—No te quiero aquí —soltó Charlie tras escuchar el plan de Alastor para atraer gente.

Le parecía ridiculo que un alfa, en especial ese alfa, quisiera ayudarle a rehabilitar a los betas y omegas, le era inconcebible tal idea.

Y seguramente todos sus posibles huéspedes pensarian lo mismo.

—¡Oh, dulzura! —se rió Alastor desapareciendo su bastón—, no tendrás mejores oportunidades ni ofertas, eso te lo puedo asegurar —dijo confiado de sus palabras.

Charlie frunció levemente el ceño.

Intento ser amable con él, dejarle hablar, pero no entendía porque tanto altruismo, aún si era solamente para no aburrirse, no le inspiraba confianza.

Sabía que no solo ella estaría en una situación complicada, tener a un alfa con una reputación tan sucia al lado de los escasos omegas del infierno era una mala decisión lo viera por donde lo viera.

Alastor era una mala decisión.

—No hay manera de que acepte que te quedes —insistió Charlie cruzándose de brazos, su forma demoniaca daba a entender que de ser necesario usaría la fuerza.

Dazzle y Razzle se colocaron a cada lado de la chica, listos para pelear.

Alastor frunció levemente el entrecejo, eso resultó ser más complicado de lo que pensó. La princesa no era tan ingenua como había pensado.

—Dejame replantear mi propuesta, Charlotte —pidió con una sonrisa torcida ladeando levemente la cabeza—, a cambio de dejarme quedar y ver como se desarrolla tu ridiculo proyecto, le daré protección a los residentes de este lugar.

Charlie enarco una ceja.

Vaggie al lado de Angel, permanecían en el sofá, con una mano cubriendo su nariz y boca, las feromonas de ambos demonios se habían vuelto asfixiantes y no sabían en qué momento uno saltaría sobre el otro.

—¿Que ganas Radio Demon? —gruño la chica y su cabello ondeo tras liberar fuego infernal.

Alastor entonces lanzó una suave onda de interferencia tras reír suavemente.

—Un pozo de diversión sin fin —comentó dando un paso hacia la chica.

Charlie de pronto quedó cubierta por dos figuras enormes que gruñian y cuyos ojos rojos tenían por objetivo a Alastor.

—No te creo —soltó la chica cruzándose de brazos, sonriendo dulcemente al demonio que ahora era blanco de sus guardianes.

Alastor al ver que las cabras demonio no le darían paso suspiro derrotado, definitivamente no salió como esperaba.

Hacia una semana había visto a la chica pelear en televisión abierta con la reportera cuando esta insulto a los omegas y a los betas, desatando la ira de la chica quien no dudó en saltar hacia la alfa. Desatando una batalla campal en el estudio. Claro que fue tema del infierno durante varios días, tanto así que había llegado hasta sus oídos.

Al escuchar del proyecto de la chica, supo que sería una total tontería, un fracaso sin igual y eso no era algo que podía dejar pasar tan facilmente, despues de todo, no todos los días tenías a un alfa queriendo cuidar y rehabilitar a pecadores sin remedio. Eso era digno de su presencia.

Sin embargo, no considero que la chica odiara a los alfas, al grado de que ocultaba su propia naturaleza y no quería la ayuda de ninguno de ellos.

—Una de mis tantas cualidades —musito mirando hacia Dazzle y Razzle que no paraban de gruñir—, es el siempre decir la verdad, no hay pelos en mi boca linda.

Charlie miró de reojo hacia ambos omegas que se habían mantenido a una distancia prudente y al ver como estos estaban de incómodos, hizo ceder sus feromonas.

—Conozco tu naturaleza, Alastor. Se que odias a los omegas, no quiero a alguien tan peligroso como tu rondando a esas criaturas —amenazó Charlie volviendo a su forma normal, Alastor al ver esto desapareció su estática—, si digo que sí —gruñó después de un momento—, ¿me darás tu palabra de que no lastimaras a ningún huésped en este hotel? —dijo aún con duda.

No quería a Alastor ahí, no confiaba en él, pero en parte sabía que tenía razón. Estarían muchos omegas congregados en un solo lugar, las malas lenguas hablan.

Y los alfas son peligrosos.

—No los odio, hermosa —aclaro acomodando su monoculo—, los encuentro fascinanstes e inutiles al mismo tiempo, ¿no es así? —rió mirando hacia los omegas que le fruncieron el ceño—, no tendrás que preocuparte de que les haga algo, tienes mi palabra —sonrió abiertamente al decirlo.

Charlie suspiró derrotada.

Alastor no se iría con un no por respuesta y definitivamente no quería estar más tiempo discutiendo con él, sederia, pero a la primera señal de que algo andaba mal, utilizará hasta el último de sus respiros para sacarlo de los terrenos Magne.

—Yo, como futura heredera al trono, te ordeno que prestes tu protección en este hotel, sin ninguno de tus trucos raros y solo con la condición de que no tocaras a ningún huésped —dijo Charlie, que llegado a ese punto, estaba más dudosa que segura—, solo si así lo consideras prudente.

Alastor sonrió satisfecho.

—Me parece justo —rió mirando hacia ambos omegas.

—Pero te lo advierto Alastor, no aceptaré ningún juego de tu parte —amenazó la chica al ver como el demonio comenzaba a alejarse.

—Claro, claro.

Camino hacia Vaggie que le lanzó una mirada de ira mientras Angel le sonrió burlonamente desde la barra. Para ambos la presencia de Alastor solo significaba una cosa: las cosas iban a cambiar.

—Sonríe querida —Vaggie casi grito al sentir la caricia del demonio en su mentón—, nunca estás del todo vestido sin una sonrisa —aconsejo Alastor dedicándole una mirada burlona a la chica, esta no hizo más que fruncir el ceño. Entonces su atención se centró en Angel, el cual ensanchó sus sonrisa al verse observado y centro de atención de aquella penetrante mirada—, ¿este es todo el personal? —preguntó mirando a Angel de pies a cabeza.

Aquella mirada, encendió más de un sentido en Angel Dust.

—Lo es —contestó Charlie desde su espalda mirándolo acercarse a Angel.

—¿Y que haces tu, mi afeminado amigo? —preguntó con una sonrisa coqueta, Angel enarco una ceja y se recargo suavemente en la barra, sacando el pecho.

—Puedo chuparte el pene —bromeo con la mejor de sus sonrisas.

Alastor soltó una suave risa antes de inclinarse y susurrar a su oído.

—Mas tarde —comento para separarse un poco y que sus ojos se encontraran durante un instante. Se enderezó y dio la vuelta, dejando a Angel con las palabras en la boca. Se dirigió hacia Charlie sin desaparecer su sonrisa—. Para que veas que realmente ayudare —dijo con su radiofónica voz—, permite presentarte a dos personas que le pueden ayudar a tu establecimiento.

—Nada de alfas —le dijo Charlie inmediatamente.

—Nada de alfas —repitió Alastor caminando hacia la chimenea, chasqueo los dedos y esta se iluminó. De pronto estaba como nueva, introdujo su mano y extrajo una bola negra, que al abrir el ojo vio a los presentes—, esta pequeña, se llama Niffty —comentó dejándola caer una vez que esta tomó su forma.

Niffty observó a los presentes entre curiosa y confundida.

—¿Una alfa? —pregunto y su ojo viajó al otro par—, ¿omegas? —su vista voló hacia Alastor encontrándose con una mirada de advertencia—. Un gusto, soy Niffty —saludo tras regresar su atención a los presentes tratando de no pensar en la naturaleza de ellos.

Y antes de que ninguno pudiera decir nada, se puso a limpiar, pues la mirada de Alastor, comenzaba a inquietarla.

Charlie miró hacia Vaggie, está apretaba su lanza sin despegar la vista de Alastor quien veía entretenido como Niffty limpiaba.

Por su parte, Angel se había ido a sentar en el sofá, de alguna manera, las feromonas de ese alfa le ponia los pelos de punta y después de su pequeño juego de miradas, supo que debía poner un poco de distancia, por experiencia sabía que los alfas como él, eran peligrosos.

—¡Oh! Tengo a la persona perfecta para tu recepción —comentó antes de que una onda de interferencia invocará a un alto gato gris que al verse fuera de su zona de confort comenzó a insultar a Alastor—, Husk, tengo el trabajo perfecto para ti —le dijo ignorando el reclamo de su amigo.

—¿Te crees que soy tu puto payaso personal o una mierda así? —le gruño molesto mirando desaparecer su partida y con ella, todo el dinero de la mesa.

—Tal vez —soltó tras morderse levemente el labio inferior—, decidí tomar prestados tus servicios para un acto de caridad en el que voy a trabajar de ahora en adelante.

Husk rodó los ojos, nada bueno saldría de rodearse con Alastor, era algo que sabía muy bien, pero si había traído su trasero hasta ahí, no le quedaba más que resignarse.

—¿Ahora que es hijo de puta? —gruño mirando el lugar en donde estaba, mirando de pronto que el actor porno estaba ahí.

—¿Husk?

La voz de Alastor le hizo volver la vista al frente encontrándose con la penetrante mirada de este y casi pudo jurar, que una advertencia silenciosa.

—Quiero que seas el recepcionista de este hotelucho y antes de que digas nada —dijo invocando una botella—, haré tu estadía muy cómoda.

Husk frunció levemente el ceño.

—¿Crees que puedes comprarme con palabras bonitas y una botella de alcohol barato? —le gruño caminando hacia la barra antes de tomar de golpe la botella—, ¡pues puedes!

Alastor sonrió satisfecho al verlo pasar detrás de la barra, pero el gruñido de Vaggie le hizo chasquear la lengua.

—¡Deja que se quede! —pidió Angel riendo desde el sillón.

—¿Recuerdas dónde estás puta barata? —siseo la chica señalando hacia Husk que ya era abordado por Charlie, preguntando tantas cosas que el gato se sintió asediado.

—Soy puta, pero no barata —aclaro Angel riendo—, deja que se quede, te aseguro que los adictos agradecerán poder liberar un poco su abstinencia... bueno, eso claro cuando tengan más pacientes —se burló llevándose una mano a la boca.

Vaggie iba a decir algo más cuando la voz de Charlie le detuvo.

—Tiene razón Vaggie —la aludida le vio incrédula—, muchos no soportaran estar tanto tiempo alejados de sus venenos, es mejor así.

Angel rio antes de ponerse de pie, sabía que era una verdad irrefutable, lo cual le causaba más gracias al ver como Vaggie debía ceder ante su pareja.

—Si me disculpan, iré a tomar un baño, esta noche tengo cita con Valentino —comentó dirigiéndose hacia las escaleras.

—No, ¿otra vez Angel? —se quejó Vaggie.

—¡Contrato es contrato! Prometo no hacer nada mas —rio subiendo las escaleras ante la mirada de los recién llegados.

Alastor al verlo retirarse, rió suavemente.

—Llamame ignorante, pero ¿no se supone que eso no debería pasar? —pregunto Alastor con las manos tras su espalda.

—Valentino tiene los supresores de Angel —se quejó Charlie cruzándose de brazos—, y si no vuelve con él, corre el riesgo de que le llegue su celo y no lo pueda controlar.

Al escuchar eso, Alastor sonrió sutilmente.

—¿Está próximo?

Charlie frunció el ceño antes de sonreírle.

—Esos detalles no te los puedo dar, ¿puedes entender el por qué no? —dijo burlona.

Cuando se vió descubierto, Alastor río por lo bajo encogiéndose de hombros.

—Claro que sí —dijo sin más mirando hacia las escaleras por donde el olor a café se perdía—, tiene un aroma bastante peculiar.

—Lo tiene —concordo Charlie caminando hacia Vaggie, bastante segura que eso último lo dijo sin pensarlo—, no lo toques Alastor, te lo advierto.

—No me atrevería —comentó mirando a ambas chicas subir las escaleras.

—Puedes recorrer el hotel, pero no rompas nada ni hagas nada raro —advirtió perdiendose en las escaleras.

Alastor al verse dejado atrás sonrió divertido.

—¿Que carajos hacemos aquí Alastor? —se quejó Husk ya seguro de que las chicas no lo escuchaban.

Niffty paro de limpiar y caminó hacia ambos hombres.

—Buscamos a mi omega —comentó restándole importancia. Tanto Husk como Niffty se lanzaron una mirada.

—Ningún omega a satisfacido lo que con tantas ansias buscas Alastor —dijo Niffty—, ¿por qué habríamos de encontrarlo aquí? —quiso saber la chica.

—Porque en un par de semanas, cuando este lugar abra, estará repleto de posibles candidatos —resolvió con orgullo.

Husk entonces pensó en Angel.

Si bien era un beta, tenía un olfato más desarrollado que el resto y eso le permitía diferenciar ciertas esencias y la de Angel, definitivamente llamaba la atención.

Y estaba seguro que no fue él único que lo noto.


Estoy muy emocionada con este proyecto. Considero que tiene potencial y que les va a agradar owo.

Nos leemos luego.