Abrió los ojos, soñolienta. ¿En qué momento se había dormido? Sintiendo un peso cálido sobre su cabeza, miró alrededor, y se encontró con Senku profundamente dormido. Seguramente, los dos se habían encontrado tan cómodos que eventualmente apenas cerraron los ojos se durmieron, tan cansados que estaban por los esfuerzos del día. Se encontró con que sus dedos seguían entrelazados de una forma relajada, y sintió calor en las mejillas al pensar en lo que había pasado en la última hora. Sin proponérselo, hizo algo como confesar sus sentimientos, y lo más increíble es que el científico-lógico-antiamor le había correspondido, aunque sólo con unos gestos de cariño, no medió ninguna palabra para asegurarlo. Pero se imaginaba que no era fácil para Senku expresarse en algo que no fuese lógico o científico, y no iba a hacerle una dramática declaración de amor, no era su estilo para nada, hasta ella dudaría si no estaba alucinando si eso pasaba de la nada. Aunque después de esto, quizás algún día.
Con mucho cuidado, se comenzó a alejar de Senku, apoyándole ambos brazos al lado del cuerpo, procurando no despertarlo. En puntillas de pie, se fue de su choza, y se estiró un poco, esa breve siesta la había contracturado un poco.
- ¡Kohaku, ahí estás! –llamó preocupada y casi gritando su hermana Ruri
- Shhhh, baja la voz Ruri, que Senku logró dormir, tiene que descansar
- ¿Y cómo está? Están todos muy preocupados, con la escena que vieron
- No está bien, va a tener que reposar durante al menos una semana, pero su vida no corre peligro. Voy a dejarlo ahí en mi cama al menos uno o dos días, así mejora más rápido sin hacer esfuerzos
- Eso será difícil, pero vamos a ayudarte...pero si él estará en tu cama, ¿dónde vas a dormir tú?
- Eeeh…no lo había pensado, pero puedo hacerme otra cama, o duermo en una bolsa de dormir, estoy acostumbrada –por un momento se le cruzó la imagen de dormir juntos y se puso nerviosa…pero no, la cama era pequeña y la prioridad era que descanse bien-.
- Buena idea, pero déjanos a nosotros hacerte la cama, seguro que todos querrán colaborar para que nuestro jefe mejore su estado pronto –sonrió dulcemente y agregó con suavidad- Todos aprendieron a quererlo, a
- Antes o después. Es un muy buen hombre.
- Sí, lo es –dijo ausentemente, una ráfaga de recuerdos le vinieron a la mente, de todo lo que hizo por ellos desde que se conocieron
- Hermana, voy a buscarles algo de comer, seguro habrá que ayudarlo a alimentarse para cuando despierte.
- Yo te ayudo, quiero hablar con los curanderos de la aldea para que me den consejos sobre tratamientos para que mejore.
Las hermanas se fueron juntas, y a la hora Kohaku volvió sola, con una bandeja de comida para ella y él. Lo encontró todavía dormido…le dio pena despertarlo, pero necesitaba alimentarse para reponer fuerzas y nutrientes. Se lo veía tan tranquilo, su piel impecablemente suave y….dioses, era atractivo de verdad. Quizás le faltaba un poco de músculo, aunque ahora que tenía por segunda vez la oportunidad de verlo con el torso descubierto (la primera había sido al poco de conocerse, al buscar esa arena negra que se pegaba a la piedra) podía apreciar que estaba bastante tonificado y hasta marcado...nada mal. Pero como nunca ejercitaba, no tenía tampoco los músculos de Kinro o Taiju.
Aprovechando la oportunidad, acercó un dedo para rozarle la cara, y lo acarició muy suavemente con una sonrisa suave en el rostro. La frente, la pequeña nariz, sus suaves mejillas, la línea de la mandíbula… Poco a poco lo fue acercando a su boca, hasta que se animó a rozar su labio inferior. Se sentía un poco reseco, pero a la vez muy cálido y carnoso. Se mordió su propio labio, dándose cuenta de que quería besarlo en realidad, pero no iba a hacerlo con él dormido. ¿O sí? Quería que su primer beso fuera compartido, sino iba a arrepentirse. Pero quería sentir cómo era estar tan cerca de él, sólo para acostumbrarse un poco a cómo sería y no ponerse tan nerviosa si realmente pasaba, así que lentamente comenzó a acercarse hasta estar muy cerca, tanto que sus narices casi se rozaban y podía sentir su cálido aliento casi en su boca…
Pero de pronto se encontró con una enorme mirada carmesí que la miraba directamente a sus ojos aguamarina, y se quedó tan sorprendida por lo repentino que no tuvo el reflejo de alejarse lo suficientemente rápido, aunque al final lo hizo y casi se cae para atrás.
- Oooh, no imaginaba eso de ti leona, así que acechando y queriéndote aprovechar de una víctima inconsciente –le dijo con una sonrisa pícara, sólo para transformarla en una arrogante antes de decir – No pensaba que estabas tan desesperada por mí.
- ¡Cállate maldito! No-no es lo que piensas –dijo con la cara como un tomate, quería enterrarse de la vergüenza.
- ¿No? Salvo que estuviera pasando por una deficiencia respiratoria y tuvieras que reanimarme con respiración boca a boca, y seguramente ni conozcas esa técnica médica, no hay otro motivo para que estés tan cerca de mi cara, ¿no te parece? Vamos, confiesa leona, no eres tan mentirosa, y tus excusas dan lástima.
- No entiendo nada de lo que dijiste al principio…pero…bueno, basta –tenía que hacer otra cosa urgentemente, esto no estaba ayudando- Te traje tu comida, así que pensaba acomodarte para eso.
- ¿Cambiando de tema? De acuerdo, por esta vez te saldrás con la tuya, no sirve de nada presionarte, sino temo que me vas a golpear hasta callarme, y ahora mismo no me interesa sentir más dolor. Por otro lado, no necesito tu ayuda para eso, puedo comer solo.
- No, les prometí a todos que te cuidaría, y cuantos menos movimientos hagas, más rápido será tu recuperación. Ni siquiera tu lógica ni tu ciencia pueden negar eso –dijo señalándolo con seguridad, para tratar de ganarle en algo y hacerle olvidar lo anterior.
- Diez billones de puntos por eso, tengo que reconocerlo.
Kohaku ayudó a levantarlo un poco, lo vio hacer una mueca de dolor, pero al menos ya no le pedía que lo deje quieto, así que debía estar un poco mejor de los golpes. Seguía con la ropa cortada y dejando ver su torso, pero en ese momento no le molestaba a ninguno, y prefería dejarlo así para ver el avance de los moretones y cortes. Acercando el bowl de sopa y el de arroz con carne, fue intercalando la comida dándosela en la boca con los palillos y la cuchara, y aprovechando ella también para comer. Se sentía raro hacer eso, le parecía algo bastante íntimo…pero en este momento era por fuerza mayor, no por un acto romántico. Lo vio a los ojos y él no dejaba ver ninguna expresión, así que sólo comían en silencio, aunque un par de veces se miraron a los ojos, sólo para terminar ambos mirando al piso rápidamente, levemente sonrojados. Cuando terminaron, la rubia acomodó los platos a un costado y lo volvió a acostar nuevamente.
La estaba poniendo incómoda que el científico estuviera tan callado, y después del momento tierno que pasaron juntos, esperaba que él haga algún gesto de acercamiento, pero no lo hizo. Hasta se lo veía más reservado y evasivo, si fuera posible. ¿Y si sólo lo había hecho para consolarla antes? Podía ser, pero también recordó que el corazón de él latía desenfrenadamente, con lo cual sí sintió algo de verdad. Aaaaah, qué frustrante estaba siendo otra vez enredarse con esos pensamientos.
- Hey leona, ven aquí –le señaló con un gesto de la mano.
- ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?
- No, más bien que estoy tentado de reírme y no me va a hacer bien. Acércate y lo voy a solucionar.
- ¿Qué es lo gracioso? –Se acercó de todas formas, con una mirada sospechosa.
- Acércate más. Vamos, no estoy en condiciones de hacerte nada malo, ahórrate la desconfianza –bufó irritado – Si quieres saberlo, tienes algo en la cara y se me va a hacer más fácil sacártelo que decirte dónde está.
Kohaku se acercó, más tranquila, seguro era un resto de comida (¡qué vergüenza, de todas formas!). Le acercó su cara, y Senku con delicadeza le pasó el pulgar por la comisura de la boca con su mano izquierda, como si estuviera limpiando algo (confirmado, era comida). Aunque era algo inocente, no pudo evitar los nervios y sonrojarse ante ese contacto tan cercano en la boca. De pronto, con una sonrisa malvada, el joven la agarró por atrás de su cabeza con la otra mano, la acercó más a su cara y le dijo con un tono divertido y pícaro:
- Yo también puedo poner excusas ¿ves? ¿De verdad pensaste que te saldrías con la tuya después de lo que intentaste hacer?
Y adelantando su propia cabeza, la besó. Los ojos de Kohaku casi se salieron de sus cuencas, todo había pasado demasiado rápido, pero la realidad es que sí estaban haciendo contacto sus labios. Y no sólo sus labios, apenas estaba absorbiendo la sensación de su primer beso, cuando sintió la lengua de Senku que empujaba sus labios, y ella jadeó de la sorpresa por el atrevimiento y por la inesperada sensación salvaje pero suave y húmeda, momento que Senku aprovechó para introducir su lengua más profundamente. Wow, eso no era un beso normal, había algo intenso e incontrolable que incluso le dio un escalofrío por todo el cuerpo, y sintió que se le incendiaban las entrañas. Tal era el shock que no pudo ni responderle el beso, tampoco sabía bien cómo hacerlo, tan rápido e intenso que se movía, incluso llegó a sentir el sabor de la comida en su boca. Le pareció una eternidad, pero apenas habían pasado un par de segundos, cuando Senku terminó el beso, no sin antes darle un suave mordisco a su labio inferior, lo que la hizo gemir involuntariamente. Seguía en blanco, no lograba reaccionar, más que mirar esos ojos color sangre, que de pronto parecían más oscuros de lo que solían ser. Senku la había besado… y de qué manera.
- Ahí lo tienes, tanto que lo querías. ¿Satisfecha? –su sonrisa ladina y confiada no abandonó su rostro, aunque aprovechó el momento para calmar él también su respiración y el calor que se había generado en su cuerpo. Quería más, mucho más, sobre todo sentirla corresponder el beso, pero tenía que reconocer que había sido tan sorpresivo que la pobre no tuvo mucha opción. De todas formas, en su estado no podrían hacer nada por ahora, así que sólo se conformó haciendo eso. Como sabía que iba a ser incómodo el siguiente momento, optó por hacerlo más fácil para ambos, ya que ella seguía como petrificada en vida todavía.
- Bueno, voy a dormir un poco más, te conviene aprovechar para hacer tus cosas, ya que insistes tanto en cuidarme mientras estoy despierto.
Cerró los ojos, pero siguió escuchando atentamente, hasta que percibió el sonido de unos pasos alejándose de él y de la choza. Rió por lo bajo, y suspiró antes de decir para sí mismo.
- Esto se volvió muy interesante, diez billones por ciento de seguro. Voy a cazar a una leona.
Bueno, y esto sigue y sigue... se está caldeando el ambiente, ¿no les parece?. Comenten si les gustó o qué les pareció, eso me ayuda a desarrollar mejor la historia! :D Hasta el próximo capítulo!
