Sin Tabúes Parte 1
Mencionar las palabras «vagina», «pene», «coito», «preservativo», etc. en algunos contextos hace que mucha gente se lleve las manos a la cabeza. Es curioso que algo tan básico como la sexualidad provoque esas reacciones. Además, el tabú no solo se restringe a situaciones «políticamente correctas», también se puede encontrar en multitud de familias o incluso en colegios o institutos. Parece ser que el sexo no es un tema familiar ni escolar.
Que el sexo en la sociedad se vea como un tabú, sobre todo en la familia o en la educación, tiene graves consecuencias. A lo largo de nuestra vida, este va a tener su propio papel, tanto a nivel de desarrollo biológico como social.Si tratamos la sexualidad como algo incómodo y lo ignoramos, vamos a caer en déficits de educación sexual. Una educación que necesita de un diálogo honesto y abierto.
La educación sexual cimienta a lo largo del crecimiento de un individuo una manera de vivir saludablemente su sexualidad. Solo hace falta revisar las causas de las disfunciones sexuales y su gran prevalencia en la población; la mayoría de los problemas relacionados con el sexo vienen derivados de la existencia de una ansiedad asociada a las relaciones sexuales. Y esto es debido en gran medida a los múltiples mitos y prejuicios sexuales que se alejan de la realidad.
La sexualidad es una parte esencial de nuestra vida, y si queremos enriquecernos en ella bien haríamos en no tratarla como un tabú. Así, solo con la educación, la investigación y el diálogo podemos acabar con los mitos que lo rodean.
Lamentablemente no muchos lo ven asi, en especial las familias que son muy conservadoras, principalmente las familias religiosas, que como basan todo en la biblia consideran que el solo hablar de sexo corromperá a sus hijos y los volvera unos pervertidos.
Este era el caso de un chico llamado Bertholdt Hoover, era hijo de un pastor, por lo que hablar de cualquier cosa que no fuera la biblia estaba prohibido. Todos los días debía de levantarse muy temprano para acompañar a su padre a hacer los preparativos para la misa de la iglesia, debía demostrar ser un chico ejemplar siempre. Su madre era igual de conservadora y lo único que hacia era obedecer las órdenes de su esposo y cuando llego a la pubertad comenzo a vigilarlo en la puerta del baño para evitar que tocara sus partes intimas, ya que lo consideraba a algo obsceno.
-Bertholdt, esperamos mucho de ti, algún día será tu deber ocupar mi lugar como pastor y dar la misa todos los días- le decía siempre su padre, quien estaba sentado en la cabecera de la mesa porque estaban desayunando.
-Pero yo quiero ir a la universidad- susurro Bertholdt mientras movia la cuchara para jugar con su plato con cereal.
-¡Tonterías!- su padre alzo la voz.
Bertholdt solo agacho más la cabeza.
-Bertholdt, hijo, tu padre tiene razón- su madre estaba sentada en la otra cabecera- La universidad es nada más un lugar donde los jóvenes de hoy van con la excusa de estudiar, pero en realidad es un lugar donde llevan a cabo sus bajos instintsos, como si fueran animales- despues de decir eso ultimo se persigno.
Bertholdt solo rodo los ojos, hablar con sus padres era algo prácticamente imposible.
-Debo irme a la escuela, se me hace tarde- se paro de la mesa y tomo su mochila.
-Una vez termines la secundaria, haras a un lado tus estudios y te dedicaras a leer la biblia del nuevo y antiguo testamento para que sepas que es lo que debe de hacer un pastor- comento Blake.
-Adiós- fue todo lo que dijo Betholdt antes de caminar para la puerta.
-No olvides tu sueter- le recordó Faye.
-Pero hace calor.
-No busques excusas absurdas para andar de exhibicionista en la calle, ponte el sueter- le ordeno Blake.
Bertholdt, a mala gana, fue a su habitación y se coloco su sueter, para despues salir de su casa, para su suerte el sol estaba tras las nubes, asi que no sudaria como otros días. En verdad sus padres eran muy poco flexibles hasta con la ropa.
Aunque no era el único, todo su vecindario era muy conservador, lo que significaba que si hacias algo que no estaba de acuerdo a sus ideales, en poco tiempo todos se enterarían, lo que significaba que todos te mirarian como un pecador.
-Maldita opresión- maldijo en cuanto se aseguro que estaba alejado de su vecindario y a pocos metros de la escuela.
-Y que lo digas- comento una voz femenina.
Bertholdt no se asusto ante eso, nada más miro para ambos lados y bajo un poco la mirada, ya que era muy alto, y se encontro con una chica baja de estatura y cabellos negros.
-Buenos días, Pieck.
-Buen dia, Berth- Pieck correspondio el saludo- Si sigues creciendo asi, llegaras a tocarle los pies a Dios.
Ambos rieron ante eso, para despues continuar caminando.
-Si te escucharan te regañarían por decir blasfemias contra Dios- opino Bertholdt- lo cual es increíble, ya no podemos hablar porque todo es pecado.
-No me sorprende, ya de por si estamos controlados con la forma de vestir- Pieck tomo su larga falda con una mano y la movia un poco para hacer referencia de esta.
-Es frustrante que no te dejen usar pantalones.
-Mis padres dicen que solo los hombres pueden usarlos porque ellos son los que trabajan, mientras la mujer debe de encargarse de los hijos y del hogar. Ademas, la última vez que los use lo pase mal- miro la palma de sus manos.
Bertholdt y Pieck eran vecinos y amigos desde que eran pequeños. Se conocieron en una de las tantas reuniones que Blake realizaba en su casa e invitaba a todos los vecinos, la mayoría de niños no quería ser amigo de Bertholdt porque al ser hijo de un pastor pensaban que era igual de aburrido y extremista que su padre, y Pieck también era rechazada por las niñas, ya que no era mucho de jugar con muñecas, sino que le gustaba estar en el jardin buscando insectos, lo cual solo provocaba que se ensuciara su vestido con tierra.
Bertholdt, en un intento por ayudarla para evitar que la regañen, la llevo a su habitación y le presto una muda de ropa limpia suya, la cual le quedo algo grande, provocando risas entre ambos.
Mas la reacción de sus padres al verla asi no fue de gracias, sino de enojo, para empezar porque había estado a solas con un hombre en un habitación, luego porque usaba pantalones y por no saber comportarse como una niña.
Dias despues, cuando Pieck regreso a casa de Bertholdt, en compañía de sus padres, para devolverle su ropa, vio que las manos de Pieck estaban muy rojas e hinchadas.
-Sigo sin creer que te golpearan por eso- Bertholdt apretó sus puños.
-No pasa nada- Pieck le resto importancia al asunto- Ademas fue asi como nos hicimos amigos.
-Si, unos que siempre deben de esconderse porque la amistad entre un hombre y una mujer no puede ser.
En efecto, desde que se hicieron amigos, Bertholdt y Pieck solo podían jugar a escondidas de todos, ya que era muy mal visto ver solos a una niña con un niño.
-¿Por qué estas molesto tan temprano, Berth?- Pieck conocía muy bien a Bertholdt, tanto que sabia que esa no era su molestia principal- ¿Tu papa te volvió a decir que dejes de ilusionarte con la universidad?
Bertholdt solo suspiro.
-Si- volteo para ver a Pieck- Supongo que te dijeron lo mismo.
-Más o menos- Pieck detuvo su andar- Es algo gracioso.
-¿Qué cosa?
-Bueno, mis padres ya se hicieron la idea que tu reemplazaras a tu padre como pastor, y como se llevan de maravilla con los tuyos, me dijeron que acordaorn con ellos que, tu y yo, nos casariamos al cumplir la mayoría de edad.
Bertholdt se quedo palido al escuchar eso.
-Ahora que lo pienso no es nada gracioso, sin ofender pero no quiero casarme contigo- fue lo primero que comento Pieck.
-Yo…yo…tampoco- fue lo primero que dijo Bertholdt cuando volvió en si- No…no es que no seas linda…solo…que…te veo como una hermana menor, nunca te veria con otros ojos- aclaro.
-Para mi es lo mismo, eres mi hermano mayor, mi giganton hermano mayor- bromeo.
Volvieron a reir ante eso, pero fueron interrumpidos por la campana de la escuela que anunciaba el inicio de clases, lo que provoco que ambos comenzaran a correr antes de que el profesor cerrara la puerta del salón de clases.
Afortunadamente pudieron llegar a pocos segundos de que el maestro cerrara la puerta.
-Jovenes, la puntualidad es un valor muy importante- opino el maestro mientras los dejaba pasar- Espero que no se vuelva a repetir esto.
-No se volvera a repetir, maestro Reiss- dijo Bertholdt.
Una vez tomaron asiento, el profesor dio comienzo a la clase que era de historia.
Un tema que era muy aburrido para todos, pero en caso de Bertholdt se podría decir que era una clase vergonozsa, ya que por alguna razon, que no lograba entender, en esa clase era cuando aparecia una erección entre sus piernas.
En cuanto llego la hora del descanso, todos salieron corriendo excepto por Bertholdt, quien estaba encorbado en su pupitre.
-Joven Bertholdt, ¿no piensa salir al descanso?-le pregunto el maestro.
-…-Bertholdt no dijo nada solo se encorbo más y agacho la mirada, ya que tenia la cara roja por la vergüenza que sentía
-¿Se siente bien?
-…-de nuevo no respondio.
El maestro se preocupo por su actutiud, asi que se puso de pie y camino hasta quedar enfrente de Bertholdt, lo que provoco que este se cubriera aquellla zona con ambas manos y no levantara la cabeza porque no tenía el valor de verlo a la cara.
-Mmmm, creo que entiendo un poco la situación- el maestro se alejo un poco- Descuida, te dare tu espacio- regreso a su escritorio, del cual saco un libro- Pero cuando te sientas un poco mas comodo, puedes hablar ocnmigo- se volvió acercra para poner un libro en su pupitre
Bertholdt levanto un poco la miarada para ver el libro que tenia como titulo en la portada "Educacion sexual integral", despues levanto un poco más la mirada para ver a su maestro.
- Lo único que puedo aconsejarte por ahora, es que vayas al baño y trates de solucionar eso. Yo también fui joven, y a tu edad los chicos te devoraran vivo si te ven asi.
-¿So-Solucionar?- Bertholdt no entendia a lo que se referia.
-Digo que trates de hacer que tu erección desaparezca. Y mejor hazlo rapido porque te queda muy poco tiempo de receso.
Bertholdt asintio, tomo el libro que le había entregado, se puso de pie y fue corriendo al baño, cubriéndose esa zona con ayuda del libro y cuidando de que no lo vean.
En su mente pasaba lo que le acaba de decir su maestro, asi que lo que tenia era una erección, era un nuevo descubrieminto para el, solo el nombre porque desde hace algunas semanas ya estaba teniendo erecciones involuntariamente. Al no entender que le pasaba con su cuerpo, decidio hablar con su padre, la única respuesta que recibio fue que tenia el demonio dentro suyo y que debía de arrodillarse y rezar para que Dios se lo quitara; también desde ese dia sus padres le prohibieron irse a dormir con la puerta cerrada, ya que debían de vigilarlo para que no cayera en la tentación de tocar al diablo, porque eso solo provocaría que se fuera directo al infierno.
Lo ultimo que le dijeron fue que no debía de hablar nunca de ese asunto con nadie, ni siquiera con el, porque eso solo fortaleceria al demonio que tenia en su interior y se negaba a dejarlo en paz.
En definitiva, no fue una buena respuesta, pero su padre era la única persona adulta con la que sentia que podía hablar sobre eso, hasta ese momento.
Paso un buen rato en el baño hasta que logro calmar su erección, como lo hacia normalmente, pensando en la biblia, cosas aburridas y feas, lo cual fue unos 10 segundos antes de que terminara el receso, por lo que regreso corriendo al salón de clases, no sin antes esconder el libro dentro de su ropa, para evitar burlas.
Cuando termino la clase, Bertholdt espero a que todos se fueran para poder hablar con su maestro.
-¿Se te ofrece algo?, Bertholdt- pregunto el hombre al verlo todavía en el salón.
-Ammm, solo quería agradecerle la ayuda- volvió agachar la cabeza- y devolverle su libro- se acerco un poco y le extendió el libro.
-No es nada, mi trabajo no es solo educar sino velar por el bienestar de mis alumnos. En cuanto al libro, te lo puedes quedar.
-Pero… no lo necesito mas para…
-Bertholdt, no te di ese libro solo para que pudieras disimular tu problema- hizo parentesis en lo ultimo- sino para que te eduques, es bueno que sepas que sucede con tu cuerpo ya que esta es la estapa donde experimentaras mas cambios, algunos son buenos y otros son malo.
-Mi padre dijo que…bueno...en la billia…el demonio…-Bertoldt solo balbuceaba-¿entiende a lo que me refiero?
El maesto se llevo una mano a la barbilla.
-Creo que si, despues de todo eres hijo del pastor Blake Hoover, sin ofender pero eso explica tu desinformación.
-No me ofende, solo que…no se que pensar… de por si no debería de hablar esto con usted….mi padre me dijo que solo fortalecería la demonio que crecia en mi interior.
El hombre trato de no reirse, aunque se le escapo un pequeña risa. Lo cual solo hizo sentir mal a Bertholdt porque se sentía como un tonto por haber creido en lo que su padre decia.
-Lo siento, no puede evitarlo- una vez se calmo volvió a ponerse serio- Escucha Bertholdt, entiendo que tus padres tengan otra forma de pensar y que crean que hablar de eso es malo, pero no te pueden privar del derecho a saber que sucede con tu cuerpo y los cambios por los que pasaras.
-¿Entonces no es malo que hable de esto con usted?-pregunto incrédulo.
-Claro que no, y no lo digo solo por ser tu maestro, tambien soy padre, tengo una niña de tu edad, y lo que más quiero es que este informada de todo porque quiero que tome buenas decisiones por su cuenta.
-Si lo dice asi no suena tan mal.
-Y no lo es, solo lo hacen parecer asi.
-Gracias por hablar conmigo, maestro Reiss.
-Dime mejor Zeke, me hace sentir menos viejo.
-¿Esa no es una falta de respeto?
-No para mí.
-Muy bien…maestro Zeke.
-Mucho mejor.
-Ya debo de irme a casa, de seguro se preguntaran donde estoy.
-Entonces date prisa, y ten cuidado de que no te descubran con eso.
-Lo hare, lo prometo. Hasta mañana- Bertholdt salio del salon de clases y comenzo a correr con dirección a su casa, en donde claro le hicieron un interrogatorio de porque tardo tanto en regresar de la escuela ya que tenían calculado el tiempo que le tomaba llegar a casa de la única excusa fue decir que se sentía un poco mal y lo mandaron a la enfermería, lo que al parecer creyeron. Una vez solucionado eso, se fue a su habitación.
-Bertholdt, si vas a cerrar la puerta de tu habitación, no te olvides de esto- Blake le extendió una biblia- El diablo siempre esta tentando, asi que lee la biblia cuando te sientas tentado y despues has tu tarea.
-Lo hare, padre- Bretholdt acepto la biblia y se fue a su habiatcion, donde cerro la puerta y miro la biblia. No es que la odiara solo que ya estaba harto, no había dia en que no dejara de leerla y ya se sabía la mayoría de párrafos de memoria, por lo que prefirió leer el libro que le dio su maestro.
Un buen rato despues de leerlo, Bertholdt ya comenzaba a entener lo que le suscedia a su cuerpo.
Una erección era el endurecimiento del pene que ocurre cuando el tejido, similar a una esponja que se encuentra dentro del pene, se llena de sangre. En general, las erecciones hacen que el pene se agrande y se separe del cuerpo.
Las erecciones pueden desaparecer solas o después de una eyaculación, que es la liberación de semen a través de la uretra (el pequeño orificio de la punta del pene).
A veces, los muchachos eyaculan por la noche, mientras duermen. Esas eyaculaciones reciben el nombre de "poluciones nocturnas". Los muchachos pueden tener varias erecciones y períodos de excitación mientras están en la etapa del sueño REM (movimiento rápido de los ojos), que es el tipo de sueño en el que ocurren la mayoría de los sueños.
Si bien muchas erecciones se deben a la excitación sexual, como ver un programa televisivo con escenas de sexo o tener fantasías sexuales, muchas erecciones no parecen tener una causa específica.
Por lo tanto, se tuvo una erección en una situación extraña o vergonzosa (como en el medio de una lección de historia realmente aburrida) no hay que que preocuparse pensando que se tiene algún problema. El cuerpo sencillamente está actuando de forma natural para un muchacho de su edad.
Como las erecciones no suelen ser controlables, no es mucho lo que se puede hacer para evitarlas. A menos que el pene reciba estimulación suficiente como para eyacular, lo único que puede ayudar a hacerlas desaparecer es el tiempo.
A medida que las hormonas se equilibren y se avance en la pubertad, la frecuencia de las erecciones inesperadas y las poluciones nocturnas deberian de ser menor.
Los hombres empiezan a masturbarse durante la pubertad y al inicio de la adolescencia, en un momento crucial de su desarrollo, que a su vez comporta el cambio de la identidad infantil a una identidad que se encamina hacia la propia del adulto. Es un momento de transformaciones importante en que la masturbación y el despertar sexual, debido a una serie de cambios biológicos y psicológicos, son una novedad fascinante y, en algunos casos, inquietante, debido al desconocimiento y a las creencias que se asocian a esta práctica sexual.
Afortunadamente muchas de estas falsas creencias ya forman parte del pasado, como los mitos infundados acerca de que la masturbación es causa de muerte, te deja ciego o te llena de granos
Asi que tocarse no tiene nada de malo, aunque aun le daba algo de miedo por todo lo que le había dicho su padre
-Bertholdt, hora de cenar- le llamo su madre, lo cual lo asusto un poco.
-Y-ya, voy- respondio mientras guardaba el libro debajo de su cama y salio de su habitación con dirección al comedor.
En donde siempre le esperba dar la oración antes de la comida, luego de la comida leía capitulos de la biblia con sus padres hasta que le dijeran que se fuera a dormir.
Bertholdt regresaba a su habitación, se cambiaba la ropa por su pijama, apagaba la luz pero no se dormia exactamente. En cuanto esuchaba que la puerta de la habitación de sus padres se cerraba, sacaba de debajo de su cama, una vara de luz que se encendia cuando la doblaba y un comunicador de juguete.
-Pieck, ¿estas ahí? ¿Me escuchas?
-Fuerte y claro, grandote-bromeo Pieck, lo que provoco una pequeña risa en ambos.
Otra cosa que tenia prohibido tanto Bertohldt como Pieck era el tener telefono, sus padres decían que solo era un artefacto del mal que les abria la puerta a los pecados del mundo, además de que no los consideraban necesairos porque sabían donde estaban siempre gracias a los vecinos. Los comunicadores los habían conseguido debido a que todos los fines de semana ayudaban en el fondo de caridad de la iglesia, donde se donaban ropa, comida y juguetes para los pobres. Bertholdt encontro los comunicadores cuando separaba los jugetes de niñas y niños, y decidio conservarlos para poder hablar con Pieck, dedibo a que después de la escuela no pasaban tanto timepo como cuando eran niños.
-Hoy tardaste en salir de la escuela, ¿paso algo?
-Si…bueno….digo…- Bertholdt suspsiro- es un tema complicado…
-¿Es de lo que siempre nos prohíben hablar?
-Si… sobre las cosas raras que le pasan al cuerpo humano, mejor conocido por nuestros padres como cosas sucias.
-¿De eso estuviste hablando con el maestro Reiss?
-En realidad el me lo comento a mi, vio que tenia un problema… en mis…piernas.
-Bertholdt, te voy a confesar algo… ya he visto lo que pasa en tus piernas.
Bertholdt se sonrojo ante eso.
-¿D-De desde cuando?
-No me malinterpretes, lo descubri hoy, estaba aburrida con la explicación de la clase de historia, asi que mire a tu lado para saber si te dormias, y lo vi- rio por lo bajo.
-Ahora ya no me atrevo a mirarte a la cara, esto es tan vergonzoso.
-Para que estemos a mano, con lo de la vergüenza, te dire que también tengo un problema.
Bertholdt se sorprendio ante eso.
-¿Tambien tienes…erecciones?
-¿Que es eso?
-Amm…bueno…es lo que yo tengo.
-Oh no, según lo que mi madre me dijo, las mujeres no tenemos lo mismo que los hombres, es otra cosa… también complicada.
-Si no quires, no me lo digas.
-Pero si quiero decirlo.
-Esta bien.
-Ultimamente he tenido calambres muy fuertes en el vientre y las sabanas de mi cama amanecieron con una mancha roja.
-¿Te lastimanste? ¿Es grave?
-No, nada eso… es algo que le pasa a la mujer cuando llega a una determinada edad y viene cada mes. Se lo pregunte a mi madre y dice que se llama menstruación.
-¿Eso es normal?
-Según mi madre si, también de que es un pecado que tenemos que pagar y soportar por haber comido el fruto prohibido, porque fuimos las culpables de que nos expulsaran del paraiso. Es por eso que debemos de sentirnos avergonzadas por eso y nunca comentarlo. Porque esta sangre que nos vienen cada mes nos vuelve sucias.
-Te dijeron casi lo mismo que a mi- Bertholdt se frustro ante eso- Escucha, si no te molesta, ¿puedo comentarle al maestro Zeke sobre eso?
-¿Desde cuando le dices maestro Zeke?
-Desde hoy, dice que para hablar de este tema debe de haber confianza, por eso me dejo llamarlo por su nombre.
-Haces cosas interesantes cuando te dejo solo- bromeo- ¿Algo más de lo que deba saber?
-Pues, me dio un libro sobre sexualidad masculina, es ahí donde aprendi que lo que tengo no es nada malo ni sucio, es muestra de que estoy creciendo y mi cuerpo produce hormonas.
-Eso es bueno.
-¿Entonces me dejas comentarle de tu tema?
-Ohhh…. No lo se…digo, le tienes confianza porque ambos son hombres…que le digas sobre cosas de chicas me resulta muy incomodo.
-Descuida, creo que lo entendera, me comento que tiene una hija de nuestra edad. Por lo que supongo que tambien hablara con ella sobre eso.
-Si lo pones asi, ya no suena tan incomodo, al menos un poco.
-¿Eso quiere decir?
-Si, puedes hablar con el, pero no te aseguro el no avergonzarme y querer que la tierra me trague en cuanto me mire.
-Se como te sientes, asi me sentí yo, estoy seguro que una vez hables con él no te será tan incomodo.
-Lo dudo, aunque creere en tu palabra.
De un momento a otro se escucho el ruido de una puerta abriéndose.
-Debo de irme, creo que uno de mis padres salio.
-Esta bien, nos vemos en la escuela.
-Adiós.
-Adiós.
Bertholdt escondio sus cosas debajo de su almohada y fingio dormir profundamnte, lo cual fue segundos antes de que su padre se asomara por el marco de la puerta, al verlo dormir sonrio y se fue. En verdad no tener privacidad hasta para dormir se había vuelto muy incomodo.
Al dia siguiente en la escuela, Bertholdt espero a que todos se fueran a la hora de receso para habalr con su maestro sobre Pieck.
En efecto, le dijo lo mismo que a el, lo que le pasaba a Pieck no era ningún castigo ni tenia porque sentir vergüenza, pero como sabia que Pieck no seria capaz de hablar de ese tema con el, le dio un libro sobre sexualidad femenina y por ultimo, que Pieck podría hablar con el cuando sintiera confianza.
Como era de esperarse, Pieck no se sentia segura de tomar el libro, pero despues de unas cuantas insistencias de Bertholdt, termino por aceptarlo.
Esa misma noche volvieron a hablar del tema.
-¿Qué te parecio el libro?
-Honestamente, muy interesante, me aclaro varias dudas.La menstruación ocurre debido a cambios en las hormonas del cuerpo. Las hormonas son mensajeros químicos. Los ovarios liberan las hormonas femeninas, que se llaman estrógeno y progesterona. Estas hormonas hacen que el recubrimiento interno del útero (lo que se podría convertir más adelante en vientre materno) aumente de tamaño. El recubrimiento interno va aumentando hasta estar preparado para que un óvulo fecundado pueda anidar en él y empezar a desarrollarse. Si no hay ningún óvulo fecundado, se rompe el recubrimiento y el tejido uterino sale por la vagina en forma de sangre. Este mismo proceso ocurre una y otra vez.El recubrimiento interno del útero suele tardar aproximadamente un mes en crecer, y luego se desprende durante la menstruación. Por eso, la mayoría de las niñas, chicas y mujeres adultas tienen la menstruación aproximadamente una vez al mes a mes.
-¿Dice algo sobre que es una maldición?
-Todo lo contario, la menstruación es una bendición, es una muestra de que la vida continua, es una esperanza. En lugar de sentirme avergonzada por eso, debo de aceptarla como una función sana y normal de mi organismo.
-Me alegro saberlo, aunque sigo sin entenderlo muy bien.
-Es normal, eres un chico. Nuestros órganos sexuales son muy diferentes.
-Se me ocurrio algo.
-¿Qué cosa?
-Que te parece si…-dijo lo último en un susurro.
-¿Qué?
-…
-Bertholdt, se que no podemos hablar muy fuerte, pero no te entiendo nada.
-Intercambiemos libros- se tapo la boca al decir eso.
-No me parece mala idea, asi podríamos entendernos mejor.
-Me alegro que te agrade la idea.
-Pero seria mejor hacerlo cuando terminemos nuestros libros, ya que la menstruación es solo el capitulo uno, y todavía nos falta mucho por aprender.
-Estoy de acuerdo, yo también quiero saber que otros cambios me esperan. Solo espero que no sean dolorosos.
-No creo que sean tan dolorosos como soportar un colico menstrual, duele como si te dieran una patada en el estomago.
-Vaya, ahora te admiro por poder soportar eso cada mes.
-Lo bueno es que aquí dice que con un té de hierbas ayudara a calmar los cólicos, lo cual es un alivio, los odio.
-Me gustaría poder experimentar como es eso.
-Creeme que no quieres.
En ese momento se volvio a escuchar un ruido.
-Ya debo irme.
-Esta bien, hasta mañana en la escuela.
-Hasta mañana- y la misma rutina de ayer.
Con el transcurso de días, Pieck tuvo la suficiente confianza para hablar con su maestro sobre algunas dudas que tenia respecto al libro, al igual que Bertholdt. Por primera vez sentían confianza en un adulto en vez de miedo.
Lamentablemente, los secretos siempre salen a la luz, en este caso Faye, madre de Bertholdt, descubrio un libro sobre sexualidad debajo de su cama, uno nuevo que su maestro le había entregado hace poco.
Bertholdt no tuvo más opción que confesar de donde saco ese libro y que no había nada de malo en aprender sobre sexualidad, mas su padre lo callo en el acto con un cachetada, y diciéndole que no se atreviera a levantarle la voz, menos decir que esta bien y que estaba mal. Luego le exigió saber quien le había entregado aquel pecaminoso libro.
Aunque eso no fue lo peor, sino que su padre convoco a los demás padres a una reunión para exigir que expulsaran al maestro Zeke de la escuela, por estar depravando a sus hijos hablándoles sobre sexo, no solo a Bertholdt sino también a Pieck, ya que el maestro admitio también darle a Pieck esos libros. Frente a la presión exigida por los padres, la escuela no tuvo más opción que despedirlo.
-Lo siento mucho, maestro Zeke- fueron las únicas palabras que Berthlodt se atrevio a decir con la cabeza agachada, mientras su maestro retiraba sus ultimas cosas y las guardaba en la maletera de su auto.
-No tienes que discuclparte, Bertholdt- Zeke cerro la maletera- Quienes deberían hacerlo son tus padres, porque solo te están dañando prohibiendote la información.
-No es justo, usted no estaba haciendo nada malo.
-La ignorancia es muy poderosa, la única forma de combatirla es la educación- volteo a verlo- Me iria feliz sabiendo que te di deseos por aprender del tema en vez de ignorarlos.
Bertholdt levanto la cabeza.
-Lo hizo, maestro. Yo no quiero ser un ignorante, no como mis padres, yo si quiero aprender más sobre estas cosas.
Zeke sonrio, pero antes de que pudiera decir algo más, ambos escucharon un escandalo. Salieron del estacionamiento para dirigirse a la entrada principal de la escuela y ver a varios padres alrededor de una hoguera donde lanzaban todos los libros sobre educación sexual, que sacaron de la biblioteca y gritaban que eso era para pervertidos.
-Es mejor que ya me vaya- opino Zeke.
-Si, es lo mejor- le siguio Bertholdt.
Bertholdt vio como su antiguo maestro entraba a su auto y se alejaba, lo único que hizo fue despedirse con una mano y tratar de no llorar, eso ya lo guardaria para el castigo que sus padres le tendrían preparado en cuanto llegara a casa.
Su castigo fue ser golpeado con el cinturón de su padre en los brazos varias veces hasta que quedaran rojos. Al momento de dormir, su padre examinaba minuciosamente su habitación para asegurarse que no escondiera nada, su puerta fue quitaba por completo, dejándole cero privacidad, al igual que al momento de entrar al baño, solo podía estar un determinado tiempo en el baño para evitar que hiciera cosas sucias.
En conclusión su vida fue peor de lo que era antes, pero no se quejaba, porque solo podía pensar en que cosas le habrían tocado a Pieck, porque siempre a las mujeres les tocaban peores castigos. Eso decia la biblia, o al menos su padre siempre usaba ese pretexto, al igual que su madre, que la mujer debe ser sumisa a su marido, no deben de maquillarse porque solo las rameras lo hacen, no debn de sentir placer, porque eso solo lo hacen las prostituas; deben de tener cuantos hijos les de Dios, deben de llegar puras al matrimonio, no deben de estudiar porque su único deber es estar en la casa. De solo pensar en eso le daba ganas de golpear algo.
A la mañana siguiente sus preocupaciones se hicieron realidad, Pieck estaba llendo a la escuela ayudada por una muleta, cuando le pregunto que paso, esta solo respondio que sus padres la hicieron estar arrodillada toda la noche para que pensara en los pecados que cometio nada más por su deseo a saber que le sucedia a su cuerpo. Lo peor fue que llevaron su cama a la habitación de ellos, le prohibieron hablar con hombres, y el no era la excepción, aun estaban comprometidos pero como estaban maldecidos por la perversión, gracias a su maestro, debían de alejarse hasta su matrimonio, porque podrían caer en el deseo del pecado y los bajos instintos.
Eso le dolio a ambos, aunque aun asi podían hablar por las noches con ayuda de los comunicadores, los que eran nuevos, ya que les quitaron los otros, por fortuna Bertholdt encontro otros en el fondo de caridad de la iglesia y pudo entregar a Pieck cuando no los veian.
Con el paso del tiempo las cosas fueron mucho peor, en especial para Pieck, sus padres decidieron sacarla de la escuela, alegando que su deber era dedicarse al hogar como toda mujer descente y prepararse para ser una buena esposa para Bertholdt.
Al año siguiente tuvo su baile de la pureza, junto con las demás chicas de la comunidad, el que consistía que su padre seria su guardian para asegurarse que llegara pura al matrimonio y no aprendiera nada del sexo, al menos no hasta su noche de bodas.
Años despues, cuando Bertholdt ya tenia 18 años, sus deseos por ir a la universidad y aprender más cosas no se habian ido, todo lo contrario, crecieron más. Sin embargo, en vez de eso, estaba encerrado en su casa, leyendo por milesima vez la biblia. Sus únicas salidas eran con su padre a la iglesia, donde se entrenaba para sustituirlo algún dia como pastor, lo que para nada encajaba en sus ideales.
Ultimamente se preguntaba que pasaba con Pieck, ya que hace un tiempo no contestaba el comunicador, por su mente pasaba la idea de que de seguro la descubrieron, pero la descarto porque de haber sido asi, también lo hubieran descubierto a él. A veces quería ir a su casa y preguntar por ella, pero solo le provocaría más problemas, lo que menos deseaba.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido del teléfono, por lo general tenia prohibido usar el telefono, pero como sus padres no se encontraban, puesto que salieron a comer con los padres de Pieck, decidio arriesgarse y responder.
-¿Hola?
-¿Bertholdt?
-¿Pieck?
-Si, soy yo.
-Me alegra escucharte- sonrio un poco, aunque escuchaba cierta tristeza en su voz-¿sucede algo?
-Mmmm… no puedo decírtelo por telefono… ¿podrias venir al parque donde juagabamos cuando eramos niños?
-Si, enseguida voy.
-Gracias- colgo la llamada.
Ni lento ni perezoso, Bertholdt tomo las llaves de su casa y salio a paso rapido con dirección al parque. Al llegar vio a los niños jugando y los padres sentados en bancas viendolos, a su mente llegaron los con buenos recuerdos de aquel lugar, cuando podía jugar con Pieck con algo de libertad, más eso desaperecio cuando fueron creciendo. Los recuerdos se fueron de su mente al ver a Pieck sentada en la banca más alejada de todas, por lo que corrió un poco para llegar a ella.
-¡Pieck!- exclamo, ya que no pudo ocultar su alegría de volver a verla, pero al ver que miraba al suelo se preocupo un poco- ¿Estas bien? ¿Ocurre algo?-pregunto mientras se sentaba a su lado.
Pieck asintió para despues responder.
-Mis padres me echaron de la casa- susurro.
Bertoldt se sornpendio ante eso
-¿Qué? ¿Pero porque?
-…-Pieck no pudo responder, solo hizo puños sus manos.
-Pieck, recuerda lo que te dije, no te obligare a decir algo que no quieres.
-Lo sé…solo que…es muy dificil… tengo miedo de que despues de decirlo…ya no quieras hablarme nunca más- levanto la mirada para verlo y pudo ver lagirmas en sus ojos.
-Eso nunca pasara. Te lo prometo- levanto su dedo meñique en simbolo de promesa, desde pequeños siempre que hacian promesas unian sus meñiques.
-¿De verdad?
-Si, nada de lo que digas hara que te deje de hablar.
Pieck se limpio las lagrimas y sonrio un poco, unio su meñique con el de Bertholdt para despues tomar una gran bocanada de aire antes de hablar, con sus dedos unidos se sentía un poco más segura.
-Soy lesbiana, Berholdt.
Bertholdt se quedo helado ante eso, y no era para menos ante tal confesión. Ahora entendia porque le costaba tanto decirlo, se quedo sin habla por un rato más pero sin soltar la mano de Pieck, pero al verla agachar de nuevo al cabeza decidio hablar.
-Pieck…
-Por favor, no me insultes…- Pieck hablo entre lagrimas-… ya fue suficiente con mis padres… no lo soportaría ahora de ti- trato de safarse, en un intento de huir, pero Bertholdt no solto su mano, mas bien la jalo a su pecho y la abrazo.
-Pieck, yo nunca te insultaria- acaricio un poco su cabeza- Admito que me sorprendio, pero no me importa tu preferencia sexual- la alejo un poco para verla a los ojos- Siempre te querre como a mi hermana menor.
Pieck sonrio pero las llagrimas aun salian de sus ojos, al final se volvió a abrazar más fuerte con Bertholdt.
-Tenia tanto miedo de decirtelo- se acurruco en su pecho.
-Lo entiendo, pero quiero que sepas que te apoyo.-corrpespondio al abrazo y beso su cabeza.
Era un momento dulce para ambos, pero este se vio interrumpido por unos gritos que se hacian cada vez más fuertes.
-¡BERTHOLDT! ¡¿QUÉ CREES QUE HACES?!- la responsable era Faye, quien miro a Pieck con asco-¡ALEJATE DE ESTA ENFERMA! ¡TE VA A CONTAMINAR!- agarro a Bertholdt del brazo para que soltara a Pieck- ¡TE VA A CONTAMINAR!
Bertholdt no quiso soltar a Pieck, pero se vio obligado a hacerlo en cuanto vio que Faye jalaba del cabello de Pieck.
-Mamá, ¿que estas haicendo?- solto a Pieck y se puso como barrera entre ella y su madre.
-¡ASQUEROSA! ¡PERVERTIDA! ¡ENFERMA! ¡LARGATE DE AQUÍ!- Faye comenzo a insultar a Pieck- ¡ME DAS ASCO! ¡FUERA!- tomo una pidedra del suelo y se la lanzo.
Pieck esquivo la piedra y por el miedo salio corriendo.
-¡NO REGRESES AQUÍ! ¡SI REGRESAS REUNIRE TODOS LOS VECINOS PARA QUE TE APEDREN!- continuo lanzando piedras, pero ninguna le daba Pieck porque ya estaba muy lejos y Bertohldt no le permitia acercarse.
-¡Mama, ya basta!- Bertholdt le quito la piedra a Faye, no podía creer la actitud de su madre. Acaba de insultar y atacar con piedras a Pieck, a la misma niña que de pequeña recibia en su casa y le decia que la quería como una hija- ¿Estas loca? ¿Porque le tiraste piedras?- la sujeto de los brazos.
-¡¿CÓMO QUE PORQUE?! ¡ES UNA DESVIADA! ¡UNA DEPRAVADA! ¡UNA ENFERMA! ¡PERSONAS COMO ELLA NO DEBERIAN DE EXISTIR!
Las personas que estaban por ahí se quedaron observando, lo que no era raro debido al escandalo.
-¡Y ESO VA PARA TODOS! ¡SI VEN A ESA DEPRAVADA POR AQUÍ DE NUEVO, NO DUDEN EN LANZARLE PIEDRAS!
-Mamá, ya cállate- pidió Bertholdt.
-¡Tú no me hablas asi, que soy tu madre! ¡Y suéltame!- se libro del agarre de Bertholdt- ¡Tocaste a esa enferma y ahora me tocaste a mi, debemos de ir a casa y limpiarnos con agua bendita para que no nos contagie de su pecado!
-Pieck no esta sucia.
-¡Caro que lo esta! ¡Y ya vamos a casa! ¡Debemos hablar seriamente!- tomo a Bertholdt del brazo y comenzo a caminar a su casa- ¡Siento tanta lastima por nuestros vecinos, se les caera la cara de vergüenza en la iglesia cuando todos lo sepan!
-Por como gritaste, no me extraña que todos los sepan- opino Bertholdt.
-¡Silencio! ¡No me respondas!
Continuaron caminando en silencio hasta llegar a su casa.
En cuanto entro y llego a la sala, vio a los padres de Pieck sentados en el sofá y frente a ellos estaba Blake, sentado en su sillón.
-Tenias razón, Blake- Faye fue la que hablo- Bertohldt fue a ver a esa enferma, de seguro uso al demonio para poder comunicarse con el y pedirle que se reunan.
-Mamá, eso es absurdo.
-Silencio- ordeno Blake, poniendose de pie- Tenemos que hablar de algo mucho más serio, que te incluye a ti, asi que siéntate- mostro la silla vacia.
Bertholdt a mala gana obedecio y se sento.
-Hemos estado hablando y llegamos a la conclusión de que eres el único que puede curar a Pieck y sacarla de las llamas del infierno- Blake volvió a sentarse.
-¿De qué estas hablando?
-A lo que nos referimos es que Pieck desde el principio ya estaba destinada a ser tu esposa, asi que estas en todo tu derecho de reclamar su cuerpo- aclaro Patrick, padre de Pieck.
-¿A-Acaso están propiendo que…
-Si, dadas las circuntancias tienes permitido consumar tu unión con ella, antes de casarse, asi quedara embarazada y esa bendición la hara olvidar el camino pecaminoso que ha elegido- termino por decir Paloma, madre de Pieck.
-¡¿Acaso están dementes?!- Bertholdt se asombro tanto a eso que se puso de pie.
-No uses ese tono, Bertholdt- le regaño Faye- ¿Acaso no sientes asco y rabia porque tu prometida haya elegido el camino del pecado y la depravación?
-Pieck no es mi prometida- Bertholdt encaro a su madre- Desde mucho antes de esto, nunca estuve de acuerdo con ese compromiso, yo la quiero pero como a una hermana. Nunca la veria de otra forma, y mucho menos la voy a obligarla a algo que no quiere nada más por culpa de su homofobia.
-A tu madre no le hablas asi- Blake volvió a ponerse de pie- Esos no son los valores que te he enseñado. Vas a ser mi reemplazo como pastor en la iglesia, y debes de estar a la altura de ese puesto.
-¿Ah si?- Bertholdt ahora encaro a su padre- Pues déjame decirte algo, yo no quiero ser como tú, no quiero ser pastor, no pienso dejar que sigas oprimiéndome y mandando sobre mi vida. Yo quiero ir a la universidad y ser escritor.
-Ya basta- Blake alzo su mano para golpear a Bertholdt, pero esta vez este detuvo el golpe con su mano e hizo algo de presión
-Tu no me vuelves a golpear- alejo su mano de su cara- Me calle aquella vez con lo que le hicieron al maestro Zeke, pero no pienso callarme con lo que le piensan hacer a Pieck. Yo no voy a ser parte de esto, por mi que no regrese a este sitio de locos- volvió a ver a su madre- Mamá, debería darte vergüenza fomentar el odio en las demás personas- luego volteo a los padres de Pieck, que estaban asombrados ante lo que pasaba- Ustedes son los que mas lastima me dan, se la pasaron toda la vida oprimiendo a Pieck, y ahora que ella decide sobre si misma, le dan la espalda- dicho eso ultimo salio de la sala y subio a su habitación.
-¡Bertholdt! ¡Vuelve aca!- le ordeno Blake- ¡No tienes ni el más minimo derecho de hablarnos asi! ¡¿Acaso no entiendes que tratamos de salvar un alma perdida?!
Berthold no hizo caso, continúo el camino a su habitación, si tuviera puerta la cerraria de un golpe, pero como no tenia solo fue hasta su cama, donde agarro una de sus almohadas, la puso contra la pared y la comenzó a golpear contra su puño. Su paciencia al fin había tocado un límite, tantos años de presión al fin habían sido liberados. Dejo de golpear cuando le dolio la malo.
-¿Ya terminaste?- Blake lo observaba desde el marco de la puerta.
-Ni creas que voy a disculparme- Bertholdt no bajo la guardia.
-Escucha bien esto, Bertholdt- Blake camino hacia el para intimidarlo- Mientras vivas bajo esta casa haras lo que yo diga y cumplirás todos los mandatos que imponga, si no, eres libre de irte al mismo lugar lleno de pecados y perdición donde se fue esa desviada.
Bertholdt sonrio un poco.
-No sabes cuanto he esperado a esuchar eso.
Un rato despues.
-Betholdt, no te vayas- le pido Faye- Debes de quedarte aquí, para protegerte del pecado del mundo y no ser ensucido como lo fue Pieck.
Bertholdt abrió la puerta principal, antes de salir volteo a ver por última vez a sus padres y a los de Pieck.
-Todos estos años me negaron aprender sobre sexo, me negaorn a tener privacidad, fomentan la violencia, hablan de Pieck como si hubiera matado a alguien cuando en realidad no hizo nada malo; y todo eso con la excusa de usar la palabra de Dios. Si esto es ser una persona religiosa, entonces prefiero ser ateo- al temirnar de decir eso cerro la puerta y se fue.
Mientras caminaba en su interior no podía evitar sentir dolor, despues de todo eran sus padres, esa era la casa donde nacio y crecio, la comunidad donde jugo e iba a la escuela, era dejar todo un mundo; pero también se sentía libre, si era una libertad dolorosa pero no pensaba dar vuelta atrás, debía ser fuerte. Aunque no pudo evitar que una lagrima bajara por su mejilla, se la limpio riendo un poco pensando en que su padre le diría que los hombres no lloran, pero el ya no estaba para decirle eso.
Continuo su camino hasta que salio por completo de la comunidad, era momento de dejar el pasado atrás y seguir adelante.
Termino por llegar a una cafetería, donde se sento y ordeno algo, mientras esperaba a Pieck, debido a que durante el forcejeo con Faye, Pieck había aprovechado para poner un pedazo de papel en el bolsillo de Bertholdt, donde estaba un número telefónico, para que pudiera contactarla.
Minutos despues llego Pieck, Bertholdt le hizo una seña para que lo viera, una vez estuvo en la mesa le conto todo lo que paso y su decisión de irse de su casa.
-Lamento mucho que te fueras de casa por mi culpa- Pieck agacho la cabeza.
-No tienes porque sentirte culpable- aclaro Bertholdt- Desde hace tiempo quería hacerlo, tú solo fuiste el impulso necesario para dar el gran paso.
-Entonces me alegros- levanto la cabeza y sonrio un poco- pero… ¿ahora que pasara?
-Si lo dices por lo del dinero, no te preocupes, hace años estoy ahorrando, fue una de la pocas cosas buenas que nos enseñaron, ahorrar para emergencias. Todas mis mesadas y lo que ganaba ayudando a los vecinos lo junte para poder irme de casa. Aunque soy consciente que debo de buscar trabajo, porque esto no me durara para siempre.
-Ahora que lo mencionas, cuando entraba vi un letrero en la ventana que decia que solicitaban meceros, podrias postular a ese puesto.
-Mmm, no estoy muy seguro...
-Ay vamos, ¿Qué hay de tu sueño de ir a la universidad y ser escritor?
-Tienes razon- con esa motivación Bertholdt se puso de pie- Enseguida regreso- se dirigio al mostrador e intercambio unas cuantas palabras con el mesero para despues regresar-Listo, tengo una entrevista para maaña.
-Bravo- Pieck aplaudio un poco- Ahora mi otra pregunta, ¿Dónde piensas pasar la noche hasta que encuentres un departamento?
-Bueno, estoy pensando en ir a un hotel, no solo para mí sino tambien…para ti. Ambos estamos en la calle.
-No exactamente- susurro Pieck desviando la vista.
-¿A que te refieres?
-Ammm… yo si tengo un lugar donde vivir- respondio algo nerviosa.
-Espera, no me digas que…
-Si, el departamento de mi novia- sonrio nerviosa.
Bertholdt se sorprendio más ante eso.
-¿De-Desde cuando tienes novia?
-No hace mucho, pero esa fue la razón por la que mis padres me echaron. Mi padre me vio en la calle tomada de su mano, me llevo a la fuerza a casa y tuve que confesar todo, me gane un golpe y el desprecio de mis padres, me sacaron a empujones de la casa sin la posibilidad de llevarme mis cosas, pude llamarte usando el telefono que ella me regalo, supuse que mis padres irían con tus padres a contarles y pedirles ayuda, asi que aproveche esa oportunidad para llamarte y pedirte que nos juntemos en el parque.
-Ya entiendo-Bertholdt suspiro frustrado ante eso.
-Hace poco me llamo pregutandome como resulto todo, se lo conte y me dijo que no me preocupara, las puertas de su casa siempre estarán abiertas para mi.
-Se nota que te quiere, me gustaría conocerla.
-Podrias pasar la noche en el departamento- propuso Pieck- Tenemos una habitación extra para visitas.
-Pero… ¿no le molestara a ella?
-Pues, si le explicamos nuestra relación, creo que lo entendera. Eres muy importante para mi, Bertholdt; y quiero ayudarte.
-De acuerdo, será una oportunidad perfecta para conocer a la afortunada que se robo tu corazón.
-Ya basta- Pieck se sonrojo y oculto su rostro en sus manos.
Ambos rieron ante eso.
Unos minutos despues, salieron de la cafetería rumbo al apartamento de la novia de Pieck, era una chica alta, rubia de cabello corto y ojos negros, su nombre era Yelena, quien miraba Bertholdt de pies a cabeza antes de dejarlo pasar y ofrecerle que tomara asiento.
-Pieck me comento mucho de ti desde el primer dia, siempre te llamaba su gran hermano mayor- comentaba Yelena sentada en el sofá enfrente de Bertholdt, cruzada de piernas y mirando a Bertholdt como si siguiera examinandolo.
-Yelena, basta, lo asustas- pidió Pieck, sentadose a su lado, luego miro a Bertholdt- Lo que quiere decir es que le da gusto conocerte, cierto-miro de fomra acusadora a Yelena, quien solo rodo los ojos.
-Si, es un gusto conocerte- Yelena se rindió, apoyo su codo en el apoyo del sofá y decanso su cabeza en el dorso de su mano.
-E-El gusto también es mio- respondio Bertholdt algo nervioso.
-Lamento la intimidación, solo que comprenderas que no me puedo tomar a bien tener enfrente mio al chico al cual, mis fututros y odiados suegros, eligioeron para que fuera el esposo de mi adorable novia- tomo la mano de Pieck con su mano libre.
Bertholdt trago duro al escuchar eso.
-Yelena, ya te dije que no importa lo que mis padres y los suyos decidieran, ninguno de los dos estaba de acuerdo con el compromiso.
-Eso es cierto- Bertohld al fin decidio hablar- Esa fue una de las principales razones por las que me fui de casa, porque querían que le hiciera algo imperdonable a Pieck- apretó un poco sus puños al recordar eso.
-¿Ah si? ¿Que cosa?-pregunto Yelena levantando una ceja.
-¡Nada! ¡Nada de nada!- respondi Bertholdt la darse cuenta de lo que iba a decir- ammm…más bien… ¿Cómo se conocieron?- trato de cambiar el tema.
-Esperaba que lo preguntaras- Yelena sonrio ante eso- ¿comienzas tu o yo?-le pregunto a Pieck
-Comienzo yo- respondio Pieck- Fue un dia como cualquiera, mi menstruación había llegado y tenia que ir a la farmacia por toallas sanitarias, como siempre iba acompañada de mi padre, pero siempre se iba a otro lado mientras yo iba a la sección femenina a buscar lo que necesitaba. Cuando iba a ir al mostrador a pagar fue cuando la vi.
-Era mi primera semana como nueva farmacéutica ahí, al ser novata me mandaban a atender todos los pedidos, o sea me explotaban, pero cuando nuestras miradas chocaron, agradeci tanto que me explotaran- miro a Pieck- porque en cuanto la mire no quise dejar de verla.
-Ese momento duro segundos pero para mi fue eterno, por desgracia tuve que volver a la realidad porque mi padre dijo que me estaba tardando mucho y que ya debíamos irnos, a duras penas me fui pero quería volver a verla. Fue por eso que buscaba cualquier excusa para ir a la farmacia y verla, la miraba de lejos y me quedaba asi todo el tiempo que pudiera.
-No lo voy a negar, me senti algo acosada por eso, asi que la encare cuando tuve oportunidad.
-Un dia mi padre tuvo que usar el baño de al farmacia, en cuanto se fue, ella me agarro del brazo y me saco de la farmacia, lo cual me dejo algo asustada.
-Le exigi saber que era lo que quería de mi, porque ya estaba harta de ser observada a lo lejos, como una psicópata.
-En ese momento no supe que decir, solo actue- Pieck se sororjo- Tome su rostro entre mis manos, me pare de puntas, tanto como pude, y la bese.
-No me esperaba eso, me quede atontada tratando de procesar en mi cerebro que era lo que pasaba.
-Eso también duro unos segundos, pero en cuanto nos separamos comencé a llorar, me tape la boca con las manos y me fui corriendo. Estaba confundida con lo que había hecho, por tantos años nos llenaron la cabeza con que solo existían las parejas hombre y mujer, las parejas conformadas solo por hombres o solo por mujeres era una aberración para la humanidad. Era por eso que no queria aceptar que me gusto hacer eso, que me gustaba ella, queria pensar que solo estaba confundida y nada más. En cuanto llegue a casa me encerre en mi antigua habitación, que ahora era un cuarto para oraciones, y me puse a llorar. Nisiquiera me importo que mi padre golpeara la puerta y me exigiara una explicación de porque me fui de la farmacia sin él, no tenia valor para verlos a la cara. Trate de olvidarla pero no salía de mi cabeza, fue por eso que despues de un tiempo decidi volver a la farmacia para disculparme, aproveche que mis padres habían saliado para poder ir sola.
-Despues de su beso no hubo dia en que no mirara la puerta de la farmacia y me preguntara si volveria a verla.
-En cuanto llegue, me costo entrar porque no tenia el valor para mirarla, tenia mucha vergüenza, pase como diez minutos entre entrar o no, hasta que me decidi por entrar.
-En cuanto la vi, hice a un lado todo lo que estaba haciendo, la volvi a tomar del brazo y la saque de la farmacia.
-No voy a negar que por mi mente paso que me golpearía por lo que hice, trate de decir algo pero me callo con un beso.
-No pude evitarlo, deseaba tanto hacer eso para comprobar si se sintió tan bien como la primera vez, pero nunca pensé que se sentiria aún mejor.
-En cuanto nos separamos no supe que decir, pero no pensaba salir corriendo como la otra vez, tome aire y le dije que no sabia porque la había besado aquella vez, pero me gusto hacerlo, mas luego me arrepenti porque me enseñaron de que eso era malo.
-Yo solo le dije que me gustaba, me gustaba desde que la vi por primera vez, y le pregunte si yo le gustaba o solo le agrado besarme.
-Negue y dije que si me gustaba, pero que necesitaba tiempo para poder aceptar eso y dejar de lado todo lo que siempre me dijeron sobre ese tipo de cosas.
-Fue asi como empezó nuestra relación secreta, ella me dio los horarios de cuando iba a la tienda con su madre, cuando iba a la iglesia y demás. Aprovechavamos cualquier descuido para poder hablar.
-Lo malo es que la verdad tarde o temprano sale a la luz.
-Fue por eso que te compre un telefono y te enseñe como usarlo, cuando cumplimos un mes de novias, quería que pudieras contactarme en caso de que eso llegara a pasar.
-Vaya, es una historia linda.
-Gracias.-agradecio Yelena- Por cierto, mis padres si aceptan mi sexualidad, si vivo sola es nada más porque me gusta ser independiente.
-Eso es bueno saberlo….ammm… ¿entonces?
-Esta bien, puedes quedarte aquí hasta que encuentres un lugar donde vivir- afirmo Yelena- Pero es importante establecer algunas reglas para empezar, no te masturbes en mi ducha.
Berotholdt solo se sonrojo ante eso.
-¡Yelena!-le reprocho Pieck.
-¿Qué?- cuestiono Yelena sin importancia- Solo no quiero que se acabe toda el agua caliente- se excuso para volver a mirar a Bertholdt- Tambien debes de ayudar en la limpieza, nada de alcohol, no comas en la cama, no traigas chicas y nada de porno ¿esta claro?
-Si
-Muy bien- se puso de pie- Para celebrar que se liberaron de esa comunicdad de fanaticos religiosos, traeré la botella de champange que guardaba para celebrar que Pieck viniera a vivir conmigo.
-P-Pero dijiste que…
-Me refiera a tu alcohol, no el mio-se fue a la cocina.
-Con el tiempo de acostumbras a ella- aclaro Pieck, para depsues reir- Me alegro tenerte aquí, a pesar de todo, al fin somos libres.
-Si, al fin somos libres de poder elegir nuestro camino.
-Entonces que sea un brindis por la libertad- Yelena regreso con tres copas en una mano y una botella en la otra.
Una vez lograron abrir la botella, sirvieron el champange, hicieron un brindis para celebrar el nuevo rumbo que tomaba su vida y bebieron. Bebieron hasta terminarse la botella.
Bertholdt descubrio que tenia una buena tolerancia al alcohol, se sentía algo mareado pero aún podía mantenerse de pie, a diferencia de Pieck, que necesitaba la ayuda de Yelena para poder pararse. No se dieron cuenta en que momento oscurecio, pero decidieron irse a dormir dejándolo todo asi, ya lo limpiaron mañana, Yelena le indico a Bertholdt cual era la habitación extra para que pudiera pasar la noche.
Una vez estuvo con su pijama y dentro de la cama, Bertholdt miro el techo y penso en todo lo que había pasado ese dia, había tanto odio, tristeza y felicidad en su pecho, pero sobre todo felicidad, el poder tomar decisiones sobre su vida asi como Pieck lo estaba haciendo, paso sus manos por detrás de su cabeza y exhalo para relajarse, porque al fin no tenia que esconder lo que pensaba de nadie, ni tenia que preocuparse porque alguien se asomara por la puerta de su habitación, eso en especial le agrado, al fin tenia privacidad, pero su momento de relajación fue interrumpido por las voces que estaban del otro lado de la pared.
-Muchas gracias por dejar que se quede- esa voz era de Pieck, aunque se podía escuchar claramente que arrastraba algunas palabras por lo rabia que estaba- El es muy importante en mi vida, no podría estar tranquila pensando que estaba en la calle sin un lugar a donde ir.
-Todo lo que sea por verte feliz, bonita- la otra voz era de Yelena, no se escuchaba tan mareada- Ademas no me desgrada al idea de tener cuñado, ¿merezco un premio por ser buena?- su voz sono algo coqueta.
Por alguna razón presentia que eso no le iba a gustar.
-Claro que si, volvamos a donde nos quedamos la ultima vez, porque tuve que irme antes de que mi padre se diera cuenta- Pieck le siguió el juego- Ahora ya no tenemos que preocuparnos de eso…no voy a negar que me duele un poco su rechazo.
-Tranquila, yo te ayudare a olvidar todo eso.
Despues eso no escucho nada, penso que se habían dormido pero se equivoco, lo peor recién empezaba.
Los minutos pasaban y con ellos los gemidos y el golpe de la cabecera de la cama contra la pared.
-¡Ay, Yelena!- decia Pieck entre gemidos- ¡Ahí! ¡Tocame ahí!
Ni siquiera poniendo sus manos en sus oidos dejaba de escucharlas, asi que se tapo la cara con una almohaada y trato de dormir.
-¡Te amo mi pequeñita hermosa!
En definitiva debía de encontrar un departamento lo más pronto posible, no queria escuchar los gemidos de su hermana y novia todas las noches.
A la mañana siguiente, Bertholdt se levanto como un zombie, no había conseguido dormirse en toda la noche, tenia ganas de ir al baño, pero no se atrevia a preguntarselo a Yelena, quien seguía en su habitación, asi que camino tratando de hacer el menor ruido posible al pasar por la otra puerta y justo en ese momento….
-¡Oh Dios! ¡Yelena! ¡Ahhhhh!- escucho un grito de Pieck e incluso vio como la puerta se movia un poco.
De nuevo se tapo las orejas y comenzo a buscar el baño.
Hace tiempo leyó sobre el orgasmo femenino, pero escuhar como Pieck tenia uno no era para nada cómodo.
Un rato después.
-Aquí tienes el periodico para que puedas ir buscando un departamento- Yelena puso un periódico enfrente de Bertholdt, quien estaba sentado en la mesa de la cocina- Tambien puedes usar mi computadora, si no sabes usarla te enseño, pero ni se te ocurra buscar pornografia- advirtió- revisare el historial despues.
-Yelena- le volvió a regañar Pieck, quien estaba preparando el desayuno- ¿Podrias pasar un minuto sin intimidarlo?
-Lo siento, es la costumbre- se sento a un lado suyo.
-¿Te han intimidado?- pregunto Bertholdt de forma timida.
Yelena suspiro.
-Si- respondio sin mas- Ya de por si me molestaban por mi apariencia, en la escuela me decían que era masculina por usar pantalones y no faldas como la mayoria de chicas. Aunque esos enfermos nada mas lo decian porque asi les tomaban fotos debajo de las faldas de muchas, golpe tantos por hacer eso, que terminaron expulsandome por defender a mis compañeras, mis compañeras prefirieron callar, supongo que por el miedo y la verguenza, pero cuando me fui me dijeron gracias. Las cosas se pusieorn peores cuando sali del closet, nunca puede faltar el imbécil mayor que se la pasa diciendo que una se volvio lesbiana porque la follaron mal o no ha probado una buena….
-¡Hora de desayunar!- Pieck ponía los platos con hot cakes en la mesa.
-Pieck, por favor, dejala continuar.
-De acuerdo.
-Bueno, tú me entiendes. Mis compañeras también fueron unas perras, me acusaron de meterles mano en los baños, me expulsaron también.- su tono cambio a molestia- Pase de varias escuelas, más de una vez pensé que yo era el problema, pero mis padres me dijeron que no era asi, sino que vivimos en una puta sociedad donde debemos de guardar las apariencias para ser aceptados. Para que me sintiera mejor, me llevaron a una charla que era de miembros de la comunidad LGTB+, donde habían chicos y chicas con mi misma historia, fue ahí donde despues de mucho tiempo sentí que pertenecia a un lugar y me sentia totalmente aeptada, hice amigos, eleve mi autoestima y tiempo despues conoci al amor de mi vida- miro a Pieck y le guiño el ojo, lo cual la hizo sonrojar.
-Yo también te quiero.
-Me alegro que tus padres te apoyaran.
-Yo también, de no ser por ellos, creo que habría caido en la depresión- miro a Bertholdt- Me agradas, no eres un imbécil que piensa con lo de bajo- sonrio un poco y extendió su mano- ¿amigos?
Bertholdt tambien sonrio.
-Amigos- tomo su mano y la apreto un poco.
Desde ese momenot la convivencia fue algo más tolerable, excepto cuando llegaba la noche.
Bertholdt logro conseguir el puesto de mesero en aqella cafeteria, al principio le costo un poco llevar una bandeja con platos, pero en poco tiempo pudo dominar el caminar con bandejas sin romper nada en el camino. Aunque tuvo que soportar una semana escuchando los gemidos de Yelena y Pieck, hasta que pudo encontrar un apartamento a unas cuantas calles de ahí.
-Un regalo para iniciar tu nueva vida solo- Yelena le mostro una caja pequeña con un listón
-¡Un teléfono!- Bertholdt se asombro al abrir la caja- Te lo agradezco mucho.
-Es para que siempre estemos en contacto, viene con un manual, si tienes algun problema puedes visitarnos para ayudarte.
-Yo te prepare esto antes de que te vayas- Pieck caminaba a la sala con un pastel de chocolate- Antes nos tenían prohibido comer esta cantidad de azúcar, pero ahora podemos hacer lo que queramos.
Lo tres rieron y comieron el pastel.
Con el paso del tiempo Bertholdt pudo ahorrar un poco de dinero para poder inscribirse en la universidad estatal, en sus ratos libres se iba a la biblbioteca a estudiar para dar el examen de entrada, consiguiendo aprobarlo con una buena calificación, lo cual le alegro mucho, podía volver a estudiar como tanto había deseado. Pieck también logro entrar a la universidad, en la carerra de geología. La segunda cosa que más alegro a ambos al ir a la universidad, fue ver a su antiguo maestro de escuela, Zeke, quien ahora trabajaba dando clases ahí.
-Enfrentarme a mis padres fue una de las cosas más difíciles que me toco hacer en mi vida- comenzo Bertholdt- Pero no me arrepiento, porque defendi a Pieck y no permiti que mi padre me volviera a golear para callarme lo que pienso.
-Mis padres siempre me inculcaron que las personas homosexuales son seres poseidos por el diablo, pero yo no soy nada de eso, simplemente soy una chica que ama a otro chica- le siguió Pieck- Me dolio que me echaran como si fuera un animal, pero no me arrpiento de la vida que llevo ahora.
-La verdad estoy sorprendido de todo lo que pasaron- comento Zeke.
Los tres se fueron a la cafetería de la universidad a hablar.
-La libertad no se gano agachando la cabeza y obedeciendo a la opresión, lo dicen los libros de historia- opino Bertholdt.
-Las personas homosexuales siempre han existido, solo que siempre han estado escondidos o la historia no habla mucho de ellos. La iglesia los ejecutaba en nombre de Dios, pero yo no creo que Dios aceptara tales atrocidades y derramamientos de sangre en su nombre- le siguió Pieck.
-Y por lo visto no han perdido el tiempo, se han estado culturizando.
-Usted dijo una vez que la ignorancia se combae leyendo.
-Ahora que no tenemos nadie que nos lo prohíba, podemos aclarar nuestras dudas.
-Estoy muy feliz por usedetes chicos- Zeke sonrio- Y también me alegra el poder volver a ser su maestro, ya saben que si tienen cualquier duda, pueden consultármela con toda confianza.
-Lo haremos- dijeron ambos al unisono.
Tres años despues.
-Asi que el término pansexual se refiere a una persona que no solo siente atracción por personas del género opuesto (heterosexual), ni del mismo género (homosexual) ni tampoco hacia ambos géneros, hombre y mujer, (bisexual), sino también a todas las demás personas que se encuentran en el amplio espectro de género, es decir, personas de género fluido o no binario e intersex. De ahí que el prefijo pan-, que significa todo, acompañe a la palabra sexualidad- explicaba Zeke.
-Es un término interesante, algunos también lo llaman omnisexualidad, y prefiere no condicionar la atracción a la identidad de género de una persona ni tampoco a su genitalidad. Para que se pueda entender mejor, alguien con esta orientación sexual puede sentir deseo por un hombre independientemente de los genitales que tenga (pene o vagina) y de una mujer independientemente de cómo exprese su género (más masculino o más femenino).-ocmentop Bertholdt.
-La gran aceptación por la diversidad sexual que se encuentra entre las nuevas generaciones ha hecho que la pansexualidad esté cogiendo más visibilidad estos días. Sin embargo, el concepto se remonta a la época de Freud, como explican desde Pikara Magazine. El filósofo usó la palabra para explicar que la mayoría de las conductas humanas se derivan de institutos sexuales.
-Si, y el documental reciente Genderbende profundiza de forma acertada sobre este término.
-No olviden que ese temrino a sido acusado de promover la bifobia- hacia su aparicicon una mujer de cabellos negros y ojos aguamarina, que traía una bandeja con unas tazas y pasteles, que dejo en la mesa de centro- Sin embargo, como plantea el libro Designer Relationships: A Guide to Happy Monogamy, Positive Polyamory and Optimistic Open Relationships, ni niega ni rechaza la bisexualidad, tan solo va más allá al no basar el deseo en el binarismo de género. Además, algunas definiciones añaden que las personas pansexuales sienten atracción por personas trans, lo que presupone que los bisexuales no - se sento a un lado de Zeke.
-Eso es cierto, querida. Aunque, como apunta la CNN, varios expertos señalan que la bisexualidad también incluye la atracción por las personas trans, por lo que el debate entre ambas orientaciones aún sigue abierto.
-Aun sigue siendo término un poco confuso- opino Bertholdt.
-Pero bueno, ya fue suficiente de hablar de termino de orientación sexual, mejor tómense un descanso- le extendió una taza con té a Bertholdt.
-Muchas gracias, señora Frieda- Bertholdt acepto la taza y bebio un poco.
-Por nada, querido. ¿Y porque Pieck no esta contigo?-pregunto- siempre vienen juntos a discutir con Zeke sore estos temas.
-Tuvo que hacer doble turno en su trabajo, su aniversario con Yelena se acerca y ha estado ahorrando para regalarle algo especial.
-Oh, que linda, ¿y sabes que es?
-No- Bertholdt tengo – No me lo ha querido decir porque quiere que sea una sorpresa para mi también.
-Eso solo hace que quiera saber más que es- opino Zeke- Hablando de parejas, ¿no has pensado en sentar cabeza y tener novia?
Bertholdt casi se atora con el te que estaba bebiendo.
-¡Zeke!- le regaño Frieda- ¡No lo presiones!
-Pero esta en edad- se excuso Zeke- A su edad nos conocimos.
-Cada quien es diferente, a algunos les gusta su soltería, como ya sabes quien.
-Lo sé, y asi la queremos.
-A veces me gustaría que volviera a casa, pero si quiere su propio espacio hay que respetarlo-suspiro- Ser padres a veces es difícil.
-Ammm…- Bertholdt carraspeo un poco para que notaran su presencia- creo que ya debo de irme- dejo la taza y comenzo a ponerse de pie.
-No, no, no- le detuvo Frieda- Disculpa eso, solo que…nunca pensé que llegaria el dia que mi hija quisiera independizarse…no digo que sea malo…sé que tú lo hiciste y fue la mejor decisión de todas…solo que…es difícil ya no tenerla comingo todo el tiempo- se llevo ambas manos a la cabeza.
-Lo mismo para mi- Zeke solo acaricio su espalda- Por eso nos alegra mucho que nos visites, tú y Pieck.
-G-Gracias- respondio Bertholdt algo incomodo- Tambien me agrada visitarlos…a veces extraño a mis padres- admitió algo alicaído- Pero se que nunca me hubieran dado ni un poco del apoyo que ustedes me han dado, y también a Pieck, en todo este tiempo.
-Tus padres tienen creencias muy cerradas, pero eso no es justificante para golpearte por expresar tu opinión- critico Zeke.
-Mejor dejemos los malos recuerdos- propuso Frieda- A mi también me da algo de curiosdiad el saber si estas interesado en tener pareja o no.
Bertholdt se sonrojo ante eso.
-Pues…-tomo el plato con pastel y no supo que responder ante eso.
-Dejame adivinar, no hay ninguna chica que te ha llamado suficiente la atracción como para tener algo serio- expreso Frieda.
-…-Bertholdt solo se quedo callado.
-Al parecer acertaste, querida- opino Zeke al ver que Bertholdt no respondia.
Bertholdt solo bajo la mirada y asintio.
-Vamos, Bertholdt, no tienes porque sentirte mal por eso- aconsejo Zeke- la chica indicada para ti aparecerá cuando menos lo imagines.
-¿Usted cree?
-Si, el amor llega cuando menos lo imaginas.
-¿Pero como…
-Lo sabras cuando la mires y no quieras apartar nunca la vista de ella, asi fue con nosotros- miro a Freida y la abrazo por la cintura.
-Lo más importante es que siempre seas honesto desde el principio- le aconsejo ahora Frieda- Nadie quiere a un mentiroso.
-Lo tendre en cuenta- dijo Bertholdt en cuanto termino de comer el pastel- Gracias por todo, pero de verdad debo irme- dejo el plato sobre la mesa, tomo los libros que estaban ahí y se puso de pie- Debo de hacer unas compras y terminar un informe.
-Esta bien, vuelve a visitarnos pronto- Zeke y Frieda se pusieon también de pie para acompañar a Bertholdt hasta la puerta.
Mientras regresaba a su apartamento, en la cabeza de Bertholdt resonaban las palabras de Zeke y Frieda, por una parte si había pensado algunas veces en tener pareja, alguien que despertara a su lado, que pase el tiempo con él, alguien con quien pueda hablar de todo, asi como Pieck tenia a Yelena, y su maestro Zeke a su esposa Frieda. Sin embargo, aún no encontraba a esa persona.
En los tres años que pasaron, como ya tenia privacidad, pudo practicar la masturbación, al principio fue la curiosidad mientras tomaba una ducha en su nuevo apartamento, la única parte que le faltaba lavar era esa, ya que leyó mucho en Facebook que muchas chicas se quejaban que los hombres no se lavaban aquella área y olia como a perro muerto. Todo comenzo lavándola bien, pero luego le agrado tanto la sensación que hizo a un lado el jabon y comenzo a acariciarse con un poco más de intensidad, de un momento a otro comenzo a gemir por el placer que senia, asi que aumento la intensidad
-Mierda- maldecir le fue inevitable, era tanto el placer que sentía que sus ojos se volteaorn para atrás, sus piernas temblaron pero no bajo la intensidad de su mano, más bien la aumento aún más, grito al sentir que su cuerpo explotaba en un millón de pedazos. Tuvo que apoyarse en la pared de la ducha para no caerse porque sus piernas seguía temblando, luego se dio cuneta de que estaba manchada con un liquido blanco y algo viscoso, al igual que su mano- Asi que esto es el semen- dijo con las pocas fuerzas que le quedaban.
Al fin había experimentado lo que era la masturbación, tuvo su primer orgasmo y eyaculación, ahora entendia mucho menos porque siempre le decian que era un acto del diablo, ya que en las revistas medicas decian que era un acto normal y saludable, además de jodidamente placentero. Solo necesito experimentarlo para darse cuenta que se perdia de un gran placer.
Una vez se calmo y recupero algo de fuerzas, decidio terminar de ducharse, pero cuando vio la botella de shampoo, que tenía en la etiqueta a una chica desnuda, su erección volvio, y como no podía salir a la calle con eso, no tuvo más opción que volver a masturbarse, aunque no le molesto mucho eso.
Por una parte estaba feliz, podia explorar su cuerpo como quisiera y nadie lo criticaria o juzgaría por por otro lado, sus erecciones aparecian en los peores momentos, para ser mas claros al momento de trabajar; como siempre estaba caminando entre los clientes, más de una vez miraba por momentos los escotes de las chicas y sus piernas cuando usaban minifaldas, provocando que fuera corriendo al baño varias veces con la excusa de que estaba mal del estomago. Eso lo hacia sentir como un completo pervertido y degenerado, leyó tantas publicaciones de chicas denunciando a hombres que se masturbaban detrás de ellas cuando subían a los autobuses, trenes e incluso en la misma calle, y nadie les decia nada; era como si no les importara que eso fuera un delito.
El no quería ser como ellos, de solo pensar que algún degenerado le haga eso a Pieck, quien ahora podía vestirse como quisera, le daba ganas de vomitar y golpearlos. Ninguna chica tenia la culpa de como iba vestida, la culpa era de su cuerpo y sus erecciones que tenían control sobre él. Además, como decia le libro que leyó hace tiempo, no solo las tenia por ver chicas, aparecían por cualquier cosa, incluso tuvo una al ver un tomate muy redondo en el supermercado, tuvo que encorvarse un poco, jalar su sueter para ocultarla e irse corriendo al baño. Aunque, según el libro esas cosas no aparecian tan frecuente cuando se estaba en la adolescenia, pero como él no pudo experimentar nada en su pubertad, parecia que su cuerpo le pedia poner en practica todo ese tiempo acumulado.
Descontando eso, su vida era normal, en la universidad, hizo unos cuantos amigos más, iba a fietsas, bebia licor e incluso ya había tenido su primera relación sexual. Aunque no fue como lo imagino, esperaba que fuera algo inolvidable, pero termino haciendolo en una de la fiesta de fin de semestre, medio ebrio, en la habitación del chico que organizo la fiesta, con una chica que conocio esa misma noche, si recordaba bien su nombre era Petra Ral. Al menos eso era lo que recordaba, porque cuando desperto la vio ya vestida, sus últimas palabras antes de no volver a verla, fueron que se notaba que era su primera vez, porque fue algo torpe y le pregunto más de cien veces si lo estaba haciendo bien; y que no se preocupara porque si usaron protección. No habría sido tan malo de no ser por su posdata, que fue que aunque se entretuvo un poco con él, preferia a su novio, asi que no la llamara nunca en su vida.
En definitiva no fue para nada como lo imagino, porque termino hacinedo que esa chica engañara a su novio, aunque en parte no tenia la culpa porque no tenia idea de que ella tuviera novio.
La segunda vez si fue un poco más cuidadoso, fue cuando fue con sus amigos a una bar para celebrar que se acabaron la temporada de exámenes y al fin podian relajarse, sus amigos ya estaban bailando con unas chicas que acaban de conocer mientras él estaba sentado en la barra bebiendo, por accidente su mano choco con la de la chica que estaba sentada a su costado, ya que ambos quisieron sujetar el mismo vaso, se disculparon a la mismo tiempo, luego trataron de hacerlo de nuevo y al final terminaorn riendo por eso. Su nombre era Mina Caroline, era una chica dulce y amable, entablaron una charla amigable mientras bebian. No supo en que momento llegaron a su apartamento, pero lo que más le importo ahí fue que agradecia haber comprado preservativos en caso de que llegara a llevar alguna chica ahí. A la mañana siguiente desayuno junto con ella pero a pesar de que había algo de química, ambos decidieron que no querian compromisos ni nada de eso, solo dejarlo en una buena noche.
La tercera vez se podría definir como la mejor de todas, fue con una chica de su universidad, su nombre era Ilse Langnar, era de la facultad de periodismo, muy apasionada por su carrera y al dia con todo lo que sucedia en la universidad. Se conocieron un dia que le hizo una pequeña entrevista de que pensaba sobre los matrimonios de parejas lésbicas y homosexuales, además de que si estaba de acuerdo de que pudieran adoptar niños. Luego de la entrevista continuaron manteniendo algo de contacto, ya que le parecian interesantes sus artículos, hasta que se decidio por invitarla a salir porque le gustaba lo apasionada que era en su carrera, además de linda. Termino igual que las otras dos veces, solo que esta vez fue en casa de ella, no quería compararla con las otras, porque le parecia algo cruel, pero tenia que admitir que ella fue la que más le gusto de todas. Excepto en la parte que Ilse le dijo que lo más importante para ella era su carrera y no podia distraerse con un novio. Un mes despues vio que cambio su estado de Facebook de "soltera" a "en una relación", y abajo una selfie donde salía abrazada con un chico pecoso llamado Marco Bolt. Eso le dolio porque querían de verdad intentar una relación, pero tampoco podía obligarla.
Despues eso decidio no estar con nadie más, no queria enamorarse y que le rompieran la iluson, preferia estar solo y preocuparse en su carrera y su trabajo.
Algo que descubrio después es que no le gustaba la pornografia, sus amigos varias veces le recomendaron paginas que podía ver para divertirse por las noches, pero cuando vio uno no le agrado mucho, se escuchaba y veía demasiado actuado y falso, lo sabia porque escucho sin querer gemidos reales de su mejor amiga y novia, esa era otra razón para no ver pornografia, siempre terminaba recordando eso. Se podría decir que se quedo con un trauma.
Así que busco otras formas de poder excitarse, descubriendo que la lectura erotica era mil veces mejor que cualquier video pornografico, también escuchaba relatos eróticos narrados en internet, eso le era suficiente para poder entretenerse por las noches, como decían sus amigos.
Un dia viernes.
Bertholdt se encotraba en la cafetería trabajando, en cuanto cerraron, su jefa una mujer alta, rubia y de ojos azules, mando a reunirlos a todos.
-Buen trabajo el dia de hoy- comenzo felicitandolos- Ahora, como sabran, todos los meses elijo al que hizo un buen trabajo de todos. Asi que me complace anuncair al nuevo empleado de este mes- movio la tela que cubria la foto colgada en la pared, y se vio la cara de Bertholdt, lo que dejo sorprendido al mismo.
-¿Yo?- seguia sin creérselo, despues de todo se sentía culpable por sus erecciones en medio del trabajo, tanto que más de una vez pensó que lo despediría por eso.
-Asi es, un apluso para Bertholdt. Por favor- su jefa trato de no reírse ante su reacción.
Todos aplaudieron y felicitaron a Bertholdt, luego regresando a sus labores de ordenar todo antes de retirarse.
- Aquí tienes tu premio- le extnendio dos sobres.
- Muchas gracias- Bertholdt acepto los sobres - ¿Puedo abrirlos ahora?
-¡Claro!
El primer sobre contenia su salario y un poco más de dinero, lo cual le alegraba porque queria tener ahorros, el segundo era un cupon para clases de dibujo artistico. Eso lo agrado, porque cuando no tenia trabajo ni obligaicones de la universidad, le gustaba ir al parque, sentarse bajo un arbol y dibujar, era su pasaiempo favorito.
-Un amigo me las dio, no soy muy fanatica del arte, asi que espero que te gusten- explico su jefa- Sino, te las puedo cambiar por un dia libre.
-No, me encantan. Se lo agradezco mucho- guardo los sobres en su bolsillo.
-Me alegro saberlo, pero ya te dije que me llamaras Nanaba.
-Si, lo siento.
-No pasa nada- Nanaba le resto importancia al asunto para luego reir un poco.
-Ammm… Nanaba- Bertholdt señalo su cuello, ya que la bufanda que tenia se movio un poco, dejándo al descubierto su cuello y mostrando algunas muy notorias marcas de dientes.
-Ups- Nanaba rapidamente volvio a cubrise con la bufanda- Disfruta tus clases de arte- se fue a paso rapido, se le veia algo sonrojada.
Bertholdt había leído sobre ese tema, los fetiches sexuales, que son una parafilia que consiste en la excitación erótica o la facilitación y el logro del orgasmo a través de un objeto fetiche, como una prenda de vestir o una parte del cuerpo en particular. En este caso a Mike, el esposo de su jefa y jefe de la cocina de la cafetería, tenía un fetiche de morder el cuello de Nanaba. No los juzgaba, esa era su vida privada y cada uno podía tener los fetiches sexuales que quisiera.
Al dia siguiente
Bertholdt se dirigía a la escuela de arte donde eran sus clases, al llegar a la entrada mostro el cupon que le dio Nanaba y pregunto donde era la clase. Una chica en la recepción le indico el salón y que se diera prisa porque estaba próxima a comenzar.
Al llegar Bertholdt vio a varios chicos y chicas sentados frente a sus cuadros que estaban en blanco, algo que le llamo la atención fue ver una pequeña platafomra enfrente, en su mente pasaba que solo dibujarían un tazon de frutas o algo por el estilo, pero en cuanto todos comenzaron a preguntarse entre ellos como seria la modelo para la clase, cayo en cuanta de lo que pasaba. Era una clase de dibujo artístico con un modelo real al desnudo.
Volvio a sacar el cupon para salir de dudas, pero eso solo confirmo aquello, al estar tan entusiasmado en comrpar unas pinturas, pinceles y lapices, se le olvido leer por completo el cupón. Como el arte era su pasatiempo, habia leído unas cuantas cosas sobre eso, asi era como practicaban los animadores y artistas, pero no se sentía del todo comodo ahí.
Por lo que guardo sus cosas, se colgo su mochila en el hombro, se puso de pie y camino a la puerta. Sabía que estaba malgastando un cupón y que no se lo podría regresar a Nanaba, pero no quería estar ahí, ya buscaría una forma de disculparse con ella.
Justo cuando abrió la puerta para salir, sus ojos se encontraron con unos ojos color café claro, los cuales pertenecían a una chica alta de piel morena y pecas en las mejillas. Al principio le recordo a Ilse, pero mientras más la miraba le parecia que ella era más hemosa.
-¿Disculpa? ¿Vas a salir?
-¿Qué?-Bertholdt regreso a la realidad.
-¿Vas a salir o qué?- volvió a preguntar algo ya impaciente y señalando la salida- Porque estorbas el paso.
-L-Lo siento, ¿estas en esta clase?- se hizo a un lado.
-Obviamente, soy la modelo- paso por un lado suyo.
Fue en ese momento que Bertholdt recien noto que estaba vestida solamente con una larga bata blanca.
Detrás de ella entro el maestro, quien la presento, su nombre era Ymir Fritz, y seria la modelo todo el tiempo que duraran las clases de dibujo artístico.
Ahora no estaba tan seguro si irse o no, no queria dejar de ver a aquella chica, pero todavía no se sentía comodo del todo. Despues de pensarlo unos cuantos segundos más decidio quedarse.
Lo hizo en el momento indicado, porque el maestro dio inicio a la clase. Ymir se quito la bata, se subio a la plataforma e hizo la pose que le indico el maestro.
Bertholdt se quedo como piedra al verla, si ya de por si ver sus ojsos y rostro lo dejaron hipnotizado, verla completamente desnuda era un sueño hecho realidad, su cuerpo era tan hermoso que hasta la misma Afrodita, la diosa griega del amor y la belleza infinita, le tendria envidia. De un momento a otro sintio un fuerte apretón en sus pantalones, cuando bajo la vista se dio cuenta que tenia una erección, por lo que se cubrió con sus manos y se encorbo un poco. En cuanto levanto la vista se dio cuenta que Ymir lo estaba mirando.
No podría ser peor, había logrado encontrar a una chica que de verdad lo atraía por completo y ahora estaba haciendo el ridículo con una erección enfrente de ella. Solo queria que la tierra se lo tragara.
Ymir solo rio un poco y sonrio.
-Agradezco que me consideren atractiva, pero tengo novio, asi que solo pueden ver pero no tocar.
Con esa simples palabras Bertholdt sintió que su corazón se rompia en mil pedazos, tal vez recién la había conocido pero en verdad sentía que era la indicada, más tenia que despedirse con esa idea. Lo único bueno es que su erección desaparecio ante eso y decidio por empezar a dibujarla.
Dos horas depsues.
La clase llegaba a su fin, Bertholdt alisto sus cosas y se fue a casa. Al llegar se sento en su cama, saco los demas cupones de su bolsillo y penso en volver o no ahí, ya que eran clases gratis por un mes, asi que tenia tres cupones más para usar.
No queria porque solo se torturaria al verla y saber que no tendria ninguna oportunidad con ella, pero por otro lado no todos los días tenia la oportunidad de ver desnuda a una chica tan hermosa. Esa piel canela, que parecia más dorada, y con esas pecas solo hacia que le dieran más ganas de sentirla, acariciarla, tocarla, besarla y marcarla de pies a cabeza, tenerla encima suyo empapada en sudor y gimiendo su nombre…
Volvio a sentir otro apretón en sus pantalones, su erección había regresado, asi que tomo unas cuantas toallas de papel, que tenía en su mesa de noche, a un lado de su cama, y continúo fantaseando con Ymir para correrse. Sabía que estaba mal pensar en ella porque no tenía oportunidad, pero no podía sacársela de la cabeza.
