-Vínculo-
II. Respuesta incorrecta
[Rated: K+]
La batalla contra el Imperio Alvarez y Acnologia hacía un año que había terminado. Y, con ello, todo en Magnolia y en el gremio de magos de Fairy Tail se había asentado, volviendo así a la normalidad en la que vivían. Una normalidad que usualmente estaba envuelta en el caos, pero, eso sí, era su normalidad, a lo que estaban acostumbrados.
En ese momento, todos se encontraban en la recepción por el premio que le habían otorgado a Lucy por su libro. Levy miró con vista panorámica todo el desastre que los integrantes de su gremio estaban formando. Su vista recorrió a todos y cada uno de sus amigos, su familia y, por último, llegó a Gajeel.
Suspiró entre feliz y nerviosa, con cierta sensación de incertidumbre recorriendo su sistema. Hacía ya algún tiempo que estaban juntos formalmente. Todos sabían lo que había entre ellos porque tampoco pretendían esconderlo como en tiempos pasados, cuando grandes amenazas se cernían sobre sus cabezas en el período de guerras que vivieron.
Se amaban, eran felices. Y lo que ahora venía era tan grande que Levy se sentía abrumada y preocupada por la reacción del Dragon Slayer de Hierro. Pero ya no podía esconderlo más. Necesitaba exteriorizarlo, decírselo y saber qué pensaba él.
Algunos días atrás, se había empezado a sentir mal. Eran las típicas náuseas matutinas, el cansancio generalizado y la falta del período menstrual propio de la gestación. Levy era alguien inteligente, así que ató cabos pronto y fue a confirmarlo con Porlyusica, quien, literalmente, le había dicho que los humanos solo pensaban en tener sexo como conejos. Sin embargo, eso solo era una fachada porque justo después le sonrío ampliamente, dándole su apoyo.
Aquella misma noche, al llegar a casa, estaba decidida a contárselo a Gajeel, pero, al verlo, la congoja se apoderó de todo su ser y no fue capaz de hacerlo. Y así habían pasado algunos días y no había podido hablar con él sobre aquel tema tan importante para ella y para su futuro como pareja, como familia.
Sin embargo, no estaba dispuesta a dejarlo pasar ni un día más. Lo vio a lo lejos, charlando con Natsu y observó las muecas extrañas que hacía en su cara mientras hablaba con él. La relación entre ellos era una especia de amor-odio que le hacía mucha gracia.
–¡Gajeel! –lo llamó, alegre, envalentonada.
El chico sonrió con felicidad. El solo verla hacía que se estremeciera. Nunca pensó que podría tener una vida tan plena ni a una chica tan increíble a su lado.
Se dirigió hacia el lugar donde Levy estaba y la notó acercándose a él y poniéndose de puntillas para susurrarle algo al oído. En un principio, pensó que sería un juego o que incluso le diría algo picante, pero lo que no tenía previsto era que escucharía aquellas palabras que cambiarían su vida para siempre.
–Gajeel, estoy embarazada. Vamos a tener un bebé.
Aquellas frases le retumbaron en el cerebro, empezó a sudar con nerviosismo y su rostro se puso completamente rojo. No sabía qué contestar. Se giró un poco y la vio, radiante, sonriente, nerviosa, con algunas lágrimas pendiendo de sus preciosos ojos. Pero no sabía qué carajos decir. Estaba asustado, en realidad. Aquella noticia le había pillado por sorpresa.
–¿Gajeel? –susurró despacio.
Al ver que no profería una sola palabra y que dirigía su mirada hacia el suelo preocupado, Levy cambió su semblante. La decepción se plasmó en su rostro y sintió las lágrimas desbordándole los párpados y bajando por sus mejillas.
–Siento que no te haya agradado la noticia –dijo ella con algo de desdén.
Aquello provocó que Gajeel levantara la cabeza y la observara directamente. Se dio cuenta, en ese preciso instante, de que la había fastidiado de nuevo. Se la veía apenada, defraudada, y eso era lo último que quería en el mundo.
Levy se dio la vuelta y se dirigió hacia un balcón próximo para tomar algo de aire.
–¡Levy, espera! –gritó ligeramente Gajeel, pero la maga de escritura sólida no se detuvo y decidió seguirla.
Cuando llegó, Levy estaba cerca de la barandilla, con las manos apoyadas allí y mirando a la nada, como si intentara descifrar algo que no se encontraba presente a su alrededor.
Le rodeó con los brazos el cuerpo, aspirando el aroma de su pelo, sintiendo que no era capaz de hacer nada si ella no estaba a su lado.
–Déjame sola un rato, por favor –masculló con la voz quebrada.
Pero Gajeel no estaba dispuesto a hacer eso. Nunca la volvería a dejar sola, pasara lo que pasase. Sabía que se había equivocado, pero estaba dispuesto a enmendar todo lo que había hecho mal. Era un experto en equivocarse, eso lo tenía claro, pero sabía que la maga de escritura sólida era quien mejor lo entendía y que, si le explicaba cómo se había sentido al escuchar la noticia, al final acabaría comprendiéndolo todo.
En lugar de irse, le dio la vuelta suavemente. Llevó sus manos hasta su cuello y le alzó el rostro para mirarla, para tranquilizarla, para hacerle saber que la apoyaba y que lo haría siempre.
Se sintió como un monstruo al verla tan decepcionada, triste y asustada. No debería haber tenido aquella reacción tan absurda. Tener un hijo con la chica a la que amaba era una noticia increíble, pero se había bloqueado y ahora tocaba pedir perdón.
–Perdóname, Levy.
–No me pidas perdón por no querer que esté embarazada, es algo que no puedes cambiar –le dijo, dolida, e intentó apartarse de él, pero Gajeel no la dejó.
–No es eso. Mírame, joder –le dijo y volvió a moverle la cara, se acercó mucho más hacia ella, pegando sus cuerpos al máximo y mirándola con una intensidad con la que nunca lo había hecho–. No es que no quiera que estés embarazada.
–Pues eso ha parecido. Tu reacción me ha dicho que estabas asustado.
–Y lo estaba –Levy se sorprendió por su rotundidad porque, en cierto modo, le estaba dando la razón–. Claro que estaba asustado. Lo estoy, de hecho, porque no sé si voy a ser un buen padre. He estado solo la mayor parte de mi vida y no sé cómo actuar, no sé si voy a ser capaz de hacer las cosas bien. Pero eso no significa que no quiera que esto suceda.
Bajó la mano hasta depositarla sobre el vientre todavía plano de la chica y sonrió ligeramente, mientras Levy veía sus ojos brillando con emoción y comenzaba, a su vez, a tranquilizarse.
–Lo siento mucho. Estoy feliz de saber que vamos a ser uno más. Me has enseñado tantas cosas que ya no sé ni como compensarte. Y que ahora me regales esto me ha hecho quedarme bloqueado y sin palabras. Te quiero, Levy, y sé que tú también a pesar de que sea un idiota.
La chica se echó a reír con felicidad y se abalanzó sobre él para abrazarlo y besarlo. Aunque al principio le había hecho mucho daño que Gajeel no le hubiese contestado apropiadamente, ahora lo entendía todo. Y no podía sentirse más feliz.
–Sí que eres un idiota. Pero también es verdad que te quiero.
Gajeel la alzó entre sus brazos, mientras la chica no podía para de reír, y la besó con dulzura.
–Se lo tenemos que decir a Lily –apuntó la chica cuando por fin pudo tocar el suelo con sus pies, sin saber que se encontraba justo detrás de ellos y que había observado y escuchado todo.
–¿Decirme el qué? –preguntó Lily fingiendo que no lo había presenciado todo.
–No te pongas celoso, gatito. Vamos a tener un bebé –informó el dragón de hierro mientras sostenía a Levy de la cintura.
–Vaya, eso sí que es una sorpresa. Espero que sea igual de inteligente y guapo que Levy. Si se parece a ti, tendremos un problema.
–Estúpido gato –dijo Gajeel, algo desdeñoso, pero en broma, mientras el exceed y Levy se reían sin parar.
–Enhorabuena, chicos. Es una gran noticia.
Los tres se abrazaron y Gajeel depositó un pequeño beso en la sien de Levy, haciéndole saber con aquel gesto que nunca la abandonaría y agradeciéndole que hubiese sido capaz de darle tanta luz a una vida llena de sombras.
Nota de la autora:
Sí, sí, sé que he estado meses sin actualizar esto y lo siento. El próximo one-shot tardará mucho menos, lo garantizo.
En primer lugar, gracias por el apoyo, por los reviews, los favs y follows que siempre me motivan a seguir.
Este one-shot especialmente va dedicado a persefomina, que me pidió que escribiera sobre este momento. No olvidéis que podéis pedirme cualquier momento Gajevy que os guste para que lo desarrolle. Si no tengo peticiones, pues me limitaré a escribir sobre el guión que tenía previsto.
Sin más, me despido. Gracias de nuevo por todo.
¡Nos leemos pronto!
