Nota del autor primero.
Bueno la cosa sigue estando regular, ya lo estaba hace un par de semana cuando empezó todo esto del confinamiento y comencé a escribir este Fanfics. Y aunque estamos seguros de que os estáis portando muy bien y que la sagrada misión de ver capítulos viejos de tus animes favoritos y caminar en pelotas por el pasillo estáen buenas manos.
Tenemos que reconocer que lo de estar todo el día encerrado se empieza a notar y no nos referimos solo al olor, porque nuestra profesión nos ha enseñado a convivir con las montañas de calzoncillos, nos referimos al aislamiento, a la soledad, a dibujar corazoncito en la ventana mientras vemos alejarse el cartero comercial y llamar nosotros a Vodafone solo porque echamos de menos la voz de otro ser humano. Todo echamos de menos poder tomar una cerveza con los colegas y aunque evidentemente han surgido unas cuantas alternativas porque el ingenio humano es imbatible cuando se trata de encontrar escusas para beber. Hay un límite de cervezas que puede uno bajarse mientras habla de Anime y Manga por una Webcam.
(Concretamente son 24 pero lo desaconsejamos por algún motivo acabar desnudo cantando el segundo Opening de Naruto solo resulta gracioso cuando lo hace al aire libre). Y por eso, porque estamos desesperados y esta mañana he valorado volver a ducharme. He preparado de subir este capítulo de Fanfics con los que vivir la experiencia extrema de echar unas risas con los amigos sin abandonar el calor de nuestro Bunker esterilizado y que espero que ayuden a sobrellevar una situación especialmente grave para nosotros desde comenzó todo estos no he ganado ninguna piedra como recompensa.
Una pequeña Charla.
Caminado por las calles llenas de gentes. En donde se escuchaban gritos y golpes fuertes en todo parte. El apuesto Yato miraba con una sonrisa en su rostro a todas las personas que lo saludarla en su pequeña caminata de regresa a su barco.
"Joven Maestro". Dijo una persona apareciendo instantáneamente al frente de Yato inclinándose un poco hacia adelante.
Era un Hombre que tiene el pelo rojo con un flequillo de corte recto y una trenza corta. Tienen un par de pelos rojos como de gato que sobresale de su cabello, además de las segundas orejas puntiagudas que poseen. Levanta la cabeza mostrando sus ojos rojos, pequeñas cejas negras y gruesas y una tez pálida.
Usa una vestimenta formal, particularmente un chaleco rojo sobre una camisa blanca y una corbata a rayas rojas y blancas, y pantalones de vestir azul marino. Detrás de la espalda del hombre también tienen una cola negra como un gato.
"Opera-san ¿Qué haces aquí?". Pregunta Yato mirando a su asistente con una ceja levantada.
"Comprando provisiones y suministro para el viaje". Respondió el hombre sin ninguna clase de emoción en su voz.
"Mn". Yato comenzó a caminar de nuevo con Opera detrás de él. "Aun padre no ha llamado". Dijo Yato con voz un poco asustado.
"No… Pero Sengoku Llamo por lo sucedido". Dijo Opera detrás de Yato. "Lo deje hablando con Visha, creo que está muy enojado"
Yato suspiro de alivio de saber que su Familia no lo llamo y siguió caminando mientras seguía hablando con Opera. "Bueno al menos nadie salió herido". Yato no le interesaba en lo absoluto la opinión de Sengoku.
Opero puso los ojos blanco y dijo. "La isla que destruimos estaba protegida por un Yonkō y era una de sus bases".
"Ellos se lo buscaron, ¿Quién sería el estúpido de secuestrar o asesinar a un Noble Mundial? solo un Idiota sin sentido común haría eso". Dijo Yato llegando a puerto. "Además viste como esas bestias como miraban con lujuria a Ika-chan, Merecían morir mil veces por su ofensa". Termino Yato con una gran sonrisa alegre en su cara.
Opera suspira cansado y dijo: "Lo dice el hombre que mirar con anhelo los pechos Ikaros-sama".
Yato se congelo mientras que Opera siguió caminando con tranquilidad y su cola se balancea en el aire. "Si tu prometida se entero de esto, creo que no le va a gustar para nada". Opera ni siquiera miró a su maestro en lo más mínimo.
Un aire frio recorrió su columna haciendo temblar un poco. Cuando escucha nuevamente hablar su asistente.
"Como también cortejando a la princesa de este Reino. Si fuera usted me suicidaría". Opera dejo de caminar y con una sonrisa burlona en su rostro miró a su Maestro.
Un sudor frio recorrió su cuerpo y su pierna comenzó a temblar de miedo. "Tu… Tu… No piensa decirle todo esto a esa bruja". Dijo Yato con voz miedo y sus ojos mostraban terror.
"¿Quién sabe?". Opera se encoje de hombro como si no le importaba.
"Soy tu Amo… No me puede amenazar con esto". Dijo Yato mirando con Odio a su asistente.
"Mi hermanita es la asistente de tu prometida y son como hermanas y Como su hermano mayor debo ayudar en todo lo que me piden". Opera dijo con una sonrisa a un más grande.
"Pero… Pero… Creía que éramos amigos, no me pueda hacerme esto". Dijo Yato con tono triste.
"Lo siento mi Señor, pero es mi deber de informa de esto a tu Madre y tu prometida". Opera se inclino cordialmente delante de Yato.
"Ella no me gusta, Reiju-chan es la indicada para ser mi esposa incluso Ika-chan es mucho mejor que ella". Yato miro a su asistente con algo de rabia.
"Mm" El asistente se encoje de hombro como si no le importaba. "Sabes que ese compromiso no se puede romper". Dijo Opera mientras caminaban.
Yato con un largo suspiro y dijo: "Lo sé, pero esa bruja está loca. No recuerda lo que paso hace 7 años atrás"
El hombre asiente con la cabeza y miró a su señor como si fuera un completo idiota:"Fue tu culpa por insultara en el momento que se conocieron"
Los dos se quedaron en silencio por unos minutos antes de llegar a su barco.
Delante de ellos había un enorme Galeón y en sus velas estar dibujado el imponente símbolo de la Familia Beal y en la cima de este hasta casi invisible el símbolo del Gobierno Mundial ondeándose con el viento de mar.
En el muelle había decenas de hombres y mujeres trabajando en subir los suministros al barco con gran rapidez y facilidad. Las personas que estaban trabajando en el muelle pararon de hacer sus deberes y se inclinaron con respeto.
Yato mueve su mano para que siguieran trabajando y sube a su barco. En la cubierta había cuatro cañones de artillería pesada y varáis personas limpiando el piso del barco. En el Galeón había varias habitaciones, Uno para uso personal, uno para Ikaros, uno para su asistente y el capitán y los otros era para su tripulación. Había una cocina, Baños, sala de mando y el timo.
A cuanto a la tripulación, serian 15 serían oficiales, 25 marinos, 20 grumetes o aspirantes a marino, 10 pajes o niños aprendices y 20 artilleros. Aparte de estos hay que añadir a los soldados embarcados que sumarían una compañía de unos 125 hombres, una cifra muy superior a la habitual en cualquier Navío pirata o del gobierno Mundial.
"Amo Yato Bienvenido de vuelta". Dijo un hombre alto, alto, de aproximadamente 6'3 ", que usa pantalones de vestir negros, una camisa de vestir blanca con corbata morada y un chaleco morado. También usa guantes de color negro, y tiende a mantener su cabello largo en una cola de caballo fuertemente atada. Sus ojos son rojos y usa un monóculo que descansa sobre su puente nasal.
"Capitán Walter, levanta la cabeza". Dijo Yato mirando al hombre mayor con sus hermosos ojos.
"Hai". El hombre enderezo su cuerpo elegantemente y miró a los ojos a su Maestro. "El almirante de Flota Sengoku está furiosa por lo que hicimos". Reportó el hombre con voz tranquila y una sonrisa de alegría en sus labios.
Yato se queda mirando al hombre en silencio por algunos segundos antes de hablar: "Debería estar agradecido por destruir esa base pirata que tanto problema llevo el nuevo mundo". Yato alza su Nariz con grandeza y orgullo.
"Si padre llama me avisan de inmediato mientras tanto voy a ver a Ikaros-chan". Dijo Yato con una gran sonrisa y no le importo la opinión del almirante Sengoku. "Y Opera-san, le dice a Haku que prepare el platillo favorito de Ikaros-chan". Ordeno el Joven Beal y opera asiente con la cabeza.
"Señor Walter, ¿para cuándo el barco estará listo para partir?". Pregunta Yato con voz seria.
"En un par de hora cuando los muchachos suban los suministro". Dijo el hombre mayor con calma.
"Bien". Dijo Yato cuando comenzó a caminar hacia la habitación de Ikaros. "Nuestro próximo destino será Dressrosa ". Yato dijo antes de cerrar la puerta de la habitación.
"Hai". Gritaron los dos hombres.
