Bungo Stray Dogs
文豪 ストレイ ドツグス
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UN HUMANO INOCENTE
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Disclaimer: el creador de Bungo Stray Dogs es Kafka Asagiri, el manga está ilustrado por Sango Harukawa.
Estructura del capítulo:
La Narración del capitulo esta escrita en letra normal.
Diálogos de los personajes: van indicados con guion largo (—).
Pensamientos: escritos con letra cursiva y entre guiones largos para diferenciarlos de los diálogos. Flashback: esta indicado de esta forma (ㅁㅡ Flashback ㅡㅁ) para hacerlo más visible y que sepan de donde empieza hasta donde acaba.
Notas de autor: las aclaraciones de algunas palabras irán escritas entre paréntesis si son cortas; si es algo más largo de explicar tendrá un asterisco (*) para que lo busquen en las anotaciones al final del capítulo.
Advertencia: En este capítulo empiezan las presentaciones de los OC que participarán en la historia. Trataré de dar descripciones detalladas de ellos para que los imaginen con facilidad.
Spoiler del fic: ¿Qué tal les ha ido adivinando la poesía que dejé? Bien, se las pondré nuevamente aquí abajo con una palabra desbloqueada (suena a videojuego) y dejaré que sigan adivinando las partes que siguen para descubrir algo sobre esta historia:
"INOCENCIA"
Para no perturbar a nadie
te forzaste a _ _ _ _ _ _ antes de tiempo,
yte apropiaste de esa enorme _ _ _ _ _
esperando _ _ _ _ _ _ _ _ a otros del sufrimiento.
Prometiste _ _ _ _ _ _ siempre con bondad
a aquellos que no pudieron _ _ _ _ _ _ _
para así enseñarles lo que es el _ _ _ _ .
Porque al nacer no existe _ _ _ _ _ _
que corrompa el _ _ _ _ _ _ _ o la mente,
y al final un habitante de la oscuridad
puede ser un alma _ _ _ _ _ _ _ _ en realidad.
~ De Mihail Márquez.
Ya que no tengo más advertencias para este capítulo los dejo tranquilos, nos encontramos al final.
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Capítulo 2
成長
Seichô
"Crecer"
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Akutagawa entró en el baño, encendió la luz y miró la pulcra habitación por un segundo antes de cerrar la puerta.
—Debe estar afectándome el exceso de trabajo… —susurró para sí mismo poniéndose la mano en la frente, soltando un suspiro cansado al hacerlo.
Tomaría una merecida y larga ducha, lo necesitaba. Avanzó en la blanca habitación dejando una toalla en el mueble del lavabo y abrió la llave de la regadera para que el agua se calentara, luego empezó a desvestirse doblando la ropa conforme se la quitaba.
—Tal vez las palabras de Dazai-san me afectaron... ó me estoy suavizando. —pensaba Akutagawa cuando el agua caliente iba mojando poco a poco su negro cabello y relajando sus músculos tensos.
Mientras disfrutaba del agradable calor que el agua transmitía a su piel, tuvo tiempo para pensar en lo que había pasado en la tarde hasta que, el recuerdo que desencadenó todo volvió dejando un extraño sentimiento en cambio...
ㅁ ㅡ Flashback ㅡ ㅁ
La madrugada había estado muy lluviosa haciendo el amanecer bastante frío; cuando se detuvo el aguacero y una neblina empezaba a subir cubriendo los barrios bajos de Yokohama, en cierto callejón se dejaron ver dos pequeñas figuras que se habían resguardado con algunas cajas de cartón y bolsas de plástico, un niño y una niña.
Ambos estaban tiritando (temblando) debido al aire helado que les calaba, sus pequeños cuerpos se hallaban entumidos por la incómoda posición y su delicada piel se notaba enrojecida en las partes donde el aire frío la rozaba sin piedad.
Luego de dar una mirada alrededor, el primero en salir de su escondite fue el niño, era de constitución sumamente delgada, su pálida piel le daba un aspecto enfermo que se volvía evidente por aquella incesante tos que le hacía doblarse por el esfuerzo que debía hacer para acallarla y dejar dormir a su pequeña hermana.
La niña seguía descansando sobre las cajas de cartón y, a diferencia de su hermano su ropa se encontraba poco húmeda, sólo algunas partes de su vestido lo estaban, el resto al igual que su suéter desgastado estaban secos. ¿La razón? durante la noche su hermano la había cubierto con su propio cuerpo a fin de que ella no sintiera el frío de la noche y que no se mojase con las heladas gotas de lluvia.
Cuando el clima parecióy ceder un poco, el pequeño se preparó para salir en busca de algo de comer y mitigar así el constante dolor en sus estómagos.
Pero había un problema, ir y dejar a su hermana sola en su escondite era una estupidez monumental, ¿cuántas veces había visto desde las sobras a esos hombres llevarse a muchos de sus compañeros? Muchas más de las que quería recordar, especialmente a las niñas, para que serían usadas no requería de gran imaginación para adivinarlo.
—Despierta, no puedo dejarte aquí... Arriba Gin. —llamaba Akutagawa a su pequeña hermana, mientras daba leves empujoncitos en su brazo insistió en llamarla hasta que ella abrió los ojos con pesadez...
ㅁ ㅡ Fin del flashback ㅡ ㅁ
Lo que había visto aquella tarde era una especie de sueño vivido, y era difícil de explicar en pocas palabras, el resumen largo iba así:
Un par de horas antes de llegar a casa, justo después de acabar con la última de las asignaciones que el Líder le había encomendado, Akutagawa salió por una puerta que daba a un callejón entre el hotel y el edificio de al lado en donde había varios contenedores de basura a lo largo del camino.
Avanzó con calma más de la mitad del trayecto, pero por el cansancio no iba prestando mucha atención a lo que le rodeaba hasta que en medio de un par de aquellos contenedores notó algo extraño. Podría haber usado a Rashōmon para destrozarlo sin más pero, cuando alcanzó a ver que "el bulto" respiraba, despertó aquel recuerdo que creyó había borrado volviendo a él tan claro como el agua.
Un pantalón de mezclilla azul claro y una chamarra gris le mantenía caliente, curiosamente el cuello de la chamarra le tapaba por debajo de la nariz mientras que la gorra para nieve* cubría parte de la cara, estaba acurrucado cubierto con una enorme sudadera y cajas deshechas encima, sabía bien lo que hacía, y por alguna razón le recordó a él y Gin cuando eran niños y debido al hambre se la pasaban buscando junto a aquel grupo de niños algo de comer entre la basura y, si tenían suerte, encontrar un refugio para dormir a salvo.
Tal vez por ello decidió no matarle, inclusive acarició la idea de no dejarle a su suerte, tal vez ese extraño pensamiento fue el motivo por el que su cuerpo actuó sin una buena razón y poniendo una rodilla en el suelo acercó la mano con una intención impropia de él, pero, cuando escuchó un suspiro Akutagawa se detuvo en seco, sus dedos apenas habian pasado debajo de los cartones y rozaban la oscura sudadera que hacía de manta, pero podía sentir el leve calor que desprendía...
Se mantuvo quieto observando como se movía dando la idea de que despertaría, pero no fue así; una de dos, estaba absolutamente exhausto por vagar todo el día y acababa de encontrar ese refugio para descansar hasta entrada la noche ó, el hambre le impedía estar consiente de que él estaba ahí.
Se debatía qué hacer, era estúpido llevarlo a la organización y pensar que no robaría nada en la primera oportunidad, aunque también cabía la posiblidad de que fuera parte de algún bando enemigo y en ese caso matarlo era lo correcto, esa posibilidad hizo que la sed de sangre del mafioso aumentó bruscamente y la sensación de inminente peligro causó que esa persona finalmente despertará.
Todo ocurrió muy rápido.
Sus movimientos fueron bruscos, el chico se quitó las cajas con un movimiento y enderezandose hasta quedar sobre su rodilla se disponía a salir huyendo pero, justo antes Akutagawa sujetó su sudadera negra para impedirselo, sintiendo el tirón prefirio soltarla y luego de trastabillar algunos pasos salió corriendo hasta llegar a una malla que dividía el callejón y escaló como pudo, únicamente volteando una vez antes de saltar desde lo más alto y continuar con su escape.
El moreno se quedó con la prenda en la mano viéndo como se alejaba, era obvio que no era parte del enemigo, más bien parecía un mocoso asustado de que un sujeto lo descubriera en aquel lugar durmiendo, cuando estaba más indefenso.
Sintió una extraña incomodidad al darse cuenta de que justo lo había mirado de la misma forma en que los otros niños, él y su hermana, miraban a los hombres que se llevaban a sus compañeros para nunca volver a verlos. Miró la sudadera negra y pensó por un momento en tirarla en el contenedor de enfrente pero no lo hizo, suspiró con pesadez y decidio irse de una buena vez llevándose la prenda sin darse cuenta.
Gracias a Rashômon subió ágilmente por el costado del edificio a su izquierda hasta llegar al techo, la vista desde aquella altura hacia parecer la ciudad como una jungla* de luces, ruido y movimiento...
Avanzó sobre los techos hasta llegar a su vecindario más o menos a una hora en auto desde el centro, aunque no supo que en realidad el tiempo que le tomó llegar a un callejón cercano, tampoco se dio cuenta de cuanto le llevó ir caminando hasta la entrada del edificio en el que estaba su departamento y no notó el momento en que el guardia corrió para que la puerta se abriese automáticamente y fuera más fácil para él avanzar hasta el ascensor.
Ese hombre de mediana edad trabajaba ahí desde antes que él llegase a vivir al edificio y a pesar de que lo había visto bajar y subir incontables veces y en estados diversos, esa era la primera ocasión en todos esos años que el guardia lo veía con cara de preocupación, y le resultó bastante extraño debido a su expresión generalmente seca.
Al momento que el guardia dejaba que la puerta se cerrará Akutagawa caminaba frente al mostrador y dejando la chamarra sobre el, le pidío que la llevará a la lavandería, el empleado se limitó a asentir por la impresión y reaccionando al instante fue corriendo delante de él para presionar el botón del ascensor. Las puertas se abrieron y el moreno entró, el empleado se apresuró a oprimir el botón del último piso y cuando iba saliendo Akutagawa le dio las gracias justo antes de que se cerrará dejando aún más atónito al pobre hombre, unas vacaciones no le vendrían nada mal.
Akutagawa no iba pensando claro desde que ese niño en el callejón lo había mirado de esa forma, mejor dicho, no iba pensando en nada más: ni durante los minutos que el elevador tomó para llegar a la última planta, ni siquiera durante los breves instantes desde que salió y avanzó por el pasillo que daba a la puerta principal de su departamento.
Tuvo la mente en blanco hasta el momento en que finalmente cerró la puerta detrás de él, ese sonido lo trajo a la realidad. Estando adentro y con la mente más relajada dejo las llaves en el mueble cercano a la entrada, se quitó los zapatos y luego de caminar descalzo hasta la sala se sentóeen el primer sillón que pudo, se quedó observado fijamente la mano con la que había tocado la prenda aquella.
Según él, ese niño era huérfano o estúpidamente había escapado de casa, creía que era un mocoso de no más de 16 pues la ropa que llevaba puesta lo mostraba y aunque no estaba sucia o rota, le quedaba algo grande, seguro le ayudaba a protegerse del frío o para esconder lo que robaba; no habia visto su cara porque parte del cuello de la otra chamarra lograba cubrir hasta la nariz, y aquella gorra para nieve* le cubría hasta las cejas únicamente dejando ver sus ojos.
Aunque… qué más daba quién era ese niño y qué rayos hacía ahí, saberlo no le servía de nada y seguir pensando en lo que había pasado era perder el tiempo.
Convencido, Akutagawa se levantó del sillón y se dirigió a su habitación para darse un baño, esperando que eso le ayudará a relajarse y olvidar el asunto, tenía cosas más importantes en las que pensar como los pendientes para el día siguiente.
En resumen había pasado eso.
Pasado de las 10 de la noche, luego de su larga ducha, buscó algo de ropa y con lo primero que encontró salió a la cocina y se preparó algo de cenar pues no tenía que esperar a su hermana ya que no estaba en la ciudad; y aunque lo que preparó no había sido tan exquisito como la comida que Gin cocinaba, honestamente no había estado nada mal.
Luego de lavar y ordenar todo se fue a su habitación.
A diferencia de días anteriores, esa noche el sueño le dio la bienvenida rápidamente y lo acogió entre sus amplios brazos dejando descansar su cuerpo cansado, su mente atormentada y su alma necesitada.
Algunos especialistas hablan de la "higiene del sueño" y, por mencionar algo, dicen que soñar es una señal de que una persona duerme apropiadamente, de ser así, Akutagawa durmió como no lo había hecho en años. Soñó con su hermana, aquella ocasión que fueron a un parque en primavera, la vio tan claramente que creyó tener esa edad de nuevo; podía sentir el cálido roce de los rayos del sol en la piel… ese suave olor a pasto recién cortado embriagando sus pulmones… el hermoso sonido de la voz feliz de Gin llamándolo… definitivamente, un agradable recuerdo hecho sueño.
Las horas de la noche pasaron tranquilas hasta que el amanecer daba señas de querer abrirse paso, para entonces Akutagawa había dejado atrás aquel sueño y dormía tan profundamente que su cuerpo disfrutaba de la paz que el nuevo día traía consigo.
Cuando su cerebro finalmente decidió reaccionar y hacer memoria de lo que debía hacer en el día, Akutagawa recordó que además de ir con Ougai-san y hablar de algunos pormenores de ayer, debía tirar la prenda mugrosa que había llevado a casa, y rápido.
Aquellos recuerdos sacaban a relucir sus debilidades y no podía permitir eso.
Se levantó de la cama y después de lavarse y vestirse, aprovechó su tiempo y desayunó para ir lo más pronto posible con el Líder y arreglar los pendientes que restaban, sería otro día largo, pero nada comparado con el anterior…
o eso creyó.
Notas de autor:
Jungla* - como dice la canción: "bienvenido a la jungla".
Gorro de Yukine* - Según lo que investigue, ese tipo de gorro es llamado simplemente "de nieve" ó "para nieve", y aunque esperaba encontrar un nombre específico no lo hallé, por eso la clave era decir que el estilo del famoso gorro es como el de Yukine de Noragami.
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Empiezo a imaginar que ustedes queridos lectores y lectoras están pensando que nuestro mafioso se enamorará y este fic será todo romance, no descartó nada porque hay que ilusionarse a veces.
Lo que sí puedo prometer es que esta historia tendrá más de 5 capítulos (no diré más detalles porque el fic se puede salar). ¡Gracias por leer el segundo capítulo!
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Io fuera
ㄴ(ㅇㅅㅇ)ㄱ la danza de la victoria, luego de tempos difíciles, hay que celebrar un poco.
