*Antes de empezar el capitulo una nota, al principio iba hacer los orígenes, pero me dio mucha flojera así que ya no lo hice. Y ya tenía escrito algo, así que tuve que borrarlo. Luego cuándo ya tenía algo escrito, mientras me bañaba (así es, yo me baño ;';) decidí volver a borrarlo y empezar de nuevo y me dije "Si, así de verga lo quiero, que sufran muajajaja", okey la risa me la acabo de inventar. En fin; espero que les guste el capitulo. *

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~Rechazados~

Miraba desde Lo más alto de la torre eiffel la esplendorosa vista de aquel maravilloso paisaje.

Lastima que no lo pudiera disfrutar tanto como le hubiera gustado.

¿En que momento fue que no se dio cuenta? ¿Por que era tan estúpido y despistado? Nunca se imagino que Wendy, la chica de la que esta totalmente enamorado le gustaba él, aquel chico de cabellos rubios que era muy popular en la escuela, gracias a su padre, un diseñador muy importante del país. Y quizás, del mundo.

La amaba. Siempre la había admirado, respetado, tenía un sentimiento profundo en su interior.

Tenia muchas esperanzas con ella. Se había imaginado en el altar con ella, tener una hermosa y acogedora familia con ella, y hasta tener una adorable mascota.

Pero aquellas fantasías fueron destrozadas por la horrenda realidad, por el rechazo de la pelirroja.

Y volviendo al presente, se encontraba en su forma de super héroe, el consideraba que era la única forma para poder estar en aquel hermoso lugar a tal altura.

Quería llorar.

Desahogarse.

Gritar hasta no poder más.

Tenía su pequeño y frágil corazón roto, en muchos pedazos.

Se había confesado en lo que el creía un perfecto día, pero Wendy lo rechazo y aquello le dolió.

Pero lo que más le dolió fue saber por qué o por quién lo rechazo. A ella ya le gustaba alguien, y peor, era aquel modelo con el que sabía que jamás tendría oportunidad de vencerlo.

Sinceramente, no le caía mal, aunque hubiesen empezado con el pie equivocado, sin embargo, no podía evitar sentir mucho rencor hacia el rubio por el simple hecho de ser el amor de su amor.

Y no sólo le rechazo, también le había comparado con el modelo, dando a entender que el era mucho mejor que el castaño.

Y después de eso... ya no sabia si por lo menos seguirían siendo aunque sea amigos.

"¿Que tiene él que yo no?"

Eran sus pensamientos.

El era un super héroe que tenía que luchar contra los akumas, junto a su compañero Chat Noir. Era así desde hace casi dos años, siempre ocultando su lugar y llevando una doble vida.

¿De qué servía salvar a miles de personas si al final tú saldrías lastimado? Sólo emocionalmete.

Y lo único que él podría hacer era contemplar la hermosa vista desde aquella altura, y jusgarze por ser tan idiota.

Jamás encontraría el amor.

Se convencía de aquello.

Con cada pensamiento se sentía peor.

"NO, Evita los pensamientos negativos. No quieres que un akuma venga por ti. ¿Que clase de héroe sería si me dejara akumatizar? ¡No pienses en cosas negativas!"

Pero sabía que aquello era casi imposible.

Aunque quisiera, no podía hacer que su pecho dejará de doler.

Sus ojos poco a poco empezaban a cristalizar se.

Admitía que la brisa que le recorría por todo el cuerpo era encantadora.

Tenía que tratar de calmarse. Despejar un poco su mente. Distraerse con algo. ¡Incluso un akuma podría ayudarle! ¿Pero en que estaba pensando? Los akumas son malos.

Tenia que controlar la furia y tristeza que sentía en esos momentos.

Logró escuchar apenas un pequeño sonido, como un objeto cayendo pero con cierta elegancia y astucia. Pero ignoró aquello.

Hasta que sintió una respiración por su cuello, haciéndolo sobre saltar un poco.

-¿Me extrañaste? - escucho aquella voz que no quería escuchar. Se puso de pie de inmediato y lo miro fijamente de manera indiferente. - Sé que me extrañaste. - ronroneo el felino con una sonrisa pícara. ¿Cómo es que el podría estar siempre tan tranquilo y alegre? A veces lo envidiaba.

-¿Qué haces aquí?- dijo muy directo cruzándose de brazos. Tenía una mirada de pocos amigos.

-¿Qué hago aquí? Ver a mi amado bichito. - sonrió juguetón. Hasta que noto la seriedad del castaño y un poco el color de sus ojos. - ¿Te paso algo? - pregunto preocupado. No le gustaba cuando su adorado bichito estaba así, sin su radiante sonrisa que lo caracterizaba.

-Es algo que no te incumbe. - contestó en seco y le dio la espalda. El castaño sabía que no ganaba nada con desquitarse con el rubio, él no tenía la culpa de nada... o al menos eso creía él...

Su vista se fijaba en el cielo oscuro que era iluminado por las pocas estrellas que este poseía.

Ahora todo estaba en silencio, un silencio que le sorprendió ya que esperaba algún mal chiste de parte de su compañero. Aunque tampoco era como que le disgustaba el silencio, todo lo contrario, así era mucho mejor.

Pero aquel magnífico silencio desapareció.

Sintió como los largos y fuertes brazos del rubio rodeaban su cintura, apegando lo más al mayor. Haciendo mucho la diferencia de altura.

Un detalle que sería bueno mencionar, es que Lordbug mide 1.64 centímetros y apenas tiene 17 años. Mientras que Chat Noir, de 18 años posee una estatura de 1.74 cm.

-Te amo. - su voz sonaba ligeramente temblorosa, suponiendo que eran los nervios. El castaño no lo veía, pero en las mejillas del gatito se podía apreciar apenas un sonrojo.

¿Se le confesó?

"No, eso no es posible. Deber estar jugando... Él y yo somos hombres, sería algo muy extraño. "

-¡Déjate de juegos!- alzó la voz y lo apartó muy bruscamente de él, provocando que el mayor sintiera un dolor en su pecho. - No estoy de humor para tus ridículos juegos. Será mejor que me dejes sólo. - aclaró mientras lo miraba fríamente.

Chat no podía comprender por qué su bichito castaño le hablaba de esa manera. ¿Que le había ocurrido? Ahora se sentía aún más preocupado.

-Mi Lord... - noto que el mencionado estaba molesto y confundido por algo. Quizás el creía que la confesión que le acababa de hacer era un broma. - No es ningún Juego. Yo realmente te amo. - dijo reflejando una enorme sonrisa que podía transmitir Muchas cosas.

Alegría, felicidad, amor, cariño, admiración, esperanza e ilusión. También se veía confiado.

"Perfecto, ahora el gato tonto se confesó. ¿Podía ser peor este día?"

Y como si la mala suerte quisiera molestar al de traje de mariquita, una tormentosa lluvia se hizo presente, y no faltaría mucho para que los truenos también se hicieran presentes.

El castaño no quería herir sus sentimientos, sabía perfectamente lo que se sentía ser rechazado.

Pero tampoco es como si le diera una oportunidad y final feliz, claro que no.

La lluvia intensificaba con cada minuto que pasaba.

Todavía se seguía repitiendo en la mente que era una broma. Pero parecía de verdad no ser lo.

-Lord... lo amo, y lo repetiré las veces que sean necesarios. ¡Lo amo! ¡TE AMO! -

-¡CÁLLATE! - grito de la nada sorprendiendo al mayor. - Yo no siento lo mismo por ti. Sólo te veo como un buen compañero. -

-Pues te voy a enamorar. - dijo como si nada. En su mirada de podía reflejar lo decidió que estaba.

-Chat... no estoy de un buen humor para esto. Lo siento, pero quiero estar solo. - el castaño esperaba que su compañero entendiera, quería estar solo, aunque quizás aquello no sería una buena idea, ya que los akumas son atraídos por esos sentimientos destruidos.

La lluvia seguía cayendo encima.

-Entonces cuéntame que te sucedió. Puedes confiar en mí. - comentó, ambos se miraban apreciando el color de ojos que traía el otro. Bueno, en caso de Lordbug sólo un ojo, ya que Chat tenía un parche en el otro ojo.

-Tu mismo me has dicho que no se debe confiar en nadie. - aclaró mirándolo con una sonrisa arrogante. - Será mejor que te vaya- fue interrumpido sutilmente.

-¡Se que lo que te dije! Pero puedes confiar en él amor de tu vida. -

-Deja de decir esas cosas que jamás sucederán. Escucha, no quiero ser malo contigo pero... no estoy de humor para aguantar esto. -

-¿Tanto te dolió lo que te hicieron? Lord... puedes decirme, no me burlare. - Chat puso sus manos sobre los hombres del castaño.

¿Que perdía entonces?

Quizás así podía Desahogarse un poco. Tenia que liberar lo que tenía adentro. Y Chat le ha mostrado durante casi dos años que si podía confiar en él.

Pero... ¿como se lo diría? Tendría que contarle todo lo sucedido, aunque tendría que cuidar de no decir un dato o detalle de más que hiciera que Chat descubriera su identidad.

-¡Me rechazaron! - grito ahogado. Las lágrimas salieron sin control, pasando por sus suaves y delicadas mejillas.

Incluso cuando lloraba, se veía hermoso.

Pero Chat no quería que el llorará por alguien que no fuera él.

-Mi Lord... - lo abrazo.

Lo necesitaba.

Y el menor podía sentir la gentil protección del mayor. No le importaba, necesitaba un abrazo.

-¡La amaba! Pero me rechazo por que le gustaba alguien más. Y y-yo n-no puedo competir contra é-él. - lloró en su hombro; el castaño rodeo con sus brazos el cuello del mayor, gritando, gimiendo de dolor. No podía controlar su respiración.

-Tranquilo, respira hondo y tranquilo. - dijo el rubio mientras acariciaba su sedoso pelo castaño, aquel que siempre ansiaba tocar.

Mientras el de traje de mariquita seguía llorando, el de traje de gato negro tampoco se encontraba del todo contento.

Jamás pensó en ese detalle, ese detalle de que su bichito ya amaba a alguien más. Nunca se lo había imaginado.

Y también le dolía.

Le dolía que el castaño jamás hubiera pensando en él como un posible amor.

No importaba cuanto se mojará en la fría lluvia, lo único que importaba ahora era el contacto del otro.

-¿Ya estas mejor?- pregunto con una sonrisa triste. Pero sabía finjir muy bien.

-S-Si... G-Gracias... - dijo apenas mientras se separaba de él mayor y se secaba las lágrimas.

-Escucha bichito, esa chica no sabe apreciar bien lo que tiene enfrente suyo. Perdóname pero es una estúpida. Eres un chico asombroso, genial, de buen corazón y si ella no supo corresponderte es por que ella no te merece. - Chat simplemente no podía decirle "No te rindas, si la amas lucha por ella", claro que no, porque no le gustaría que su bichito si consiguiera a su amor.

El gatito estaba siendo un poco egoísta.

-Chat... Es que... Cuándo no soy Lordbug, soy torpe, despistado y un inútil. -

-¿Y eso que? También puedes llegar hacer valiente, amable y tierno. Y deberías dejar de andar detrás de alguien, y mejor ir con quién anda detrás de ti. - dijo mientras acariciaba con las llenas de sus dedos sus mejillas, y miraba aquellos ojos opacos.

-Chat... Perdóname. - su miraba se fijo en el suelo.

-¿Por qué? -

-Por no saber valorarte. Por no darme cuenta de tus indirectas. Por no ser más amable y dulce contigo. Por no poder corresponder tus senmientos... -

-Bichito... ¿No me darás una oportunidad? -

-Y-Yo... me tengo que ir. Perdón. - estaba apunto de irse usando su yoyo, pero Chat tomó de sus muñecas con fuerza.-¿Chat? Déjame ir. - le ordenó.

-No. - contestó, por primera vez neutral. Sin ninguna expresión en su rostro.

-Chat, déjame ir. - repitió forzando el agarre del mayor. Pero no podía liberarse. - Sueltame. - aclaró molesto de la actitud del chico. - Por favor, ya me tengo que ir. -

-No te vayas. Quiero estar mas tiempo contigo. -

-¡¿Por qué te cuesta tanto trabajo el aceptar que tú y yo jamás seremos algo?!-

El mayor lo soltó y abrió de par en par sus ojos mostrando la sorpresa y cuánto le había dolido lo que le dijo su bichito.

Lordbug se sentía enojado con sigo mismo, sabía que había cometido un gran error el haberle dicho eso al rubio. No tenía que ser tan cruel con él.

Y en vez de disculparse, se quedó callado, en vez de abrazarlo, le dio la espalda, en vez de quedarse para arreglar las cosas, huyó.

Dejando al insólito rubio completamente solo.

-Con que así se siente el dolor... Es terrible... - murmuró el rubio sintiendo como su pecho no paraba de doler.

El había rechazado a Muchas chicas en su forma civil, pero jamás había experimentando que se siente el ser rechazado.

Decidió irse y volver a casa. Mientras su corazón era destrozado lentamente.

Dipper entró a su habitación, mientras observaba como su kawami traía una mirada de preocupación.

-¿No crees que fuiste muy duro con él? Es tu compañero de combate. Creo que debes disculparte. - dijo la adorable y pequeña criatura.

-Lo se... pero ya me tenía cansado. Si lo vuelvo a ver me disculpo con él. -

-¿No crees que un akuma vaya por él? -

-Oh demonios... Esperemos y no. -

Mientras tanto con Bill...

El chico se había arumbado en su cama pensando en miles de cosas.

-Hey chico... no estés mal por él, ¿Sabes que te hará sentir mejor? ¡El helado! Deberíamos ir a comer ¿No crees?- dijo el pequeño kawami azul cielo. Aunque pensaba que quizás no era buen momento para hablar con su portador.

Pero jamás se espero lo que el rubio haría a continuación.

-¿Estar mal? ¡No lo estoy! Hehehe... lo que pasa es que mi bichito no quiere admitir que me ama. Pero yo le haré entender que así es. - sonrió retorcidamente, en sus ojos se podía ver la poca curdura que tenía. Y que negaba por completo el rechazo del castaño.

-Chico... ¿Estas bien?- pregunto el pequeño kawami un poco preocupado.

-Estoy de maravilla. -

¿Que mejor manera de ocultar la cruel realidad con la fantasía soñada?

Aquella noche un akuma no lo poseyó, en cambio, su locura si.

Por que no siempre los akumas tienen que ser los villanos en estas historias.

Fin del capítulo #01

última nota. estoy publicando en fanfiction mis historias en wattpad desordenadas. por lo tanto habrán algunas que tengan mucha mejor ortografía y redacción que las otras.

los que si puedo jurar es que las que son Billdip (no todas, pero si la mayoría), Klance (que solo tengo una) y quizás dos Kaishin tengan muy mala ortografía por ende al ser las más antiguas.

Pirámide del Faraón Bill y su secuela, Amor Eterno de Klance, Mi Amada Mariquita (está), Ven Conmigo Mi pequeño Lobo, Haunted la precuela de "End" y la misma End son las que más faltas ortográficas tienen. En cuanto el shipp de Kaishin las que más tienen son "Mi Amor Hacia ti" y la de "Shinichi".

en fin, esto es todo. nos vemos la próxima!