Augustine se encontraba ya ante la puerta de entrada del edificio. Juraría que había despistado a la mujer tatuada. La adrenalina que en aquel momento corría por su torrente sanguíneo parecía haber conseguido que se relajase un poco. Miró su reflejo en una de las cristaleras del edificio, se arregló un poco el pelo y decidió entrar.

Se le cayó el alma a los pies cuando nada más entrar se topó con la mujer tatuada sentada en una silla de las salas de espera. Pero… si la había despistado. ¿En serio había entrado en un edificio gubernamental sólo para tener una bronca con ella?

_ Corres rápido para ser una inglesita mimada._ Me espetó.

_ No soy una inglesita mimada._ Le dije, apretando los puños._ ¿Qué haces aquí?

_ Vengo para una oferta de trabajo… Y a ver si me devuelven mi moto. El transporte público está lleno de madres solteras y Social Justice Warriors… No vuelvo a meterme en esa mierda enlatada.

_ Estoy segura de que las embarazadas te lo agradecerán._ Se había enfadado y había sacado valor para soltarlo.

¿Ella optaba para un trabajo? Por su forma de hablar cualquiera lo diría. Desde luego, no parecía una física de partículas si le preguntaban a Augustine. No es que su aspecto fuera lo que la echara para atrás, ella no era así. Su comportamiento, por otra parte, era una historia completamente distinta.

Estaba pensando qué decirle, cuando se les acercó un hombre trajeado y con gafas de sol. Quizá había visto Men In Black VII demasiadas veces, pero tenía la impresión de que en cualquier momento sacaría un dispositivo para borrarle la memoria.

_ Disculpad._ Se dirigió a Augustine._ ¿Es Usted Augustine Morgan?

_ Sí, soy yo._ Dijo, visiblemente nerviosa.

La otra mujer bufó. Ni que le molestase su nombre.

_ ¿Y es usted Paige Andrómeda Irina Norrington?_ A Augustine le sorprendió que pudiera decir ese nombre completo sin respirar. ¿Tres nombres de pila?

Con todo, no dejaba de resultarle irónico que la llamara "inglesita", su apellido también era inglés.

_ La gente suele llamarme Pain, es más corto._ Espetó ella, asintiendo con la cabeza._ ¿Podéis devolverme mi moto ya? Me dan ganas de potar de estar en un sitio tan pijo.

_ Señoritas... La señorita Lewis quiere hablar con ambas. Podrá discutir con ella el asunto de su moto.

El hombre rebuscó en su bolsillo y les entregó unas tarjetas.

_ Con estas tarjetas de visitante podrán acceder al ascensor._ Augustine extendió la mano y la cogió con nervios. Pain se la arrancó de entre los dedos._ Dirijánse al piso 47 y acudan a la sala de reuniones C, por favor.

_ Toda esta mierda sólo para recuperar mi moto._ Comentó mientras se dirigía al ascensor.

Mientras tanto

Darcy estaba sola. Esperando en aquella habitación. No podía estar más nerviosa. Llevaba meses planeando aquello. Tenía que salir bien. Pero cuando se ponía nerviosa, su humor ácido salía por todas partes, amenazando por desbordar. Encima, había quedado con alguien para aquella reunión y no se había presentado.

Cuando la puerta se abrió y aquellas dos mujeres entraron a la vez, sintió cómo se le encogía el estómago. Estaba tan centrada que no llegó a fijarse en como una tercera persona se colaba por otra puerta y tomaba asiento, discretamente.

Darcy había preparado una presentación con diapositivas, todo un discurso… pero no fue capaz de hacerlo. Eso no era lo suyo. Hacer chistes malos mientras Thor balanceaba su martillo de un lado a otro se le daba de miedo. Hacer los encargos para gente mucho más lista que ella… era fácil.

Pero ahora estaba a la cabeza de Shield. ¿Sabía ponerse seria, si quiera? No se había parado a intentarlo… y todo aquello sólo podía explotar por alguna parte.

_ Me alegra ver que no se han perdido por el camino. Además, llegáis pronto… un par de segundos antes y me habrías pillado en la ducha. Genial, un comienzo genial._ Disculpad… tomad asiento por favor… me gustaría hablaros del proyecto que tenemos en mente.

_ ¿Podré recuperar mi moto cuando te calles?_ Preguntó Pain. Augustine la miró como si hubiera disparado un arma. ¿Así esperaba conseguir un trabajo?

Irónicamente, aquello hizo las cosas mucho más fáciles para Darcy. Tratar con gente de forma seria era difícil. ¿Comportarse con Pain como Pain se comportaba con ella? Eso había sido su día a día toda la adolescencia.

_ ¿La que encontraron en el fondo de un lago… ardiendo?_ Le espetó, ácida._ Sí, te la devolveremos en cuanto me escuches. Así que haz el favor de guardar silencio y sentarte. A ti te interesa lo que tengo que decir. Porque puedes o hacerme caso o lograr que te metamos en una celda.

_ ¿Ves? La tía de las peras enormes tiene ovarios, no como tú._ Pain se encogió de hombros y se sentó. Aquello parecía divertirla.

_ Tengo un nombre. Soy Darcy Lewis, no la tía de las peras. ¿Puedes ser seria por un momento?

_ Oblígame._ Le dijo, guiñándole un ojo._ Pero antes dime qué hace aquí la millonaria.

_ ¿Millonaria?_ Augustine alzó una ceja, la había señalado al decir eso._ Yo no soy millonaria.

_ ¿Eres o no eres la hija de Eleanor Morgan?_ Puso los ojos en blanco._ Me he bebido a morro tantas botellas de whisky con vuestro apellido impreso como para llenar un camión.

_ Bueno, es mi madre la que tiene ese dinero, no yo._ Pain la ponía de los nervios._ Yo sólo intento ganarme de manera honrada.

_ ¿Arriesgando tu vida, entonces?_ Pain sonrió._ Porque para eso nos ha traído la tía de las peras.

_ Está bien, seré la tía de las peras, no sería la primera vez que me llaman así._ Darcy suspiró._ ¿Qué sabes tú de para qué nos has traído aquí?

_ Bueno, la verdad… soy una tonta del culo, pero has visto mi moto, así que si estoy aquí es porque quieres encerrarme, matarme o reclutarme… y dado que no estoy encerrada ni llena de plomo, apuesto por lo tercero.

_ No es una mala deducción para una tonta del bote._ Comentó Darcy, sentándose en el escalón que separaba los asientos de la sala de reuniones del atril.

_ Gracias, Peras._ Dijo Pain, con una sonrisa._ ¿Acerté?

_ La verdad es que… os he traído porque quiero formar un nuevo equipo… los nuevos vengadores.

Augustine abrió mucho los ojos.

_ ¿Dices cómo esos que vuelan y tienen… superpoderes?_ Negó con la cabeza._ ¡Tú no puedes querer que yo trabaje en eso!

_ Pues nuestro ordenador dice que tú eres perfecta para el trabajo._ Darcy la miró._ Y Natasha es bastante inteligente.

_ Genial, tu ordenador se llama Natasha._ Bufó._ Yo trabajo en administración de sistemas… No como heroína.

_ Y si esperas que yo te ayude, estás loca.

Las tres mujeres reaccionaron al instante, girándose hacia la pared contraria. Allí estaba la mujer que antes había entrado. Parecía haber entrado en la treintena recientemente, de cabello castaño y ojos de color miel. Tenía una nariz aguileña y una cicatriz que se la atravesaba. Aunque lo que sin duda llamaba la atención era el arco que le cruzaba la espalda.

_ Tú debes ser Lila_ Aventuró Darcy._ Confieso que pensaba que no ibas a venir.

_ Hacías bien al tener esa impresión. Estuve a punto de no hacerlo_ Contestó._ Sabes… estoy mal de dinero, pero creo que no tanto.

_ Chicas… ¿Podéis al menos escuchar lo que tengo que contar?_ Darcy las miró._ No sé qué impresión doy ahora mismo, pero yo soy una cría de Brooklyn que ha mordido más de lo que podía tragar. Esto habría sido más fácil si ella hubiera venido.

_ ¿Ella?_ Preguntó Augustine.

_ Morgan Stark. Me dijo que vendría. Pero llega tarde.

_ ¿Morgan está involucrada en esto?_ Lila relajó la expresión._ ¿Y quién más? ¿Alguien que conozca?

Augustine Observó a la mujer llamada Lila. Estaba claro que ella sabía más de aquello que Pain o ella misma. Dudaba que hubiera sido escogida por aquel ordenador.

_ No queda nadie más, Lila._ Esta vez fue la chica del arco la que abrió los ojos de par en par._ ¿Por qué crees que precisamente yo estoy al mando? Estaba metida en un cubo de hielo hasta hace tres meses. A día de hoy aún dudo si soy una persona o un fantasmiko.

_ ¿Qué es un fantasmiko?_ Preguntó Lila, alzando una ceja.

_ Es un helado._ Bufó Darcy.

_ Ah… ahora entiendo la broma, Peras._ Repuso Pain.

_ Escuchad, Natasha lo ha dispuesto todo, y si Morgan decide aparecer ella podrá explicaros mejor cómo es el procedimiento. Yo llevo la parte logística… los contratos y los asuntos legales. Ella se ocupa de la parte mecánica… del equipo. Esas cosas.

_ Señorita Lewis. Lleva un rato hablando de mí. ¿Le importaría que me tomase la libertad de presentarme?_ Pronunció una voz desde los altavoces que parecía disponer la sala.

_ Sí, claro, adelante, Natasha._ Darcy hizo un gesto de asentimiento con la mano.

Lila pareció alzar la ceja con incredulidad antes de que las luces de la sala empezaran a atenuarse ligeramente. Aquella voz le era familiar. Y cuando los proyectores de aquella misma sale se conectaron y sobre el atril apareció la figura de Natasha Romanoff, de un tono azul, sus sospechas sólo se confirmaron.

_ ¿Tía Nat?_ Preguntó.

Sabía que ella había muerto, antes de que acabase la guerra del infinito, incluso. Era consciente de su sacrificio había sido clave para superar aquella batalla. Y ahora aquel holograma mostraba una representación perfecta de la mujer.

_ Buenos días, Lila Barton._ El holograma sonrió._ Temo tener que decirte que no soy la Natasha que tú recuerdas. Fui programada a su imagen y semejanza por Morgan Stark, como asistente de industrias Stark.

_ ¿Por qué?_ Lila bajó la mirada _ ¿Por qué te escogió a ti?

_ En sus palabras, Morgan quiso inmortalizar a una de las mayores heroínas que perteneció al grupo conocido como los vengadores.

Lila no hizo la pregunta obvia. ¿Por qué no su padre? Y probablemente la respuesta fuera la que intuiría. Le hacía demasiado daño, del mismo modo que a ella le hería ver aquella figura frente a ella en aquel instante.

_ Vale… ahora hablas mi idioma._ Reconoció Augustine._ Vaya IA…

_ Acepto el cumplido, señorita Morgan._ Natasha hizo un leve asentimiento mientras se sentaba, cerca de Darcy.

De no ser por el color y el brillo, perfectamente habría podido pasar por una humana más en aquella sala. Tanto su forma de hablar como de moverse eran calcadas a las de la persona en la que se inspiraba, y eso ponía nerviosa a Lila, tenía demasiados recuerdos de su tía Nat en la mente.

_ Os comentaré los detalles pertinentes en cuanto a las condiciones de trabajo, ¿Le parece bien, Darcy? Quizá así les interese algo más.

_ Bueno, no veo por qué no. Algo tendremos que hacer mientras Morgan sale del agujero en el que se haya metido.

En las plantas superiores del mismo edificio. Allí era donde se encontraba Morgan. Con unas gafas de protección y un soplete de estaño en la mano derecha. Tenía un lápiz tras la oreja izquierda y en aquel momento se encontraba ultimando los detalles de lo que parecía un pequeño dispositivo de contención.

_ Ain't no mountain high_ Cantaba a pleno pulmón, con los altavoces a todo volumen._ Ain't no valley low, ain't no river wide enough baby

Sin dejar de cantar, apretó un botón. Frente a ella se encontraba un soporte coronado por una esfera. Dentro de la esfera, en su núcleo, parecía haber un núcleo que se estaba formando acumulando corriente eléctrica que manaba de los extremos.

_ Señorita Stark._ Interrumpió una voz de hombre, con acento británico._ Me gustaría insistir en que se está saltando de nuevo los protocolos de seguridad.

_ Calla Jarvis, no me lo recuerdes._ Bufó, acercando un dedo al segundo botón._ Es la vigésima vez que intento esto. Tardaré meses si lo hago.

Levantó la protección de seguridad de un gran botón rojo y lo presionó. El núcleo empezó a adquirir un vivo color azul.

_ Vamos, pequeño… tú puedes..._ Murmuró Morgan, expectante.

El núcleo se fue volviendo paulatinamente más brillante ante la atenta mirada de la castaña.

_ Señorita Stark… los niveles se están saliendo de la escala.

_ Otra vez no… contenlo Jarvis, maldita sea.

Se escuchó un sonido silbante, y la máquina explotó, formando una onda expansiva que empujó a Morgan al suelo y mandó los instrumentos por los aires. La joven se incorporó como buenamente pudo. Le dolía todo.

_ Jarvis… ¿Sigo viva?_ Preguntó, llevándose la mano a la cabeza.

_ Las constantes son estables, señorita. Pero me temo que ha habido ciertos cambios físicos.

_ ¿Cambios físicos?_ Alzó una ceja.

_ Me temo que se le ha quemado el pelo.

Morgan se acercó al espejo y comprobó que su cabello, habitualmente castaño, estaba rubio. Alzó una ceja.

_ Jarvis… pon tinte en mi próxima lista de la compra.

_ De acuerdo, señorita. Me gustaría recordarle de nuevo que llega tarde a su cita con la señorita Lewis.

_ Está bien, está bien. Iré con este look de diva, si insistes tanto.