N/A: Twilight, así como sus personajes, no me pertenece. Yo solo muevo los hilos.
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2. Bella
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-Quiero ir al Amazonas.
Bella no levantó la vista de su libro.
-Hace calor en el Amazonas.
-Aquí adentro también hace calor.
La sala de estar de la casa de sus padres siempre tenía prendido el fuego en la chimenea. Por obvias razones a ellos no les molestaba y Renesmee siempre se sentía acogida por la sala como en un abrazo. La encontraba peligrosa justo por eso: era un hechizo de comodidad y falsa seguridad que la adormilaba.
Los depredadores siempre son tan peligrosos como bellos.
-Forks es una ciudad en Washington donde la temperatura aumenta hasta 23 grados.
-El Amazonas es una selva en Brasil donde la temperatura aumenta hasta aproximadamente 40 grados. No es una diferencia tan grande para mi cuerpo- respondió automáticamente. Si fallaba iba a tener que mandar a Jacob a hablar con ella, pero no iba a fallar, especialmente si se trataba de verlo. No podía seguir caminando a ciegas.
-Forks mide diez kilómetros cuadrados. El Amazonas es una selva gigante- Bella marcó la página y cerró el libro-. Está llena de animales, insectos y plantas desconocidas. Venenos desconocidos por la raza humana y la sobrenatural.
Bella la miraba con atención, interesada por el argumento de su hija. Aún antes del comienzo de su inmortalidad se había dado cuenta de que la vida como vampiro iba a ser bastante rutinaria. Habían pasado un año y ciento cuarenta y tres días desde el ataque Voulturi. No había dejado de contar. Todos los días eran casi iguales y ella, tan acostumbrada a la soledad, no le molestaba en exceso, pero entendía que tal vez a su hija sí, pero ¿por qué el Amazonas?
-No si conoces a alguien local. Los riesgos se reducen a casi...- hizo una pausa deliberada y completamente falsa, mientras sonreía manteniéndole la mirada a su madre -...cero.
Bella dejó su libro a un lado, incorporándose del sofá.
-Si estás tan decidida, supongo que tendremos que comunicárselo a nuestra familia- Bella sonrió. La niña no le devolvió la sonrisa esta vez.
-Y a los Voulturi.
Bella no dejó que la oscuridad opacara su pequeña chispa de entusiasmo.
-Empecemos por tu padre- dijo, y Renesmee supo que ya había ganado.
