Dulce Veneno

Capítulo 2: No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes


Adrien POV.

Perdí la cuenta de cuantos "Por favor" le había dicho a mi padre para que me deje ir esa tarde. Pero la insistencia terminó cansándolo haciendo que me deje ir por fin. Faltaban minutos para que terminen las clases. Mi estómago se contraía por el hecho de pensar que pasaría la tarde con Marinette. Sentía su presencia atrás mío y me ponía nervioso, me temblaban las manos un poco. Esto no me había pasado con Ladybug. Supongo que al no tener máscara me siento al desnudo.

Chat Noir me daba la oportunidad de poder coquetear y ser descarado sin vergüenza alguna, debido que la máscara me daba cierta libertad y cierta protección a mis verdaderos sentimientos. Es curioso como ese traje que le restringe a los demás saber mi verdadera identidad, me da tanta libertad. Siendo Adrien siento que vivo en la sombra de mi padre y su compañía. Soy solo un producto para el consumo masivo. Por lo menos… así se siente. Pocas personas me hacen sentir lo contrario. Mis amigos, Marinette. Pero cuando soy mi alter ego, siento que puedo ser más que las barreras que el apellido Agreste me pone. Siento que puedo mostrar mi verdadera identidad, mi verdadero yo. La única persona que me ha conocido y aceptó ambas caras de la moneda, es Marinette.

Es la única que me ha hecho sentir aceptado y querido por quién soy yo y no de por dónde vengo. De hecho… me alegra saber que cuando recién me conoció, no le haya simpatizado. Porque me agrada saber que se acercó a mí por como yo era, no por mi fama ni dinero. Siento que ella me ve más allá. Quizás por eso, quiero estar más cerca a ella.

Muevo mi pierna con impaciencia a que la clase termine. ¿Por qué se hace tan eterna? Solo quiero voltear, verla y seguirla a donde vaya.

Por fin, el timbre.

Mi corazón estalla de felicidad y adrenalina.

-¡Genial, vamos al parque muchachos!- Dijo eufórico Nino.

-Luka está en la entrada.- Anuncia Juleka.

Otra vez. Este sentimiento de amargura. Me levanto de mi asiento rápidamente arreglando mis cosas, no quiero desperdiciar ni un minuto. Me pongo al lado de Nino y miro de reojo a Marinette. Se ve tan tranquila y callada. Noto un leve sonrojo en sus mejillas. ¿Será por Luka? Siento un pequeño nudo en la garganta. Alya la toma del brazo apurándola para bajar y salir del instituto. Apresuro a Nino y las sigo muy de cerca. Iván, Rose, Juleka y Myléne nos siguen. No puedo evitar sentir esto en el pecho que me lleva como gravedad a Marinette. Gravedad que se rompe cuando veo cómo Luka la saluda con un abrazo y beso en la mejilla. ¿Por qué se saludan así? ¿Cómo es que son tan cercanos? Aprieto la mandíbula.

Todos se dirigen en grupo al parque.

Cuando llegamos todos empiezan a hacer bromas y tonterías. Me río ante las caras de Nino al bromear con Alya sobre una película de terror. Simplemente somos adolecentes disfrutando de sus mejores momentos sin saberlo. Momentos como este me siento infinito. Me olvido un rato de mis tareas como hijo del mayor diseñador de Paris. Puedo vivir mi edad y pasarla en compañía de personas que valoro mucho. De pronto el ambiente logra hacer que incluso el cielo nublado tenga cierta belleza.

Marinette.

Solo logro admirarla a la distancia. Es tan delicada como una flor de loto. Tan ligera que flota en este mundo. Quiero saber más de ella. Veo como delicadamente le toma las medidas a Juleka para sus nuevos disfraces de Kitty Section. Apunta concentrada las medidas en su libreta rosada pastel. Tan femenina. Su aura, su ambiente me embriaga. Me quedo en seco como sigue el turno de Luka. Puedo notar un ligero temblor en las manos de Marinette cuando le mide los hombros. El rostro de Luka es tan pacífico. Noto cierta ternura en sus ojos mientras observa a la portadora del miraculous del Ratón. Puedo saborear el metal en mi boca. Presiono mi mandíbula tan fuerte que al parecer mordí un pedazo de mi lengua. No me importa. Mi mirada está puesta en la escena que se desarrolla entre Marinette y Luka.

Una ligera y coqueta sonrisa aparece en los labios de Luka cuando Marinette debe medir su torso. Ella solo se limita a sonrojarse mientras rodea con sus brazos pasando la cinta métrica alrededor de su torso. Puedo sentir sus nervios. Puedo sentirla hasta aquí. Su calor corporal. Todo. Mi estómago se revuelve y se tensa mirando como sus finos dedos se encuentran sobre el torso de Luka midiéndolo. En definitiva, es cierto él es mayor que yo y eso le da ventaja de que pueda desarrollar más musculatura que yo. Es decir, reconozco que yo tengo un buen cuerpo, debo tenerlo, soy modelo de la marca de mi padre. Pero por la edad, Luka tenía algo a su favor, edad y contextura. Su altura le ayuda mucho también. No culpo a Marinette sentirse tensa ante él. Pero la idea de que él le provoque eso a ella simplemente me enferma. Aún no llego a ser de su altura, pero felizmente logré crecer un poco más, espero yo poder causar ese efecto en ella. Quiero ponerla nerviosa.

Quiero que esté a mi merced.

Siento envidia por no ser yo a quien mida. Yo quiero ser el captor de su atención, quiero ser el que la haga sonrojarse. Quiero ser su depredador.

Veo como hablan, ella ríe nerviosa y le sonríe. Reconozco que esa actitud antes la tenía conmigo. Pero nunca supe por qué. ¿Nervios de que soy famoso? Quizá. Pero, ¿con él? Quiero tener lo que él tiene. Tengo miedo de nunca tenerlo. O quizá si lo tuve pero nunca supe verlo. La culpa me carcomió. ¿Marinette me odiará? Quizá su actitud era así porque yo le gustaba. ¿Era yo su platónico? ¿O realmente le había gustado yo como persona? Sé que en algún momento le gusté como Chat Noir. ¿Le habré gustado como Adrien? Y si es así, ¿lo habré echado a perder? Mi corazón dio un vuelco muy fuerte al pensarlo. ¿Le he hecho daño a mi princesa?

Centro de nuevo mi mirada en ella. Luce tan angelical, tan pasiva, tan dulce. Solo quiero hundirme en sus ojos azules como el mar. Solo quiero sentir esa paz que ella me da, sumiéndome a mis más profundos deseos de fantasía, donde ella y yo estamos juntos en nuestra burbuja perfecta lejos de maldades y lejos de la realidad. Solo quiero echarme en su regazo mientras sus finos dedos revuelven mi cabello con delicadeza y ternura, disipando mi mente de todos mis pesares, haciéndome olvidar mi prisión en casa y mi pérdida familiar. Haciéndome simplemente lo que más quiero, suyo.

La tarde se pasó rápido, poco a poco todos fueron abandonando el grupo y se fueron yendo a sus hogares. Iván y Myléne se fueron juntos, Juleka al parecer se iba a quedar a dormir donde Rose. Quedábamos Alya, Nino, Luka, Marinette y yo.

Nino se despidió y acompañó a Alya a su casa. Mi guarda espaldas llegó. No me quiero ir. No los puedo dejar solos. Luka se despidió de mí marcando fin a mi estadía con Marinette, sentí frustración y repele a él por acabar con mi momento con ella.

Marinette se acercó a mí para despedirse. Mi corazón latió fuerte. Quería aprovechar el momento. Pero pasó tan rápido que ni reaccioné.

Unos labios suaves y tibios se posaron en mi mejilla. El aroma dulce que desprendía su cabello me hipnotizó por unos instantes, su aroma era tan dulce, era como si ella fuera un postre. Delicioso, pensé. Podía oler, ¿vainilla? Su calor corporal me adormeció, pero todo acabó cuando se separó de mí dejando una sensación fría en mi mejilla a falta de sus labios. Parte de su labial se había quedado ahí. Se despidió con un leve tartamudeo y sonrojo. Mi estómago se contrajo produciéndome un cosquilleo placentero. Esta chica me vuelve loco. Quiero más de ella. Luka se ofreció a escoltarla a casa. Se fueron caminando y yo solo me dediqué a verlos irse. Necesitaba más de ella. Me subí al carro para ir a casa. Pero esto no podía terminar así. Me negaba. Necesitaba verla de nuevo. Y si no podría como Adrien, podría como cierto gato negro escurridizo.

Esta noche, cierta ratoncita tendría la visita de un gato risueño.


Y… ¿Qué tal? Quise profundizar más en los sentimientos de Adrien y llenarlo de preguntas existenciales. Veré en actualizar más tarde. Gracias por leerme owo

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