—¿Por qué no me ayudas? Estoy seguro que te gustaría probar algo más. — sugirió risueño, Blitzo apenas pudo pensar lo irritante que se escuchó, hasta engreído. Comenzó a suspirar ante los toques del Stolas en su miembro, mierda. Si seguía así se iba a correr, y no quería eso. ¿O si?— Déjame ponerte más cómodo.
Blitzo se dejó cargar como doncel, a la gran cama del príncipe. Odiaba tan siquiera pensarlo y más en esa indecorosa situación, pero. . .
Necesita a Stolas.
No sabe en qué momento el deseo de estar con él aumento, arde, arde tanto. Su piel está entrando en calor, todo él está entrando en calor.
Cómo un parpadeó, sus ropas desvanecen y caen en el suelo, no muy lejos de la cama matrimonial del príncipe. Varios chupetones emergieron, creados por casi todo su cuerpo. Morados, notandose de toda su piel roja.
Engulle por completo la polla de Stolas, la cuál parecía querer asfixiarlo. Aún no podía creer como conseguía meterla toda, tan dentro de su garganta. Mojando la toda con su saliva, disfrutando las lamidas que le proporciona el búho en su agujero estrecho.
Sigue sintiéndose raro de alguna forma, puede sentir no tan fuerte o de forma que lo lastime, el pico del búho entre sus nalgas. No sabía si parecerle tierno o raramente excitante.
Realmente hay cosas que no entiende del todo del enigmático demonio con características de búho.
Las garras del ave amasan sus grandes cachetes rojizos, picándole como si fuese a dejar mordidas, chupetones en ellos. Blitzo sigue preguntándose desde cuándo le urge tanto ser embestido por él. O porque la idea de estar unido a él le prende tanto.
—Blitzo~, cariño me encanta como tú entrada se contrae. — dijo tomando fuerte cada muslo, abriendo hasta dejar ver la ya no virgen entrada del mencionado.
Disfrutaba de la desesperación que causaba en el menor, su pequeña polla recibiendo lamidas lo cuál estimulaba bastante. Stolas sabía que le gusta, sabe cómo llevarlo al Orgasmo.
—Deja de jugar, Maldición. — se quejó, acompañado de un gemido largo, que deseaba ahogar en su garganta pero Stolas se la ponía muy difícil.
A veces odiaba como el búho se tardaba en prepararlo. ¿Desde cuándo en el Infierno son tan cuidadosos y pacientes? ¡Mierda! No podía decirle que lo follara rudo, fuerte y profundo que no supiera ni quién es él. Sería vergonzoso, humillante. Podrá estar ¿Drogado? ¿Excitado?, Pero tampoco iba a decirle eso. También le molestaba tener la polla palpitante del búho enfrente de sus labios, golpeando su quijada. La extensión larga y gruesa, del color del tono de la piel del búho hasta llegar a la punta, la glande es más oscura.
Cuando usa ropa, realmente no se le nota. Es increíble como se pone grande, dura cuando se erecta. Tampoco pudo evitar relamer sus labios, aprovechando que Stolas no puede ver su rostro o facetas, se siente tan ansioso y suspira en el palpitante miembro de él.
Volvió a reconsiderar la idea de la preparación en su culo, al sentir dos dedos del más alto abriendo con cuidado, alrededor del aro su ano. Sin meterlos, pero si para abrirlo. Quizás si humedecía con su propia cavidad bucal la polla del contrario, podría ser mejor.
—Fácilmente podría salir de ahí un huevecillo.— comentó en un tono burlesco, espantando al de cuernos.
—¿Estás idiota? — dijo estupefactado. Sintió un líquido frío pasar entre sus muslos, y su entrada. Lo primero que pensó fue en un lubricante. No es tan idiota. Fue arrinconado, boca abajo y embestido con fuerza. — ¡Ah! Avisa idiota.— mordió con algo de fuerza sus propios labios, una de las garras de Stolas fue hacia su cintura, comenzó a moverse.
Comenzó a moverse, el ritmo le deleita. Joder, solo por haber sentido la glande le causó escalofríos, lo cuál no duró mucho, ya que el resto que fue introducido de inmediato es otro nivel, que casi lo deja sin aliento.
No lo admitiría jamás, pero el príncipe narcista lo hacía volver a sentirse virgen. O por lo menos virgen del culo.
—Si me succionas tan bien.— su voz se volvió más ronca, excitada. Stolas no aparentaba con él, Stolas es él mismo con él.
No le importa que Blitzo sepa lo excitado que le deja.
—Mierda, mierda. . . — jadeos bajos, expresiones que agradecía que el mayor no pudiese apreciar, no tan bien al menos. Su polla se frotaba con la cama, se sentía bien en realidad. Podía sentirla dentro suyo, tan dura y palpitante, chocando varias veces con su próstata.
Apenas podía seguirle la plática a Stolas.
—Sabes, he pensando en hacer un trato contigo.
—¿Trato?
Más rápido, más profundo y Stolas lo volteó, abriéndole más sus piernas. Le sonrió, le provocó y siguió siendo duro con él. Mierda, se iba a correr pronto. Por culpa de ese pájaro. Varias plumas caían, las que llegaban cerca de su rostro le provocaba algunas cosquillas, son suaves y lindas.
El rostro de Stolas es erótico, tan sexy y maduro. Diferente, quizás.
Salía y entraba, su entrada está sensible, mojada y mojaba la polla del mayor, se retorcía del placer cuando llegaba tan dentro suyo. El búho en señal de afecto, o quizás sólo porque quería hacerlo más extraño, le lamía su mejilla en señal de afecto.
—D-Deja tus mierdas cursis.— gimoteo, hasta expulsar tiras delgadas de semen entre sus vientres.
—¿Ya te corriste, Blitzy~? — le susurró, fascinando. Y no se detuvo, por qué está tan hambriento, tan insaciable que no se detendrá hasta estar completamente satisfecho.
La noche sería larga, y el demonio rojo estará tan sensible y lleno de él.
X
Sucio.
Se siente tan sucio, sudoroso y pegajoso. Sustancias de dudosa procedencia, en todo su cuerpo. El sonido que emite el búho fue que lo despertó, en realidad. Aunque si fuese por él dormiría más tiempo, más y más.
Tan cómodo y caliente, aunque lo que realmente quiere es un largo baño.
Cuando despierta, no se mueve, decidí dormir un poco más. Meditando todo lo que pasó, sintió un ligero movimiento en la cama poniéndolo nervioso.
El rostro emplumado en los lados de Stolas, restregando se con su piel, con su cara. Se queda quieto mientras intenta dormir, ignorando las caricias del contrario, su adorable sonido o como esté le cubre más con las sábanas, mantener el calor cálido.
Lo que le inquieta en realidad, es otra cosa. Al suponer que Stolas sale de la cama, lo visualiza vistiéndose, pero solo una bata, algo leve. Por qué apuesta que estará caminando en toda la habitación, quizás vaya al baño, pero seguramente ordene el desayuno. ¿Ya será medio día?
No sabe, las cortinas hacen el cuarto más oscuro.
Escucha un poco, quizás fue a su tocador, o a su armario. Saca algo seguro, y también lo escucha hablar.
Habla de algo extraño, ¿Esta hablando solo? Piensa, riéndose internamente.
Pero, lo que dijo realmente lo asusto, un poco. O más bien, molesto.
—Querida, ¿Ves como si tenía razón? No te necesito, nunca lo hice.— dijo en un tono cínico, casi como si le diera otro de sus ataques de furia y lujuria. Sucio. Siguió escuchando, poniéndose más nervioso, ansioso.— El reino estará bien sin ti. Yo, estaré bien sin ti.
Blitzo no resistió, y decidió despertar y mirar hacia donde lo escuchaba. Stolas estaba, hablando con un ¿Ojo de vidrio? Cerca del balcón, no afuera, sólo en la gran ventana que dirigía hacia él.
—Que mierda. . . Tú. . . — emitió, elevando cada vez su voz, Stolas giró toda su cabeza a 270 grados, una gran ventaja en los búhos.—¿Tú de verdad la mataste? ¡Eres un psicópata!— señaló cubriendo su cuerpo con las sábanas.
Stolas giró está vez su cuerpo, para estar así frente a frente y acercarse a la cama. Dónde Blitzo lo veía molesto.
Realmente, ¿Qué le molestaba? Dudaba que a él le importase la muerte de su esposa, o que él fuese al asesino. Es algo más, algo más lo hace sentir enojado.
—Tuve que hacerlo, no me dejó otra opción.— reveló sin titubear, poniéndose encima de él, permitiendo que no pueda escapar, acorralando lo con la cabezera de la cama. Aunque al decirlo, serio pero a la vez como si hablar de ella no le importará.
Su pico y su nariz chocaron, frente con frente. Antes de que Stolas le preguntará porque está tan interesado o enojado por ello, Blitzo comenzó a desesperarse. Dándole un empujón.
—¿Por qué?, ¿Por qué? ¿¡Por qué!?
—Le pedí el divorcio. Ella se negó, y necesitaba librarme de ella para estar bien contigo. — explicó, desviando un poco la mirada y regresar hacia el menor, quién frunció el ceño. Stolas se acomodó, debajo de él entre sus piernas, pegando sus cuerpos.—Fue necesario para nosotros Blitzy~. Además no es para tanto, estamos en el Infierno. No puede ser tan malo.— agregó despreocupado, sonriendo, tomando de las mejillas al mencionado lo cuál provocó que gruñera ante el íntimo contacto.
—Si no es tan malo, ¿Por qué lo ocultaste?— preguntó con un toque de sarcasmo y reclamo.
—Por mi hija. — respondió sin pensarlo mucho. — ¿Por qué te molesta tanto, eh? ¿Acaso no te-
—¿Por qué dices que le pediste el divorcio?— preguntó interrumpiendo lo, tomando con fuerza las garras grandes del príncipe sobre sus mejillas, para apartarlas de su rostro.
Aunque el mismo se cuestionaba por qué le molesta tanto, no tiene sentido, ni el puede explicarlo. No puede entender se así mismo.
—Ella. . . No la amé. — respondió, haciendo un ululato, y para cambiar de atmósfera y tema, se aproximó a los labios de Blitzo, quién respondió con un golpe en su cara, lo cuál causo que cayera hacia atrás. Sorprendido, y hasta indignado. — Wow, eres más fuerte de lo que creí, Blitzo.
—Claro que soy fuerte, maldito- espera,¿Cómo me dijiste? — interrumpió su propio insulto, retomando las palabras del búho.
Stolas, nunca le dijo por su nombre. Aunque la "o" fuese muda. Hasta podía encontrar cierto tono molesto, y lo confirmo notando cómo se ponía en una extraña posición, y no, no era sexual.
—¿Q-Qué mierdas haces?
—¿Quieres jugar, quieres pelear? Esta bien, puedo ser complaciente. — y se aventó a él, con su mirada fija en su objetivo.
Blitzo apenas pudo esquivarlo, saltando de la cama hacia el suelo y componerse para estar de pie, con su dolor de caderas le fue lanzando todo lo que encontraba en el suelo.
El Boss tomó valor y se abalanzó a él, poniéndose encima de su suave pecho, y regañunando le la cara, o esa fue su intención hasta que el búho lo tomó con sus garras y estrelló hacia bajo suyo en el suelo, encima de su alfombra de tercio pelo con bordes dorados, cambiando las posiciones.
Stolas hizo un ruido, un graznido. Eso sólo podía significar como se siente de atacado y responde con violencia.
Blitzo pudo ver entonces, que no podía ganar una pelea con él. Stolas lo tomó del cuello, apretó fuerte y de una de sus garras se envolvió de una luz roja, carmín.
Oh mierda. De verdad está enojado, de verdad está tomando la pelea enserio, más enserio de lo que creyó. De echo, ¿Cómo carajos es que las cosas terminaron así? Para empezar, ¿Por qué lo golpeó? ¿Por qué reaccionó así y por qué Stolas le siguió?
Stolas lo iba a matar.
Se sentía patético, y no por morir en manos de la última persona con quién tuvo sexo. Si no por llorar. Por ser débil, y no defenderse más.
—Mierda, ya hazlo. Si me vas a matar, ¡Hazlo!— gritó, dolido. Su pecho asfixia su respiración. A pesar de que Stolas aflojó el agarre. A pesar de que Stolas lo cargo de forma que su rostro quedará cerca de su pecho, y lo cubrirse con su capa de la realeza.
No, no le dolía acabar así, que el príncipe del infierno acabará con su vida de demonio. Lo que le dolía es algo más. Pero, no sabía que era.
—¿Duele, duele Blitzo? — lo abrazo fuerte. Más no demasiado para quebrar sus huesos o asfixiarlo.— Quieres ser mío, y eso te duele. No puedes admitirlo, quieres alejarte de mí pensando que es lo mejor, que no me mereces. Pero lo mejor es que estés conmigo, que aceptes mi propuesta.
—Stolas. . .— murmuró su nombre, alzó su mirada y sus lágrimas son limpiadas con delicadeza por el mayor, quién de inmediato ante la cercanía y sensibilidad de esté decidió besarlo.
Aún sentía la presión de las garras de Stolas que hace rato estuvo alrededor de su cuello, no la fuerza, solo una sensación. Y respecto a lo que dijo el mayor, ¿Tenía razón?
—Con esto, aceptas que me perteneces.— sonrió, más suave y amable. Un poco más calmado. Acariciando la espalda del mas bajito.— Blitzy~
Blitzo no pudo negarse, ya que volvió a ser callado por el pico y lengua del búho.
Volvió a ser llevado a la cama, donde volvió a ser el príncipe posesivo quien dejó su semilla en su interior, más y más.
Les quedó claro entonces, que ambos le pertenecen al otro.
«Fin de la Historia»
Palabras: 2,174
Fecha de publicación: viernes 20 de Diciembre del 2019.
Fandom: Helluva Boss
Escritor: JaquiiAleWorld
Nota del escritor:
¡Por fin he terminado!
Espero hayan disfrutado este corto fanfic. Al principio iba a serlo diferente, pero estoy satisfecho en como terminó.
Ahora vayamos rápidamente a la sección de curiosidades:
•El título de la historia lo batalle, y aún así no me convenció del todo.
•Sencillamente quería escribir algo corto sobre está pareja, pero entretenido. Si bien pensé en otras historias con este Shipp, por el momento serán suspendidas. Ya que estoy muy metido y ocupado en otras cosas, incluyendo historias.
•En la escena del sexo mi base de inspiracio fue que encontré una imagen de Stolas masturbándose, y tenía el pene grande ahre.
•Esta es mi 44 Historia oficialmente terminada. Y no tiene un año ficticio en el que se desarrollo pero lo catálogo como el "presente", en el que fue lanzada.
Bien, eso es todo, creo.
Pronto habrán actualizaciones de los otros fanfics de Hazbin Hotel.
Hasta la próxima.
