La chica de los cabellos dorados.
El profesor de Naruko había tomado a la joven de pelo rubio del cuello de su chaqueta, para llevársela de vuelta a la clase pero a mitad de camino, el profesor sintió que su carga se había aligerado mucho. Iruka observó atrás suyo y se dio cuenta que sólo tenía la chaqueta del la pelo rubio, pero no a su dueña y después de unos segundo buscando a la joven Naruko con su vista, se fijo que arriba de un poste de luz se encontraba la chiquilla rubia que estaba asiendo equilibrio con una sola mano arriba de un poste de luz.
—Nos vemos, Iruka-sensei—La chiquilla rubia dio un salto, cayó frente a su profesor, y sonriendo de manera pícara hizo una señal de mano y salió corriendo de su profesor, que miraba sorprendido al profesor de Naruko
Iruka se rasco su nuca y después de pensar un poco, salió corriendo para encontrar a la pelo rubio, ya sabía en dónde podía encontrarla desprevenida.
Naruko corrió hacia la plaza de la aldea, en donde se había juntado un montón de gente para ver un espectáculo callejero, que tenía como principal personaje a una mujer que estaba montada en un monociclo, mientras hacía malabares con cuchillos de pelo rojizo y piel morena, que vestía con un Leonardo de color verde, unas mallas, unos guantes blancos, unos zapatos de bufón, sobre su cara llevaba puesto un maquillaje de color blanco.
Naruko se unió a la multitud que observaba la función de aquella artista, que hacía movimiento de malabares muy bueno con aquello cuchillos. La artista callejera, observó que la chica de pelo rubio estaba entre los observadores, así que terminó su acto e hizo una reverencia, mientras los espectadores aplaudían y le donaban dinero. Al terminar el acto de malabarismo los espectadores se retiraron del lugar.
—Matsuko-neechan—Saludo Naruko, mientras levantaba su manos para llamar la atención de su hermana mayor.
—Naruko-chan—la chica de los malabares, se acercó a la rubia, la abrazo con mucha ternura, para luego dejar de abrazarse y darle un coscorrón a la rubia, la cual enfada la miró con una cara de "¿Por qué me diste ese coscorrón?, a lo cual la joven artista le respondió—Me enteré que escapaste de clase, niña.
—Espera como lo supiste, neechan—le comento la chica rubia a su hermana mayor, sorprendida por qué su hermana la había descubierto.
Matsuko suspiro con molestia, y en esos momentos desde una esquina sombreada apareció el profesor del curso de Naruko. La rubia al ver a su profesor, supo que su hermana había sido informada de sus travesuras por Iruka, así que la rubia trató de escapar, pero su intento de fuga fue detenido por su hermana, que tomó a la chica del cuello de su camisa.
—Déjame hermana, yo soy la mejor ninja, así que no necesito ir clase—exclamó Naruko a su hermana.
—Si claro—comento de manera sarcástica Matsuko y agrego—Hermana, has reprobado el examen varias veces, así que pones en dudas tu afirmación.
Al final Naruko tuvo que ser amparada por Iruka, para see llevaba de forma obligatoria a la academia. Cuando llegaron al aula en donde el profesor impartía sus clases, dejó a Naruko en medio de la clase y le dio un buen sermón sobre qué había reportado los exámenes, pero la chiquilla de pelos rubios, no escucho lo que decía el profesor, solo se limitó a desviar su mirada hacia otro lado, este gesto de molesto al profesor.
—Por qué tu no pasaste el examen, todos deberán repasar el jutsu de trasformación—el profesor le dijo a Naruko y a la clase.
Se escuchó una frustración general en todos los estudiantes, al saber que ellos debían volver a repasar el Jutsu de trasformación por culpa de Naruko. Todos los estudiantes de aquella sala incluyendo la chica de pelo rubio, se juntaron para repasar aquella técnica ninja, la primera en hacer el repaso fue una chica de piel blanca, su cabellos se color rosados eran largos y le tapaba las mejillas, además llevaba una cinta roja oscura.
La chica pelirosada, llevaba puesto un atuendo de color rojo oscuro, un tipo de kimono con aberturas en las piernas y círculos de color blanco en la espalda y en la parte delantera inferior, llevaba mangas cortas con pequeños círculos sobre éstas. Debajo del vestido, traía puestas unas mallas de color verde oscuro. La joven se acercó puso adelante del profesor y junto sus manos para preparar su técnica.
—Vamos hacer esto, aquí viene Sakura—La pelirosada comentó mientras cargaba su poder, y luego digo—Transformación.
Sakura se transformó en el mismo profesor, esto impresionó al profesor que le felicito por la trasformación, el éxito en esta técnica hizo que la chica, se alegrará mucho.
—Viste eso Sasuke—Sakura le comento a un chico de piel blanca, pelo negro y peinado con forma de punta atrás y pelo tapando sus mejillas pero dejando descubiertas sus orejas, de camisa de manga corta color azul oscuro, que en la parte de atrás estaba diseñado un círculo mitad rojo y mitad blanco, unos brazales blancos con cinturón azul, pantalones que le llegaba hasta un poco más debajo de sus rodilla y unas sandalias azules.
El chico recientemente mencionado solo ignoro a su compañera, y espero que lo nombrará, para pasar hacer el repaso.
—Siguiente, Uchiha Sasuke— el profesor llamó al alumno de pelo negro y mirada desinteresada.
Sasuke pasó al frente e hizo lo mismo que su compañera, se transformó en una copia de su profesor, el profesor miró a su estudiante y le felicito por hacer bien la trasformación. Después de que Sasuke logra el jutsu de transformación, le tocó el turno a la pelo rubio.
—Esto es una gran pérdida de tiempo, Naruko—Le reclamo un chico de piel blanca, pelo negro amarrado con una cinta, vestido con pantalones oscuros, una camisa en forma de malla y una pilera de manga corta color grisácea con bordes verdes.
—Siempre debemos pagar por tus idioteces—Le reclamo una chica de piel blanca, pelo claro amarrado con una cinta, ojos claros, un atuendo de oscuro y brazales blanco.
—Eso no me importa nada—Le contesto Naruko con molestia al par, mientras se dirigía frente al profesor para realizar el repaso.
Naruko con una sonrisa confiada preparo el jutsu, mientras iba cargando su energía para finalmente liberar su poder.
—Trasformación—Exclamó la chiquilla y después de la dispersión de una niebla blanca, apareció delante del profesor una copa suya, pero parecía una caricatura, orejas más largas de la que el tenía, ojos demasiado saltones y labios gruesos, esto hizo que el profesor se sintiese mucho más molesto de lo que estaba con la chiquilla. Naruko volvió a su forma original y se rio al ver la cara que ponía su profesor— ¿Qué le pareció mi Jutsu cartoon?
Toda la clase se quedó callada al ver aquella muestra de irrespeto, que había hecho Naruko a su profesor, mientras que pelo rubio se reía a más no poder.
—Dejaste de tontería, mocosa—El profesor empezó a retar a la chiquilla y terminó con la frase—Esta es la última advertencia que te hago, chiquilla.
Después de clase todos los estudiantes, volvieron a sus hogares menos Naruko, que tuvo que ir al monumento que representaba a los cuatros hokage de la aldea, para limpiar el desastre que había ocasionado al monumento.
—Esto es un maldito asco—Naruko se quejo, mientras estaba en una plataforma limpiando lo que había pintado.
—No te quejes, mocosa—Iruka que hacía vigilancia sentado en la cabeza de uno de los rostros de los hokage, le dijo a Naruko y agrego—No volverás a casa hasta que termine de limpiar el desastre que has provocado.
—Pero profesor es algo complicado —Naruko se volvió a quejar.
Iruka observó mientras que está seguía limpiando. Iruka se sentía algo mal por la situación momentánea de la rubia, pero sabía que ella misma se lo busco al rayar aquel monumento que hacía respetar a los cuatros líderes de la aldea, pero se daba cuenta que la joven necesitaba un incentivo para cumplir su castigo.
—Naruko—Iruka llamó la atención de la rubia y agrego—Si quieres después de esto, te invito a comer un poco de ranme, ¿qué dices?
El profesor observó a su estudiante, la cual tenía una cara de alegría al escuchar la proposición de su profesor.
—Eso sí me motiva—Exclamó con felicidad la joven Naruko y agrego—Limpiare con rapidez, ya lo verá sensei.
Naruko con la motivación que le había dado su profesor, empezó a limpiar cada una de las cabezas de los hokages esculpidos en el cerro. Después de la afanosa faena que tuvo que realizar para completar su castigo y recibir la recompensa que le había prometido su profesor, ella y el profesor, se distinguieron al puesto favorito de ranme de la joven Naruko, al llegar el profesor le pidió al cocinero del puesto un par de platos de ranme para él y para su estudiante.
