Hinata.
Estaba seguro que lo peor se lo llevaría ella, por ser mujer, por ser la heredera de uno de los clanes más importantes de la aldea. Sería juzgada por los demás, por estar embarazada a una corta edad, por llevar al hijo de un traidor...
— Hina— Su voz fue interrumpida por ella.
— ¡Estoy a-asustada, Sasuke! ¿Qué vamos hacer?, ¡El consejo me lo quitará!, ¡Le harán experimentos y— Sasuke la tomó de los hombros al ver que comenzaba hiperventilar.
— ¿Cuánto? — Preguntó.
— ¿Eh? — Hinata levantó la mirada, por lo menos la sobrepasaba una cabeza y media. — Ah... C-Cuatro a c-cinco semanas... — Sus ojos se aguaron y Sasuke pudo notar lo hinchados que estaban, probablemente ya había llorado antes. Se sintió culpable por eso. — No encontraba el m-momento oportuno p-para decírtelo. — Hinata se sintió tonta al tartamudear, como cuando era una niña.
Sasuke se sobó el puente de la nariz, pensó en todas las posibilidades que podrían pasar en el futuro. Él no quería una guerra o confrontaciones por esto, también había una posibilidad que el niño salga sin ningún Dōjutsu por el choque de estos. Ambos eran de sangre pura y al final al cavo venían de la misma persona.
La observó, se sujetaba de sus prendas con fuerza, mientras recargaba su cabeza en su pecho, podía sentir las lágrimas de Hinata y escuchar sus casi inaudibles sollozos. Era la que más estresada estaba. Temblaba de miedo, no tenía a nadie más que a Sasuke. Comentarle su situación a alguien podría ser peligroso.
Y antes de poder dirigirle la palabra, Hinata se desplomó a sus pies. Logró tomarla antes de que caiga con más fuerza, su cuerpo ardía y sus mejillas estaban rojas. Asustado la recostó en el pasto, tomando su cabeza con cuidado. Recorrió su cuerpo para ver anomalías, estaba más delgada de lo que recordaba, sus ojos estaban desorbitados y respiraba con dificultad. Pensó que se había desmayado, pero tenía los ojos entre abiertos y los labios resecos, ¿Desde cuándo estaba así?
— ¡Hinata! — Gritó. Tocó sus mejillas calientes y ella le sonrió con dificultad.
— Mhh... E-Estoy bien, s-solo un poco cansada. — Sasuke gruñó.
- Quédate aquí.
Hinata necesitaba un médico, tenía fiebre y estaba notablemente débil. No lo había notado, porque había estado en una corta misión hace unas horas. Ella debió de haber escondido todos sus síntomas en ese periodo que él no estaba. Sasuke tragó duro, contarle el estado de Hinata a alguien podía ser peligroso, muy peligroso para su gusto.
Ino y Sakura eran las únicas ninjas médico que conocía. Sakura estaba totalmente descartada, desde que se enteró en la relación de ellos, se había alejado completamente de Hinata, incluso sospechaba que la peli rosa había de cierta forma discutido con ella. Contarle sería casi suicidio, le informaría al Hokage y todo se vendría abajo. Ino era su mejor opción, además de ser buena amiga de Hinata, era un gran ninja médica. Lo único malo era lo chismosa que era, pero se aseguraría de amenazarla si llegara a intentar decir algo.
Miró la florería Yamanaka frente a él, las flores nunca fueron su gusto. Pero más de una vez le dio una a Hinata. Aún recordaba sus expresiones tímidas, hiperventilaba y en muchas veces se desmayaba por lo introvertida que era. La florería estaba desocupada e Ino leía una revista algo sonrojada, al entrar la campana reveló su estadía.
— ¡Bienvenido a la Florería Yamanaka!, ¿En qué pue— Sus palabras fueron cortadas al ver al hombre que se encontraba frente a ella? — ¡Ah!, ¡Sasuke Uchiha! — Ino se levantó de su asiento y caminó a las flores que se encontraban en vitrina. — ¡Estoy segura que esta flor le encantará a Hinata!, Hace unos días la vi mirándolas, mira. ¡Verdad a que son bonitas! ¡AHH!, ¡Pero estas te vendrán mejor, significa amor y—
— Hinata está embarazada.
El sonido del macetero que llevaba consigo en sus manos cayó, provocando un sonido desagradable. Ino le daba la espalda a Sasuke, por lo que él no pudo ver su expresión más que ver como quedó estática ante la declaración dada por el azabache. A los segundos, la rubia se dio la vuelta en sus talones para mirarlo con horror.
— ¡Dios santo!, ¡Si mi familia se entera o algún otro jefe-
— Eso ya lo sé. — La interrumpió. — Necesito que la examines, tiene fiebre y— Antes de continuar Ino lo tomó de su capa con fuerza llevándolo fuera de la tienda.
— ¡Ahh perdón! — Se dirigió a un chico que tenía claras intenciones de entrar para comprar alguna flor. — ¡La tienda cerrará por un rato! — Gritó mientras llevaba a rastras a Sasuke.
Hinata recargada en un árbol, miraba con tristeza el río que estaba a unos metros suyos, el viento mecía su cara dando una agradable sensación. Acarició su vientre plano y sonrió desanimada. Estaba asustada, le aterrizaba la idea de tener un hijo, pero aun así estaba feliz. Emocionada.
Amaba a Sasuke, y aunque le dolió un poco su indiferencia hacia la situación, sabía que se preocupaba por ella. El amor representado por él, era bastante particular su forma de demostrarlo. Con pequeños gestos, miradas y toques amables. Su trato hacia ella era gentil, siempre con cuidado de no lastimarla. Y Hinata lo entendía, tanto que dolía. Tosió con fuerza, era mentir el hecho de decir que se encontraba bien, desde hace unos días su condición se encontraba algo frágil, había horas en el día que su chakra se tornaba más débil de lo normal. Cansándose con facilidad. Al principio pensó que era un simple resfrío, pero cuando su menstruación se retrasó más de lo normal lo entendió.
Sasuke llegó a los minutos junto a Ino, la rubia la miró horrorizada y corrió junto a ella, agachándose a su altura.
— ¡Ahh!, ¡Hinata! — Con cuidado y preocupación tocó su frente, retirándola de inmediato. — ¡Estas ardiendo en fiebre, me sorprende que no estés convulsionando o delirando! — Ino abrió la maleta que tenía a su lado, sacando los implementos para revisarla. — ¡Sasuke, ve por agua!
— Ino-Chan, estoy bien, solo un poco cansada.
— ¿¡Ah!? ¿¡Cansada!? ¡Hinata, mírate! — Mojó el paño y limpió su frente sudada, Sasuke algo nervioso la ayudó, limpiando sus brazos con cuidado. El sonrojo de Hinata podía pasar desapercibido por la fiebre. — Deberías de tomar una píldora de soldado.
— Ino. — Advirtió Sasuke.
— Sí, ya entendí. — Rodó los ojos y de sus manos salió el resplandeciente chakra verde, aliviando un poco el malestar de la Hyūga. — Hinata, ¿Te das cuentas de la situación, ¿verdad? Esto no es un simple juego, estas embarazada. ¿Qué piensas hacer?
Hinata volteó la cabeza para evitar su mirada.
— ¿¡Estás loca!? ¡No puedes tenerlo, Hinata! ¡Es ilegal!, ¡Sí se enteran los demás te harán abortar o peor, te lo quitarán y no le verás jamás! — Ino gritó alterada.
- ¡Lo sé! — Gritó Hinata, sorprendiendo a los demás. — Lo sé... Pero yo lo quiero, Ino. — La miró suplicante. — No podría matarlo. — Susurró con dolor.
Sasuke solo se dispuso a observarlas. Hinata estaba mal, destrozada y angustiada, todo el peso estaba en sus hombros. Sabía lo peligroso que podía ser.
— Hinata, esto no es solo algo político, mírate. El embarazo será muy peligroso, ni si quiera sé si podrás soportarlo. — La garganta de Ino dolió, todo daba a que el embarazo de Hinata era muy débil, el hijo engendrado succionaría todo el chakra hasta dejarla seca.
— No me importa, y-yo soportaré.
— Hinata, aunque lo soportes, el consejo te lo quitará. — De las mejillas de Ino brotaron algunas lágrimas. — Aborta, sin que nadie se dé cuenta. Y-Yo misma puedo hacer—
— ¡No lo haré! — Gritó con rabia.
El solo pensamiento de Hinata muerta horrorizó a Sasuke de sobremanera, el que no sobreviva al parto era de lo más probable. Ni siquiera sabría si podría mirar a su hijo de nuevo. Sasuke ya no quería perder a más gente. Pero se veía tan decidida, podía ver sus alumbrados ojos al ver su vientre plano. Pensar en una familia con ella lo calmaba, lo quería.
— ¡Sasuke dile algo! — Demandó Ino. El Uchiha la miró con indiferencia.
Ino enojada se levantó, los miró a ambos.
— Tienen un día para pensarlo, sino me informan hasta mañana... — Los miró de reojo y siguió su camino. — Le diré al consejo.
Y será por tu bien, pensó Ino.
aló
¡me alegra que les haya gustado el capítulo!
no quedé muy conforme como quedó, de todas formas, si ven algo de OOC, por favor decirme para cambiarlo, ya que lo odio con mi alma, a menos que sea bien explicado.
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